Pamela Browning - El deseo de Phoebe

Crítica realizada por sandrayruth

Creo que papá y Molly se gustan. Ha dejado de ser el cascarrabias que era y ni me acuerdo de la última vez que me riñó. Veremos qué sucede…Phoebe Anne Norvald. Molly McBride estaba encantada de capitanear el barco de su abuelo por la costa este de Florida. Pero ¿jugar a hacer de madre de un miembro de la tripulación? Debía de haber perdido la cabeza.Sin embargo, cuando empezó a conocer mejor a Phoebe y a su padre, Eric, el viudo a quien su abuelo había contratado para fletar el barco, empezó a pensar que la fantasía de Phoebe podría convertirse en realidad.

Me ha gustado este harlequín. Es un libro corto, pero aún así es una historia tierna que te atrapa desde el principio, sobre todo por el papel de Phoebe, una niña de siete años y medio que está deseando tener una nueva mamá. Cuando Molly llega para llevar el barco de su abuelo a su destino, Phoebe piensa que ya tiene la madre que estaba buscando, y es muy gracioso leer cómo intenta que su padre y Molly acaben juntos.

Los tres empiezan a convivir dentro del barco y desde un principio Molly se siente atraída por Eric y viceversa, pero los dos saben que su relación no puede llegar a ningún sitio, porque Molly tiene su trabajo en una gran compañía, y Eric porque cree que no tiene nada que ofrecerle a Molly. Y es que Eric se ha apañado bien hasta ese momento, mudándose de un sitio a otro, enseñándole a su hija las cosas sin que vaya a la escuela y Molly cree que esa no es vida para una niña de siete años que lo único que desea en esta vida es tener una casa, amigos, un perro y una madre.

Eric en el fondo sabe que Molly tiene razón, que la vida que lleva no es la adecuada para una niña, pero no se atreve a hacerlo, pues ya dejó esa vida cuando murió su mujer. Pero está decidido a lo que sea con tal de que Molly se quede a su lado. Molly por su parte, sabe que siente algo y muy profundo por Eric, pero no quiere meterse entre medias de la relación del padre y su hija. Pero cuando las circunstancias debido a la enfermedad de su abuelo, los una más que antes, sabrá que él es el hombre de su vida y luchará por él.

Como ya dije antes, es un harlequín corto, pero que te engancha desde el principio. La historia de Eric y Phoebe es muy bonita, pues tienen una relación padre - hija muy intensa, que con la llegada de Molly se intensifica, pues es la tercera persona en la relación y al principio crea celos en Eric. Me han gustado mucho los personajes principales, pues cada uno y a su manera hacen que se complementen a la perfección. Y Phoebe es un encanto de niña que hace que la tomes cariño desde el principio. Sus mensajes en las botellas son muy graciosos y tiernos.

Los personajes secundarios son también importantes en la historia, sobre todo Emmett, el abuelo de Molly. La trama no tiene nada de complicaciones, pues es una historia sencilla en la que los tres se conocen y empiezan una relación que acaba bien. pero aún así es un libro que recomiendo a quien quiera pasar una tarde entretenida.

Mi puntuación es de 3/5...


Crítica realizada por Bona Caballero

Mensaje en una botella
A quien esté ahí:
Creo que se gustan. Me refiero a Molly y a mi padre. Él ha dejado de ser don Gruñón y sólo ha visto "Jeopardy" una vez desde que la conoce. Te contaré lo que pase.
Tu amiga,
Phoebe Anne Norvald

Molly McBryde está contenta con llevar el barco de su abuelo enfermo a lo largo de la costa este hacia Florida, pero ¿hacer de madre de un miembro de la tripulación? ¿Una chica que sólo está interesada en su carrera, como ella? Estaría totalmente fuera de lugar.

Pero, cuanto más conoce a Phoebe, cuya obsesión por las aspiradoras esconde su deseo de tener una madre y un auténtico hogar, y su padre, Eric Norvald, el viudo contratado por el abuelo de Molly para ayudar a llevar el barco, Molly tiene que admitir que la fantasía de Phoebe podría convertirse en realidad.

¡Siempre que Eric le pida Molly ser su segundo de a bordo!

Crítica:

"The Mommy Wish" (2005) ganó el premio de RT Book Reviews 2005 al mejor Harlequin American. En España se tradujo en 2013, como "El deseo de Phoebe", como el número 1.962 de la colección Jazmín.

Aunque a mí me gustan las novelas románticas con más cuerpo, a veces disfruto leyendo una novela rosa. Su brevedad no les impide resultar pequeñas joyas de emoción contenida, con buenos diálogos, y sin detalles superfluos que entorpezcan la narración. Una estudiosa del tema, Laura Vivanco, ha publicado un libro dedicado a los méritos de este subgénero: For Love and Money: The Literary Art of the Harlequin Mills & Boon Romance ("Por amor y por dinero: el arte literario de los romances de Harlequin y Mills & Boon", 2011).

Así que cuando veo un harlequin a buen precio que tiene alguna recomendación, como esta de haber ganado un premio, no me lo pienso, y lo cojo. Siempre espero que sea una novela sencillita, pero con encanto que me haga pasar un par de horas deliciosas.

Habiendo dicho esto,... No, "El deseo de Phoebe" NO es de una de esas joyas escondidas.

Molly, una mujer independiente, soltera, con un buen trabajo, posición social y que vive en la excitante ciudad de Chicago, tiene un abuelo al que quiere mucho pero, en vez de estar a su lado en el hospital cogiéndole la mano, está llevando su barco a Florida. Pronto descubre que el capitán es un hombre muy atractivo, pero algo huraño. Además, lleva niña a bordo, la Phoebe del título.

Huérfana de madre, Phoebe desea una mamá. Y yo me pregunto: ¿por qué hacen eso los niños de las novelas románticas? En la vida real, cabría esperar que se aferrara al progenitor que le queda, odiando a cualquiera que puedan ver como una amenaza al amor exclusivo y único y absorbente por ese padre. No parece realista que sueñe con una mujer que reemplace a la fallecida, a la que cabe pensar que tendrá en un pedestal porque bueno, para un niño es lo peor del mundo perder a su mamá, y no la tiene constantemente detrás diciéndole que arregle su cuarto o haga la tarea.

Phoebe, además es aficionada a dibujar aspiradoras, objeto cotidiano que adora con la misma intensidad que otros se saben listas enteras de dinosaurios o la alineación del Madrid.

El roce hace el cariño, y navegar juntos acaba provocando interés mutuo. Pero como esto es un American Romance tiene que salir la ciudad pequeña estadounidense, así que una avería en el barco los lleva a un puerto por breve tiempo.

Qué puedo decir de Eric. Es un personaje bastante cerrado, poco hablador. Gracias a que el azar les ha llevado a una comunidad donde casualmente conocen bien a Eric, Molly pronto encuentra quien le hable de él.

Varados en esa localidad, con sus niños, sus barbacoas y sus pequeños acontecimientos culturales, Molly descubre de repente que el trabajo no la dice nada, que quiere casarse, ser madre y toca el arpa céltica. Nada en lo que ella era hasta ese momento, tal como te la describe la autora, te hace pensar que pueda haber ese giro radical en su vida.

Creo que cualquier historia, si está bien contada, puede atraparte. En este caso, me parece todo muy forzado. El planteamiento inicial no tiene, para mí, sentido: tiene a su abuelo en el hospital y se va a llevar el barco de un lugar a otro. Luego, hay demasiadas carambolas en la trama, sin que la autora se trabaje el que las cosas pasen de una manera creíble. Cuando Molly necesita saber algo de Eric, qué casualidad que van a dar a un sitio con gente que, de manera también muy azarosa, se ponen a hablar con ella como si la conocieran de toda la vida y a la primera conversación le están contando intimidades ajenas. Cuando llega un momento en que Eric admite el amor que siente por ella, hay un obstáculo tremendo: ella tiene más dinero y mejor posición social que él, ¡¿cómo van a estar juntos?! Mis objeciones son: 1) este planteamiento es muy conservador; 2) lo resuelve de forma también inopinada recurriendo a un deus ex machina de libro. Abro paréntesis: también, a mi juicio, hay un sexismo de libro en la tesis subyacente de que Eric, "como es hombre", no sabe cuidar de su hija. Ni la alimenta ni la viste ni la peina en condiciones. A estas alturas algo así me parece un poco ofensivo. Y la evolución psicológica del personaje de Molly es totalmente irreal, pasa de A a B sin una explicación lógica.

Una cosa es la concisión narrativa de un harlequin y otra muy distinta el que no tenga coherencia interna. Esto se ve fácil con los cuentos. Puedes contar cualquiera de los clásicos (Caperucita Roja, La Bella Durmiente, etc.) en cuatro líneas, y sin embargo, son coherentes, las cosas pasan con lógica, unos acontecimiento provocan otros.

¿Para qué seguir? Igual es que, simplemente, no es una novela para mí. Si he de ser sincera, me costó terminarlo. ¡Y eso que son sólo 192 páginas! Ni los niños ni las pequeñas comunidades son elementos que me gusten especialmente en la romántica.

Valoración: Irrelevante, 3/10.

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