Cecilia Grant - El despertar de una dama

Valoración:

Crítica realizada por Mariam

Martha Russell ha enviudado recientemente. Su marido falleció al caerse del caballo mientras cabalgaba completamente ebrio. De modo que, a la edad de veintiún años y sin hijos, está preparada para abandonar la mansión Seaton, en la que ha vivido durante su infeliz matrimonio.

Al no haber hijos nacidos del matrimonio, tanto la casa como el resto de la herencia -salvo la cantidad estipulada por su viudedad- pasará a manos del hermano del difunto señor Russell. Pero cuando Martha descubre que su cuñado acostumbraba a seducir y mancillar a las doncellas, hace creer al abogado que podría estar embarazada. Mientras exista la menor posibilidad de que nazca un heredero en nueve meses, la herencia no pasaría a manos de su libidinoso cuñado. La realidad es que Martha sabe con toda certeza que no está en estado, así que, con la ayuda del servicio femenino de la mansión Seaton, trama un plan: en menos de un mes (que es cuando se cumple la fecha límite para asegurar o no su embarazo) debe estarlo.

Martha es una dama sumamente virtuosa, pero el futuro de sus doncellas está en juego, así como el de los arrendatarios de los Russell y el proyecto de la escuela para los hijos de los sirvientes, que planea construir con la ayuda del sacerdote. No confía en el que nuevo heredero se implique en esos proyectos, menos aún al conocer qué clase de hombre es.
De modo que cuando conoce a Theo Mirkwood, el joven que recientemente se ha instalado en Pencarragh, la finca vecina, cree que podría ser el candidato perfecto para dejarla embarazada. Es joven, apuesto, disoluto y, según sus informaciones, se ha quedado sin blanca. Así, pese al pudor inicial que, tan atípico acuerdo supone, le ofrece un contrato: a cambio de dejarla embarazada le pagará 5000 libras.

Theophilus Mirkwood, Theo, ha sido enviado a la propiedad en el campo de la familia como una especie de castigo por el tipo de vida, vacía e irresponsable, que lleva en Londres. A sus veintiséis años es inmaduro y no parece tener planes para el futuro. Con la ayuda del administrador de la finca debe aprender el funcionamiento de la misma y, sólo si demuestra cierto interés en sus obligaciones familiares, podrá regresar a Londres. Pero lo cierto es que nada despierta su interés y durante el tiempo que lleva "exiliado" en el campo se aburre soberanamente.
Al menos es así hasta el día en que conoce a la viuda Russell y ella le hace la propuesta más descabellada -y tentadora- que ha oído jamás. Pero, por supuesto, Theo acepta, tentado por la posibilidad de mantener relaciones con una viuda atractiva y bien dispuesta. Intuye que bajo esa rígida y encorseta ropa negra se esconde una mujer muy sensual. Seducirla será fácil.
Eso es lo que cree hasta el primer -y desastroso- encuentro de la pareja.

Cecilia Grant debuta en el género romántico con El despertar de una dama donde, en mi opinión, hace gala de un don prodigioso. Tal vez, a primera vista, pudiera parecer que estamos ante una novela más, pero lo cierto es que, capítulo tras capítulo, la autora nos muestra un universo maravilloso que te seduce y envuelve. Así que no pude dejar de leer.
Tengo que confesar que comencé la lectura con cierto recelo que el ritmo de la historia en ocasiones me ha desconcertado un poco, pero, al final, El despertar de una dama me ha parecido una lectura refrescante, excitante e intensa.

Poco podía imaginar que ante una pareja protagonista como la de esta novela, Martha, una viuda reprimida que no disfruta de las relaciones sexuales, y Theo, un calavera sin oficio ni beneficio que acepta dejar embarazada porque es lo más excitante que le ha sucedido durante su exilio en el campo, la novela resultara tan cautivadora.
Me es difícil explicar las impresiones que, mientras leía, iba formándome pues, confieso que durante los primeros capítulos, me sentí un poco desconcertada. Temía estar ante una novela de esas que se basa en reiteradas escenas de sexo entre la pareja protagonista. Porque, claro, tal como se perfilan los primeros capítulos es lo que cabría esperar.
Pero no.

Tarde tras tarde, Theo acude a hurtadillas a la mansión Seaton para mantener relaciones con Martha. El acuerdo es que así sea hasta que ella conciba o, en su defecto, finalice el mes "de gracia" que tiene la viuda para salvar al personal femenino a su servicio. Y en lo que, como digo, pudiera parecer una historia más, poco a poco la autora nos envuelve en un marco poco explorado en las novelas románticas de La Regencia, la vida en el campo y los nobles rurales y una historia incitante.

Martha y Theo forman una pareja curiosa.
Martha se ha implicado en cuerpo y alma en mejorar las condiciones de vida de sus arrendatarios y la negligencia de Theo la ofende un poco.
Por su parte a Theo, pese a que las relaciones sexuales con la viuda no le están resultando tan placenteras como esperaba, lo cierto es que comienza a sentir curiosidad y atracción. No sólo porque es una mujer muy reprimida, sino porque está convencido que esconde algo más tras esa imagen de decoro que proyecta. Y lo cierto es que, junto a ella, comienza a sentir afinidad hacia la vida en el campo, a preocuparse por sus olvidados arrendatarios y a interesarse en cómo mejorar el trabajo y la calidad de los trabajadores a su cargo.

La autora nos describe la vida de la nobleza rural y la de los arrendatarios mientras la relación de Martha y Theo va progresando. Y así como somos testigos del despertar sexual de Martha, también lo somos de los progresos de Theo Mirkwood en su papel de terrateniente.

De El despertar de una dama me parece remarcable la narrativa de Cecilia Grant. No sólo por la historia que cuenta, sino por cómo la cuenta. Es elegante, pulida, limpia. A través de sus palabras, tenemos una visión de la vida a través de los ojos de Martha Russell, una viuda reprimida, y de Theo Mirkwood, un joven mujeriego e irresponsable. Y, por supuesto, como en toda novela romántica también nos delinea, al principio con esbozos difusos, más tarde con trazos marcados y precisos, la historia de amor de una pareja a primera vista tan atípica y poco conveniente.

Como digo esta novela ha sido una gran y grata sorpresa. Como sus protagonistas, puede que en principio me pareciera una historia que no podía engancharme ni sorprenderme. Pero, poco a poco, del mismo modo que Martha y Theo se nos muestran como dos personas con más fondo del que parece, que florecen bajo la mirada del lector, la historia se vuelve más rica en matices, más profunda y emotiva. Reitero que con El despertar de una dama he disfrutado de una lectura deliciosa que me ha demostrado que es cierto que a veces las apariencias engañan. ¡Y de qué modo!

 

Crítica realizada por Crishi

He vuelto a leer este libro que en su día me resultó muy sugerente, y he de decir que me ha gustado mucho más de lo que recordaba.

Desde luego es una historia que transgrede las típicas tramas románticas para situarnos en un plano impregnado de realismo.

Martha y Theo son dos protagonistas muy psicológicos, por lo que en este argumento solo cabe esperar emociones y sentimientos sosegados, profundos y muy intensos.

La relación es preciosa, me ha encantado cómo los protagonistas se van descubriendo uno al otro partiendo de unas ideas preconcebidas, y cómo existe en la relación una especie de intercambio implícito entre ellos con el fin de ayudarse mutuamente.

¡Qué delicia! Una lectura estupenda en todos los sentidos, es lo que se lee y lo que no se lee pero queda dicho entre líneas para transmitir fuerza a un argumento nada común.
Las partes dedicadas al ambiente rural me han vuelto a evocar a aquell@s clásic@s que recrean entornos más realistas.

Martha es un hueso duro de roer, una mujer fría con problemas de comunicación que parece no ser consciente de ello, siendo muy fiel a su estilo hasta el final de la historia. En cuanto a Theo, no me acordaba gran cosa pero me ha ido ganando a medida que avanzaba la historia. Theo es un protagonista más del montón en histórica; el tradicional libertino ajeno a las responsabilidades que va a heredar el título y las propiedades y al que hay que enmendar. Pero basta con ponerle una dama en apuros dispuesta a abrir su corazón para que su vida cambie, solo que en esta ocasión la dama persigue unos intereses nada corrientes y su corazón es un saco lleno de piedras.
El apego o la preocupación que Martha pueda sentir por el prójimo se manifiesta en sus actos, no en sus palabras, y este hecho se deja sentir a lo largo de la historia como una losa.

La verdad es que de Theo no esperaba mucho, sin embargo me ha parecido que su evolución resulta más evidente que en Martha, porque esta mujer es tremenda.

Las escenas de sexo están muy bien descritas, son buenísimas, todas y cada una de ellas, ya que son necesarias de cualquiera de las maneras. yo lo he entendido así.

Los secundarios, cada uno con sus pequeñas historias a cuestas, infunden una aureola de autenticidad que hace que la historia sea más creíble.

De los libros traducidos de esta autora me gustó más El despertar de una dama, pero no me queda más remedio que releer La rendición de un caballero para comprobar si con el paso del tiempo mi opinión ha variado.

Por cierto, "no entiendo" (aunque a buen entendedor pocas palabras bastan) por qué no siguieron traduciendo los libros de esta autora (y de otras que escriben "distinto", o dentro de lo igualitario por h o por b tienen cierto nivel, mejorando lo presente). De verdad que vaya tela lo que nos estamos perdiendo. Ahora lamento no leer en inglés.
Con la venia, como veo que el panorama romántico en histórica está de capa caída, como digo, no tengo más remedio que volver a leer todas aquellas historias más significativas en este subgénero o aquellas que me dejaron un buen recuerdo.

Estupendo libro, con una prosa lenta que se filtra en tu psique a través de un estilo muy peculiar para contar una historia nada fácil.

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