Silvia Sancho - Siempre nosotros

Crítica realizada por Rocío DC

Dos caminos que se encuentran otra vez. Una estrella que vuelve a brillar. Un reloj detenido a tiempo. El final de una historia donde el amor puede ganarlo todo

Dubái, Berlín, Tinduf... Cuando acepté vivir como una nómada, en todas partes y en ningún sitio, no esperaba que fuera tan complicado. ¿Cómo iba a saberlo? No era consciente de dónde me metía en realidad, y tampoco me preocupé de averiguarlo. Me centré exclusivamente en lo que más quería: estar con él, solo nosotros, al margen del dinero, del estatus social o de las viviendas de lujo. Fue muy reconfortante descubrir que, más allá de mi burbuja, había un mundo de colores esperando que me abriera para recibirlo. Pero el mundo pudo conmigo. El mismo destino que nos unió acabó con todo lo que habíamos construido. Con todo excepto con la certeza de que siempre estaré enamorada de él, del hombre que hay detrás de esos deslumbrantes ojos azules, infinitos como el cielo: John.

Por fin llega la tan esperada segunda parte de la bilogía La fuerza de los elementos.

Tal como terminó la primera parte, estaba más que deseosa de tener la segunda en las manos para devorarla, y así ha sido.

En Siempre nosotros veremos cómo continúa la historia entre Vega y John, dos personajes que en la primera parte vimos cómo se conocieron y cómo intentaron encajar, a pesar de pertenecer a mundos muy diferentes. En esa primera parte la autora nos hizo vibrar con una historia apoteósica de principio a fin, por lo que era inevitable no crearse ciertas expectativas en la continuación, mi cabeza al menos barajaba de vez en cuando las posibilidades sobre cómo podría ser Siempre nosotros, y no he podido estar más lejos de la realidad.

Silvia ha superado totalmente esas expectativas superándola con creces, y continuando la historia de manera totalmente diferente y original; con un giro en la trama tremendamente interesante, enseñándonos la evolución de los personajes y su historia común desde una perspectiva más madura y real.

No quiero contar mucho de lo que encontraremos tras las páginas de Siempre nosotros, no sería justo pues destriparía prácticamente la primera parte. Pero encontrar a Vega en un ambiente tan conmovedor y vulnerable, luchando por lo que cree, perdida en medio de un desierto, encontrándose a sí misma, y verla más ella que nunca (a pesar de querer matarla en alguna ocasión, desde el cariño), me ha hecho sentir muchísima empatía con ella.

La evolución de John me ha parecido brutal. Es un personaje algo más complejo, que además solo conocemos a través del punto de vista de Vega que es quien, bajo mi punto de vista, lleva más peso en la historia. Pero el personaje de John también madura y vemos esos avances necesarios y más humanos de una manera exquisita y sobre todo y para mí muy importante: coherente.

Me ha parecido una segunda parte y cierre de la bilogía brillante. No se queda ningún cabo suelto de la trama y los últimos capítulos ha conseguido cogerme un nudo en la garganta.

Sin duda, la forma de escribir de la autora me encanta y cada vez que leo algo suyo me enamora más.

Me parece muy cálida y con una gran capacidad para trasmitir emociones. Su forma además directa, fresca, sensual, descarada y divertida de contarnos la historia me parece única.

Es una bilogía que sin duda recomiendo a las amantes del género romántico contemporáneo; eso sí, hay que leer las novelas por orden ya que no son autoconclusivas, sino que son la misma historia.

Mi enhorabuena a Silvia por una historia tan inolvidable.

 

Crítica realizada por Maribel Moreno

Con el apoteósico final de Solo nosotros estaba impaciente por saber qué pasaría con Vega y John, aunque en el fondo tenía un poco de miedo de que al estar narrado en primera persona desde el punto de vista de Vega, la autora nos dejara un poco de lado a John.

Pues mis miedos no podían ser más infundados, porque ha sido un desenlace precioso y sobre todo perfecto.

La historia comienza cuatro meses después del desenlace de Solo nosotros, ha quedado lejos aquella historia tan intensa que tenían Vega y John. Vimos como Vega no acababa de encontrarse en la vida que había decidido vivir y con lo que ocurrió al final, solo vio una salida.

Se ha pasado unos meses en la autocompasión, el dolor, la rabia y también las dudas, pero ha decidido tomar las riendas de su nueva vida y ha dado un cambio radical, así que está trabajando en Tinduf para la ONG en la que colaboraba en Madrid, y allí al menos pone su granito de arena para ayudar a los más necesitados.

La vida en el desierto no es sencilla, pero la compensa el aprecio que recibe por parte de las mujeres y los niños de allí. Sin embargo, los permisos no acaban de llegar y Vega tiene que ir a hacer algunos trámites, y es allí donde se reencontrará con John. Y por suerte o por desgracia, lo tendrá que ver muy a menudo, porque él también se ofrecerá a ayudar.

La química entre ellos vuelve a ser palpable, el amor también, sin embargo, hay algo con lo que tienen que lidiar, la desconfianza y el temor a volver a sufrir.

¿Podrán recuperar lo que ya tenían?

Si la primera parte me gustó mucho, esta segunda me ha tenido embobada la mayor parte del tiempo, porque me ha parecido preciosa.

En cuanto a los personajes, ambos me han encantado, aun teniendo su misma esencia han madurado mucho, han evolucionado. Vega sigue siendo esa chica valiente, descarada y decidida, que reconoce sus errores e intenta enmendarlos, porque tiene mucho camino que recorrer para que John vuelva a confiar en ella y en sus sentimientos.

Me he reído un montón con ella, sus expresiones y sus cavilaciones, pero me ha encantado ver cómo se arma de paciencia y va avanzando pasito a pasito para que John vuelva a ser el mismo hombre del que se enamoró.

De John nos faltaba conocerlo más a fondo, era un misterio que la autora nos tenía que ir desvelando, y ¡qué personaje! Es que me ha enamorado del todo, porque aunque su boca decía una cosa, se notaba a leguas que su corazón no opinaba lo mismo. Lo hemos visto luchar por mantener sus sentimientos bien escondidos, porque el miedo, las dudas y sobre todo la desconfianza a veces hacen inclinar la balanza hacia la seguridad de no volver a sufrir. Pero Vega y su amor empujan fuerte y no se lo pondrán fácil.

Como secundarios, seguimos teniendo a Sara, que ojalá la autora también se decantara por escribir su historia, Leti, que son las mejores amigas de Vega. Kevin, un personaje adorable que tiene un papel muy importante. Y conocemos a Cynthia, esa cuñada de John que ejerce más como una madre, una señora que impone y arrasa.

Si en la primera parte le puse un pequeño "pero", en esta ocasión me ha parecido perfecta y no le encuentro ninguno, al contrario, me ha sabido a poco y aunque deseaba llegar al final, me daba mucha pena tener que despedir a Vega y John. Además me ha encantado también el epílogo ya que es extenso y nos da mucha información que hace más bonita, si cabe, la historia.

Siempre nosotros, es un colofón de oro para esta bilogía, una historia bonita, divertida, y emotiva, donde dos personas completamente diferentes se enamoran, sin embargo los secretos y la falta de comunicación los lleva por caminos diferentes. Aunque la vida y el destino tiene otros planes para ellos.

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