Suzanne Brockmann - Otra forma de amar

Valoración:

Crítica realizada por Mariam

Cinco años atrás el teniente Alan "Frisco" Francisco fue herido de gravedad en una rodilla mientras efectuaba una peligrosa misión junto al escuadrón 10 de los Navy SEAL. El primer diagnóstico fue contundente: nunca volvería a caminar. Pero Frisco no prestó atención a la opinión médica, no quiso creerla y se juró que no sólo volvería a caminar, sino que volvería a ser un miembro más del escuadrón 10.

Pero tras cinco años de rehabilitación, tras haber sido sometido a varias operaciones, su maltrecha rodilla no mejora y el médico de los Navy SEAL le informa con claridad que no puede hacerse nada más por él. Contra todo diagnóstico y con la ayuda de un bastón, puede caminar, pero no podrá reincorporarse al equipo como ansía.

Frisco siente que el mundo se abre bajo sus pies. Ser un Navy SEAL es todo cuanto ha deseado en la vida, no puede imaginarse la vida sin los entrenamientos diarios, las misiones y la adrenalina que éstas despiertan en él, sin la rutina que ha conocido hasta entonces.

Joe Catalonoto le sugiere que no abandone el cuerpo, sino que se reincorpore como instructor, algo a lo que Frisco se niega. Hundido, decide tomarse un tiempo para reflexionar y decidir qué hacer con el resto de su vida. Por ello regresa a San Felipe, su ciudad natal. Sólo desea regodearse en su dolor y en el alcohol... pero la vida le tiene preparadas algunas sorpresas para las que no está preparado.

La primera de ellas se llama Mia Summerton y es su vecina de al lado. Es una joven maestra que le hace replantearse las decisiones que ha tomado y si cerrarse al mundo es la mejor opción que le queda. La segunda es Tasha,su sobrina de cinco años, una niña que sencillamente le cambiará la existencia y la pondrá de pies a cabeza.

Cuando su hermana Sharon aparece ante su puerta, llorosa y desesperada, y le ruega que se haga cargo de la pequeña mientras ella está ingresada en una clínica de desintoxicación, Frisco sabe que no puede negarse. Durante los últimos cinco años, concentrado en su recuperación, ha ayudado económicamente a su hermana y sobrina, pero siente que ha fallado a las dos. Sharon es madre soltera y tiene graves problemas con el alcohol, como en su día tuviera el padre de ambos.

Así que, de la noche a la mañana, Frisco se encuentra no sólo fuera del cuerpo de los Navy SEALs sino al cuidado de una niña pequeña. Pero... afortunadamente para él, cuenta con la ayuda de Mia, una mujer que le atrae demasiado y de la que teme enamorarse si no se aleja, inmediatamente, de su lado.

Me gustan mucho las novelas de Navy SEALs de Suzanne Brockmann. Creo que son historias trepidantes, que destilan emoción y suspense desde la primera página. Pero también son novelas bastante románticas. Los héroes que nos describe suelen ser hombres muy viriles, fuertes, sacrificados y con un gran sentido del honor (dejando de lado el sentimiento de patriotismo de estos).

Pues aún siguiendo esta pauta, Otra forma de amar me ha sorprendido mucho porque es una historia que destila ternura de principio a fin, con lo que rompe muchos esquemas a los que esta autora me tiene acostumbradas. Otra forma de amar es la tercera novela de la saga Tall, Dark & Dangerous.

Para empezar la primera diferencia que nos muestra es el protagonista. Frisco debe abandonar los Navy SEAL, ya que la herida de su rodilla no tiene cura posible. Gracias a su tesón y contraviniendo los consejos médicos ha logrado volver a caminar, pero no es suficiente. Quiere recuperar su vida, lo que le lleva a poner en peligro su salud y es cuando el médico toma medidas.

Aunque a priori cabría esperar a un personaje amargado y atormentado, Frisco me ha sorprendido pues, si bien es cierto que sus primeras apariciones auguran a un hombre derrotado, poco a poco renace de sus cenizas hasta comprender que la vida le ofrece nuevas alternativas, nuevos caminos a recorrer. Creo que la novela logra transmitir la impotencia que una persona siente cuando la vida que se ha forjado con sacrificio y tesón durante años queda hecha añicos y debe comenzar de nuevo. Tal como le sucede a Frisco que muestra una vulnerabilidad que te conmueve.

Mia se siente atraída inmediatamente por Frisco. Habiendo oído hablar del misterioso vecino del piso de al lado (al que no ha visto en los cuatro años que lleva viviendo allí), es una sorpresa para ella descubrir que es un hombre joven y no el exmilitar que ha creado en su cabeza. No le cuesta demasiado leer el dolor y la amargura que el hombre trata de esconder detrás de su carácter airado. Y aún sabiendo que el suyo es un amor no correspondido, no puede alejarse de él, menos aún con la presencia de la pequeña Tasha entre ambos, una niña vulnerable y cándida que se gana el corazón de la maestra.

Aunque Frisco trata de evitar a Mia, cuando la vida de ésta y la de Tasha están en peligro, a causa de la ex-pareja de Sharon, en plenas facultades físicas o no, Navy SEAL o no, sabe que no permitirá que ni una ni otra sean herida ni mucho menos mueren si él puede impedirlo.

Evidentemente el personaje de Tasha es vital ya que une a la pareja protagonista y, poco a poco, cambia la vida de Frisco.

Creo que es la presencia de Tasha la que hace de ésta una novela diferente, más tierna y muestra el lado más vulnerable de Frisco y cómo actúa ante ante la niña. Lo que da lugar a escenas emotivas pero también muy divertidas. Ver (o leer) como un hombre entrenado para matar, letal, peligroso y temido, se siente indefenso, torpe e inseguro ante su sobrina enternece al más duro. Al menos es mi caso.

De cualquier manera, hace aflorar una faceta nueva de la personalidad de Frisco que hace que ésta sea una novela dulce y conmovedora.

Sin dudarlo, el papel de Tasha es vital para la historia pues acerca a Mia y Frisco, pero también brilla con luz propia dando pie a escenas tiernas y divertidas que me han dejado con una sonrisa en los labios. Además la novela cuenta con buenísimos secundarios como el resto del escuadrón 10 cuyo papel es importante en la historia.

Pero no puede dejar de remarcar que la relación que día a día se afianza entre Frisco y Mia es en realidad el eje de esta novela, contándonos una historia de amor donde la compasión y la culpa son dos ingredientes peligrosos pero imprescindibles.

La novela transcurre en un lapso muy breve de tiempo, pero es muy intensa y las emociones están a flor de piel. Pese a ser una historia corta -un harlequín- creo que está muy bien hilvanada.

Otra forma de amar se ha convertido en una de mis novelas preferidas de esta saga y, en general, de Suzanne Brockman. Me ha atrapado desde la primera página porque cuenta una historia diferente, porque Frisco se nos describe como un héroe diferente y porque más allá de la bonita historia de amor, es una novela que despierta infinidad de emociones aun sin contar con un elevadísimo número de páginas.

Sin duda es una novela que recomiendo encarecidamente.

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Crítica realizada por Soraya

Por fin la conseguí y me la he leído en un suspiro Mira que pensé, "con tranquilidad Sorayita que nos conocemos, saboréala que has tardado más de un año en poder comprarla" y nada, ni por esas, la he cogido y ya no he podido parar.

Que me gusta Alan!! Ayy no sé por qué pero tengo predilección por los protagonistas atormentados, es leer el primer capítulo y adorarlo. Da igual que sean duritos de mollera, que normalmente le diga a la protagonista todo lo contrario de lo que piensa, o que no diga el esperado te quiero hasta la antepenúltima página. Yo nada más empezar a leer ya estoy con la sonrisa tonta en la boca.

Lo he disfrutado, es verdad que al ser un harlequin es corto, pero quizás eso lo hace más especial aún.

Frisco es tan humano, tan de carne y hueso que traspasa el papel y lo adoras igual que lo va adorando la prota, y eso es algo que me encanta en la novela romántica. Alan tiene una mezcla entre vulnerabilidad y fortaleza, de querer y no poder, y de poder y no creer que pueda que maravilla. Me gusta mucho cómo acepta la realidad y planta los pies en el suelo y me encanta como ella le hace sentir que no hay que mirar lo que la vida nos quita sino lo que nos está dando, y dar gracias por ello. Son de eso protagonistas que al cerrar sus páginas piensas... si es que están hechos el uno para el otro.

Creo que es una novela con un toque muy profundo o al menos a mí me ha llegado muy hondo. Eso sí, que nadie crea que es triste ni nada de eso, que aunque tiene sus momentos de bajón, que sientes la tristeza que hay entre ellos, lo cierto es que también te saca más de una sonrisa.

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Crítica realizada por Anasy

Normalmente no me leo harlequines, aunque sean de autoras que me encantan como es Suzanne Brockman, y de hecho este es sólo el segundo de sus harlequines con el que pruebo, y no sé porqué , ya que no suele decepcionarme, por supuesto no he seguido el orden de la serie pero este era uno de los que más me llamaba por su trama.

Frisco, Alan Francisco, es un SEAL, se ha dedicado toda su vida a ser uno de los mejores SEAL, el cuerpo especial de la armada es su vida, lo que lo define como persona , algo que lo hace sentirse útil y realizado, hasta que cinco años atrás se destroza la rodilla , desde entonces vive en el centro hospitalario de la armada, donde lleva cinco años luchando para poder ser el que era, poder volver al cuerpo de los SEAL cuando en un principio los médicos ni siquiera contaban con que pudiera andar. Pero llega un punto en que los médicos en vista de que no va a recuperar más movilidad en la pierna, le hacen abandonar la clínica.

Pero Frisco no acepta la idea de que su pierna nunca vuelva a ser la misma, ni siquiera se plantea el puesto de despacho que los SEAL le ofrecen, para él no poder estar en activo es una pesadilla que lo hace sentirse inútil, lisiado, no admite sus limitaciones ni tolera la ayuda o la compasión de los demás.

Cuando abandona el hospital vuelve a su antiguo apartamento en su ciudad natal, desolado y amargado a Frisco le esperan unas cuantas sorpresas en pocos días. Para empezar su vecina de al lado , Mia, una mujer atractiva y moralista que no lo mira con buenos ojos, y Natacha, su sobrina de cinco años y a la que no veía desde su nacimiento y de la que tendrá que hacerse cargo mientras su hermana ingresa en un centro de rehabilitación para alcohólicos. Pero Frisco no sabe nada de niños ni educarlos y encima están sus restricciones físicas que le complicarán más toda la situación.

Mia da clases a adolescentes, hija de artistas detesta las armas o la violencia, cuando conoce a su nuevo vecino se siente atraída por Frisco, pero el recibimiento de este y sus comportamientos huraños y desagradables lo hacen juzgarlo erróneamente en un primer momento. Pero cuando llega Natacha a la vida de Frisco no puede evitar intentar ayudar en todo lo que puede ya que la niña la enternece por la complicada situación que está pasando, y pese a la negativa testarudez de Frisco a recibir ayuda, al final los dos irán acercándose y conociéndose más y más hasta que la atracción que los dos sienten se hace insostenible cuando son dos personas tan distintas con ideas y sueños muy diferentes.

Me ha gustado mucho el personaje de Frisco, un hombre acostumbrado a una vida activa y muy física y que ahora ve como su pierna le impide hacer lo que mejor sabe y de lo que disfruta, se siente un inútil y perdido. Suzanne Brockmann trasmite el dolor y la desesperación de Frisco de maravilla, su negativa a darse por vencido y en no ver la realidad de su condición física. Mia, por su parte es una chica fuerte y decidida siempre dispuesta a ayudar aunque el recibimiento no sea el mejor, y luego está la pequeña Natacha que es un encanto de personaje.

Bueno.

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