• Fecha: Sábado, 01 Mayo 2021

old book 2256073 640El siglo XVII es un siglo de contrastes: pasamos de la luminosidad del Renacimiento (siglo XVI) a una época oscurantista, en la que la moral y la religión determinan la sociedad. De considerarse que el hombre es el centro del universo, la mirada vuelve a girar a la figura de Dios.

Durante el Renacimiento, el enriquecimiento de alma, a través de la cultura y las artes, es un deber que llega incluso a las mujeres. Es siglo de grandes nombres, como el de Sofonisba Anguissola en la pintura, Isabel I de Inglaterra e Isabel Clara Eugenia (también llegará al XVII) en la políticae, incluso la meretriz veneciana Verónica Franco, autora de una serie de poemas que han llegado a nuestros días.

Durante el Barroco (siglo XVII), esta tónica cambió: la única enseñanza que se debe impartir a las mujeres es el manejo del hogar y el cuidado de los hijos, se les enseña a ser esposas y madres. El ideal del Barroco es la pureza, castidad, templanza, santidad, honorabilidad… Una serie de valores en los que la educación, como símbolo de independencia, no entraba. Sólo las mujeres nobles tienen acceso a una verdadera educación, tales como la enseñanza de idiomas (para las damas de la Corte o de la Familia Real) o el acceso a libros de diferente tipo. Sin embargo, la educación a la que se las somete desde la cuna les hará orientar sus pasos hacia la simple formación como “mujer de su casa”, sin aspiraciones ni ansias de libertad. Cualquier atisbo de ansias de libertad o comportamiento alejado de la moral de la época, es carne de cañón para la Inquisición (las acusaciones de herejía por causas similares son la tónica dominante).

books 2447391 640Aun así, el siglo XVII también trajo una serie de movimientos en pro de acercar a las mujeres a la cultura.

Lo cierto es que, concretamente en París, arrancó un movimiento bastante importante entre las mujeres nobles. Era conocido como las “Mujeres Sabias”, un círculo de mujeres de la alta y baja nobleza que se reunían para leer libros y hablar de temas de diversa índole: artes, política, ciencias, literatura…

Inicialmente, estas reuniones se desarrollaron como puntos de encuentro para concertar obras de caridad y, en parte, eran dirigidas por miembros del clero que, a su vez, decidían las lecturas (todas de corte bíblico). La razón era que no se concebía a la mujer como ser humano independiente del hombre, quedando su papel relegado al de esposa y madre. No obstante, como hemos dicho, tal plan primigenio mutó, hasta el punto de que tales mujeres gozaron de cierta independencia para tratar los temas a su antojo. Llegó a convertirse en todo un problema de cara a la sociedad de la época, tan machista y patriarcal, hasta el punto que, de ser llamadas “Mujeres sabias”, pasaron a denominarse “La Querella de las Mujeres”.

Igualmente, las mujeres (sobre todo en las clases altas), son las auténticas anfitrionas de los eventos sociales: son las que organizan las recepciones, gestionan fiestas, mandan invitaciones… Son la cara visible de su familia en el trato con las grandes personalidades.

book 2363881 640En España, este movimiento llegó más entrados el siglo XVII. Buena prueba de tal hecho podemos encontrarlo en la serie “Águila Roja”(cuya historicidad a veces es puesta en tela de juicio). Las fiestas y el club de lectura orquestados por la pérfida marquesa de Santillana (encarnada por la actriz Myriam Gallego), son una buena prueba de lo que este movimiento supuso en las Españas. 

Del mismo modo, el cambio de moral del Renacimiento al Barroco también tiene que ver mucho en ese cambio de lecturas y de concepción de la figura femenina. Recordemos que, en el Renacimiento, el hombre era el centro del Universo, la medida de todas las cosas; durante el Barroco, el eje vuelve a colocar a Dios en la cima del pedestal. La mujer del siglo XVII no es una excepción a este respecto…

De nada servía la cultura, pues eso las tachaba de perdidas, de alborotadoras. Que la mujer hiciera gala de leer libros estaba mal visto, incluso para las clases nobles, para quienes leer se consideraba cosa de maestros, de monjes y de gente con pocas perspectivas. Para la mujer, el bordado, el buen manejo del hogar y el conocimiento necesario de los asuntos domésticos era lo único indispensable. Como mucho, para las mujeres pertenecientes a las familias reales, para quienes se aspiraba a grandes alianzas con cabezas reinantes, sí se les permitía el cultivo de las artes musicales o el aprendizaje de idiomas, siendo el latín la lengua vehicular de la época. Conocer la historia de su país de origen y el de adopción eran materias obligadas. Nada más allá. No se les permitía inmiscuirse en asuntos de estado.

Y mucho menos a las que pertenecían al pueblo llano...

Las violaciones eran numerosas, estando caracterizadas por su brutalidad. Por lo general, los violadores quedaban libres tras pagar una multa que se añadía a la dote de la mujer, en caso de que ésta consiguiera casarse. Algo bastante improbable porque a la vista de la sociedad quedaban deshonradas y sus posibilidades de un buen matrimonio disminuían.

pearl necklace 443981 640En la mayoría de los casos, los matrimonios eran concertados y debían contar con el beneplácito del cabeza de familia (por lo general, el padre de la mujer); y, en su defecto, por el pariente varón más cercano. Era frecuente, y no sólo en la clase alta, que los matrimonios quedasen concertados casi desde la cuna, existiendo igualmente desigualdades en cuanto a la edad de los contrayentes (hombres hechos y derechos con jóvenes que apenas habían salido de la adolescencia).

Aun así, también había posibilidad para el cortejo...

Era bastante sencillo: las muchachas se aposentaban en una de las ventanas de su hogar, que daban a la calle; se arreglaban con mimo y esperaban a que algún galán pasara cerca y se fijase en ellas. A raíz de ahí, se entablaba conversación, hasta el momento en que los padres de la chica diesen su beneplácito para que la pareja formalizara su relación como novios, permitiendo posteriormente a la chica pasear con el elegido, siempre acompañados de carabina (por lo general, una mujer de más edad o un niño, por la cosa de la moral de la época).

Posteriormente, con la construcción de los llamados "Corrales de Comedias", la costumbre mutó, convirtiéndose estos últimos en el punto de encuentro entre los jóvenes para buscar pareja. No era infrecuente ver cómo las parejas se daban cita en las llamadas alojerías, donde se dispensaba una bebida hecha a base de agua, miel y especias que los más avispados adulteraban con vino o anís. Los que tenían posibles, alquilaban algunos de los reservados de los corrales y se entretenían en los placeres de la carne y no en las obras de teatro que, tras las tupidas celosías, representaban las compañías de teatro. Para los de menos poder adquisitivo, cualquier callejón, cualquier corredor, servía para obsequiar con requiebros más o menos subidos de tono a la dama de sus pensamientos. La mayoría, se limitaba a reír y a transmitir los deseos del enamorado a sus padres, que consentían o no en el noviazgo (carabina de por medio); las que menos, se lanzaban a los brazos del amor. Las que tenían más suerte, podían casarse con ese amor impetuoso; las que menos, huían o eran repudiadas por su familia, sumergiéndose en una vida de más o menos penalidades.

monastery 2683891 640Para algunas, el convento era la solución y allí, entonces, si encontraban un hogar más o menos confortable donde la lectura no estaba mal vista y donde podían acceder a una cultura que no estaba vetada para quienes servían a Dios.

Siglo de contrastes. De luces y sombras para las mujeres.

De todos modos, la mujer, en la sociedad barroca, parecía tener cuatro salidas posibles en su vida; a saber:

-La Santa 

-La Mártir

-La Puta

-La Bruja 

La mayoría optaba por los dos primeros caminos:

-LA SANTA: La mujer como Reina del Hogar, identificada con la Virgen María.
-LA MÁRTIR: Si morían dando a luz a sus hijos.

Pero ésa es ya otra historia de la que hablaremos en otra entrada… ;)

 

Artículo realizado por Mavi Tomé

 

 

Comentarios (1)

  • Cynthia HJ

    02 Mayo 2021 a las 17:22 |
    ¡Cómo ha cambiado todo a lo largo de la historia! ¡Y menos mal! Este tema siempre me ha encantado y he leído e investigado bastante. Al final, como se ve en el artículo, lo que hay son continuos avances seguidos de involuciones y avances de nuevo. Eso sí, los avances son siempre bien lentos.

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