Susan Elizabeth Phillips - Como en una montaña rusa

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Crítica realizada por Mariam

Empecé a leer esta novela con reticencia, sin saber muy bien qué iba a encontrarme. El título original, Honey moon, me indujo a creer que estaba ante la historia de una luna de miel, y tratándose de Susan Elizabeth Phillips, casi imaginé una novia a la fuga. Pero no, Honey moon es la protagonista de esta preciosa y conmovedora historia.

Antes de nada, debo advertir que, probablemente, desvelaré detalles de la novela. Aunque no soy muy partidaria, en esta ocasión creo que debo, más que nada para que cualquier lectora que me lea, no se lleva a engaños y crea estar ante una novela de características diferentes.

Honey Jane Moon es una jovencita de dieciséis años, un poco marisabilla, pero leal, luchadora y con un gran corazón. Me conquistó desde la primera escena, en ese destartalado parque de atracciones en Carolina del Sur, cuando reza a Walt Disney para que responda a sus innumerables cartas de ruego para salvar el único hogar que ha conocido desde que quedara huérfana con seis añitos.
Pero Walt Disney no oyó sus ruegos y, tenaz como ella sola, Honey no se rindió en su afán por conseguir el dinero para salvar a su familia. Así que, puesto que su prima Chantal es hermosa y exuberante, la inscribe en un concurso de belleza local que gana.

Honey está convencida que un futuro dulce les aguarda. Pero el premio que su prima consigue no resulta ser lo que esperaba y, nuevamente, Honey no se rinde. Esta vez su tozudez las lleva hasta Hollywood donde espera que Chantal Booker sea contratada para la teleserie de Dash Coogan, un ex-cowboy y actor, estrella de la televisión. Al final Honey resulta ser la contratada y quien se convierte en la nueva y misteriosa estrella juvenil de dicha teleserie.

A partir de entonces la vida de Honey, Chantal, Doug, un autoestopista que recogen camino a California, y tía Sophie da un giro de ciento ochenta grados. Honey Moon se convierte en una joven estrella, y a través de su personaje en la teleserie Janie, una adolescente de trece años,  consigue eso que siempre ha anhelado:  una familia.

Mientras trabaja en la serie conoce a dos hombres, dos de los actores, que marcarán su vida: Eric Dillon, joven y talentoso que presagia convertirse en una estrella,  que interpreta al joven del que Janie se ha enamorado -repitiendo su historia- y Dash Coogan, el actor que interpreta a su padre.

Tanto Dash Coogan como Eric Dillon son los protagonistas, junto a Honey, de esta novela. Al principio ni uno ni el otro quieren tener relación alguna con ella. Dash se siente viejo a su lado y en su fuero interno sabe que terminará hiriéndola; Eric no soporta ver la mirada tan necesitada de cariño que se cruza con la suya y le sigue a todas partes. Años atrás juró no volver a dejar que nadie tan vulnerable y confiada como Honey se acercara a él.
Con el paso de los años, las vidas de Dash, Eric y Honey se entrelazan y desentrelazan dando paso a dos historias. Porque, a diferencia de la mayoría de novelas, en Como en una montaña rusa se nos cuenta la historia de Honey y de estos dos hombres.

Tal vez cabría esperar que uno de ellos fuera el architípico villano al que odiar, pero no es así. Cada uno de ellos tiene sus puntos débiles, comete errores, y cada uno, a su manera, enamora a Honey.

Confieso que la novela no era lo que esperaba, principalmente porque nos cuenta dos historias de amor, pero me ha mantenido pegada a su páginas, con el corazón en vilo, encogido e incapaz de dejar de leer. Es una historia compleja, valiente, arriesgada que, tal vez, otra autora no hubiera logrado hacerla brillar como Susan Elizabeth Phillips consigue.
En sus páginas nos narra la evolución de Honey, como se enamora, sufre y madura, como se cae y se vuelve a levantar, como la vida le ofrece una segunda oportunidad, así como a los protagonistas masculinos. Y, como en una montaña rusa, hay subidas y bajadas, pavor ante la velocidad vertiginosa pero también excitación.

Me ha fascinado como Honey madura, la mujer en que se convierte y me he enamorado un poco de cada uno de los protagonistas masculinos, sobre todo de Eric, el chico malo que esconde su propio infierno personal.
A diferencia de otras novelas de la autora, el sentido del humor no está tan presente. Es una historia que si bien me ha divertido en algunos momentos, en general me ha dejado con el corazón en un puño. No sólo por la historia de Honey, sino por otras tramas secundarias que aborda donde se tratan temas tan escalofriantes como los abusos a menores.

Creo que Como en una montaña rusa está más en la línea de narrativa femenina que de una novela romántica contemporánea convencional, pero sin duda, se ha convertido en una de esas historias que atesoraré como una preciosa gema de valor incalculable. Pese a la presencia de temas turbios como los ya mencionados, pese a que es una historia en ocasiones amarga, donde acontecen hechos que no esperas -y que habitualmente no me agradan- me ha parecido una historia maravillosa, romántica, dulce y a la vez amarga.

En mi humilde opinión se trata de una historia conmovedora, con protagonistas masculinos que enamoran -especialmente Eric-, con dos pequeñas que despiertan ternura, con una protagonista de gran corazón que sueña con tener una familia y con una trama envolvente, rica y excitante, que si no te deja mal sabor de boca por contar dos historias, es de esas que, a mí al menos, me dejan con mariposillas en el estómago.

 

Crítica realizada por Katon

Honey y su familia están al borde de la ruina ya que la montaña rusa de la que vivían, la Black Thunder, lleva meses cerrada. Honey, con escasos dieciséis años traza un plan. El concurso de belleza local de ese año tiene también como premio, una prueba para una nueva serie de televisión. La prima de Honey, Chantal, es la guapa de la familia y Honey la que tiene el carácter, la iniciativa y la fuerza. Tras un cambio de planes, Honey y Chantal deberán viajar hasta Los Angeles para la prueba de Chantal. Esa prueba demostrará dos cosas, que Chantal no vale para estar delante de las cámaras y que Honey deberá ser, una vez más, la salvadora de la familia.

La nueva serie está protagonizada por un mítica actor del oeste, Dash Cougan, será el guía de Honey en esa nueva vida, y también el encargado de bajarla de su pedestal. Como ella misma dice es el último cowboy de la gran pantalla. Por otro lado tenemos a Eric Dillon, el chico malo del momento, del que están enamoradas todas las jóvenes y que oculta un pasado doloroso. Honey también se sentirá fascinada por Eric, pero la realidad la hará madurar todavía más.

La serie de los Chicago Stars me encantó, pero debo reconocer que ¡Campeona! y esta novela, son dos novelas, para mí, inolvidables. He sufrido, he reído, llorado y sentido la pena, la alegría y los deseos, no solo de Honey si no de más de un personaje de esta novela. No tiene el humor ligero de otras novelas, pero la trama está muy bien desarrollada, los personajes magistralmente construidos, con mucha química entre ellos y una variedad de situaciones y lugares que hacen que la novela se lea en un suspiro a pesar de su número de páginas. Creo que trata, aunque sin profundizar en exceso para no aburrir, muy bien lo relacionado con el mundo de la televisión. Sin embargo, esta novela va de sentimientos, de personas y situaciones que les marcarán muy profundamente. SEP cambia de lenguaje y de forma de describir situaciones para ahondar en varias situaciones difíciles, terribles y reales que te dejan en más de una ocasión con los pelos de punta. Aunque no todo es malo en esta novela, no, me he reído bastante, la ambientación, esa combinación entre un pueblo perdido en Carolina del Sur, el glamour de Hollywood y el desierto cercano a Mexico, es otro punto a su favor, y vemos cómo personajes, en un principio tan diferentes, tienen bastantes más cosas en común.

Aunque Honey es la protagonista indiscutible, esa que llegas a odiar en ciertos momentos por su comportamiento, tenemos a Dash y Eric. Dash es un héroe del oeste de la cabeza a los pies, me ha encantado cómo la autora ha descrito sus dudas, sus miedos, su manera de enfrentarse a la vida, de proteger a Honey. Es uno de esos personajes que recordaré durante mucho tiempo, que se llevan un poquito de ti. Eric, también me ha gustado mucho, no tiene el carisma de Dash, pero la autora ha sabido jugar muy bien con su dolor pasado y el presente. La última parte cobra más protagonismo, obviamente, y aunque el listón estaba muy alto, Eric no desaparece bajo la presencia de ese fantasma que yo, como lectora, aún podía sentir acompañando a Honey. También tengo que mencionar a Lilly y a las pequeñas Rachel y Becca, esas dos pequeñas me han emocionado y hecho sonreír a partes iguales.

Solo puedo resumir diciendo que esta novela me ha encantado, que se ha convertido en una de mis favoritas de la autora, que tanto los personajes, la ambientación, los diálogos, y la trama en sí, son un magnífico ejemplo de lo que tiene que tener una verdadera novela romántica.

 

 

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