Brenda Novak - Confía en mí

Valoración:

Crítica realizada por LadyZarek

"Confía en mí" es el primer libro de la trilogía de los "Ángeles vengadores" que ha escrito Brenda Novak, y está protagonizada por Skye Kellerman y David Willis.

Skye Kellerman vive para la asociación El Último Reducto, que fundó junto a dos amigas que conoció en una terapia para las víctimas de delitos violentos. Cuatro años atrás, un hombre, Oliver Burke, entró en su casa e intentó violarla, pero ella le apuñaló con unas tijeras y logró, con su testimonio, enviarle a prisión. David Willis, el detective que investigó su caso, y por el que ella ha sentido algo los últimos años, acude a su casa para darle una mala noticia: van a soltar a Burke, por ayudar al Estado a atrapar a otro delincuente. En lugar de los ocho o diez años que tenía para cumplir, saldrá libre en unos días, tras haber cumplido tres años en prisión.

Ella empieza a obsesionarse con la salida del hombre, al que toda su familia arropa incondicionalmente, especialmente su esposa, Jane. Y David, un policía que cuando no está trabajando está intentado reconquistar a su ex esposa, de la que se ha divorciado dos veces, sigue investigando tres muertes que él atribuye a Oliver Burke, pero no tiene pruebas. No descansa, quiere proteger a Skye, por la que siente algo más que amistad. Ambos se sienten atraídos el uno por el otro, pero ella sabe que David intenta reconciliarse con Lynnette, su ex mujer y madre de su hijo Jeremy, por lo que se niega a cruzar ninguna línea con el detective.

Skye es atacada en su casa, y mata a un hombre en legítima defensa, y se siente cada vez menos segura en su refugio, pese a ser una experta en armas. Solamente se siente segura al lado de David, y en una fiesta, ambos ceden a la pasión y se entregan en un baño. Pero aún así, David quiere intentar volver con su mujer, por su hijo, por lo que Skye se niega a seguir viéndole.

Este libro no es malo, se deja leer, pero hay cosas que no he conseguido aceptar, porque mi moral, mis principios éticos, me impiden aceptar lo que la protagonista hace: se mete ilegalmente en propiedad ajena, después de vigilar la casa de la mujer de Burke durante horas, y se lleva la basura de Jane, algo también ilegal. No me gusta que en una película o en un libro, alguno de los protagonistas cometa delitos porque sí, como si se creyera con derecho a hacerlo por haber sido una víctima. Me estropea el libro bastante, y no se redime en las páginas siguientes, pues no se arrepiente. De ahí que no pueda calificarlo alto, porque es penoso ver que ciertas actitudes son justificadas por la autora. Vale que es ficción, pero no me trago cualquier cosa.

David Willis, nuestro protagonista, es un detective divorciado dos veces de la misma mujer, la madre de su hijo. Cuando se entera de que ella padece una grave enfermedad, decide volver con ella, por su bien y el de su hijo Jeremy, al que adora. Pero se siente dividido: por un lado, está la responsabilidad de cuidar de Lynnette; por otra, está el deseo que siente por Skye. A lo largo de la novela vemos que no logra sacársela de encima, pero que siente remordimientos y se dedica a su hijo, huyendo de cualquier decisión importante respecto a las dos mujeres que hay en su vida. Me ha parecido un indeciso, pero respeto su actitud hacia su hijo, decididamente cariñosa y muy paternal.

Skye Kellerman ha sido víctima de una violación en grado de tentativa, y en eso se escuda para no creer en el amor, y para llenar su casa de armas. Ayuda a personas que, como ella, han sido víctimas de algún delito violento. Es cabezota, y muy independiente, y se cree con el derecho de meterse en asuntos policiales. Está enamorada de David, y no se lo quita de la cabeza. Pero ella también es una indecisa, ya que no se decide a seguir adelante y buscarse a otro hombre que no esté tan lleno de responsabilidades. En mi opinión, abusa de su papel de víctima para ir armada hasta los dientes y para cometer delitos contra la propiedad privada. Como dije antes, ser una víctima no la justifica para convertirse ella misma en una delincuente (y no le pasa nada por hacerlo, no...para algo es la protagonista).

Jane Burke, la esposa del malo de la historia, me ha parecido una patética, pues en todo el libro no hace más que dejarse tratar mal por su marido, no duda de él, es débil y hace lo que le dicen.

Oliver Burke es un asesino y un violador, y está obsesionado con Skye. Y guarda rencor a todos los que en algún momento de su vida le han rechazado. Me ha parecido una caricatura de personaje malvado.

Resumiendo: lástima que un buen libro se estropee porque la autora se tome demasiadas libertades con lo que significa la justicia.

Nota: 2/5, y soy generosa porque no es un mal libro.

 

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