Whitney G. - Turbulencias

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Crítica realizada por Maribel Moreno

Ya me sorprendió gratamente esta autora con su anterior libro Una noche nada más, así que esperaba otra historia que me impactara y, ya lo creo que lo ha conseguido, aunque también es verdad que he encontrado un patrón muy similar al anterior libro.

Jake es un piloto de aviación que a sus treinta y ocho años ha conseguido todos los méritos y galones que se puedan conseguir, es sexy, guapo y nada agradable, ya que no se calla lo que piensa, le duela a quien le duela, su vida se compone de volar, con lo que disfruta, y de quedar con mujeres en cada ciudad, eso sí, sin repetir.

Gillian vive en Nueva York esperando su oportunidad para ser asistente de vuelo, mientras tanto tiene dos trabajos para poder subsistir, comparte piso con su amiga Meredith, y acaba de terminar una relación con su novio.

Una noche en una fiesta Jake y Gillian se conocen y pasan la noche juntos, pero siguiendo las reglas de Jake no se volverán a ver, sin embargo, cuando se vuelven a encontrar repiten, convirtiéndose sus encuentros en una adicción, que irán satisfaciendo en aeropuertos y en cualquier ciudad que coinciden.
¿Pero qué pasará cuando empiecen a saltarse las normas de Jake?

Una de las cosas buenas que tiene esta autora es que sabe cómo enganchar desde un principio, y realmente te pones a pensar y dices ¿cómo me puede gustar un personaje como Jake si es un borde? pues sí, lo consigue de pleno.

Gillian es una joven sencilla que tiene una familia para dar de comer aparte, así que desde que se fue a Nueva York ha procurado vivir su vida, mejor o peor, pero sin contar con ellos, su noviazgo ha fracasado y no es mujer de una sola noche, sin embargo con Jake no se lo piensa dos veces, aunque después le es imposible no pensar en él, así que cuando los encuentros son más frecuentes sus sentimientos van aflorando, pero ¿podrá cambiar la idea de Jake de tener una relación solo basada en el sexo?

Jake como ya he dicho antes, en ocasiones resulta borde, vamos un cabroncete, tiene un pasado que lo carcome y eso lo ha convertido en un hombre frío y duro, no quiere tener una relación y, sin saber por qué, se ha colgado de Gillian, pero sus condiciones son claras, solo sexo, nada de llamadas a medianoche, nada de saber de la vida del otro, pero no sabe que Gillian es mucha Gillian y poco a poco se va a meter en su corazón también.

Es un personaje de esos que a veces lo mandarías a freír espárragos, pero que a la vez te va conquistando, me ha parecido muy sexy cuando decía : Señores pasajeros les habla el capitán..., ya que no había leído ninguna novela que el protagonista fuera piloto, me ha gustado.

La relación más que romántica es erótica, muchos encuentros de aquí te pillo y aquí te mato y un lenguaje bastante soez, ya que Jake es muy mal hablado.

La historia está narrada en primera persona desde el punto de vista de los dos personajes, así que vamos descubriendo lo que hay detrás de cada uno poco a poco, además los capítulos son cortos y titulados con terminales de aeropuertos, eso ha sido muy original.

No sé si será un "pero" o no, porque a mí me ha gustado mucho, pero he encontrado mucha similitud en los personajes y en sus cargas personales con los del libro anterior, Jake sigue la misma política, en cuanto a mujeres, que llevaba Andrew en Una noche nada más, y es igual de desagradable, igual que la historia de amor, con muchos encuentros y desencuentros, sin embargo, eso no ha impedido que haya disfrutado un montón leyendo esta historia.

En definitiva, Turbulencias es una novela intensa y pasional que engancha desde el primer momento, ya que el mismo prólogo te invita a seguir leyendo, con una ambientación poco usual como es el mundo de los pilotos, azafatas y aeropuertos, una historia con un ritmo que no decae y que hacia el final va dando unos giros muy interesantes, con unos personajes fuertes y completamente diferentes entre sí, él un hombre reservado, desagradable llegando a ser borde, ella dulce y tierna, y los dos con cargas emocionales a sus espaldas, y una historia de amor - odio que no da respiro.

 

Crítica realizada por Patricia Bonet

El prólogo ya empieza muy intenso. Te da los ingredientes perfectos para que quieras seguir leyendo. Tenemos a Gillian, una joven que se marcha a vivir a Nueva York persiguiendo su sueño, pero sobre todo huyendo de su familia. Vive con su amiga Meredith en un pequeño apartamento en Brooklyn y combina dos trabajos, pues además de trabajar en una compañía aérea se encarga de limpiar casas en uno de los edificios más ricos e importantes de la ciudad.

Jake es piloto. De hecho, es de los mejores del mundo. Elite Airways está comprando otras compañías más pequeñas y quieren a Jake en su equipo. Él, por el contrario, es lo único que no quiere, pero tiene pocas opciones. Elite es demasiado grande como para enfrentarse a ella, y a Jake no le queda más remedio que trabajar para ellos. Hermético, borde, arrogante y engreído, Jake va a la suya. Tiene familia, pero no quiere saber nada de ella, y tampoco necesita amigos. Le gustan las mujeres y acostarse con ella, pero los compromisos no son lo suyo. Todas lo saben, y todas lo respetan. Jamás le ha gustado una mujer lo suficiente como para querer repetir. Los secretos que guarda este hombre son tan grandes que se ha encerrado en su propio mundo y no deja entrar a nadie.

Para mí, de las mejores cosas que tiene el libro es la manera que tienen Gillian y Jake de conocerse. Las casualidades en este libro están servidas, pero no se me han hecho incómodas, al contrario, me han parecido graciosas y muy bien llevadas. La actitud de ellos me ha gustado mucho. Él es idiota, pero es así desde el principio hasta el final del libro. No deja entrar a nadie en su vida y puede llegar a ser muy maleducado si se lo propone, pero como te abra la puerta y te deje entrar, se volcará en ti por completo. Ella es tenaz, valiente, dura... Se ha pasado toda su vida luchando contra el desprecio de su familia. Ha luchado sola contra viento y marea, y no le importa mancharse las manos para trabajar y salir adelante, pero también es humana, y comete errores. Una cosa tiene clara, y es que no quiere que nadie vuelva a jugar con ella. Y que el respeto es lo más importante que hay, da igual de quién venga.

El tema de aviación a mí me apasiona, y esos viajes en avión, esas paradas en los aeropuertos, ese estilo de vida, a mí me gusta mucho, así que por la temática que rodea al libro me ha tenido enganchada hasta que ha salido la palabra fin. Contada por los dos protagonistas, nos permite conocer en todo momento qué piensa uno y qué piensa otro. A mi este tipo de narración de mucha mucho, porque me permite acercarme más a ellos y saber de primera mano qué sienten o por qué actúan de determinada manera. La forma de contarlo la autora está genial, haciendo que me pusiera en la piel de un hombre cuando se trataba de Jake, y en la de Gillian cuando se trataba de una mujer.

Para mí, en lo único que ha podido pinchar un poco ha sido en el final y en la forma de hablar de Jake en algunos momentos, que eran excesivamente vulgares. Creo que esta obra se merecía un cierre épico. No quiero contar mucho para no hace spoiler, pero me ha falta un "ay" que me hiciera suspirar. Pero en conjunto, es un libro que he disfrutado y que no se me ha hecho cargante, y que cuando lo he terminado me ha dejado con buen sabor de boca y sabiendo que dentro de unos meses volveré a leerlo.
PATRICIA BONET

 

 

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