• Fecha: Martes, 25 Agosto 2015
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letters-772504 640Mucho ha llovido desde que, allá, por el siglo pasado, el chico de turno conquistaba a la chica por métodos tradicionales; de conocerse mediante una simple presentación y mantenerla por los canales acostumbrados, hasta comenzar una relación y continuarla a través de las nuevas tecnologías dista una gran zancada. Lo que quiere decir que el amor puede surgir de cualquier manera; es ciego o seguro que algo me he perdido entre medias. Todo depende de la persona que contempla los estupendos cambios que la ciencia ha proporcionado a nuestras vidas y las herramientas que nos permiten su uso y disfrute.

A saber por qué en los mensajes vía Whatssap o Twitter los desconocidos conservan el intenso lenguaje romántico que ha sido mamado y compartido por un vínculo abstracto con el que no me identifico, a no ser que los extraterrestres me rapten e implanten un descodificador jerigonza en mi disco duro que desbarate la Teoría de la Comunicación.

Observad, observad a continuación las emociones que emanan de esta encefalografía sideral tan inadecuada para el fin al que ha sido inventada esta forma de correspondencia, por no hablar del salvaje atropello que sufre nuestro querido léxico en aras de los distintos procesos que intervienen en la representación de la lengua escrita. Y lo peor es que esto es contagioso.

Ola k tal??
eee, ola wapo!!! techao de - en el boteyon
Ek toy estudiando pero ya saves k tq mx
aaa no te preocupes xq flipo colores con tu coleguilla
N t pases, ok??

Apocalíptico.

¿Dónde han quedado aquellas cartas de amor que te encogen el alma entre el modernismo cultural de lo efímero? ¿Dónde están las cartas en general cuando lo más próximo a ellas son las dolorosas facturas que llegan a mi buzón de casa?

Es cierto que la clásica carta como soporte físico comunicativo ha pasado a ser una reliquia para coleccionistas. Internet ha revolucionado las relaciones sociales que, ávidas de información, se han visto favorecidas por unos nuevos modelos de comunicación más eficaces y dinámicos. Con el temeroso afán de quedar relegados al más obsoleto analfabetismo tecnológico, las personas creemos poseer el último y mejor descubrimiento del mundo, pero abrimos los ojos como platos y elevamos las cejas al cielo cuando conocemos la existencia de otros que están a punto de llegar, y que volverán a maniobrar sobre nuestros tratos personales, porque, aquí, el que no corre vuela.

Después de esta parrafada, y sin ánimo de infligir inquina sobre las comodidades que nos proporcionan los modernos sistemas de comunicación interactiva (porque cada cosa ocupa su lugar), si os parece bien, hablemos sobre las cartas de amor que constituyen un sabroso ingrediente dentro de la novela romántica. ¿A quién no le gusta un buen menú con este complemento tan bien edulcorado para el deleite de nuestros paladares? ¿A quién no le gusta la melosidad de unos sentimientos suspendidos en el tiempo y en la distancia, hasta que la deseada materialización culmine la guinda del pastel?

Me conformo con saber que, de vez en cuando, metiendo la nariz entre las páginas de una novela romántica (o de cualquier otro género que contenga misivas de dicha índole), encontraré la correcta ensambladura de una carta escrita desde el corazón que confiese con sinceridad y ternura los sentimientos más íntimos. Pocas novelas he leído donde la carta sea el medio de comunicación utilizado entre los protagonistas para expresar el anhelo de amar y ser amados sin cortapisas; cartas que estremecen por la forma tan profunda de revelar las emociones no exteriorizadas oralmente y que alcanzan su máxima manifestación bajo el amparo de un puñado de letras; lecturas que ponen la piel de gallina cuando los sentimientos cobran vida en el espacio atemporal y ausente de las personas que las escriben.

Desde mi punto de vista, pero teniendo en cuenta que veo menos que Pepe Leches, distingo un par de variantes en la manera de enfocar esta clase de historias.

1-Cuando los protagonistas ya se conocen y continúan su relación a través de cartas, con lo que la credibilidad de dicha relación se basa en un eslabón tangible y propio al común de los mortales. La distancia sería el verdadero hándicap que ponga a prueba el amor.
2-Cuando los protagonistas no se conocen e inician una relación mediante cartas, con lo que la base del enamoramiento echa raíces en las vaporosas declaraciones literales que ambos se profesan. Los cimientos de relación y la distancia como obstáculo ponen los sentimientos en tela de juicio y son más cuestionables.

Que conste que solo son apreciaciones mías como lectora, si incurro en algún error u omisión, por favor, corregidme.

Por razones obvias, la predisposición en la novela romántica histórica a albergar este tipo de escritos es mucho mayor que la novela actual. Siglos atrás, el poder de una carta permitía que las parejas se sintieran conectadas incluso cuando el mar los mantenía alejados, aunque siempre con el agravante de un tardío recibimiento debido a los rudimentarios medios de transporte. Pero si el viento es el correcto y las velas son las adecuadas la carta navegará en la dirección precisa hacia los sueños de su destinatario.

Si echamos mano de la Historia, las cartas de amor también tenían el poder de cambiar el curso de los acontecimientos históricos. Enrique VIII, pese a que encontraba tedioso y doloroso el hecho de escribir, nunca dejó de comunicarse por esta vía tan romántica con Ana Bolena cuando esta todavía era su amante; cartas llenas de promesas de un apasionado y obsesivo Rey que presionaba a Ana para hacerse un hueco en su corazón. Increíble si tenemos en cuenta el dramático final de la relación, ¿verdad? En estas cartas, los historiadores han podido escudriñar los pensamientos y experiencias que llevaron al Rey a divorciarse de la Iglesia.

Volviendo al presente, es indudable que con las nuevas tecnologías la carta tradicional ha sido sustituida por el teclado de un ordenador; que su evolución se debe a sus medios de distribución. Pero me queda el consuelo de poder decir que hubo una época en que conocí un trozo de papel donde desde la lejanía dos personas exponían de puño y letra los sentimientos más cercanos.

No sé si mis futuros descendientes llegarán a conocer este objeto de culto, yo, por si acaso, conservaré a buen resguardo alguna muestra de lo que un día fue y hoy casi ha desaparecido. Y si no siempre nos quedará París.

¿Qué opináis sobre la influencia que ejercen las tecnologías sobre los medios de comunicación? ¿Y sobre la escritura en concreto?
¿Os gustan las novelas con cartas de amor? ¿Recordáis alguna novela con este tipo de lectura que os haya conmovido en especial?

*Artículo realizado por Crishi

 

Comentarios (12)

  • Rociodc

    12 Enero 2016 a las 21:36 |
    Bueno es cierto que el romanticismo que tiene una carta de amor escrita de puño y letra n tiene nada que ver que a través de las nuevas tecnología. Pero también pienso, que no es culpa de la tecnología que esto se pierda sino de nosotros. Puedes mandar por correo ,wasthapp etc una carta de amor perfectamente, mientras se haga bien, y no esa mamarrachada de conversación que has dado de ejemplo, y que por desgracia suele ser lo más común.
    Mi memoria de pez no recuerda una novela en las que hubiera cartas de amor, solo recuerdo que en Edenbrooke hay una escena en la que el protagonista le enseña a ella a escribir una carta de amor y es una escena preciosa e inolvidable (porque en realidad, se le declara de esa manera, mientras el recita y ella escribe).
    Muy buen articulo Crishi.

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  • Roxana

    07 Enero 2016 a las 17:10 |
    Estamos en una época tan tecnológica que a veces da un poco de miedo. Hay mucha rapidez, lo cual es bueno, pero también menos reflexión. Esto ha repercutido mucho en la escritura, y también en la difusión de la literatura.
    Una carta de amor en una novela de época es algo precioso, pero mi novela favorita con cartas no es una novela de amor, sino "Drácula", de Bram Stoker.

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  • isabella

    04 Enero 2016 a las 00:08 |
    ¿Qué opináis sobre la influencia que ejercen las tecnologías sobre los medios de comunicación? ¿Y sobre la escritura en concreto?
    Hace que todo sea más rapido, que estes informado en tiempo real, lo cual es bueno. Sobre la escritura igual.

    ¿Os gustan las novelas con cartas de amor? ¿Recordáis alguna novela con este tipo de lectura que os haya conmovido en especial?
    Si, sin dudarlo una novela con cartas es preciosa ya que le da un toque de romanticismo. Y no me viene ahora mismo ninguna a la cabeza.

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  • Cynthia HJ

    02 Enero 2016 a las 13:11 |
    ¿Qué opináis sobre la influencia que ejercen las tecnologías sobre los medios de comunicación? ¿Y sobre la escritura en concreto?
    Creo que las nuevas tecnologías nos ayudan mucho, obviamente, pero también lo hacen todo más impersonal y, aunque la palabra suene mal, "vulgar". Ya no hay tanta educación ni respeto al escribir. No hablo ya de la pérdida total de las reglas básicas de escritura, ¡que me duelen los ojos de ver cómo escribe la gente hoy en día! Sino de que no hay respeto, la gente ya no sabe ni usar el usted.

    ¿Os gustan las novelas con cartas de amor? ¿Recordáis alguna novela con este tipo de lectura que os haya conmovido en especial?
    Me encantan las novelas románticas con cartas de amor. Todo empezó con Jane Austen y su "Persuasión". Aquella carta de amor del final me puso la piel de gallina. A partir de ahí, valoro mucho cuando encuentro misivas románticas entre las páginas de las novelas que leo. ¡Y suelo encontrar bastantes! Una de mis favoritas es "Una deuda con Delia", de Barbara Meztger. Le tengo especial cariño y la recomiendo mucho.

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  • Loreena

    15 Julio 2014 a las 20:36 |
    Reconozco que las nuevas tecnologías han facilitado muchísimos las comunicaciones haciendo que todo sea más rápido, pero en el aspecto romántico no se puede comparar un e-mail, y no digamos un whatsapp (que lo único que se consigue con estos mensajes es cargarse la lengua española)con una carta romántica escrita de puño y letra, en la que se ve todo el sentimiento. Los mensajes a través de estos medios hay que dejarlos para otros asuntos.

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  • Judith

    06 Julio 2014 a las 16:30 |
    "El Club literario de Guernsey y el pastel de piel de patata". Una novela totalmente epistolar una historia de amor muy blanca y un canto a la esperanza, a la vida, un grito de amor y amistad durante la segunda guerra mundial, tratada esta desde lo cotidiano, sin vencedores o vendidos.
    Es de lo mejor que he leído en estos últimos meses.
    Y Dowsey Adams es una pasadaaaa.

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  • Silvia77

    30 Junio 2014 a las 20:14 |
    Lo del wasap no tiene nombre, donde incluso sustituyen las pocas letras por emoticonos... qué poco romántico. Pero también me he acordado como Marisa del libro "Contra el viento del norte". Puede haber cambiado el medio pero a través del email se pueden escribir bonitas y románticas "cartas" de amor durante una relación, con la ventaja de que la respuesta puede ser instantánea, lo cual se agradece, y no hay distancia demasiado larga. Todo tiene su tiempo, supongo.

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  • Marisa Sicilia

    30 Junio 2014 a las 18:17 |
    Me gustan mucho las cartas, y más en las novelas. En la vida real coincido en que ya no queda mucho espacio para ellas y eso que nos escribimos más que nunca, aunque algunos mensajes den ganas de llorar ;/ Sin embargo me has hecho recordar una novela actual que me encantó, Contra el viento del norte, en la que todo sucede a través de los correos electrónicos que se mandan él y ella... Y es tan bonito y tan sifnificativo ese intercambio de palabras que incluso un signo de exclamación marca una diferencia. Pero vamos, que es cierto que esa no es la tendencia. Supongo que algunos serán capaces de leer entre líneas de wassap... Y para otros siempre nos quedarán las novelas :)

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  • Malory

    29 Junio 2014 a las 23:13 |
    Yo nunca he sido mucho de cartas, no sé si por pereza o por no tener a quién escribir, la verdad es que no lo recuerdo. Y aunque reconozco que las cartas tiene su encanto, soy más partidaria de las nuevas tecnologías, más rápidas y directas. Otra cosa es que se pierdan las formas y al final aquello termine siendo más complicado de entender que un jeroglífico egipcio.
    Y ahora mismo no recuerdo haber leído ninguna novela en la que los protas intercambiaran cartas de amor.

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  • ELSA

    29 Junio 2014 a las 19:56 |
    Creo que lo que se ha ganado en tecnología se ha perdido en romanticismo y se ha perdido en léxico y ortografía, un mensaje vía watsapps u otro tipo de red social no tiene nada de romántico, siento ser tan contundente pero así lo veo.
    No es que me gusten especialmente las novelas con cartas de amor pero hay novelas que contienen algunas y que me han parecido de lo más romántico como es el caso de:
    Perfecta de Judith Mcnaught la carta de Zack a Julie es simplemente perfecta.

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  • Katon

    29 Junio 2014 a las 19:17 |
    Es cierto que una carta bien escrita puede ser un punto importante en una novela, sobre todo histórica claro, aunque yo voy a dar un ejemplo de una novela actual, aunque escrita en los 80.
    Además de Amor en la tarde que ha nombrado Bona, y que esa primera parte, con las cartas de ambos está más cerca de la novela epistolar, hay novelas que contienen cartas que se quedan en nuestra memoria para no irse jamás, el ejemplo que siempre recuerdo es la carta de Zack a Julie en Perfecta. Inolvidable donde las haya.
    En cuanto a tu primera pregunta, creo que las nuevas tecnologías y todo avance influye en la escritura y en la forma de expresarse. Desde el correo electrónico, el messenger, ahora los whatsapp y todo lo que venga después. En nuestra mano está que esa evolución sea a mejor y no degrade hasta niveles alarmantes el lenguaje.

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  • Bona Caballero

    29 Junio 2014 a las 14:57 |
    Creo que ha influido sobre todo en que se escribe y se publica rápido. No se reflexiona mucho antes de escribir ni se revisa lo escrito. Y todo por la ansiedad de ser el primero en decir algo. Desde la perspectiva del que lee: más cantidad de mensajes, pero menos calidad. Vamos, que no es lo mismo escribirle una carta a la semana al novio que guasapearle cada cinco minutos.
    En cuanto a novelas (en todo o en parte) "epistolares", en general me suelen gustar. Recuerdo especialmente dos:
    De Lisa Kleypas, "Amor en la tarde" (2010); fue la última vez que me entusiasmé con una novela suya.
    De Laura Kinsale "Una extraña locura" (1997).
    Abstenerse sólo quienes prefieran obras ligeritas.

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