Rebecca Brandewyne - Triángulo pasional

Valoración:

Crítica realizada por Crishi

¿Se puede cambiar el destino cuando se pertenece a la familia Chandler? El destino es aleatorio puesto que la desafiante ignorancia de la juventud, ejerce presión en la voluntad de la protagonista de esta intensa historia, Laura Chandler.

La historia parte de una Laura en el ocaso de su existencia, una Laura que, sumida en sus pensamientos más profundos, narra en primera persona los hechos que marcaron su vida y la del resto de los personajes. Por lo tanto, este relato, por su carácter intimista, conlleva una especie de estado confesional por parte de la protagonista que me ha cuajado muy hondo, así como el distanciamiento de ciertas situaciones propias de este tipo de lecturas, que me han dejado en ascuas. Pero no por ello el libro me ha gustado menos.

Sin más preámbulos, me limito a contar estas palpitantes memorias.

Laura Chandler es la bisnieta de lord Sheffield, un conde que a causa de las deudas vendió sus propiedades y abandonó a su familia. Su único hijo, Worthing, y abuelo de Laura, un hombre de carácter débil heredado de su propio padre, contrajo matrimonio con Tiberia Chandler, hija de Simon Chandler, barón y dueño de las minas de caolín situadas en la abrupta región de Cornualles. La muerte de Worthing en un accidente de carruaje dejó sin dinero a la familia, por lo que Tiberia y sus hijos, Esmond y Sarah -madre de Laura-, tuvieron que regresar a la baronía de la familia Chandler, Highclyffe Hall, residencia del hermano mayor de Tiberia, el desagradable tío abuelo de Laura y heredero de las minas, Nigel Chandler. Un viudo que contrajo segundas nupcias con Gwyneth Prescott, viuda a su vez del capitán de la marina Broderick Prescott. Ambos aportan al matrimonio sendos hijos, por un lado tenemos a Maggie, hija de Nigel y del otro a Wellesley –padre de Laura- y a Julianne.

Pero hay veces que en las familias existe una oveja negra, en este caso el "título" recae sobre otro hermano de Tiberia y Nigel, Quentin, que tiene un hijo ilegítimo con una mujer romaní llamado Draco Con la muerte prematura de Quentin, Nigel se hace cargo del pequeño por lo que éste alberga en su mansión a seis retoños –Maggie, Wellesley, Julianne, Esmond, Sarah y Draco-, que con el paso de los años entrelazan sus vidas mediante matrimonios.

Tras el fallecimiento de Nigel Chandler, las minas tendrían que haber pasado a manos de su sobrino y heredero Esmond, pero recayeron en su otro sobrino Draco que, aunque odiado por ser hijo ilegítimo, veía en él las cualidades necesarias para soportar la dureza del trabajo de las minas. Así que las retiró de los bienes de la baronía y Highclyffe Hall comenzó a tener dificultades económicas.

Es en Highclyffe Hall donde la ingenua, romántica, soñadora e impulsiva Laura pasa su infancia compartiendo juegos con sus hermanos, Guy y Francis, y sus primos segundos... Elizabeht y Thorne –hijos de Esmond y Julianne- y Jarret, Nicholas, los gemelos y Angélique –hijos de Draco y Maggie, que arrastran el estigma de su sangre bastarda. A su vez, entre ellos se crean fuertes lazos emotivos que van más allá del parentesco, y que los sumerge en un desbordante torbellino pasional a lo largo del relato.

Los padres de Laura y de Jarret habían pactado el matrimonio de ambos desde sus nacimientos, pero Laura sólo tiene puestos sus ojos y su corazón en el indomable hermano de Jarret, Nicky, un ser de naturaleza salvaje y descontrolada que siente adoración por Laura, y que desde pequeño mantiene una enemistad con su perverso primo Thorne, el cual, "preso" de su inclinación sexual y del afán por conseguir las minas que por derecho le correspondían a su padre, aprovecha cualquier oportunidad para hacerle la vida imposible, hecho que será una constante y que dará un giro importante a la historia. Además, en su interior, Nicky guarda una pesada carga: los celos que siente hacia su hermano Jarret y que van a ser el detonante de continuas disputas, alguna de ellas de carácter violento.

Para embrollar más la historia, Elizabeht, la hermana de Thorne, también está enamorada de Nikcy y amenaza a Laura con desvelar su secreto, ya que ellos pretenden seguir con la relación a escondidas para no hacer sufrir a la familia. Pero no puedo dejarme atrás a Clemency, la doncella personal de Laura con un pasado deshonroso, cuyo padre, jefe de las minas, asesinó a Nigel Chandler. Su ambición la lleva a esperar la ocasión en que la relación de Nicky y Laura pase por momentos bajos para satisfacer a Nicky. Clemency es otra pieza del rompecabezas que encajará a la perfección en el desenlace la historia.

Y Jarret. Ese hombre en la sombra que ama a Laura en silencio. Serio, responsable, arrogante y vigoroso, Jarret acepta de buena gana el matrimonio y trata por todos los medios de seducir a Laura, pero no de la misma manera que Nicky, no de forma egoísta. Jarret es tenaz, tierno, pasional y racional donde la inmadurez de Laura brilla por su ausencia. En una noche en que Nicky casi abusa de Laura aparece Jarret y se produce un grave enfrentamiento entre ambos, ya que Nicky siembra la duda en su hermano con respecto a la virginidad de Laura. No obstante, Jarret le declara su amor a Laura y continúan adelante con el compromiso. Es durante el matrimonio, que le aporta serenidad, cuando Laura es consciente de su verdadero yo, de la capacidad que tiene para calibrar el amor que ambos hermanos sienten por ella, y de valorar la integridad de Jarret. Su amor, su verdadero amor.

La historia realmente me ha apasionado porque me he encontrado con muchos sentimientos encontrados, muy bien descritos por una protagonista "víctima" de su propia condición de mujer. Unos pensamientos profundos, hechos a base de giros para poder desentrañar las vidas entretejidas de una saga familiar generación tras generación. Tanto Jarret como Nicholas me han parecido dos protagonistas muy viscerales, y digo protagonistas porque, aunque Jarret se lleva el gato al agua, los dos destacan en la historia casi por igual. En cuanto a los secundarios me han parecido unos puntos esenciales para la trama, bien descritos como acostumbra esta autora.

La ambientación es genuina. Por momentos me ha parecido estar inmersa en paisajes Brontënianos, en esos ambientes aparentemente hostiles que van ligados a una expresión ardorosa de las pasiones más profundas y violentas del ser humano. La autora, en boca de Laura, también se documenta de los acontecimientos históricos que acontecen durante los años en que transcurre la historia (1832-1845), siendo Laura un elemento pasivo dentro de su pequeño mundo.

En definitiva, una historia con una evolución rocambolesca y unos sentimientos exteriorizados a la máxima potencia que recomiendo leer.

Valoración personal: Muy bueno.

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