Jacquie D'Alessandro - Rosas rojas

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Crítica realizada por Mariam

Stephen Barrett, el marqués de Glenfield, es herido de un disparo, abandonado en un bosque y dado por muerto por alguien que trata de acabar su vida. Al volver en sí, se encuentra en una cama desconocida, en un entorno igual de desconocido y ante lo que se le antoja un ángel, que no es otra que Hayley Albright.

Hayley ha cuidado y velado por sus cuatro hermanos, una tía medio sorda y tres exempleados de su padre desde la muerte de éste tres años antes. Su madre falleció seis años atrás dar a luz a la pequeña de los Albright, Callie. Su vida la compone su ruidosa y nada convencional familia. Después de que el joven con el que esperaba casarse la abandonara, incapaz de asumir las nuevas responsabilidades de Hayley, la joven ha renunciado al amor.

Bajo los cuidados de Hayley, Stephen se recupera de sus heridas, pero sabiendo que alguien trata de acabar con su vida, Justin, su amigo y también cuñado, le sugiere que permanezca unas semanas más con los Albright, lejos de Londres, mientras él trata de averiguar la identidad de esa mano negra que trata de matarlo.

Stephen oculta a Hayley y sus hermanos que pertenece a la aristocracia, y les hace creer que es un simple tutor.

Junto a los hermanos Albright y los excéntricos criados descubre una forma de vida muy diferente a la que conocía hasta entonces: ruidosos, parlanchines, bromistas... pero sinceros y compasivos le hacen sentir en familia, algo desconocido para él.

Poco a poco la atracción nace entre Hayley y Stephen, con un montón de dudas por parte de uno y de otro. ¿Cómo puede confiar Hayley en qué Stephen entienda su amor por su familia y que es incapaz de abandonarlos? ¿Cómo reaccionaría Hayley de saber que está ante un marqués? ¿Entendería Stephen el secreto y fuente de ingresos para la familia? ¿Podría arriesgarse a poner en peligro a Hayley dándole un lugar en su vida?

En Rosas Rojas de Jacquie D'Alessandro he encontrado una novela sencilla, amena y con una gran dosis de dulzura. Creo que no trata de contarnos una historia compleja ni enrevesada, tiene unos personajes están muy bien perfilados, unos diálogos con chispa y en ningún momento se hace lenta o pesada de leer. Creo que es ágil y entretenida de principio a fin.

Me ha parecido una novela muy bonita, que transmite mucha sensibilidad y dulzura.

Hayley es una joven que no se corresponde con el estereotipo de mujer hermosa; es demasiado alta y sencilla para ello, pero es ante todo una mujer que da a manos llenas y que no es capaz del menor gesto egoísta. Antepone a su familia a su propia vida hasta el punto que fue abandonada ante su negativa a desentenderse se sus hermanos menores: casi todos unos auténticos torbellinos. Cuando encuentra a Stephen malherido no los piensa dos veces y lo acoge en su casa, desvelándose por su cuidado.

Con veintiséis años no espera el amor pero éste aparece en su vida.

Stephen está hastiado y aburrido de sus obligaciones como marqués de Glenfield, Tener un título no le dado más ventajas que dinero y buena posición, porque le ha cargado con infinidad de obligaciones y críticas por parte de su severo padre, y lo ha rodeado de demasiado gente interesada en él por su lugar en la sociedad, influencias y dinero. Las mujeres y el juego son su válvula de escape, y hasta la aparición de Hayley no ha conocido a ninguna mujer como ella, lo que conmueve al duro marqués de Glenfield, razón por la que la ve como un ángel.

Rosas Rojas es una novela que me ha parecido muy divertida y conmovedora, una historia de amor sencilla pero muy bonita, de ésas que sin grandes pretensiones te dejan con una sonrisa en los labios.

Quizá la trama no parezca muy diferente de otras, pero creo que estamos ante una de esas novelas que te atrapan más por cómo están desarrolladas y por las peculiaridades de su escritora que por el argumento en sí.

Noble, objeto de asesinato, solitario y hastiado de su vida que es rescatado por una joven de gran corazón que lo acoge en su casa es una trama que puede resultar ligeramente conocida, pero en este caso Jacquie D'Alessandro añade unos elementos que le dan un toque diferente: una narración característica, una pequeña dosis de ternura y unos personajes muy peculiares para dar más chispa a la historia.

El resto de hermanos Albright: Andrew y Nathan, de catorce y once años, dos jóvenes dinámicos y revoltosos; Pamela, dulce y obediente, es una joven de dieciocho años y la pequeña Callie de seis años, traviesa pero dulce, es una niña que enseguida se gana el corazón de Stephen. Luego está la tía Olivia, una anciana medio sorda; Grimsley, el despistado ex ayuda de cámara de Tripp Albright, el padre de Hayley, Winston, antiguo marino de Albright, brusco y malhablado, y Pierre, el irascible cocinero. A este plantel se suman tres apestosos perros de aspecto poco agraciado.

Al final, creo que la amenaza de asesinato no tiene demasiada importancia para la trama, es más que nada "la excusa" para mantener a Stephen junto a los Albright, pero el resultado es una novela que destila sencillez y dulzura.

Con una narración fluida y cuidada, con diálogos ingeniosos y en ocasiones emotivos, Jacquie D'Alessandro nos ofrece una lectura muy agradable y que recomiendo.

Hay infinidad de escenas que me han impactado, por un lado algunas realmente divertidísimas como por ejemplo las escenas entre Callie y Stephen, entrañables y divertidas, son unas de mis preferidas aunque, desde luego, me quedo con la declaración de amor de Stephen a Hayley; me ha parecido una de las más bonitas que he leído, por su sinceridad, romanticismo y sencillez.

Valoración: 4 sobre 5.


Crítica realizada por LadyZarek

"Rosas rojas" es una novela de Jacquie D'Alessandro que no he podido evitar leer, pese a que la autora sigue sin convencerme. Y cuando lo he terminado, la sensación es la misma: algo falta en su forma de escribir, que lo supuestamente divertido me parece absurdo. La historia no está mal... pero se pasa de simple.

Stephen huye de un rufián que pretende matarle. No consigue matarle, pero le deja muy malherido e inconsciente. Cerca del lugar donde se encuentra, una joven, Hayley, vuelve a casa junto a dos amigos de su difunto padre, a la vez que sirvientes. Hayley observa que hay un caballo deambulando sin jinete, y decide buscar al dueño, por si se ha herdio. Y encuentra a Stephen en bastante mal estado.

Una vez en su casa, Hayley se pasa los días cuidando del hombre, hasta que éste abre los ojos por fin. Sus ojos verdes oscuros se topan con unos azules muy claros. Una bella joven está velando por él. Stephen, en lugar de decirle que es un marqués y primogénito de un duque, se hace pasar por tutor. Ella le ofrece quedarse allí mientras se recupera, y Stephen acepta. Su amigo Justin investigará mientras él siga convaleciente, y Stephen estará escondido. Eso sí, siempre haciéndose pasar por un tutor.

En la casa de Hayley no hay silencio, se respira amor, y el alboroto es lo normal, no la excepción. Stephen, quien nunca ha tenido el amor de sus padres y ha vivido bajo unas severas y frías normas, se siente descolocado, pero poco a poco irá acostumbrándose.

Hayley y Stephen irán enamorándose poco a poco el uno del otro, a pesar de saber que él deberá marcharse...

La trama no es mala, pintaba muy bien y en ese sentido ha cumplido con las expectativas. Sin embargo, esto no compensa la falta de agilidad de la escritora a la hora de desarrollar lo que quiere contar, ni su supuesto sentido del humor que se queda en nada. El libro es simplón, sin chicha. Hay química entre los protagonistas, pero les falta algo a ambos: no son de los que dejan huella (vamos, que no tienen carisma), los dos se complican as cosas de manera absurda, y no parecen reales: ella es demasiado perfecta, a la autora la ha faltado humanizarla. Él es demasiado imperfecto, comparado con Hayley, Stephen parece una persona sin corazón. Para que su historia funcionase, debería haber equilibrio, pero la escritora ha fallado.

Los secundarios me parecen normales, no divertidos como supongo que la autora pretendía que fueran. No les veo la gracia, aunque tampoco digo que sobren: abren los ojos a Stephen. Eso sí, encuentro muy absurda la escena que Stephen y Justin comparten con Callie, la hermana pequeña de Hayley. No la veo graciosa, sino una completa pérdida de tiempo por lo que he tardado en leerla.

Después de este libro, no pienso seguir leyendo nada de Jacquie D'Alessandro. Es el quinto que leo, y tienen todos en común que les falta "algo". No esperaba gran cosa de "Rosas rojas", y aún así me he encontrado con menos de lo que creía que iba a ser, así que ha decepcionado. No me gusta su forma de escribir, siempre encuentro fallos en sus libros. No hay nadie perfecto, pero los fallos en las historias de esta escritora son abundantes y repetitivos. Su humor es absurdo, así que no me hacen gracias las escenas en las que se supone que una tiene que reírse a carcajadas. Yo me quedo extrañada por las tonterías, nada más.

Nota: 4/10.


Crítica realizada por Marian:

El libro comienza con el intento de asesinato de Lord Stephen, que herido de gravedad por un desconocido y es encontrado por Hayley quien lo lleva a su casa donde le atiende y cura sus heridas. Para evitar que sea encontrado por la persona que pretende asesinarlo miente sobre su identidad y se hace pasar por un simple tutor ocultando su condición de marqués a todos con la intención de esperar a curarse para poder investigar quien está detrás del intento de asesinato.
Y es durante ese periodo de convalecencia cuando Stephen irá descubriendo una nueva forma de vida junto a todos los habitantes de la casa, Hayley, sus cuatro hermanos, los criados e incluso los perros, forman una gran familia, donde no existen la estricta división de clases sociales, y por primera vez en su vida descubre lo que es el amor.

El libro está lleno de vivencias y situaciones entrañables que se producen en el día a día, y son para Stephen un continuo descubrimiento de sentimientos que hasta entonces no conocia, con momentos muy tiernos, sobre todo cuando aparece Clary, la hermana pequeña de la protagonista, que con su inocencia y sus preguntas de niña pone la nota tierna y graciosa la vez, o cuando está con todos los hermanos jugando en el lago, pescando o incluso cuando el mismo se pone a limpiar pescado con uno de los criados, algo hasta ese momento insólito para un marqués pero que como una persona más sin título nobiliario le lleva a disfrutar de la vida.

Y si esto es posible es gracias a Hayley que siendo la huérfana y la hermana mayor que ha tenido que hacerse cargo de la crianza de sus cuatro hermanos menores, les ha inculcado esa forma de vida que ella trata de hacer llegar tal y como lo aprendió de sus padres, eso si con la ayuda de dos ex-marineros amigos de su padre que trabajan como criados pero que son como uno más de la familia.

La novela no tiene grandes misterios, salvo si el saber quien pretende acabar con la vida de Stephen pero esto sólo es una pequeña parte de la novela que esta llena de esos pequeños momentos que es lo que le da consistencia.

Valoración: Muy buena, porque sin ser una novela con un gran argumento sabe llegar al corazón del lector.

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