Samantha Young - Calle Dublín

Valoración:

Crítica realizada por Judith

“Cuatro años atrás, Jocelyn Butler dijo adiós a su trágico pasado en Estados Unidos para empezar una nueva vida en Edimburgo. Pero cuando se muda a un apartamento en Dublin Street y conoce al hermano mayor de su compañera de piso, todo cuanto ha intentado proteger se ve sacudido hasta lo más profundo. Braden Carmichael es un hombre que siempre consigue lo que quiere, y ahora la quiere a ella. Sabedor de que Jocelyn ha renunciado a establecer cualquier clase de relación, le propone dar rienda suelta a la intensa atracción que siente el uno por el otro, sin dejar que la relación vaya más allá del sexo. Jocelyn acepta, sin imaginar que el atractivo escocés se enamorará de ella sin remedio.”

Joss quedó huérfana con apenas catorce años, y una adolescencia de excesos le hizo cometer muchas locuras, y un error cuyas consecuencias sigue siendo incapaz de asumir. Así que basa su vida en no dejar que nadie se acerque a ella emocionalmente, entendiendo que no teniendo a nadie no volverá a sufrir, ni a hacer sufrir. Pero su compañera de piso de la universidad, que tiene una filosofía de vida igual a la suya, se muda a Londres, y tiene que buscar alguien con quien compartir casa de nuevo. Y Ellie CarMichael va a ser una todo lo que ella no espera. Y no solo porque respeta su espacio, sí, pero la incluye en el suyo sin darle opción a no entrar en él, sino porque tiene un hermano, Braden, que cambiará su visión de la vida a base de… ¿solo sexo?

Braden es un hombre de negocios rico, inteligente y sexy con una mala experiencia matrimonial que hace que no desee involucrarse demasiado con ninguna mujer, hasta que conoce a la compañera de piso de su hermana. Si para tenerla tiene que hacerle creer que solo quiere sexo, o que son amigos con derecho a roce y nada más, o que estarán juntos solo seis meses, o lo que ella le pida, lo hará. Porque en cuanto la tenga entre sus brazos, no dejará que se aleje.

Bueno, por qué leí esta novela no viene al caso, pero ya os digo que una novela escrita en primera persona, y con la etiqueta de “erótica” aquí y allá no me llamaba. Pero la he leído. En inglés y en castellano. Tres veces en total. Y me encanta. Y me muero por leer la siguiente. Y la otra, y todo lo que escriba Samantha Young mientras no cambie el tono. Me recuerda a la mejor Marian Keyes, con escenas bien calentitas, pero de las que se pueden hacer en casa (eeeeehhhhh, no digo que yo las haga, ya sabéis, esta que lo es una vez al mes y con la luz apagada).

Me han gustado ambos personajes. Son consistentes, coherentes y consecuentes. Y reales. Tiene dinero, sí, pero no son unos pijos estratosféricos de esos que viven entre compras y cócteles. Trabajan, entienden de la vida, y sobre todo sienten, y te hacen sentir. Ella está traumatizada, y lo está de verdad. Y es cobarde, y huye, y tiene miedo. Y él no es perfecto, y lo sabe, pero saca fuerzas para ambos. Y tiene ese toque arrogante canalla que me encanta. Reconozco que tiene también un punto un pelín “macho” que como mujer debería revolverme las tripas, pero chicas, qué queréis que os diga, luego tiene un contrapunto rollo victoriano que me gusta (no diré me pone porque estoy felizmente casada).

Y me ha gustado la historia. Insisto en que el sexualidad de la que a mí me gusta leer. De la que contiene más erotismo mientras te hace esperar que en una escena de veinte páginas llena de “coños, pollas, tríos, cuerdas, látigos…” y no sigo porque ya sabéis a qué me refiero. Aquí el sexo cae cuando toca, es subido de tono, pero es de los que te tiene esperando con mariposas en el estómago (bueno, eso eran aviones, no mariposas), y cuando ocurre, OCURRE. Pero sin ser tan explícito que tenga la sensación de estar leyendo una revista porno. No se centra en qué ocurre, sino en qué sienten ellos, físicamente, (nada de oohhh, cuánto le amo) mientras ocurre.

Es que no quiero contaros ni adelantaros nada, pero en serio que lo vale. Con una trama de amor bonita y bien contada, unos secundarios necesarios y con su justo protagonismo, que sabe a poco (la autora regala ahora en inglés su relato, así que no desespero),  con unas escenas de sexo estupendas, con miga, pero que no son el libro (vamos, que si las quitas sigues teniendo una novela, y no solo cincuenta páginas), CALLE DUBLÍN es el debut de Samantha Young en la romántica adulta.

Yo ya estoy esperando Down London Road. Os lo cuento en “no traducidas” el mes que viene.

Mi valoración: 4,5/5.

Crítica realizada por patufet
 
Cuando vi anunciado este libro me llamó la atención por su sinopsis y cuando empezaron a caer las primeras críticas no me lo pensé y fui a por él y la verdad es que me congratulo de ello, pues me ha encantado.

Jocelyn se ha quedado sin compañera de piso, pues su amiga Rhian con la que llevaba conviviendo cuatro años se ha marchado a Londres, queda para ver un apartamento en Dublin Street  y al dirigirse  hacia allí compartirá el taxi con un hombre del que será difícil olvidarse.
El apartamento está habitado por Ellie, una joven totalmente opuesta a Joss  pero con la que se siente bien desde un principio, y una vez que se ha instalado conocerá al hermano de Ellie, Braden, que casualmente es el hombre del taxi.
La atracción entre ellos ya surge desde el momento en que se ven por primera vez y saltan chispas cada vez que se encuentran, pero como Jocelyn no quiere tener una relación con nadie, llegarán a un acuerdo en el que la será una relación de amistad con derecho a roce.

Joss tiene veintidós años, perdió a su familia a los catorce y desde entonces se niega a profundizar en las relaciones, no se abre a nadie, ni siquiera su amiga Rhian conoce lo que le ocurrió para que se cerrara así, se ha hecho dura y fría a la vista de los demás, pero solo es porque protege a su corazón.

Braden es de esos protagonistas que nos gustan,  rico, guapísimo, protector, posesivo y tierno cuando se lo propone, también tiene un pasado a sus espaldas que lo hace desconfiado en las relaciones.

La relación entre ellos es en principio solo sexo, y es así como Joss quiere que sea, sin involucrarse emocionalmente, pero claro, eso es imposible, pues los sentimientos aunque no lo quiera reconocer están ahí.

La relación entre Jocelyn y Braden es bonita, como también lo es la relación de amistad que surge entre Jocelyn y Ellie, que también es complicada.

Nos encontramos también con una historia secundaria que protagonizan Ellie y Adam, la hermana y el mejor amigo de Braden, que podían haber tenido su propio libro tranquilamente, por que los dos personajes dan mucho de sí.

Ellie, desde luego, es un encanto, adora a su hermano, tiene un carácter abierto y divertido, lo contrario de Joss, pero aún así congenian enseguida.
Adam, aunque tiene menos papel, también se perfila con una personalidad similar a la de Braden.

Bueno, pues otra autora a tener en cuenta  ya que el libro me ha encantado, es adictivo, una vez que empiezas no puedes dejarlo, está escrito en primera persona desde el punto de vista de Jocelyn, y  aunque lo han calificado como erótica creo que es más bien contemporánea,  las escenas de sexo no  son excesivas ni vulgares y el lenguaje es muy cuidado . En cuanto a los protagonistas, diré que son de los que te llegan desde un principio, de los que luego te cuesta quitarte de la cabeza,  los dos son complejos y fuertes y protagonizan una historia dura, de sentimientos, de miedos y de superación, de las que te hacen reír pero también te hacen soltar alguna que otra lagrimilla.

Mi valoración 4,5/5 


 Crítica realizada por rosamoni

Me ha gustado muchísimo, me ha enganchado desde el primer momento. La verdad es que lo tenia ya un tiempo esperando porque había leído muchas criticas y muy buenas y siempre me tira eso para atrás porque me creo unas expectativas y la mayoría de veces no se cumplen, pero bueno me lancé a la piscina y me arrepiento de no haberlo hecho antes.

La historia de Joss y Branden es preciosa, es una historia llena de pasión pero también llena de ternura, comprensión, amor, dolor, secretos y amistad. Joss ha tenido una vida dura, porque muy joven sufrió una gran pérdida y eso la traumatizó, debe ser muy duro pasar por ese trance en la vida, y cada persona se lo toma de una forma y ella no lo pudo asumir y ese hecho la ha marcado haciendo de ella una persona fría, inaccesible, cínica, que no quiere sentir nada por nadie pero ha llegado al sitio adecuado, se va a ver rodeada de gente que lleva sus sentimientos a flor de piel y que no tiene miedo en expresarlos.

Me encanta Branden para mi un personaje buenísimo, con este toque divertido, protector, leal, con un pasado que le ha condicionado pero que le ha hecho mejor persona, es el hombre indicado para Joss, con una paciencia y una comprensión maravillosa, pero a su vez protector, dulce y con su toque picante.

Estos dos maravillosos personajes están rodeados de unos secundarios de lujo como son Adam, Ellie, y toda la familia de Ellie, la amiga de Joss Rhian y la gente con quien trabaja. Todos ellos puntales fundamentales en esta historia ya que con su forma de ser hacen que la visión de Joss hacia el amor y la amistad cambien.

Contada de una forma amena, rápida, con unos diálogos divertidos, y unas muy buenas escenas hot, para mi hacen una novela de las que vale la pena leer. Que te introduce en la historia de tal forma que mas de una vez quieres darle una colleja a Joss, abrazar a Ellie, y darle un consejo a Adam.

Lo único que no entiendo es que esté catalogada como novela erótica, porque yo desde luego no veo que lo sea en ningún momento, al revés tiene escenas de contenido mas sensual que sexual, tratadas de una forma magistral, pero vamos que si las quitas la historia no se resiente en ningún momento, ya que lo importante en esta pareja no es el sexo sino el aprender a amar y confiar.

Una preciosa historia de amor que te hará volver a creer en los príncipes azules.

Valoración: Muy bueno


Crítica realizada por Leer con estrellas

Maravilloso, esa es la palabra que me surge al querer dar la opinión sobre este libro.

Me ha cautivado desde el inicio hasta el final, siempre había un puntito de incertidumbre que hacía que siguiera y siguiera.

Jocelyn consigue atraparte desde el comienzo. Perdió a toda su familia siendo adolescente y tras un largo peregrinaje por casas de acogida decide independizarse. Así puede vivir la soledad que ella misma se ha impuesto, sin riesgo a volver a sufrir ni a hacer daño a nadie. Aunque la soledad que desea Jocelyn es interior, porque siempre ha buscado pisos compartidos.

Cuando se dispone a ir a ver un piso se ve inmersa en una situación un poco comprometida, tiene que compartir taxi con un hombre muy, pero que muy sexy; y aunque ella intenta mantener la compostura él la desarma por completo.

Él es Branden, un hombre de negocios, guapo, protector, vamos un encanto. Lleva muchos años rodeado de mujeres "top model" que solo persiguen el dinero y casarlo de una forma u otra. Cuando se tropieza con Jocelyn queda prendado de su magnetismo y su,supuesta, indiferencia.

El destino hace que esta pareja se tenga que encontrar, sí o sí. El piso donde va a vivir Jocelyn es de Ellie, la hermana de Branden.

La atracción que hay entre los dos es "bestial", por eso, no tienen inconveniente en llegar al acuerdo de formar una pareja-sexual; sin compromisos, ni sentimientos,... solo sexo. Pero los acuerdos solo existen para incumplirlos.
Las escenas de sexo son de lo mas explícitas, muy bien construidas y sin llegar a la vulgaridad ni la excentricidad.

En definitiva, para mi, ha sido un libro muy bueno. La historia está muy bien enlazada y con un contenido que engancha desde el principio.


Crítica realizada por Estela

Es difícil no caer en estereotipos, sobre todo en novela romántica, y sobre todo en novela romántica erótica -donde el límite entre el buen gusto, el erotismo y la pornografía se hace tan delgado- y cuando leemos una novela romántica erótica sólida, lo agradecemos.

Calle Dublín es más que erotismo, es más que sexo. Calle Dublín cuenta duras historias de vida de personajes con carnadura, con profundidad sicológica, bien construídos. Se apoya en una estructura interesante, mezclando tiempos y situaciones, haciéndonos conocer gradualmente las intimidades del alma. Está narrada desde una muy sutil y perceptiva primera persona, que casi parece omnisciente por cómo transmite y describe las emociones de los demás personajes, utilizando una prosa rica, sensible, ágil. La tensión narrativa y dramática es constante y gradual, al igual que la tensión erótica. Si bien tiene una importante dosis de escenas hot siempre están adecuadamente enmarcadas en los procesos emotivos y sicológicos de los personajes, respaldados por ellos y comprensibles por su causa. En este sentido me hizo recordar al estilo de Megan Hart (para mí, una de las mejores escritoras en romántica erótica) por la profundidad de sus personajes y sus historias. En la novela no faltan el humor, la intriga, los valores que dan sentido a la vida, el dolor de las pérdidas, las incertidumbres.

En definitiva: Calle Dublín presenta un mundo bien construído, profundo, sensible, realista. Una historia creíble bien contada, con personajes cercanos y humanos. En un estilo definido y muy agradable. Y es un buen inicio de una serie que me agradará seguir leyendo.


Crítica realizada por Irdala

Tanto escuchar hablar de lo bueno que era este libro, no me quedó otra opción que leerlo para verlo por mí misma.

No tengo remedio, soy la lectora de romántica más rara del planeta. Y es que a mí no me ha parecido que este libro sea tan fantástico y maravilloso como se dice. Es más, si no llega a ser por las ciento y pico últimas páginas, ahora mismo estaría despotricando sobre él como si estuviera poseída.

Ese último cuarto de libro ha conseguido salvarme una novela que confieso haber acabado por pura cabezonería, por poder opinar sobre el libro y por ver si era capaz de adivinar qué tiene esta historia para levantar tantas pasiones.

Pero dado que voy a ser la voz que va a contracorriente, voy a ir por partes para que quede clara y se entienda mi opinión. Y que nadie se me enfade, por favor.

Llevaba casi 100 páginas y era incapaz de engancharme a la novela. A esas alturas del libro, tuve la tentación de dejarlo un buen montón de veces y de verdad que he hecho verdaderos esfuerzos para seguir. Lo cierto es que por la ligereza de la forma en la que está narrado (me parece el diario de una veinteañera y no la narración de un libro), por el nulo avance de la historia, por la personalidad de la protagonista y sobre todo y por encima de todo, por el prepotente y mandón protagonista, malditas las ganas que tenía de seguir leyendo.

Cuando al iniciar la lectura te encuentras con la tragedia personal de Joss, imaginas que de inmediato sintonizarás con ella, pero a mí me ha resultado imposible debido a las incoherencias de su carácter. Lo siento pero creo que está muy lejos de estar bien desarrollada su personalidad. Al menos a mí no me ha convencido para nada. ¿Qué hace alguien que quiere estar sola con sus historias, que no se quiere encariñar con nadie, buscando un piso para compartir? Si es que a mí estas incongruencias me enferman, y es que, en esta chica, no cuadra nada de lo que dice con lo que hace y viceversa.

Y luego está esa faceta suya en cuanto a su relación con Braden: ese quiero y no puedo, ese sí pero no, ese no me des órdenes pero pierdo el culo si dices que vaya... y esas bragas empapadas que han superado todas las veces que estaba dispuesta a leer eso en mi vida. ¿Cuántas veces se dice esto en el libro? ¿Cincuenta? ¿Cien? ¿Doscientas? ¿De verdad es necesario leer esto taaaaantas veces? ¿Para qué?

Y el prota. Un tipo imponente, rico, encantador con su hermanita, mandón y posesivo, ordeno y mando, capaz de procurar los orgasmos más fantásticos y con ese "nena" en la boca que me ha puesto del estómago a lo largo de todo el libro. El muchacho ha decidido que quiere a Joss y tenaz que es, la consigue, vaya si la consigue. Poco importa que ella tenga un trauma, que no esté por la labor, o que, ya puestos, le diga claramente que no, no y no. Él ha dicho que sí y punto pelota. Y si para convencerla le tiene que decir que solo van a ser follamigos, pues se lo dice y así comienza la relación.

Yo es que lo siento, pero no puedo con las novelas que tienen como hilo conductor el sexo. O al menos no puedo con páginas y páginas de cama en las que no veo por ningún otro medio que se consolide una historia. Sí, ya sé que esto no es más que ficción, pero esta novela tiene demasiados pegas como para que consiga enamorarme.

Creo que es una novela actual más, con más morbo que muchas y con un cuarto de libro final en el que está toda la sustancia de la historia. Fue cuando llegué a ese punto, cuando empezaron a pasar cosas además del folleteo, cuando la novela me enganchó y la leí entretenida hasta el final sin cerrar ni una sola vez el libro.

Y ya no me voy a meter con la pésima traducción y/o corrección de estilo (que es para cortarse las venas) porque entonces me vuelvo a cabrear y se me olvida lo entretenida que he estado con el final de la novela.

Resumiendo, que entiendo que haya gustado tanto y a tanta gente este libro porque está muy en la línea de las trilogías que se han puesto de moda, con ese tipo de protagonistas (que yo odio) que parece que gustan tanto, y pasados o incidentes traumáticos de alguno de los miembros de la pareja con los que hay que bregar y que se solucionan con una maratón de sexo que acaba en un amor profundo y con las taras psicológicas resueltas.

Pero a mí no me gustan estas historias.


Crítica realizada por Crishi

No presto atención a esta clase de novelas que surgen a la vera del género romántico pero, debido a la insistente recomendación de una antigua forera, he leído este libro que no sabría bien cómo calificar. Yo siempre los he llamado híbridos por el cóctel de atributos con el que se les ha bautizado, sin embargo, una vez leído, ni ese calificativo compuesto le atribuiría porque no he visto el romanticismo por ningún lado. Tal vez… mmm, quizá, hacia el desenlace, una demostración de sentimientos que, he de reconocer, me ha rozado el corazón. Los fragmentos destinados al sexo tardan en llegar y no me han resultado demasiado zafios, y, además, no vienen regalados como el que se pone a repartir caramelos en la puerta de un colegio, por lo que llego a la conclusión de que escenas así también las he leído en la novela romántica.

Agradezco que la narración haya sido ligera (faaaatal) porque así he terminado antes su lectura; ha habido partes que se me han hecho insufribles y otras que me han gustado bastante, pienso, también, que parte de culpa la ha tenido la protagonista, Josselyn, que no he llegado a entender por más que lo he intentado.

No me ha parecido una mala historia pero tampoco ha sido para tirar cohetes. De las espaldas de Bradem y Joss hay una mochila cargada de problemas, si bien Bradem se enfrentó a ellos con coraje, a Joss le queda mucho por superar, se engaña a sí misma tras una frialdad pétrea y eso no le permite disfrutar de su entorno.

Bradem me ha parecido un tipo dominante que le gusta saber el terreno que pisa para proteger sus sentimientos, lo que se dice un ricachón metro-sexual con tendencia a marcar territorio. Al final, admito, me ha seducido cuando pone al descubierto su ternura de una forma algo distinta (…), aunque sea al hilo de la atracción física.

Y en cuanto a Josselyn…. ¡lo que me ha cargado esta protagonista! Es una pura contradicción; se pasa toooooda la historia haciendo lo opuesto a lo que piensa, vamos, un cacao mental que no me he tragado, me tenía frita. Sus emociones y evasivas, mal gestionadas, no me han calado la piel ni un centímetro. Hasta un diálogo que ella mantiene con Bradem me ha parecido sacado de Barrio Sésamo… y no tiene nada que ver con el pasaje de la gracieta.

Sobre su amistad con Ellie, bueno, esa es otra, no he visto la amistad tan fuerte que la autora pretende hacerme creer puesto que la confianza de Joss brilla por su ausencia a estos niveles ¿Y cómo se puede enraizar la amistad sin confianza? Me preguntó yo ¿Sólo a base de conversaciones “monosilábicas” y vacías? Bien está que la desconfianza campe a sus anchas en su relación con Bradem, ¿pero con Ellie? Pobrecita, con Ellie no. Hablando de Ellie, su relación con Adam se me ha hecho corta, corta es decir poco. Aunque he visto que su historia con Adam ya está publicada, no creo que vaya a leerla porque no soy de llevar las series al dedillo.

Sin dejarme influir por mis otros gustos, Calle Dublín es una historia que me ha atrapado por no sé qué cosa, será por su vena dramática o porque, como he dicho, se lee rápido (pero mal puesto que ha habido veces que he tenido que echar marcha atrás en la lectura, o es que yo no estoy muy fina con estos calores); con unas expresiones muy sobadas, tan modernas y corrientes que no me gustan. De lo que sí estoy segura es que al terminarlo me ha dejado indiferente, aunque tampoco descarto volver a leer a esta autora, a ver qué pasa.

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