Sandra Brown - Temptation’s Kiss

Valoración:

Crítica realizada por Bona Caballero

"Temptation's Kiss" se publicó en agosto de 1983. Era el número 137 de la colección "Second Chance at Love" de Jove Books, dedicada a las segundas oportunidades en el amor.

Megan Lambert es una gerente de ventas en WONE TV, una cadena de televisión de Atlanta. Es un trabajo importante que desempeña de forma muy eficiente, mejorando las cifras de publicidad de la cadena. Pero no pierde su punto de feminidad que, en el caso de Sandra Brown, suele implicar una heroína elegante, con kit de maquillaje completo en el bolso y que muestra consideración con los sentimientos de sus empleados.

A su despacho llega un mal día Joshua Bennet, de la Agencia Bennett, responsable de un gran porcentaje de los clientes publicitarios de la cadena de televisión. Ha venido a hablar de negocios, en concreto de un resort en la isla de Hilton Head (Carolina del Sur). Pero queda claro desde el primer momento que entre ellos hay un resentimiento larvado desde hace años, y aunque se dedican a hablar de trabajo, se nota la hostilidad subyacente.

Al final, no pueden ignorar al enorme elefante blanco que Megan se resiste a mencionar.

Él: "¿Por qué no quisiste verme después del funeral? ¿Por qué no me devolviste las llamadas?".

Ella: "Encontraba tu dolor en el funeral de James insincero y ridículo, no quise tener nada que ver con tu hipocresía".

Megan es viuda. Y por culpa de Josh quien, además, se comportó de una manera imperdonable cuando se conocieron.

Por entonces Josh era sólo el jefe de su novio James. Sin embargo, nada más conocerse comparten un beso apasionado (el "Beso de la tentación" al que se refiere el título). Hay que comprenderlo, Megan llevaba un estupendo vestido verdemar de cuello halter que caía suavemente sobre las curvas de su pequeña figura.

Algo tan despreciable como besar a la novia de un empleado justo el día antes de la boda es algo que aún indigna a Megan. Y a Josh le molesta que ella se niegue a aceptar que lo disfrutó.

De todas maneras, Megan acabó casándose con su novio James. Pero fue un matrimonio muy breve. Eso de fumar mucho, beber más, trabajar tantísimas horas, comer mal y no cuidarse nada es lo que tiene. Acabas muriendo de un infarto a los treinta y cinco años. Y así encontramos a Megan, viuda, culpando a Josh de haber exprimido a su empleado hasta la muerte.

Megan mantiene las distancias y procura no tratar con él. Pero al cabo de tres años, Josh decide que ya está bien de esperar. Le gustó besarla y sigue encontrándola muy atractiva. Emprende su conquista con todas las armas a su disposición.

Típico héroe de los ochenta, el paternalista Josh avasalla, manipula, toca y besa sin permiso y sin miedo a demandas por acoso. "Te quiero y te tendré, no lo dudo en ningún momento, ni tú tampoco, así que cuanto antes te hagas a la idea, mejor" es su sensible forma de empezar el romance.

Megan, prototipo de la misma época, es incapaz mantener su perfecto peinado si al mismo tiempo tiene que luchar por su dignidad, así que opta por lo primero. Acaba siendo el perfecto felpudo que protesta mucho ("No te mereces ninguna oportunidad. Tenías que haber cogido mis indirectas y desistir. El mensaje es claro: no quiero tener nada que ver contigo, Joshua Bennett. De una vez por todas, que te entre en la cabeza y déjame en paz"), pero que cede en cada paso del camino hasta el final.

Sus escenas son muy explícitas y sensuales, pero ella simplemente se deja hacer, no toma ninguna iniciativa.

Ciertamente, la ambientación en Hilton Head es de lujo. Quién pudiera permitirse unas vacaciones allí. Y el vestuario es inolvidable. En un determinado momento, por un giro improbable de la trama, decide que tiene que ponerse ropa sexy. Así que de vez en cuando aparecen descripciones detalladas de "outfits" improbables. Especialmente un vestido sin mangas, con una abertura en la sisa que llega casi a la cintura y que vuelve loco a Josh por todo lo que revela. Obviamente es de los que no admiten sujetador debajo. Muy de los ochenta.

Pero la novela, en su conjunto, simplemente es pasable, y acaba resultando más bien pobretona. Hace bien la autora en advertir al lector, al principio, de que "la historia refleja las tendencias y actitudes que eran por entonces populares", otra forma de decir que estas historias pueden resultar algo anticuadas.

Valoración: 5/10.

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