Joanne Rock - La novia y el caballero

Valoración:

Crítica realizada por Mc2

El secuestro de una novicia no era más que un pecado entre muchos otros...Lucian Barret sabía que el desear a la futura esposa de su hermano era una ofensa imperdonable. ¿Entonces por qué sentía que la pasión que Melissande había despertado en él era algo puro...y correcto?

Sólo unas semanas antes de convertirse en monja, Melissande Deverell se encontraba en los brazos de Lucian Barret, su amigo de la infancia. Por mucho que él se la describiese como idílica, la perspectiva de casarse con el hermano de Lucian para salvarse no la hacía sentir mejor. Porque Lucian había despertado en ella el deseo de cosas prohibidas...

Novela histórica medieval ambientada a mediados del siglo XIII, y que compone el primer libro de la serie Barret.

Lucian no era un hombre que sintiera remordimientos ante la idea de llevar acabo su plan. Su idea de secuestrar a una monja, perteneciente a las Hermanas de Santa Úrsula, no le llenaba de temor. Además, sería por una buena causa. Aún recordaba a la niña que le seguía a todas partes y a la que enseñó a pescar además de otros menesteres. Sin embargo, no tenía en mente que fuera para él. Su rescate serviría para condonar la deuda que tenía con su hermano Roarke, pues había decidido casarse con ella. Lucian sabía que su hermano era un ser voluble que la olvidaría al cabo de unas semanas, pero llevaba años manteniendo un secreto que le atañía y no podía echarse atrás. El otrora niño tranquilo y alegre se había convertido en un hombre frío y duro. La muerte inesperada de su padre adoptivo, Osbern Fitzhugh, le había cambiado la vida viviendo en continua penitencia para buscar un perdón difícil de conseguir.

Melissande llevaba años aceptando una vida que nunca había deseado. La decisión de sus padres de entregarla a la iglesia, con sólo ocho años, la llevó a apagar su alegría y deseo de vivir. Sólo el cuidado de unos huérfanos le reportaba algún placer en ese convento escondido de los Alpes franceses tan inhóspito y frio que minaba poco a poco su salud. Cuando un desconocido enmascarado la rapta del patio del convento luchará con uñas y dientes por los pocos placeres de su vida de clausura. La identidad de su captor no deja de sorprenderla. Aunque mucho más lo hará el motivo de su secuestro. Aún recuerda al niño arrogante capaz de conseguir que todos se doblegaran a sus pies. Y, la perspectiva de su pronta boda con Roarke, un hombre que no la sabría apreciar, no le parece mejor que esa vida de clausura. Sólo hay un hombre que deseara ver a su lado día y noche, y no es precisamente su pretendiente. El deseo de descubrir la causa de la penitencia de Lucian y una vida a su lado, que él no planea compartir, llevara a Melissande a continuar camino hacia Inglaterra mientras se suceden peligros, enfermedades, intentos de asesinato y un placer que le hará anhelar más.

La novia y el caballero es un harlequín cortito que se lee prácticamente de un tirón. La historia es amena aunque no me ha resultado inolvidable. Esta historia la descubrí de manera casual en las pistas de un concurso de nuestro querido Rincón, por lo que dediqué tiempo y ganas en hacerme con ella. Me resultaba intrigante la decisión de un hombre de secuestrar a una mujer con el único fin de que se casase con su hermano. Y, sin ser una gran novela, me ha hecho pasar un buen rato.

Lucian es un hombre atormentado en continua penitencia. Se considera causante de la muerte de su padre adoptivo y desde entonces vive en continuo peligro. Por un lado se ha convertido en guerrero y ha luchado en Tierra Santa por unos ideales que no comparte y, por otro lado es perseguido por un antiguo amigo decidido a acabar con su vida. Ama desde niño a Melissande pero sabe que no puede darle un futuro. Además, renunció a sus derechos sobre su título y sus tierras en favor de su hermano pequeño. Algo que nunca le reclamará pues es su muestra de gratitud por su secreto largamente guardado.

Melissande es una joven sin muchas ganas de vivir. Anteriormente era una niña alegre y despreocupada, algo traviesa, que ha visto como la vida de clausura ha ido apagando su espíritu. Siempre ha anhelado ser madre y esposa, pero nunca había esperado que su antiguo amigo de la infancia acudiera en su rescate. Aún así prefiere su vida monótona que la perspectiva de casarse con un hombre tan voluble y mimado como Roarke, el hermano pequeño de Lucian.

En fin, se trata de una historia centrada prácticamente en los dos protagonistas. Su huida en solitario a través de las montañas nevadas marca gran parte de la novela, con una corta aparición de los secundarios en los últimos capítulos.

La puntúo con un 3.5/5.

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Crítica realizada por Katon

Lucian es un hombre atormentado, ha pasado dos años en Tierra Santa para intentar expiar el peor de sus pecados. Hace dos años mató por accidente al que fue su padre adoptivo, su mentor en la lucha, el hombre que insistía para que Lucian fuera a Tierra Santa. Ahora, para salvar la deuda que contrajo con su hermano está dispuesto a secuestrar en medio de los Alpes franceses a una novicia. Pero no es una joven cualquiera, Melissande fue la amiga de la infancia de Lucian y su hermano Roarke. Lucian le enseñó a pescar y aún recuerda a esa niña de ocho años vivaz y alegre y que perseguía a su hermano.

Melissande lleva diez años recluida en un convento, su mayor pasión es cuidar de tres huérfanos que están a su cargo y algunas de las traducciones de textos que le encargan en el scriptorum del convento. Pero Melissande no ha sido siempre tan dócil y tan resignada con su vida, los primeros años los pasó intentando volver a su casa de Inglaterra. Finalmente, tras tantos años ha aceptado pasar allí toda su vida aunque su salud vaya empeorando cada invierno. Poco queda ya de la niña de ocho años que llegó por la fuerza desde Inglaterra, ha aprendido a reprimir sus sentimientos a aceptar órdenes y a mostrarse sumisa a sus superiores, pero a pesar de todo eso ahora es casi feliz en el convento. Cuando un encapuchado la rapta Melissande hará todo lo posible por volver al convento.

Poco tiempo después de huir a caballo Melissande descubre la identidad de su raptor, no es otro que Lucian Barret, su vecino de la infancia y el joven que le enseñó a pescar. Los esfuerzos por huir crecerán cuando Lucian le confiese que la lleva de vuelta a Inglaterra para que contraiga matrimonio con su hermano Roarke. Aunque Melissande no es feliz en el convento, su verdadero sueño era ser madre y tener hijos, no puede olvidar a los tres huérfanos del convento y a los que quiere como si lo fueran. A lo largo del camino de vuelta a casa ambos serán conscientes de cuánto ha cambiado el otro. Para Melissande, Lucian se ha convertido en lo que ella más odia, esos caballeros que luchan por dinero y a los que les gusta derramar sangre. Aunque poco a poco descubrirá que Lucian no es solo eso, nunca dejó de ser un caballero y a pesar de las dudas que la asaltan constantemente irá confiando poco a poco en él. Lucian también quedará sorprendido y enfadado al comprobar cómo el verdadero carácter de Melissande fue subyugado por las estrictas normas del convento de Santa Úrsula.

Se estaban alejando por fin de los Alpes, llegando a terrenos más llanos, cuando un desconocido lanzó una flecha e intentó matar a Lucian. Para despistarlo y evitar poner en peligro a Melissande, Lucian decidió volver atrás y seguir el camino de los Alpes, sin saber que esa decisión podría ser mortal para la joven. Melissande lleva años sufriendo graves pulmonías, sabe que algún día no despertará después de una crisis. Cuando Lucian es consciente de la gravedad de Melissande llegan a una posada donde la joven permanecerá inconsciente varias semanas. Los cuidados de Lucian durante su enfermedad y la magia de la lectura de La Odisea les acercará y unirá como jamás habían pensado. Tras varios meses de camino consiguen llegar a Inglaterra. Melissande tenía la esperanza que Lucian no la entregara a Roarke, pensaba que la reclamaría para él, cuán equivocada estaba. A los pocos días de llegar al hogar de los Barret, Lucian es gravemente herido por una flecha, no esperan que sobreviva, pero Melissande no se apartará de su lado, ahora le toca a ella cuidar de él.

En más de la mitad del libro los únicos personajes que aparecen son Melissande y Lucian, su viaje a través de Europa se convierte casi en la vía de expiación de ambos. Melissande acepta y reconoce su verdadero sueño, ser madre, y Lucian consigue perdonarse a sí mismo por la muerte de Osbern Fitzhugh. A lo largo de las páginas somos testigos del cariño y respeto que va creciendo entre ambos. Gracias a Melissande las verdaderas razones de la muerte de Osbern serán descubiertas y Lucian podrá por fin respirar en paz. Un personaje que aparece poco pero que sufrirá un gran cambio es Roarke, solo necesitaba una conversación con la abadesa Helen, superiora del convento de Santa Úrsula y que acudió a buscar a Melissande, para convencerse que su vida no es lo que él quería, hay dudas en su pasado que debe investigar, así como madurar y devolverle a su hermano lo que de verdad le corresponde; su título de conde y las tierras que le cedió cuando Roarke lo apoyó en la muerte de Osbern.

Una historia ambientada un periodo oscuro y difícil de la historia, donde tanto hombres como mujeres tenían poca decisión sobre sus propias vidas. Me ha gustado porque no es una novela típica, al aparecer solo dos personajes somos más conscientes de cómo interactúan entre ellos, qué piensan y cómo se comportan. Aunque no es una novela con grandes aventuras a mí me ha gustado, me ha parecido sencilla pero bonita. Donde los personajes tienen que recuperar ese espíritu perdido de su infancia y donde deberán confiar en el otro. Además como es un harlequín se lee muy rápido y la lectura no se hace en ningún momento pesada.

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