Díaz de Tuesta - Trazos secretos

Valoración:

Crítica realizada por Irdala

Intentaré que esta crítica no me quede excesivamente larga, pero es que la novela tiene infinidad de puntos para analizar y no quiero olvidarme de los más importantes.

La historia: nos sitúa en el Madrid de 1870, aunque después se desarrolla en Inglaterra, Italia e incluso en Kaifar, un pequeño reino árabe en el Mediterráneo.
Ana tiene solo diecisiete años cuando conoce a Richard, un hombre que de inmediato se gana su atención por su porte misterioso. Tras sacarla del atolladero en que se encuentra, intentando librarse del acoso de un desalmado, acaban teniendo un tórrido encuentro que les deja marcados a ambos. Porque a pesar del tiempo, no se olvidan.

Andrew, el duque de Oxford, hermano mayor de Richard, muere en un accidente de caza, y Richard se convierte en el nuevo duque, por mucho que le moleste. Y entonces, una nueva desgracia viene a ensombrecerle la vida: su hermano Charles ha sido asesinado, se ha encontrado su cuerpo con un disparo en el corazón. Se entera entonces de que Charles actuaba como agente de la Corona, y se culpa de su muerte porque al abandonar él el servicio activo, donde le conocían como El Cazador, el gobierno toma en su lugar al hermano.

Y hasta ahí puedo contar, salvo decir que la novela está repleta de giros inesperados que te mantienen en tensión, y deseando saber qué es lo que va a pasar.

La ambientación: es realmente buena, y he agradecido guiños a lugares emblemáticos, como el antiguo Café y Botillería de Pombo, ya desaparecido, que estaba cerca de la Puerta del Sol, famoso por su leche merengada y donde acudía a tertulias D. Ramón Gómez de la Serna, o introducir a personajes como Prim, Sagasta, O'Donnell, Alfonso XII y algunos otros, ya que hace más real la historia y nos sitúa en el tiempo. Las descripciones de Kaifar, espléndidas, te permiten conocer vida y costumbres de un país árabe. La autora relata con igual y depurado estilo un barrio árabe o un salón de la alta sociedad. Es magnífica narrando, porque es amena y no abruma por el exceso de datos, pero te sitúa y lo visualizas todo a la perfección.

La trama: es compleja, pero trepidante y absorbente. La novela te atrapa desde el inicio, porque ha sabido muy bien cómo ir dando las dosis justas de misterio, intriga, escenas románticas y enfrentamientos verbales, intercalando acción y pasión fifty-fifty. Espías españoles, espías ingleses, secretos de estado, mensajes encriptados en los cuadros, tensiones, mentiras, crímenes para silenciar el descubrimiento de ciertos enigmas, chantajes, venganzas y, como no podía ser menos, aventura y romance a raudales. Siempre hay un hilo del que tirar y la historia da mil vueltas que te dejan atónita. Hay incluso un ataque pirata en medio del mar, narrado de forma impresionante. La narrativa es tan rápida y suceden tantas cosas, que no te dejan descansar un segundo desde que empiezas a leer.

El personaje de Ana: me ha encantado. Española por los cuatro costados, es una muchacha que ha sufrido la desaparición de su madre y soporta con estoicismo el declive de su padre por culpa del alcohol. Tiene un carácter férreo, no se deja amedrentar ni por un duque, tanto que incluso le reta a un duelo; su lengua es rápida y su inteligencia poco común. Para ella las normas hay que seguirlas... hasta cierto punto, y desde luego en Kaifar no está dispuesta a dejarse apabullar, aunque sea ante el mismísimo dey. Su valentía la lleva a meterse, una y otra vez, en mil situaciones comprometidas y peligrosas.

El personaje de Richard: es terco, orgulloso y frío, aunque adora a su familia, tanto inglesa como musulmana. Su personalidad ha sido moldeada por una crianza entre dos mundos: Kaifar, la tierra de su madre, e Inglaterra, la de su padre. Y actúa de un modo u otro, dependiendo de lo que más le conviene. Puede ser un amor, un hombre que dedica tiempo y dinero a instituciones benéficas, o un despiadado agente de la Corona capaz de matar con sus propias manos. Quiere a toda costa vengar la muerte de su hermano Charles, y si para ello debe pasar por encima de Ana, lo hará. Bueno, eso es lo que se propone al menos, aunque ya imaginaréis que no lo consigue porque el amor hace estragos.

Los secundarios: certeros, completos y auténticos. Igual da uno que otro. Omar, Noor, el hombre de confianza de Richard, el sobrino, Regina, lady Arlington, los asesinos... No voy a nombrar a todos, son muchos y variados, pero no quitaría a ninguno. Aunque unos tienen más fuerza que otros, como en cualquier novela, todos y cada uno de ellos son imprescindibles en el argumento. Desde luego, uno a destacar es el padre de Ana.

Los diálogos: son estupendos, cuidados, chispeantes e incluso picantes en algunos momentos. En otra ocasiones, sin embargo, son serios y tocan temas de gran importancia que te hacen pensar. Cuando se enfrentan Ana y Richard se disfruta y bien de esos «toma y daca», porque si uno dice la otra replica, y las insinuaciones son constantes. Desde el primer momento en que vuelven a encontrarse saltan las chispas y la atracción se palpa. Además, las creencias de Ana, preocupada por el bienestar del pueblo, lo que la acerca casi al sentir republicano, choca de pleno con las de Richard, príncipe en Kaifar y duque en Inglaterra. Es una relación amor-odio de lo más interesante, donde tan pronto se encuentran en uno u otro lado de la cuerda.
Voy a poner nota alta a una conversación entre Cruz-Ortega padre y Richard, durante la travesía en barco. No tiene desperdicio: es un análisis crítico de la gente que tiene poder, de lo que se puede hacer por los desfavorecidos, y de la situación política en España en esa época.

El final: ¡ni me lo podía imaginar! Simplemente estupendo.

En resumen: una novela de intriga, espionaje del bueno, aventuras y romance. Acción, acción, acción. Si la dejáis escapar, si no la leéis, estaréis cometiendo un error muy grave. Para mí es lo mejor que se ha escrito en novela romántica histórica desde hace mucho tiempo. Os la recomiendo especialmente a quienes añoráis las novelas con sustancia, con enjundia; las novelas en las que se cuida el lenguaje, la Historia, la trama, los sentimientos...

De verdad, creedme si os digo que esta novela es magnífica.

 

Crítica realizada por Katon

Esta novela ha sido toda una sorpresa, no sé cómo no me había puesto con ella antes. Es de esas novelas que lo tienen todo para hacerte disfrutar, suspirar, sufrir y reír. No voy a contar mucho de la historia, solo decir que Ana vuelve a encontrarse con Richard Arlington, ahora duque de Oxford, y las chispas que saltaron en Madrid cinco años atrás son más espectaculares que nunca. Richard cree que el padre de Ana puede ser el responsable de la muerte de sus hermanos y Ana.... Ana esconde más secretos que pinceladas sus cuadros. Por medio de un barco llega hasta Kaifar, una isla en medio del Mediterráneo, de allí a Londres y de vuelta a Madrid nos encontramos con una historia llena de fuerza, de pasión, de una fantástica ambientación y unos personajes memorables.

Ana pasa de ser una jovencita inocente a una mujer casi cansada de la vida, agotada por las dudas y el miedo hacia su familia, dispuesta a hacer lo que sea con tal de ahorrarle sufrimiento. Pero Ana también es una mujer noble, con un alto grado de la justicia, valiente y dispuesta a amar. Richard, a pesar de haberse criado en Kaifar, es un noble inglés de los pies a la cabeza. Hasta que Ana consigue bajarle los humos más de una vez. Empieza a comprender que no debe regodearse en las trágicas muertes de sus hermanos, aunque a su vez, está decidido a desenmascarar al asesino de Andrew y de Charlie. Arlington es un personaje complejo, tienen sus luces y sombras. En algunos momentos es tierno, delicado, incluso cariñoso, pero otros, la culpa por la traición hacia sus hermanos lo transforma en un protagonista al que te gustaría darle un sopapo.

La autora llega a complicar en algunos la trama de tal manera que llegas a pensar que no va a ser capaz de desentramarla sin que se le escape algo, pues lo consigue, y de una manera fantástica. El final es de infarto, casi me da algo mientras estaban en esa casa abandonada, sabiendo que podía pasar cualquier cosa. Además de Ana y Richard la novela cuenta con un grupo de secundarios estupendos; desde Regina, la fiel criada, casi una amiga, de Ana, Omar, bey de Kaifar y descendiente de aguerridos piratas, pero justo y el que cuenta con algunas escenas estupendas, Noor, la hermana de Richard, y el pintor Cruz-Ortega, padre de Ana, personaje casi ausente pero fundamental en algunos momentos, eje en el que se centra parte de la novela.

Es una novela con la que disfrutar, es una aventura constante, con tiras y aflojas entre los protagonistas, con varios cambios de escenarios que agilizan la trama, un grupo variado de personajes y muchas dudas sobre la identidad del verdadero asesino. Por último voy a decir que Regina se ha ganado su propia historia, por su fuerza y por lo que ha sufrido también. Además me ha sorprendido que el final sea tan abrupto y nos deje con ganas de saber algo de ella. Ojalá la autora haya pensado escribirle su historia, o mejor aún, que la esté escribiendo ya.

 

Crítica realizada por Malory

"Trazos secretos" es una novela que os recomiendo desde ya.
Es estupenda, entretenida, emocionante, intrigante... es de esas historias que te atrapan nada más empezar a leer, porque desde el principio surgen incógnitas, te genera dudas y te hace sospechar y especular sobre lo que realmente ha pasado o está por llegar.
Cuenta con una trama compleja y bien desarrollada que te mantiene expectante; tiene un ritmo trepidante que la autora ha logrado mantener hasta el final... mucha acción, mentiras, medias verdades y enredos son la clave para conseguirlo.

La ambientación (sin importar la localización: Inglaterra, España o Kaifar) resulta maravillosa. Las descripciones de atuendo, estancias o paisajes, sutiles y en su justa medida, te sitúan sin problema en cada uno de estos lugares. La ideología y pensamientos de los personajes, su comportamiento y sus actos, los define y los dota de personalidad a todos y cada uno de ellos, además de que ayuda a reflejar la época que les ha tocado vivir, la situación política, las costumbres, las normas sociales...

Quiero destacar (sin hacer spoiler) una conversación que tiene lugar sobre la cubierta de un barco entre Richard y el padre de Ana de camino a Kaifar: sublime. Esa escena, sin duda, daría pie a un buen debate, porque en cierta forma cada idea, cada concepto que expresan podría aplicarse perfectamente a la situación actual... además de que nos permite descubrir el talante de estos dos hombres tan diferentes en apariencia, pero que después de todo no piensan de forman tan dispar (al menos en algunos puntos).
Los personajes, todos ellos, juegan un papel importante en la trama, son como esas pequeñas fichas de un puzzle de tropecientas mil piezas, que por sí solas no parecen decir nada, pero una vez se van uniendo al resto hacen que todo cobre sentido, porque desde el primero hasta el último tiene su importancia. Y además nos darán más de una sorpresa.

En cuanto a los protagonistas, decir que son un tanto atípicos. Richard, debido a la educación que ha recibido (y quizás un poquito también por la ocupación que ha tenido en el pasado) puede resultar un hombre encantador, tierno e irresistible para, un segundo después, volverse detestable y despiadado (reacciones que creo están debidamente justificadas y en cierta forma son comprensibles dadas las circunstancias y la época en la que tienen lugar los hechos).

Ana, una joven de apariencia dulce, cariñosa y pendiente en todo momento de su quiero padre, resultará ser una caja de sorpresas. Decidida, inteligente, audaz, empecinada y poseedora de un gran coraje. En absoluto es la típica damisela en apuros... bueno, quizás sí lo sea porque en más de uno se verá enredada, pero no siempre necesitará ayuda para salir bien parada. Y a pesar de ello, no deja de ser un poco ingenua e inocente, al menos en algunos aspectos.

Ambos son temperamentales y de carácter fuerte, algo que les hace chocar constantemente, que les mantiene enfrentados y discutiendo, pero la atracción y el deseo que sienten por el otro tiene sobre ellos el efecto contrario y separarse, no verse, no estar juntos a pesar de todo lo que está sucediendo, no es una opción. La química que fluye entre Richard y Ana desde el inicio de la novela es extraordinaria y la pasión (quizás debería decir el deseo jejeje), será la que domine su relación en todo momento.

No voy a contar nada del argumento, como ya he comentado es intricado y lo mejor es leer el libro y disfrutarlo por un@ mism@, porque de verdad merece la pena darle una oportunidad, descubrir esta historia a la que no le falta detalle, en la que todo tiene un motivo y sucede por algo, nada ocurre de manera fortuita. Está perfectamente hilada y todo atado y bien atado. Cuenta con una prosa maravillosa, amena y fluida que te absorbe, que te mete de lleno en la historia, porque estás deseando averiguar si tus sospechas son acertadas y cómo terminará todo ese embrollo.

Intrigante, apasionante; una historia de amor tortuosa y tierna a la vez, marcada por el drama, la traición y los engaños. Una historia sobre la que se podría hablar largo y tendido porque tiene mucha miga. Una historia perfecta que sin duda hay que leer.

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