Rebeca Rus - Ginebra para dos

Valoración:

Crítica realizada por Kkekka

Silvia Vega, directora creativa de una importante agencia de publicidad española, viaja a Ginebra con el único objetivo de conseguir como cliente una importante empresa.
Silvia tiene determinación, grandes ideas y un espíritu de sacrifcio insuperable, pero no cuenta con el irresistible Daniel Soler, uno de los creativos más famosos del país, que se interpondrá en sus planes para conseguir el mayor ascenso de su vida.

Silvia tiene treinta y dos años y una vida dedicada su carrera, de tal modo que su última relación importante apenas la recuerda y el último "rollo" que tuvo fue con un compañero de profesión tan atareado como ella, la relación murió sola al cabo de dos meses sin que ninguno le diera demasiada importancia. El resto de sus cosas (casa, familia, amigos...) están igualmente desatendidos. Todo gira en torno a una agencia publicitaria bastante caótica con uno integrantes que rozan el esperpento, pero que es lo que le gusta y lo que le da de comer.
Ahora todos se encuentran en Ginebra, en dura competición con otra agencia por conseguir una cuenta de una empresa de cosméticos. El día de la presentación la dura Silvia,, conocida con el apodo de "La mujer de hielo" sufre un percance con la cremallera del vestido. Desesperada se refugia en los baños. Allí incluso provoca que salte la alarma anti incendios al encenderse un cigarrillo por la desesperación. Pero es un atractivo hombre la que la saca del apuro, un hombre al que además cuenta todo lo que la inquieta.
Solucionado el problema, realiza la presentación y todos salen tranquilos. Por la tarde se enteran de que sus competidores han realizado una presentación sospechosamente parecida a la suya por lo que el cliente quiere que al día siguiente tengan un careo entre agencias. Eso significa otra noche más en ese aburrido lugar en el que siquiera dejan fumar, pero por suerte se encuentra con su increíblemente atractivo salvador. Pero este hombre no es lo que parece y Silvia puede estar a punto de perder su carrera y también el futuro de la empresa.

Rebeca Russ tiene un humor increíble, cercano, irónico, cómico...maravilloso. Me he reído leyendo el libro mucho. Si bien algunas de sus situaciones no son originales (lo de la diarrea verbal que mete en líos ya se ha utilizado antes bastantes veces) lo que cuenta es la gracia con la que se usa y ella lo tiene.
Es un libro de breve extensión, poco más de doscientas páginas que sacará a más de uno del aburrimiento. Tiene personajes cómicos sobre todo en los compañeros de agencia de Silvia, aunque creo que más de un lector podrá reconocer a su propio jefe si es muy malo en su parecido. Los protagonistas están bien reflejados, aunque ella a veces saca un poquito de quicio con sus salidas de tono y nervios (los malos entendidos, ya se sabe...), pero forma parte del histrionismo del género. Silvia es el prototipo de mujer independiente, trabajadora, que no encuentra sitio ni para el amor ni para la familia pero que no termina de descartarlo del todo. Daniel Soler es el hombre seguro de sí mismo que va al rescate pero que a la vez cae rendido.
Puede resultar tópico, previsible, no excesivamente romántico (según nuestro cánones de novela romántica), quizá algunos de sus chistes sean conocidos o fáciles...pero es ameno, divertido, tremendamente vital, romántico en su justo medio y según corresponde al género chick-lit, dulce, engancha y algunas veces te ríes con ganas con esa gente a la que sabes que sin mucho esfuerzo podrías encontrarte en el metro.
Recomiendo totalmente su lectura para amantes del género y seguidores de la escritora. Un respirito que siempre viene bien.
Mi puntuación es un 4/5.

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