Ocho mil kilómetros - Ami Mercury

Valoración:

Crítica realizada por Marta_11

Matsubara es japonés. Vive su vida de hijo y estudiante modelo, saca buenas notas en la universidad, es obediente y amable y trata de no contrariar nunca a nadie, aunque para ello deba guardar bajo llave sus propios sentimientos. Arian, por el contrario, es rebelde e inconformista. Se mantiene a flote en un país que no es el suyo, en una vida que no es la que ha elegido y en un entorno que desprecia solo porque se lo han impuesto. Con la ayuda del otro, ambos aprenderán a aceptarse a sí mismos: el primer paso para aceptar sus sentimientos mutuos.
 
En Ocho mil kilómetros viajamos a Kioto, donde se desarrolla esta historia de amor entre dos chicos tan distintos como el día y la noche.
 
Cuando vi el libro dije: «¡ostras más de seiscientas páginas!, empiezo a conocer a la autora por todo lo alto». Imaginaos que no me hubiera enganchado desde un principio, ha sido una apuesta arriesgada pero no ha sido el caso. Además desde el primer momento vamos a entender la razón de esta portada tan bonita.
 
Por un lado, tenemos a Matsubara, un chico de veinte años que está estudiando en la universidad psicología, intenta ser el hijo modelo: educado, buen estudiante y seguir los convencionalismos sociales. Es tranquilo, tímido y reservado. Intenta no decepcionar a sus padres y tiene un estricto sentido del deber. Sus padres llevan una clínica y el progenitor es bastante... rígido.
 
Un buen día conoce a un muchacho de improvisto, digamos que Arian no estaba en su mejor momento, y Matsubara decide ayudarle. Arian acaba de mudarse de Noruega a Japón, está en plena fase de adaptación, no conoce el idioma y acaba de dejar a sus amigos y novia a kilómetros de distancia. Me ha sorprendido la evolución del personaje, si bien al principio parecía cortado y comedido poco a poco hay un cambio en él, a medida que coge confianza con Matsubara acaba soltándose cada vez más, poniendo al japonés en situaciones comprometidas.
 
Lo que en un inicio empieza como una amistad, poco a poco la relación empieza a tomar otros cauces, pero ninguno está por la labor de decirlo en voz alta. Ambos intentan conocerse a sí mismos y analizar lo que están sintiendo, en especial Matsubara que es el más reflexivo. Arian acaba ganando cada vez más espontaneidad e impulsividad, cuando tiene las cosas claras acaba tirándose a la piscina (tenga agua o no). Son como dos polos opuestos (que se atraen mucho).
 
De forma paulatina, irán saltando obstáculos en su relación y en conocerse a ellos mismos. Es increíble cómo siendo una historia tan extensa, apenas dura unos días y más siendo contemporánea. Pero la relación se cuece a fuego lento, asimilando los problemas de pareja y queriéndose a uno mismo. 
 
Cabe destacar que son problemas reales del día a día, acordes con la edad de los protagonistas. Digo esto porque había dejado de leer contemporánea en general, pero en especial con adolescentes/estudiantes porque en un libro te encontrabas tanto drama y con situaciones tan poco comunes que era muy difícil empatizar. Echaba en falta problemas del día a día: sexualidad, alimentación, ansiedad, etc. Y este libro es precisamente eso: situaciones comunes que pueden estar viviendo muchos jóvenes, es fácil empatizar con ellos y sentir sus miedos o inseguridades. 
 
Para lo jóvenes que son tienen que tomar decisiones importantes, Arian es más echado para adelante, pero Matsubara lo pasa realmente mal con ese "sentido del honor" distorsionado que tiene, que le pesa como una lacra. Se siente culpable por sentir. El miedo al rechazo y a mostrarse a uno mismo es uno de los pilares de esta historia.
 
Juntos irán madurando como pareja, superando los convencionalismos, los qué dirán, la edad y los celos.
 
Siendo sin duda el grueso de la historia la relación entre Arian y Matsubara, también encontramos personajes secundarios muy interesantes con historias propias, si bien es cierto que no logran robar el protagonismo, aportan aún más dinamismo y enriquecen la historia.
 
No puedo decir mucho más, solo que me ha gustado mucho el estilo de esta autora y que leeré sí o sí más novelas de Ami Mercury. La editorial cataloga los libros en: Crash, Libídine y Subway; este pertenece a la colección Subway, pero no os puedo dejar de recomendar: «Slave» de Judit Caro y «La otra versión del trío» de Corintia, ambos son de Crash (más oscuros y eróticos).
 
Y ya para terminar, en cuanto a la edición, la idea de añadir a los inicios de capítulo una pequeña ilustración relacionada con el mismo me ha parecido ideal, me fijo mucho en estos detalles.

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