Rachel Gibson - Amor verdadero y otros desastres

Crítica realizada por Anasy

Desastre Nº 1: Hombres.

Una vida llena de reveses y hambre enseñaron a Faith Duffy a no creer en el amor. Aún así, cuando se casa con su muy rico - y muy viejo- marido, se convierte en la perfecta mujer florero. Y cuando su marido se va al cielo deja a Faith sola por las noches, una cantidad obscena de dinero y un equipo profesional de Hockey. Ups, pero si Faith no ha visto nunca un partido de Hockey!

Desastre Nº 2: Pasión.

La mayor parte de America y Canada está pendiente del juego de Ty Savage. Su sex appeal y su gancho derecho han hecho de él el favorito de los fans. Durante toda su carrera ha soñado con ganar la Copa Stanley y lo último que necesita es una barbie que le chafe los planes.

Desastre Nº 3: Amor.

Faith odia a Ty a primera vista, pero no puede evitar pensar en él a cada momento del día.... y de la noche. Cuando acaban por ceder a la tentación y acaban en la cama, Faith empieza a ver una parte de Ty que va mucho más allá de su atractivo físico. A su vez Ty descubre que hay mucha más en Faith que belleza y dinero. Pero una relación con Faith es imposible y enamorarse.... sería un desastre.

Por fin un nuevo libro de Rachel Gibson, ya era hora creo yo, reconozco que me encanta y que algunas de sus novelas son las que me engancharon definitivamente a la romántica contemporánea, por eso cuando salió este libro me lancé de lleno a por él , y acerté. Si bien su parecido con Tenías que ser tu de Susan Elizabeth Phillips, es más que obvio, la historia en si no se me parece tanto debido a los personajes y sus personalidades, así que disfruté de la historia sin hacer comparaciones con el libro de SEP.

Fatih acaba de enviudar, una joven de treinta años que se casó con el anciano y millonario dueño de los Chinooks cinco años atrás después de una carrera como streeper y de haber posado para Playboy. Faith a todas luces, es una mujer objeto, guapísima y con un cuerpo de infarto, se casó con Virgil por su dinero, eso todo el mundo lo tiene claro, hasta ella, la diferencia es que ella llegó a amar al anciano, no como marido pero si como amigo y salvador. Su muerte es un gran golpe para Faith y la estabilidad en la vida y emocional que había logrado . Además de ser juzgada por todos por su pasado, el hijo de Virgil le tiene una especial inquina que empeora cuando en el testamento su padre le deja el equipo de hockey a Faith.

Es para todos una sorpresa, en especial para ella que no sabe nada de hockey ni tiene idea de como llevar un equipo, su vida cambia rápidamente y ella tiene que adaptarse a las circunstancias, lejos de amilanarse, aunque está muerta de miedo, decide quedarse con el equipo y aprender todo lo que pueda para conseguir la tan preciada copa Stanley con la que su fallecido marido soñaba.

Lo mismo que sueña con ella Ty Savage, capitán de los Chinooks que cree tener la copa al alcance de sus manos después de quince años, hasta que la muerte de Virgil hace peligrar la estabilidad y el futuro del equipo. Para Ty , Faith es lo que parece, una antigua streeper que se casó con un viejo por dinero, con más belleza que cerebro y nada apta para ser la dueña de un equipo deportivo, pero pronto descubrirá las muchas facetas de Faith y lo poco que encaja su personalidad con la conejita de Playboy que todos sueñan.

Ty es el hijo de otro famoso jugador de Hockey, su padre siempre ha sido un poco bala perdida, acostándose con cuanta mujer encontraba y que nunca logró conseguir la copa Stanley, Ty intenta ser lo contrario a su padre, se centra en el juego, es serio y no permite que nada lo distraiga, lo que más quiere es esa copa y no va a permitir que nada se interponga en su meta, ni siquiera la fuerte e irracional atracción que siente por su jefa.

Faith por su parte cambia paulatinamente de rutina y de vida, ya no es la streeper que tenía que desnudarse por dinero para comer, ni la que veía como su madre iba de hombre en hombre tratándola más como una amiga que como una hija, pero tampoco es ya la mujer de Virgil que se vestía de punta en blanco y asistía a elegantes cenas donde no era querida ni apreciada, va encontrando su camino y se vuelca en el equipo y sus entresijos, donde tendrá que lidiar con periodistas, fichajes y el permanentemente cabreado y sexy Ty. Los dos saben que una relación entre ellos es casi imposible, que la atracción que sienten puede meterlos en problemas, pero a veces es inevitable ir de cabeza hacia ellos.

Un libro ligero, que engancha y se lee del tirón, con el que disfruté mucho desde el principio gracias a sus personajes, entre los que incluyo a los secundarios, algunos que ya conocemos y muchos nuevos, disfruté de la historia en si, se me ha hecho muy corto y espero que pronto tengamos otra novela de esta estupenda autora.

Muy bueno.


Crítica realizada por Patufet

Faith acaba de enviudar, su marido que le llevaba cincuenta años le ha dejado una buena fortuna, pero también le ha dejado el equipo de hockey de los Chinooks, deporte del cual ella no tiene ni idea. Su primera idea es venderlo, pero por no cederselo a su hijastro , que es muy desagradable con ella , se queda con él, contrata a un ayudante para que le enseñe y se pone al mando.

Faith no lo ha tenido fácil en la vida , ha sido conejita de playboy y bailarina de streptease, pero al casarse con un multimillonario muchisimo mayor que ella pudo dejar esa vida , todo el mundo la considera como un florero que se aprovechó para vivir una vida de lujo, pero detrás de esa fachada hay una mujer fuerte que tiene que enfrentarse a su hijastro , que le quiere quitar el equipo y a Ty, capitán de los Chinooks.

Ty , es un tipo duro que sueña con conseguir la copa Stanley , que es lo que le queda por ganar y para eso lo contrataron en el equipo , así que lo que menos quiere es que venga una rubia superficial que no entiende nada de hockey y lo eche todo a perder. Él vive por y para el hockey.

Aunque al principio chocan , la atracción se va haciendo cada vez más fuerte pero ninguno de los dos quiere una relación, porque saben que podría perjudicar al equipo , además Faith le debe respeto a su marido, al que , aunque todo el mundo piense lo contrario, adoraba y Ty solo piensa en su carrera, y no quiere distracciones .

La relación que se forja entre ellos me ha gustado , ninguno de los dos es como parece, Ty , ni mucho menos es el hombre tan duro que aparenta , tiene un gran corazón y se puede mostrar muy tierno cuando quiere y Faith es una mujer fuerte y digna de admiración.

También me ha gustado la breve aparición de Jane (Jane juega y gana) y la mención a su marido Luc Martinau.

Si que es verdad que el argumento del libro tiene mucha similitud con el de SEP, pero una vez empiezas a leerlo ves que son diferentes, ya que la autora lo narra con su propio estilo, es una historia que engancha desde un principio y que cuando acabas te queda una sensación muy agradable.

Valoración 4,5/5


Crítica realizada por Daphne

Si tuviera que describir los libros con sensaciones la que ganaría por goleada en este libro es la de haber vivido un deja vu continuo. Ya desde que leí la contraportada pensé... yo esto lo he leído y a lo largo del libro se repite la sensación de haber estado ahí, de haber leído eso, de conocer la historia.

No puedo evitar escribir que esta novela me ha parecido un cruce entre "Tenías que ser tu" de Susan Elizabeth Phillips y "Contacto" de Deirdre Martin. Una mujer tan sexy que parece una barbie, a la que todo el mundo toma por la rubia tonta, y hereda un equipo de hockey. Un familiar que la odia y quiere arrebatarle el equipo. Un jugador obsesionado con ganar que solo quiere pensar en el deporte pero no puede dejar de pensar en la protagonista. Pues eso,.... blanco y en botella.

Debo aclarar que a mi Gibson me gusta, además me gustan los libros cuyos protagonistas son deportistas, he leído los de los Chicago Star de SEP, los de los NY Blades de Deirdre Martin y también los de los Chinooks de Gibson. Así que la historia no es que me haya disgustado (repito, me gustan este tipo de libros) pero sí que me ha desilusionado y sabido a poco por aquello de que no hay nada nuevo bajo el sol.

También pienso que Gibson no escribe una mala historia, la química entre los dos protagonistas es increíble. Es difícil que Faith caiga bien a priori pero Gibson consigue que si bien no entiendas algunas decisiones en su vida, que llegues a no juzgarla. Ty, es el típico hombre Gibson, deportista, totalmente alpha y absolutamente sexy.

Los secundarios desaparecen como por arte de magia y quedan en el aire. En eso le falta mucho a Gibson para llegar a parecerse a SEP y el final me ha parecido muy precipitado.... no he podido evitar pensar: tanto drama para esto?? ayssss.

En general, el libro no está mal. El tufillo a conocido le quita mucha frescura y originalidad, pero supongo que a quien, como a mi, le gusten los libros a los que se parece pues no le desagradará. Lo que no recomiendo es leerlo después de leer uno de SEP... mejor dejar reposar para poder apreciar mejor la historia.

 

 

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