Leanne Banks - Deuda con el pasado

Valoración:

Crítica realizada por Soraya

Deuda con el pasado de Leanne Banks
Cometió un error, subestimó los encantos de aquel hombre...
Gannon Elliot jamás habría imaginado que se convertiría en padre sólo para encontrar una buena editora para su revista. Al igual que el resto de su familia, aquel millonario había nacido para competir y ganar y, para superar aquel reto, necesitaba a la mejor... necesitaba a su ex amante, Erika Layven.
Erika deseaba tener un hijo más que nada en el mundo y, en su opinión, Gannon se lo debía después de haberle roto el corazón hasta el punto de impedirle amar a otro hombre. No importaba que sus ojos verdes la atrajeran como a una abeja la miel, se limitaría a redactar el contrato y le trataría como a un socio más...

Cuando el patriarca de los Elliot reunió a toda la familia al completo, todos sabían que lo que iba a decir tenía que ser muy importante, pero ninguno jamás se habría imaginado que el presidente de EPH, Elliot Publication Holdings, que abarcaba todo tipo de revistas, periódicos, etc., dijese que iba a jubilarse. Había decidido que de entre todos los directores de publicaciones, elegiría al que más beneficio obtuviese a lo largo del año que estaba por comenzar. Así empezaba la competición entre los hijos de Elliot por conseguir el puesto de su padre.

Gannon Elliot, nieto del patriarca, pretende que sea su padre de entre todos los hijos del patriarca, y presidente de una de las revistas para la que además él trabaja, el que ocupe ese puesto. Para ello necesita a la ayuda de mejor editora, que no es otra que su ex amante Erika Layven.

Cuando hace un año Gannon le dijo que era mejor mantener la distancia entre ellos, Erika supo que no podría superarlo viéndolo cada día en el trabajo. Así que cuando le ofrecieron un puesto en otra de las revistas de la compañía, aceptó sin dudarlo. Ahora no entiende que después de tantos meses esté ofreciéndole trabajar para su revista como si tal cosa.

Desde un principio ella deniega su oferta. No está interesada en trabajar junto a él, aunque el artículo que le está ofreciendo para escribir es mucho más suculento que cualquiera que haya escrito en la nueva revista para la que lleva trabajando ese último año.

Gannon no está dispuesto a aceptar su negativa, es un hombre que está acostumbrado a conseguir siempre lo que quiere, así que decide presentarse en su despacho con una oferta inmejorable. No contento con esto, le manda la documentación sobre el reportaje, la invita a las reuniones, hasta que finalmente y viendo que nada de lo anterior ha conseguido hacerla cambiar de opinión, le tienta con una sencilla frase: “Pídeme lo que desees que estoy dispuesto a dártelo.” Pero lo que Erika realmente quiere es tener un bebé. Hace unas semanas el médico le ha dicho que debe darse prisa si quiere ser madre, pues a medida que pase el tiempo le irá costando más quedarse embarazada, hasta que llegue a ser infértil.

Este es más o menos el comienzo de la novela, ella no quiere someterse a la fecundación in vitro, lo que realmente quiere es tener un hijo de él, aunque sea a través de un contrato que estipule que él queda libre de cualquier responsabilidad económica y demás, sobre el bebé. No se plantea que aún sigue enamorada, sino simplemente piensa que en parte él se lo debe por lo mal que lo pasó cuando la dejó.

Gannon, después de pensárselo, decide aceptar sus condiciones a cambio de que ella empiece cuanto antes a trabajar para la revista, pensando que cambiará de idea sobre el asunto del bebé cuando lo piense detenidamente. Mientras tanto le dice que su abogado está viajando y que no puede elaborar el contrato sobre el bebé hasta que vuelva.

Podría decirse que es una novela de segundas oportunidades, aunque yo a este protagonista no le habría dado ni la primera. Vemos cierto rencor por parte de ella, pues no se termina de creer la explicación que él le da sobre su antigua ruptura, pero poco a poco va resurgiendo el sentimiento que con tanto empeño ella había intentando borrar, hasta que finalmente se enamoran.

A los secundarios tan sólo se les nombra, lo cuál es comprensible viendo el número de páginas que tiene la novela. Únicamente destaca Tia, una niña que pertenece al programa de ayuda a menores de familias con problemas, a la que Erika está ayudando.

Sinceramente no me ha terminado de convencer. Para empezar el protagonista es un egoísta de mucho cuidado. Únicamente piensa en si mismo, y en conseguir lo que quiere, y si para ello tiene que volver a hacerle daño a ella, no duda demasiado en hacerlo. Siempre por supuesto pensando que es por el bien de los dos. Ella por su parte, se deja engatusar una segunda vez, lo cual puedo entender porque no es la primera ni será la última mujer a la que le pase esto, pero me habría gustado que le plantara un poco más de cara, que se hiciese algo más de rogar, pero claro con tan pocas páginas es prácticamente imposible. Aún así el final es muy precipitado, en mi opinión lo perdona con demasiada rapidez. Así que aunque me gusta esta autora, considero que esta novela es demasiado corta como para que podemos disfrutarlo como es debido. Me deja con la sensación de que es tan solo el borrador de la historia, y que la autora no ha querido dedicarle todo el tiempo que se necesita para hacer de él una novela como es debido.

Le doy un 2,5 sobre 5.

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