Deborah Harkness - El descubrimiento de las brujas

Valoración:

Crítica realizada por Katon

Empieza con la ausencia y el deseo.

Empieza con sangre y miedo.

Empieza con el descubrimiento de las brujas.

En el corazón de la Biblioteca Bodleiana de Oxford, la apasionada historiadora Diana Bishop se topa en medio de sus investigaciones con el manuscrito identificado como Ashmole 782. Descendiente de un antiguo linaje de brujas, Diana intuye que el manuscrito está relacionado de alguna manera con la magia, pero no quiere tener nada que ver con la brujería. Y después de tomar algunas notas sobre sus curiosos dibujos, lo devuelve sin perder más tiempo a las estanterías. Lo que Diana no sabe es que se trata de un manuscrito alquímico que ha estado perdido durante siglos y cuyo descubrimiento ha desencadenado que hordas de daimones, vampiros y brujas salgan a la luz de las salas de lectura de la Biblioteca.

Una de esas criaturas es Matthew Clairmont, un enigmático genetista, amante del buen vino y vampiro milenario, cuya alianza con Diana se hará progresivamente más íntima y poco a poco surgirá entre ambos una relación que hará tambalear los tabúes asentados desde hace tiempo en un mundo secreto y encantado.

La teoría de la evolución de Darwin no contempló todos los seres que habitan la Tierra, pero Deborah Harkness lo ha hecho en esta emocionante e ingeniosa novela. Desde Oxford a Nueva York, y de aquí a Francia, la magia, la alquimia y la ciencia nos desvelan sus verdaderos vínculos en el libro definitivo sobre la brujería y sus poderes.

Diana Bishop no es solo una prestigiosa historiadora, es además la última descendiente de un emblemático linaje de Brujas. Pero Diana no sabe usar su magia, se negó a hacerlo desde que tenía siete años y su tía Sarah le comunicó que sus padres habían muerto. Ahora se pasa todo el día en la biblioteca documentándose para su trabajo. De forma rutinaria llega a sus manos un documento, a simple vista inofensivo pero que cambiará su vida para siempre. Intuye que el antiguo manuscrito está encantado, pero desoyendo todos los consejos que le dio su tía sobre objetos hechizados, rompe el conjuro y abre el libro. Empezará a ser consciente de los cambios poco después, el primer cambio será descubrir que un vampiro la está observando en la mismísima biblioteca.

Mathew Clermont es un vampiro que lleva varios siglos en este mundo, es un genetista de prestigio y sus avances con el adn son esperados por la comunidad científica. Por eso cuando descubre que una bruja ha encontrado el libro que lleva más de cien años buscando no dudará en intentar recuperarlo. Ese documento puede esconder, no solo el origen de las tres criaturas que habitan la tierra junto con los humanos; vampiros, brujas y daimones, sino también su futuro. Pero la joven bruja que ha conseguido el manuscrito le desconcierta y le atrae por partes igual. Así que decide, como buen estratega que es, acercarse a ella para intentar comprenderla, ese paso trastocará su ordenada existencia.

Mathew será el primero de los personajes extraordinarios que aparezcan por la biblioteca. Aunque desconfía de las brujas, Diana hará que surja su instinto de protección más básico. Sin saber por qué él será el escudo que la separe del resto de criaturas, desde ese brujo desconocido y que irradia odio puro hasta los daimones que la miran con curiosidad. Diana sabe que el libro está hechizado, pero como reniega de su magia, solo apunta los datos que necesita para su investigación alquímica y devuelve el manuscrito al depósito de la biblioteca.

La relación entre Diana y Mathew avanzará muy despacio al principio, hay que recordar que Diana siempre ha escuchado cosas poco favorables de los vampiros y Mathew ha vivido demasiado como para saber que no se puede fiar de nadie, independientemente de la raza a la que pertenezca. Mathew siempre está a la vista de Diana, cuando corre por el campus, cuando sale a remar, cuando camina con los ojos cerrados por la calle y cuando está concentrada en la biblioteca, pero lo que los unirá más será una clase de yoga memorable en la que estarán en armonía brujas, vampiros y daimones. Así que cuando una foto del asesinato de los padres de Diana aparezca en su apartamento del campus solo él será capaz de calmarla. La atracción será casi instantánea, aunque la distancia que les separa parece insalvable. Diana luchará por vencer las barreras de Mathew y él no podrá evitar la necesidad de protegerla como los vampiros hacen con sus parejas.

Al principio los caracteres de Diana y Mathew son un poco hoscos, sabemos lo que Diana está pensando, podemos intuir lo que piensa Mathew, pero no llegamos a estar seguros en algunos momentos, Mathew es un personaje muy enigmático, conocemos detalles de su pasado a lo largo de todo el libro y aún así queda mucho más por saber. Tanto Diana como Mathew están a la defensiva cuando están juntos en un principio, pero esta autora consigue que veamos la transformación que van sufriendo, cómo su relación crece poco a poco, como la confianza se va forjando mientras se enfrentan a diversas pruebas y ataques. A lo largo de esta historia los ves evolucionar, enamorarse y enfrentarse juntos a los temores del otro.

Cuando Mathew lleva a Diana a Sept-Tours, su casa en Francia, la relación de ambos se consolidará notablemente, incluso el carácter de los dos no es tan reservado y sí que se les ve como una pareja, sus conversaciones frente a la chimenea, las angulosas escaleras que caracterizan el castillo, las salidas a caballo, los bosques cercanos. Allí Diana conocerá más cosas del pasado de él e Ysabeau, la madre de Mathew, le ayudará a entender cómo caza un vampiro. Pero la calma dura poco y cuando una bruja secuestra a Diana, Mathew tendrá que dejar las emociones a un lado y pensar dónde se la podían haber llevado. El secuestro de Diana será casi la declaración de una guerra que ya había empezado en Oxford.

En el momento en que Francia tampoco sea seguro y Diana necesita recuperarse volarán hasta Madison, y se alojarán en la emblemática casa de las Bishop. Las sorpresas no han acabado aún, ni los peligros tampoco. Mathew verá por primera vez una casa encantada, donde nuevas habitaciones se añadirán solas cada vez que va a llegar un nuevo visitante y donde objetos desaparecidos hace años aparecen en el momento preciso. Diana conocerá la verdadera razón de por qué sus poderes no la obedecen y por qué sus padres murieron tan pronto. Pero también será un punto de encuentro para que todas las criaturas convivan en armonía, vampiros y brujas y finalmente también daimones. Ni todos los miembros de una comunidad son buenos ni todos los personajes que conforman otra comunidad son malos, diferentes conclusiones podrían aplicarse a este libro.

Pero el argumento va mucho más allá, detalles que nos van atrapando página tras página, el descubrimiento de las muertes de los padres de Diana dará un giro inesperado a lo largo del libro, los detalles de las vidas de los vampiros nos introducirán cada vez más en un mundo habitado por seres increíbles. Diversos hechos del pasado de Mathew se van desgranando a lo largo de toda la historia, los personajes famosos que conoció, los hechos que vivió de primera mano, la sociedad secreta a la que pertenece. Ni todos los vampiros son tan sanguinarios como la fama que los precede ni todas las brujas son tan amables como la gente cree. Aquí nos encontraremos con vampiros crueles que te hacen contener el aliento, brujas frías y calculadoras que no se detendrán ante nada, ni siquiera ante la tortura y el asesinato. Hay una escena muy bien escrita en la que podemos ver la crueldad de algunos personajes. La variedad de personajes es muy rica, de algunos de ellos me hubiera gustado saber más cosas, como por ejemplo el pasado de Marcus y de Miriam o la relación de Mathew con Baldwin, incluso de la historia de Nathaniel.

La historia de amor está presente a lo largo de todo el libro, es como un decorado que nos acompaña a lo largo de toda la lectura, aunque a veces la investigación sobre el Ashmole 782 o el adiestramiento de Diana se posiciona como un elemento muy importante. Creo que la autora aúna de forma magistral los detalles de hechos y personajes históricos que nos presenta con la historia que nos está contando. He disfrutado mucho imaginando esos volúmenes casi únicos e incalculables que se describen a lo largo de todo el libro. Desde El libro de las especies de Darwin hasta una copia original de la Biblia de Lutero. No solo nos presenta libros únicos, la descripción del propio Oxford es tan clara que parece estés paseando entre sus collages, mobiliario perteneciente a distintos momentos de la historia, objetos únicos, otros que se creían desaparecidos.

Es uno de los libros que más me ha llenado con datos históricos, recordando símbolos o hechos que determinaron una época concreta. Personajes famosos que no eran humanos, desde Isaac Newton, pasando por Isabel I de Inglaterra hasta el Papa Giordano Bruno. Creo que en esos detalles es donde se observa que la autora es una historiadora, pero no me han resultado pesados ni aburridos, pero no puedo ser imparcial porque me encanta la historia y los libros históricos. Este libro en mi opinión hay que leerlo despacio, sin prisas, disfrutando de su prosa tan lograda, con un léxico rico pero no rebuscado y donde las hojas van pasando casi sin darse cuenta. También es cierto que a veces se recrea demasiado en las descripciones, o varias veces describe una escena parecida, la primera parte del libro, cuando están en Oxford en mi opinión se ha excedido un poco en su extensión, la repetición de las veces que Diana va a remar, por poner un ejemplo, es muy parecida y al final, en el volumen total del libro sí que hubiera agradecido alguna página menos.

Hacía tiempo que un libro no me atraía tanto por sus detalles, la historia entre Mathew y Diana es preciosa y la vemos cómo va avanzando poco a poco, la química que hay entre ellos, y aunque probablemente habrá lectoras de romántica que no les guste porque a veces la historia de ambos queda un poco relegada, yo no puedo ser imparcial porque en su conjunto es un libro muy recomendable y donde, estoy segura, descubriré más detalles con una relectura. Aunque el libro forme parte de una trilogía sí que me hubiera gustado que este volumen hubiera concretado más su final, no me ha decepcionado pero me esperaba más. El libro deja bastantes incógnitas para el libro siguiente, solo espero que sea tan apasionante como este. Esperaré con ganas los dos siguientes, ya que ahora viajarán al pasado a una época que me atrae mucho. Recomiendo este libro a todas aquellas personas que les guste instruirse mientras leen, donde el amor está presente como mayor o menor protagonismo y dónde los personajes; vampiros, brujas y daimones, no son lo que siempre habíamos pensado.

Comentarios (1)

  • Lady Petunia

    11 Junio 2014 a las 12:24 |
    Buenas
    He de confesar que la novela me sorprendió, dado que es un tema poco trillado, los vampiros… El problema es que en muchos casos me pareció bastante lenta, hasta que adviertes que ese libro que pesa más que la Caída de los Gigantes de Ken Follet, es la primera parte de una saga.
    Por eso es importante atender al argumento con especial interés, y pensar que hay segunda parte.
    Recomendable, por lo menos para ver otro tipo de vampiros, como los plasma esta autora.

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