• Autor/a: Lola Rey
  • Actualización: Mayo 2020

Un legado inesperado

Capítulo 20

 

Lauren fue la última en llegar. Cuando la secretaria de la señora Thurber le abrió la puerta del despacho, el señor Holton se levantó cortés del asiento que ocupaba; el vuelco en el estómago le indico a Lauren que las defensas que creía haber erigido contra el hombre acababan de ser derribada sin siquiera haber librado una batalla.

— Buenos días — saludó ella en general.

— Buenos días señorita Wilson — contestó él a la vez que tomaba asiento de nuevo.

La señora Thurber se limitó a sonreírle y a señalar la silla junto al señor Holton.

— Señorita Wilson, como le iba diciendo al señor Holton, he recibido una petición del Círculo de Artes de Pittsburgh para que la Orquesta Femenina Wilson actúe allí en un ciclo de conciertos.
Lauren miró al señor Holton, buscando de manera inconsciente la reacción del hombre, pero este permanecía impasible.

— Bueno señora Thurber…— Lauren titubeó un poco, un sentimiento cálido y burbujeante la recorría — eso es magnífico, ¿cómo han sabido de…?

— Oh querida — la interrumpió la mujer sabiendo las dudas que iba a plantearle — no creo que en todo el estado de Nueva York se hable de otra cosa que de nuestra orquesta. ¿Acaso no ha leído los periódicos?

— Sí, claro pero no pensaba que las noticias hubiesen llegado tan lejos.

— ¿Una orquesta formada solo por mujeres? — el señor Holton alzó las cejas — no creo que nadie quiera privarse de tan pintoresco espectáculo.

La señora Thurber rió entre dientes.

— ¡Qué cínico es usted señor Holton! ¿No puede tratarse solo de un verdadero amor por la buena música?

— Ya lo vio usted aquí señora Thurber. La mayoría de la gente que acudió ni siquiera sabía cuando debía aplaudir y cuando no.

— Si el impulso morboso lleva a la gente a conocer y disfrutar de la música clásica, bienvenido sea.

— Tiene toda la razón señorita Wilson — la señora Thurber le sonrió con calidez. — Nadie podría decir que el estreno de la Orquesta Femenina no haya sido un éxito.

— Efectivamente señoras, un éxito de público y de taquilla — la voz del señor Holton seguía produciendo cosquilleos en la nuca de Lauren, que se mantenía erguida en su asiento sin atreverse siquiera a mirarlo, — aunque el presidente de la Filarmónica no ha sido muy amable con nosotros en su crítica.

— ¿Qué esperaba señor Holton? — esta vez Lauren lo miró de frente —. Nunca he visto una sala tan llena cuando han actuado ellos.

El señor Holton lanzó una carcajada que la sorprendió.

— ¡Vaya señorita Wilson! Ignoraba que sus garras fueran tan afiladas. — Lauren lo miró con las mejillas encendidas y él sostuvo su mirada con una sonrisa divertida tironeando la comisura de su labio superior.

En ese momento la señora Thurber carraspeó.

— Volviendo al tema de Pittsburgh, parece una oportunidad inmejorable para darnos a conocer y expandir el nombre de la orquesta.

— ¿Cuándo sería ese ciclo de conciertos?

— Dentro de un mes y medio.

Al recibir la respuesta de la señora Thurber, Lauren miró al señor Holton. Acababa de descubrir que cuando estaba inmersa en temas relacionados exclusivamente con la orquesta podía controlar mucho mejor el efecto que el hombre tenía sobre ella.

— Señor Holton, ¿qué opina usted? ¿Cree que en ese tiempo habremos incorporado el nuevo repertorio?

Logan miró a la joven; tenerla tan cerca con esos grandes ojos que parecían brillar y su boca que él recordaba tan dulce y tierna a pocos centímetros de la suya, hacía que le costara mucho esfuerzo concentrarse en otro asunto que no fuese el deseo de volver a tenerla entre sus brazos. Se maldijo por el rumbo que tomaban sus pensamientos.

— Si continuamos con el ritmo de ensayo que hemos tenido hasta ahora, sin duda.

— Bien señora Thurber, ¿hay algo que nos impida hacer ese ciclo en Pittsburgh?

— Bueno, se me había ocurrido el problema de la estancia pero los miembros del Círculo de Artes han dispuesto ya esa contingencia y los acogerán en sus residencias particulares.

— ¡¡Eso es magnífico!! Estoy segura que las chicas se alegrarán muchísimo cuando lo sepan…cada día que pasa se van convenciendo más de que lo que están haciendo es algo importante.

Logan se sintió algo mezquino por lo que se disponía a anunciar. Comenzaba a comprender que se había equivocado estrepitosamente al juzgar el interés de Lauren por la orquesta como el capricho de una niña mimada. Ahora sabía que la joven dedicaba gran parte de su tiempo a ensayar con las componentes de la orquesta que más lo necesitaban, también preparaba las partituras y los atriles para que todo estuviese listo cuando el resto de la plantilla, incluido él mismo, llegaran. A pesar de su juventud, Lauren se sentía responsable de todas y cada una de las mujeres que formaban parte de la orquesta, tanto como para enfrentarse a él por defenderlas, recordó con ternura. No, la señorita Wilson no era una niña rica y caprichosa, si lo fuese él jamás habría llegado a admirarla tanto como lo hacía.

— Señoras, hay algo que deben saber.

Dos pares de ojos lo miraron, curiosos y expectantes.

— He comenzado a enviar cartas a diversas orquestas del país.

Lauren lo miraba sin comprender qué quería decir, hasta que las siguientes palabras que pronunció le provocaron el mismo efecto que si la hubiesen sumergido en una tina llena de hielo.

— En cuanto me acepten en alguna de ellas me marcharé.
Sin ser consciente de lo que hacía, Lauren apretó los puños sobre la falda de su elegante vestido de muselina, a la vez que inspiraba el aire con fuerza.

— Señor Holton, creí que usted se encontraba a gusto aquí.

— Y así es señora Thurber. De hecho debo admitir que mi reticencia inicial se ha transformado en verdadera admiración por este proyecto, pero mi objetivo nunca fue establecerme aquí.

Lauren asistía silenciosa al intercambio de palabras, tremendamente impactada por el anuncio del hombre.

— ¿Dónde encontraremos otro director tan prestigioso como usted?

— Créame, ustedes ya han echado a volar y no van a tener ningún problema para encontrar alguien que dirija, no obstante no me iré de inmediato, acabo de enviar esas cartas, aún deben llegar a su destino y ser consideradas.

— Señor Holton, usted sabe tan bien como yo que su prestigio unido al trabajo que ha hecho con la orquesta femenina hará que lo reciban con los brazos abiertos.

— Sea como sea, hasta que no pase el ciclo de conciertos de Pittsburgh no me marcharé.

— Bien — la señora Thurber comenzó a acariciar su propio mentón en un gesto decidido — tendremos que empezar a buscar sustituto desde ya.

Lauren permanecía muda, una única idea daba vueltas por su cabeza: el señor Holton se iba y al parecer nunca había tenido intención de quedarse. Se sintió estafada aunque sabía que esa emoción estaba fuera de lugar. Buscarían y encontrarían otro director, ella estaba segura de eso, pero no sería el señor Holton. Se dijo que no le importaba, que en realidad nada de eso tenía importancia si no afectaba a la orquesta. La Orquesta Femenina Wilson, tal y como el propio hombre había admitido, acababa de echar a volar y Lauren se encargaría de que ese vuelo no se viese interrumpido por nada ni por nadie. Ese era su gran objetivo…entonces ¿por qué de repente se sentía tan vacía?

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Imágenes de portada: stock.adobe.com

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