Jaclyn Reding - El secreto de Rosmorigh

Crítica realizada por Soraya

Catriona accedió a la biblioteca del castillo de Rosmorigh como solía hacerlo a menudo: por una puerta secreta. Pensaba que era un desperdicio que nadie aprovechara los libros de aquella mansión vieja y deshabitada. La vela que llevaba apenas iluminaba un estrecho círculo alrededor de ella en la oscura y polvorienta estancia, pero ya se había acostumbrado a moverse con sigilo y a leer con poca luz. Como siempre, ningún ruido, nadie más allí... ¿Nadie? ¿Estás segura, Catriona? <<¡Soy Robert Edenhall, duque de Devonbrook y señor de Rosmorigh. ¿Quién eres tú?>> Aquella voz profunda y grave penetró hasta el último rincón de la conciencia de la joven... El amo había vuelto... Pero este... era joven, apuesto... y parecía ciego.

La desgracia cae sobre la familia de Robert cuando un fuego provocado acaba con la vida de casi toda su familia. Todos los que se hayan en la gran mansión, su padre, su hermano mayor y heredero del ducado, su cuñada y sobrino pequeño, todos menos él, que se había quedado en la biblioteca, que es la zona más alejada de la gran mansión, y su hermano pequeño que no estaba en la casa ese día. Este mismo incendio es el causante de la ceguera completa de Robert, a consecuencia de intentar sacar de las llamas a su sobrino pequeñito.

Totalmente derrotado anímicamente, casi en la completa ruina, abandonado por la que iba a ser su esposa, y sin vista, así encontramos a nuestro protagonista. Encima vive repudiado por la alta sociedad, la misma que lo acusa a sus espaldas de ser el asesino de su propia familia, según ellos para poder quedarse con el título que le pertenecía por derecho de nacimiento a su hermano mayor. El mismo título que ahora es tan sólo un papel, sin apenas recursos que lo sostenga.

Cuando se lee el testamento y descubre que su padre le ha dejado en herencia (a él y no al título de duque) una propiedad en las Highlands, decide dejar Londres de inmediato, y buscar refugio en Escocia, más concretamente en su castillo de Rosmorigh.

Catriona, es una joven escocesa a la que le encanta la lectura, la aventura y el riesgo. Diariamente accede al castillo de Rosmorigh, que pertenece al duque de Devonbrook, con la escusa de tener que buscar un mapa oculto entre las páginas de algún libro de su inmensa biblioteca. Un mapa que por si solo no vale nada, pero junto al que tiene su viejo amigo el coronel, significaría encontrar un antiguo tesoro. Pero lo cierto es que a Catriona le encanta leer y no puede evitar pasarse horas enteras encerrada leyendo, con una pequeña vela como única iluminación. ¿Quién la culpa de ello? Yo haría lo mismo jeje.

Su padre que no tiene un pelo de tonto y sabe a donde va su hija, le tiene prohibido que siga entrando furtivamente en el castillo. Ella se confía pensando que cuando el viejo Duque llega siempre se sabe, por los servicios que contrata éste en el pueblo, así que se sigue arriesgándo a entrar por uno de los pasadizos secretos. Aclaro en este punto que los padres de ella trabajan para el duque, que para empeorar las cosas, es inglés y ellos son escoceses.... Aquí la muchacha se arriesga bastante, pues podrían llegar a colgarla incluso si la pillan, y su señor así lo decide.

Una de las veces que entra en el castillo, las cosas no salen como planea, y se encuentra con que en la estancia hay alguien más, y no precisamente el viejo duque. Sabe que la han pillado in fraganti, y no tiene ninguna escusa que darle, excepto que le encanta leer... Así se conocen nuestros protagonistas, con allanamiento de morada por parte de ella, aunque siendo sincera a él no parece importarle demasiado, pues ella lo trata como si no le diese importacia a su ceguera, y no como el resto de la sociedad, y amigos, que acostumbrados al Robert antes, lo hacen sentirse un bicho raro.

Desde el momento en que se conocen, ella lo identifica como el hombre del cuadro (por un retrato que hay suyo en la biblioteca de Rosmorigh), el mismo hombre al que ella adora en secreto. Pero Robert, definitivamente no es el mismo que de la imagen. Ahora nos encontramos con un hombre sin vista, que quiere vivir oculto de todo y de todos, precisamente éste es uno de los puntos fuertes de la novela. Catriona no comprende las limitaciones que él mismo se ha impuesto, y poco a poco va pasando a ser sus ojos, la que lo lleva, y lo trae, la que lo tiene completamente en sus manos. Él confía en ella, y ella va confiando en él, sucediendo lo inevitable, se van enamorando.

La verdad es que es una novela muy dulce, sin llegar a ser empalagosa. Me gusta especialmente porque él a pesar de todo, lo de su familia, su reciente ceguera y demás, está dispuesto a tirar para delante. No se pasa el libro compadeciéndose de sí mismo, sino luchando por conseguir la máxima recuperación posible. Quiere recuperar la vista, en la medida de lo posible, y en parte tiene mucho que ver el hecho de querer verla. Además ella lo anima, le hace recuperar la alegría, las ganas de vivir. Es una protagonista llena de vida, y eso se lo transmite a él.

A parte de la historia de amor entre ellos dos, la novela está repleta de secretos y de sorpresas que la hacen más ligera aún. Sinceramente está muy bien escrito, su autora consigue que según vayas leyendo más interesante te parezca lo que lees, así que llega un momento en que no lo puedes soltar. Eso sí, aclarar, que tiene cierto toque de "magia" en cuanto a la ceguera de Robert, pero yo se lo he pasado por alto, y mira que a mí esos temas no me suelen convencer...

Yo la recomiendo, esta muy bien para pasar una tardecita entretenida. No es que sea un novelón, pero gusta. Mi puntuación es de 7 sobre 10.

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