• Fecha: Martes, 02 Junio 2020

beach 1868769 640Dos palabras; tan solo dos, estas que ves en el título, son las que bastan a cualquier profano en materia de literatura romántica para despertar a la hidra que vive dentro de lectores y escritores del género. A una buena parte de los mismos, por lo menos. Y no sin razón, todo hay que decirlo, porque, aunque la denominación de Novela Rosa se justifica en la necesidad de diferenciar a estas obras de la literatura que se escribió durante el movimiento artístico que conocemos como Romanticismo ―en este sentido, tengo que decir que es muy útil. A mí, que soy amante de ambos tipos de literatura, me ha servido a la hora de buscar información sobre uno y otro― la verdad es que el adjetivo “rosa” lleva implícito un tonito peyorativo imposible de obviar.

El rosa es el color de “lo femenino”. La Novela Rosa, por tanto, designa a libros escritos para la mujer. Por lo mismo, se presuponen que serán obras con una gran carga sentimental y poca calidad literaria e intelectual.

¿Es ofensivo, o no es ofensivo?

¡Y luego dirán que nos enfadamos! ¡Si es que…! ;-P

En realidad, te confieso que no soy de las que se molestan. ¡Si el rosa es mi color favorito! Aunque también comprendo que haya personas a las que no les guste esta manera de referirse al género. Otra confidencia que te tengo que hacer es que el artículo no va sobre el concepto de Novela Rosa, en sí. Solo me ha parecido una buena manera de introducir el tema.

coleccion la novela rosaHace ya bastante tiempo descubrí una colección que se llamaba, precisamente, La Novela Rosa. Por supuesto, es un sello antiquísimo y ya desaparecido. Dependía de la Editorial Juventud, y fue el precursor de la Novela Romántica en España. El que la introdujo en el país, por así decirlo, allá por el año 1924.

La historiadora que soy, gracias al dinero que mis padres invirtieron en mi educación, se asoció de inmediato a la friki de la literatura romántica que llevo dentro de manera innata. A las dos les faltó el tiempo para tomar asiento en mi cerebro y ponerme a investigar.

Por si también eres curiosa, o una rarita, como yo, a la que le apasionan estas cosas, te cuento un poco lo que he averiguado.

Quizás, el dato más llamativo de todos los que he encontrado, es el que asocia al sello literario anteriormente mencionado con el Régimen Franquista. No es de extrañar que toda obra escrita ―así como cinematográfica, sonora…―  que se publicó en España por esa época estuviera sometida a la censura impuesta por la dictadura. Hasta aquí, todo normal. Lo digno de estudio ―de hecho, he encontrado alguna que otra tesis centrada en ello― es el modo en que La Novela Rosa ayudó a forjar el ideal de mujer impuesto por el régimen y auspiciado por la Sección Femenina. Una chica que… A ver, ¿cómo decirlo? Para que nos hagamos una idea rápida sin tener que tirar de mucha palabrería: no se parecía en nada a Lara Croft y sí mucho a la Blancanieves de Disney. Es decir, que la pobre era hacendosa, candorosa, comedida, frágil… Además de muy joven, pues lo común era que hubiera una considerable diferencia de edad entre ella y el héroe de la novela.

Tengo que reconocer que, esto último, a mí, personalmente, me mola. ¡Qué Becky G. soy! Cómo me gustan los mayores.

couple 31489 960 720Pero una mirada objetiva nos deja ver que no nos encontramos ante el paradigma de la mujer independiente y capaz de valerse por sí misma, eso está claro. A lo que hay que añadir un fuerte sentimiento nacionalista. Porque sí, la Blancanieves propuesta por los títulos de La Novela Rosa era española de pura cepa. Así, amparada en el lema que reza “la española cuando besa, es que besa de verdad”, no era raro que la protagonista hubiera de medir sus fuerzas con una rival extranjera para ganarse el corazoncito del galán de turno. Señoras de mundo, todas estas, con hábitos tan indecentes como el de ser económicamente independientes, por ejemplo.

¡Panda de harpías! Habrase visto, semejante desvergüenza.

Desde nuestro punto de vista, todo esto puede verse bastante obsoleto. Hasta dañino. Sin embargo, como soy de las que gustan de buscar el lado positivo de las cosas e intento quedarme con lo bueno, quiero destacar que estas novelas, pese al nada recomendable ideal femenino que proponen, también hicieron mucho bien. No en vano pusieron al alcance del “pueblo llano” la literatura. Permitieron que muchas chicas y señoras de la época pudieran leer, ya que eran libros muy económicos y relativamente al alcance de todos. El barniz frívolo de la publicación también era ventajoso, pues nadie veía un peligro en permitir el acceso de las mujeres a estas novelitas “poco profundas y sin ningún trasfondo”, que además ahondaban en la idea de mujer perfecta con la que los hombres soñaban; tan obediente y abnegada. Lo que estos señores no imaginaron fue que, una vez abierta la puerta a la imaginación y el pensamiento… Es inevitable acabar teniendo ideas propias.

women 4465904 640Algo que me ha hecho muchísima gracia es que el fervor de las adolescentes por estos libros llevó a prohibir su lectura a las jóvenes de entre catorce y dieciséis años. Al parecer, no eran pocas las chiquillas que se lanzaban a seducir a sus obscuros objetos de deseo imitando las escenas recurrentes de La Novela Rosa.

¡Cosas de la edad! A ver, que yo nunca he llegado a ese extremo, ¿eh?  Pero sí que guardo por ahí cada diario, escrito a mis quince años, que… En fin, dejemos el tema.

También es justo señalar que, tras los títulos que se publicaban en esta colección, muchas veces se escondían grandes plumas, pues no fueron pocos los autores que recurrieron a este trabajo para conseguir una estabilidad económica. Algunos lo hicieron sin esconderse, otros bajo pseudónimo, para evitar la deshonra que suponía para los intelectuales de la época escribir estas obras de “usar y tirar”. Ya por los años cuarenta-cincuenta, la Novela Romántica se consideraba un género menor; la hermanita bastarda de la literatura “seria”.

josefina de la torreEn tan poca consideración se tenía a estos títulos, que la mayor parte del tiempo ni siquiera encontraban dificultad en burlar a la censura, pues rara vez eran leídas por el personal a cargo de la misma. Se conserva, sin embargo, evidencia de una novela de Josefina de la Torre, excelente poetisa que se codeó con los grandes de la Generación del Veintisiete, que tras quedar “atascada” en el tribunal finalmente fue declarada acta para la publicación. En el informe, el censor escribió la palabra “vulgar”, añadiendo en las observaciones que se trataba de una «Novela rosa con todas sus consecuencias. Nada digno de censura».

Hoy en día es fácil encontrar ejemplares de La Novela Rosa en páginas de internet dedicadas al coleccionismo. Libros, o lotes de ellos, deteriorados por el paso del tiempo, pero que conservan la esencia de su época y se pueden adquirir a precios muy bajos. Yo, en cuento se arregle un poco la situación que estamos viviendo y se pueda volver a hacer un uso normal del correo, estoy pensando aumentar mi biblioteca con alguno de ellos.

¿Y tú? ¿Conocías La Novela Rosa? ¿Conservas algún ejemplar heredado de esta colección? ¿Qué opinas del ideal femenino que proponían sus novelas?

Ya sabes que tu opinión es parte importante de este artículo. Así que, como siempre, ¡te leo en los comentarios!

 

Adriana Andivia

https://adriandivia.blogspot.com/

 

 

Comentarios (2)

  • ELSA

    04 Junio 2020 a las 12:56 |
    Aún recuerdo el cajón de la mesilla de noche de mi madre, lleno de novelas de Corín Tellado y Carlos de Santander,que yo leía a escondidas. Es verdad que estaba muy denostada la novela rosa, pero coincido que gracias a ellas muchas mujeres se aficionaron a la lectura ¿Podría ser que por eso hay mas lectoras que lectores? Eso lo dejo a las estadísticas, pero no hay duda que estaban bien escritas, no había faltas de ortografía como ahora, y te evadían entrando a un mundo de finales felices. Creo que arrastra la rémora de un mundo de hombres, cuando la calificaban despectivamente como lectura para mujeres. Y pese a quien pese Corín Tellado figura como la autora más vendida en español, señal de que era leída por muchas. Todo esto siempre me lleva a reflexionar, existe la novela negra y gente muy aficionada a ella ¿Por qué no se la considera igual que a la novela rosa?

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  • Mercedes Gallego

    03 Junio 2020 a las 14:12 |
    Tengo una maleta llena de novelas rosas, herencia de mi madre. Les guardo un cariño inmenso, y algunas son excelentes , de argumentos y prosa. Incluso soy de la época en que se cambiaban en los kioskos. Pero sí es cierto que tiene un tonillo peyorativo y prefiero que se llamen "románticas". La defiendo como lectura asequible para muchas mujeres en tiempos pretéritos, como un modo de dar alas a ilusiones de jovencitas que lo tenían crudo en esa época... No todas podían acceder a Jane Austen o Carolina Coronado! Un abrazo y gracias por tu reflexión.

    responder

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