Paullina Simons - Tatiana & Alexander

Crítica realizada por Mariam

   Casi ha pasado un año desde que Leningrado fue invadida por los alemanes, casi un año desde que Tatiana y Alexander se conocieran y naciera su historia de amor. Tantas y tantas cosas han sucedido en ese período de tiempo: la guerra, el hambre, las enfermedades… y la separación.

   Agotada, enferma y totalmente deshecha, Tatiana logra llegar a Nueva York donde da a luz al hijo de Alexander y donde le aguarda una nueva vida, una vida sin él.    Destrozada, no halla las fuerzas para seguir adelante, sólo su hijo le insufla de un poco de aliento para vivir, o al menos sobrevivir. Consigue trabajo como enfermera en el mismo hospital donde fue atendida a su llegada la isla de Ellis, en Nueva York. Allí conoce a una enfermera, Vikki, que con el tiempo se convierte en una gran amiga y al doctor Edward Ludlow, quien no sólo la atendió en el parto sino que se convierte en un amigo y un apoyo.
   Pero nada ni nadie logra arrancarla de la burbuja que crea alrededor de ella, ni los recuerdos de Alexander. Tatiana se convierte casi en un fantasma, nada queda de la joven optimista y risueña que enamoró al Comandante del Ejército Rojo, Alexander Belov. Ahora aunque vive, respira y camina día a día siente un dolor y un vacío en el pecho que no desaparece, su alma continua atrapada entre Leningrado, en Lazarevo… en Rusia, junto a Alexander.

   Con la ayuda de un doctor de la Cruz Roja, Sawyers, Alexander logró fingir su muerte para obligar a Tatiana a abandonar Rusia. Descubierta su verdadera identidad y detenido por el NKVD sabe que la condena que le espera es la muerte y que como su esposa, el futuro que la aguarda a ella, no es nada halagüeño. Pero, en última instancia, tras ser sometido a torturantes interrogatorios, amenazas y acosos que casi minan su voluntad, y a punto de ser ejecutado, le es perdonada la vida, pero a cambio es obligado a dirigir un batallón de presidiarios que son enviados a primera línea de fuego, donde su misión suicida es allanar el camino al Ejército Rojo, o lo que es lo mismo, son enviados a una muerte segura.

   No obstante, Alexander logra sobrevivir a duros meses esquivando el fuego, los disparos y las bombas, las enfermedades y el hambre, aferrándose a la más frágil de las esperanzas que aún le susurra que, un día, logrará  huir para embarcarse a Estados Unidos, rumbo a la libertad … y a Tatiana.
   
   Pero infinidad de contratiempos, traiciones y enemigos lo rodean, sin olvidar la misma guerra y finalmente, es encarcelado y enviado a una prisión, en lo que fue el campo de concentración de Sachsenhausen.

   Cuando han transcurrido tres años desde su llegada a Nueva York, tres años en que no ha logrado olvidar a Alexander ni rehacer su vida, Tatiana descubre que existe una pequeñísima posibilidad de que su marido no muriera, tal como el corazón le dicta aunque todas las pruebas señalaran lo contrario. Las dudas la han corroído muchas veces pero sabiendo que sus sentimientos nublaban la razón y la lógica no tenía nada a que aferrarse hasta que  sus pesquisas, por fin, dan resultado: Alexander no murió en 1943, testigos lo vieron en una prisión en 1945.
   Invadida por una nueva esperanza y decidida a salvar a Alexander, Tatiana se presenta como enfermera voluntaria en la Cruz Roja para formar parte del convoy que viajará a Europa, recorriendo países y ciudades devastados por la guerra, curando heridos hasta lograr llegar a la mismísima prisión de Sachsenhausen, un antiguo campo de concentración nazi.

   Torturado y al borde de la locura, considerado uno de los presos más peligrosos, Alexander permanece en una celda donde siente como sus esperanzas de huir desaparecen hasta que aparece una enfermera en su celda, en cuyo rostro reconoce a Tatiana. Cree que es una ilusión hasta que oye su voz y siente su mano…

   Es difícil describir las sensaciones que esta novela ha despertado en mí. Intensa, apasionante y cautivante desde la primera a la última página. Pese a la crudeza, la soledad y desesperanza que describe, los infortunios que separan a Tatiana y Alexander, me ha parecido una novela preciosa. Inolvidable. Es cierto que se me ha encogido el corazón infinidad de veces mientras la leía, más bien la he leído con el corazón en un puño, pero al llegar a la última página lo he hecho con la sensación que sólo me deja una gran novela de amor.

   Si El jinete de Bronce me enamoró, Tatiana y Alexander no ha sido menos. Y pese a que un gran parte de la novela, Tatiana y Alexander permanecen separados sin saber que ha sido del otro, la historia de amor que narra te pone los sentimientos a flor de piel página tras página. Los recuerdos, los pensamientos de uno y otro se hilan en una trama de sentimientos desgarradores que alcanza su punto álgido cuando se reencuentran.

   Aunque no estamos ante una novela romántica a las que estamos acostumbradas, ya que la historia de amor está enlazada íntimamente con el inicio, transcurso y fin de la segunda guerra mundial, y la trama bélica está muy descrita y desarrollada, no tengo más que palabras de elogio para esta novela. Ha logrado emocionarme como pocas y erizarme la piel una y otra vez, despertando tal ansiedad por saber qué sucederá que es imposible dejar el libro.

   Uno de los recuerdos más nítidos que me quedó de El jinete de Bronce es cómo Tatiana y Alexander se enamoran, la dulzura, las lágrimas y el sabor agridulce de un amor en mitad de una guerra. De Tatiana y Alexander me queda la fuerza inquebrantable de Alexander, determinado a sobrevivir por Tatiana; me queda la fe y la voluntad indoblegable de Tatiana por salvar a Alexander.

   Poco más puedo añadir, sólo decir que es una novela que he devorado con avidez pero a la vez he saboreado cada página, cada palabra aunque suene contradictorio.
Poquitas novelas románticas me han impresionado como ésta, casi diría que ninguna, ya que describe un amor tan fuerte e indestructible, una fuerza tan grande con unos personajes tan humanos y reales que traspasa el papel. Una historia de amor en mayúsculas.

Valoración: 5/5

 


Critica realizada por Maddy

Isla de Ellis, New York, 1943

Tatiana llega por fin a los soñados Estados Unidos. Embarazada de casi nueves y enferma de tuberculosis, se pone de parto justo en el momento que tiene que desembarcar. Sus primeros días en territorio estadounidense los pasa recluída en el hospital de la isla, curandose de su enfermedad y criando a su hijo, al hijo de Alexander.

Los días se convierten en semanas y las semanas en meses, aunque la tuberculosis mejore, la tristeza por el fallecimiento de su marido no decrece, al contrario, aumenta hora a hora, día a día. La única razón que le hace seguir adelante es su hijo, por él encuentra empleo como enfermera en el propio hospital en el que estuvo ingresada.

Morozovo, Rusia, 1943

La misma noche en la que Tatiana huye de la Unión Soviética, Alexander es detenido por el NKVD, y acusado de alta traición, cuyo castigo es la pena de muerte. Lo someten a interminables interrogatorios con el fin de que confirme su verdadera identidad. Aunque sin la declaración del principal testigo, el cuál ha fallecido, el proceso llega a un punto muerto. Sin indicios aparentes que confirmen las acusaciones, Alexander se libra de la pena de muerte, pero es condenado a dirgir un batallón de presidiarios ubicado en primera línea de fuego. Casi una muerte segura.

Comienza para Alexander una época de batallas, escaramuzas, detenciones por parte del enemigo y finalmente los campos de concentración.

New York, 1946

Aparentemente Tatiana ha logrado sobrevivir y rehacer su vida. Aparentemente es una mujer luchadora, trabajadora, alegre y buena madre. Pero detrás de esa fachada, se encuentra una Tatiana triste, que no ha logrado superar la muerte de su marido.

Un día, casi por casualidad, descubre un indicio de que Alexander pudo haber fingido su propia muerte, para así salvarla a ella y a su bebe. Tatiana comenzará a realizar averiguaciones, cada vez mas segura de que su corazonada es correcta. No ceja en su empeño hasta que embarca como enfermera de la Cruz Roja rumbo a Europa, de vuelta a la guerra, de vuelta a los brazos de Alexander.

Una vez en el viejo continente, y tras varias visitas a diversos campos de concentración, Tatiana descubre que es muy probable que su marido se encuentre en Sachsenhausen.

Campo de concentración de Sachsenhausen, Alemania, 1946

Tras años de reclumiento, malos tratos, trabajos forzosos y una mala alimentación, Alexander es una sombra del hombre que fue. Se encuentra minado tanto fisica como psiquicamente. Solamente espera que le llegue su hora, para abrazar la muerte. Un día, como cualquier otro de los que pasa recluído en una celda de castigo, cree ver en el umbral de la puerta a Tatiana, su Tatiana. Está allí parada, vestida de enfermera, mirándolo fijamente, tal y como la vió la última vez, cuatro años atrás. Pero ¿será una mala jugada de su mente o en verdad su ángel de la guardia ha venido a rescatarlo?

No os puedo describir con palabras las emociones que esta novela me ha hecho vivir. Si Paulina Simons ya me había ganado con El Jinete de Bronce, con este segundo libro me ha enamorado de dos personajes únicos, una historia única, un amor único, indestructible. Un amor que supera el paso de los años, que no entiende de guerras, ni hambre, ni tan siquiera de la temida muerte.

Aunque pueda parecer un libro duro, yo al menos, no pase malos ratos, al contrario: no sé cómo explicároslo con palabras, la fuerza del amor entre ellos es tan fuerte que te dejas arrastrar por ella y lo demás te parecen nimiedades, aunque en ocasiones lo pasen realmente mal. Os animo a leerla, para mí no es una historia de amor, es LA HISTORIA DE AMOR.

Soy incapaz de valorar del 1 al 10 este libro, Tatiana & Alexander se encuentra por encima de todo lo que he leído hasta el momento. Se trata de un amor inolvidable, un amor eterno.

 

 


Crítica realizada por Anjana

 

Hace algo menos de un mes que la acabé y no puedo por menos decir que es una auténtica joya. A la altura del primero. Para mi los protagonistas son los personajes más conmovedores y reales que he leído en romántica. Pareces vivir en carne propia sus sufrimientos, sus dudas y angustias. Tatiana era al principio de El Jinete de Bronce apenas una niña, y aquí la vemos convertida en una mujer valiente que lo arriesga todo por el hombre que ama. No puedes por menos que conmoverte con este personaje tan entregado y generoso.

Otra de las cosas que me han gustado de la novela es que profundiza en el personaje de Alexander, pues en la primera parte casi todo lo ves desde el punto de vista de ella. Conoces su pasado y todo aquello que le ha llevado a donde está. Es increíble la entrega y valentía de este personaje, como atraviesa Europa aparentemente en una misión suicida, pero él jamás pierde la esperanza de volver con Tatiana, pues es lo único que lo mantiene vivo.

Es una historia dramática, pero a la vez tan apasionada, tan romántica que te conmueve hasta lo más hondo. Para mi es imprescindible.

Por supuesto, le doy un 5/5.


Crítica realizada por Crishi

 

Me he quedado sin palabras para poder expresar los sentimientos que me han transmitido esta historia. Historia que he leído con el corazón en un puño y la respiración contenida hasta el final. Maravillosa. Simplemente maravillosa.

¿Quién dijo que la distancia es el olvido? Desde luego, esta frase no es aplicable a los protagonistas de este libro que, ante las adversidades, luchan con unas y dientes por su amor. Tatiana y Alexander me han parecido dos personas valientes y esclavas de sus recuerdos, ello les daba la fuerza necesaria para seguir adelante entre tanto sufrimiento. Un amor puesto a prueba en la lejanía. Me ha gustado mucho cuando la autora indaga en profundidad sobre los pensamientos desgarradores de los protagonistas, les aporta una mayor magnitud emocional a la historia... Los días son mejores que las noches. Los días son aún el presente. Las noches sólo traen un día más. Un día menos. Frases así, con tanta carga emocional, son las que me han impresionado hasta conmoverme.

La ambientación es magnífica. Me he sentido la compañera de viaje de Tatiana y Alexander, ha sido como ser llevada de la mano o, mejor dicho, en las respectivas mochilas de estos incansables protagonistas a través de paisajes hostiles, y vivir una maraña de situaciones llevadas al límite. La documentación, aunque la historia está novelada, es muy real. Por desgracia, de algunos lugares y acontecimientos, la Historia da fe de ello. En fin, que siendo una historia ficticia tan humana (con todo el significado que implica la palabra humana) y enmarcada en hechos históricos tan dramáticos, imprime, lo que yo diría, una novela sublime junto a El jinete de bronce.

Mi valoración es Excelente.

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