Nieves Hidalgo - Lo que dure la eternidad

Critica realizada por Roslynn

Sí! Por fin tenemos publicada esta fantástica novela que me enamoró desde el día en que la leí.

Nieves Hidalgo, su autora, sabe cómo atrapar a la lectora romántica para que quedemos fascinadas desde la primera página y no soltemos el libro hasta el último párrafo. Una autora que va a dar mucho que hablar en los próximos tiempos y que, en mi humilde opinión, va a ser la gran escritora de novelas románticas de habla hispana.

Nieves tiene un gran potencial, se nota muchísimo que es lectora de novela romántica y le apasiona el género, ya que sabe trasmitir exactamente todo lo que buscamos las lectoras románticas en este tipo de novelas: aventura, emoción, pasión, acción y originalidad.

“Lo que dure la eternidad” es una de las mejores novelas románticas que he leído en el último año, superando a libros de autoras tan buenas para mí como Kinley MacGregor o Lisa Kleypas. Es original, es fresco, es emocionante, desbordante de pasión y de aventuras, tiene humor… pero lo más importante para mí es lo que os comenté antes: la historia atrapa desde la primera página y no la puedes dejar.

El argumento se desarrolla en el castillo de Kilmarnock, donde se avecina una horrible tragedia. Augustus, el señor del castillo, debe proteger su gran secreto frente al enemigo, como sus antepasados han hecho a lo largo de la historia. Una importante reliquia sagrada está en poder de su familia desde los tiempos de Jesucristo, y su deber es ocultarla para que no caiga en malas manos.

La fatalidad hace que Kilmarnock sea atacado cuando su hijo, junto con sus mejores hombres, se encuentran ausentes. Él no puede hacer más que esconder la reliquia en un lugar seguro y tratar de sobrevivir a la batalla luchando con todas sus fuerzas.
El enemigo es cruel y quiere encontrar la reliquia a toda costa, arrasando sin piedad con todo y matando a mujeres y niños sin piedad alguna. Pero Augustus no se rinde y no revela a su contrincante dónde se encuentra la reliquia… ni aún viendo cómo sus dos hijos menores son asesinados de la manera más horrible. Su alma se rompe en pedazos, y herido de muerte logra sobrevivir por poco tiempo.

Cuando Dargo, el hijo mayor de Augustus, llega a sus tierras, encuentra a su padre moribundo, quien lo culpa de lo ocurrido por no haber estado allí para defenderlos. Con el alma rota, Augustus maldice a su hijo a vagar eternamente por los muros del castillo hasta que consiga encontrar la reliquia en el lugar donde él la ha escondido, y su alma consiga descansar en paz.

Han pasado 400 años, Cristina es una tasadora de arte que es llamada por el dueño del castillo de Kilmarnock para conocer el valor de algunas de sus más preciadas posesiones. No se lo piensa dos veces y emprende el viaje hacia tierras lejanas, y así escapa de la rutina de su aburrida vida.

Cristina queda fascinada desde el primer momento por el castillo de Kilmarnock y por su gente. Ella es una mujer práctica e independiente que no cree en tonterías sobre fantasmas… y se ríe ante las “leyendas” absurdas que cuentan que en el castillo hay un fantasma. Pero a medida que su estancia en el castillo se alarga, va descubriendo que la leyenda es… real. Y más cuando se encuentra de cara con el fantasma de Dargo…
Fantástico. Las descripciones de la novela son tan vívidas que hacen que el lector se sumerja en el libro y puedes llegar a sentir todo lo que la autora quiere trasmitir con palabras. Los diálogos son geniales y divertidos, le da mucho juego a la historia y hacen muy amena y ágil la lectura.

Los protagonistas son inolvidables, con personalidades fuertes que hacen que las discusiones y peleas verbales sean chispeantes y cargadas de sensualidad. Dargo es un héroe romántico con todas las letras: fuerte pero tierno, posesivo y celoso pero comprensivo, atormentado pero divertido. Me encanta.

Un libro que no se puede dejar escapar. Os lo recomiendo totalmente.

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Crítica realizada por Mariam

La verde tierra de Irlanda es el escenario sobre el que se inicia Lo que dure la eternidad. En este país, envuelto de leyendas, mitos y misterios, se concibe la leyenda del que es llamado como el Fantasma de Killmarnock.
   Después de todo, ¿qué mejor enclave dónde situar la historia de amor entre Dargo, el señor de Killmarnock, y Cristina, una joven tasadora de pinturas?

   En el S. XVI Dargo Alasdair de Killmarnock era el primogénito del conde de Killmar, un joven sin responsabilidades ni preocupaciones importantes que empañaran su existencia. Se dejaba guiar por sus instintos -a menudo sus más bajos instintos- y para él  las mujeres eran un mero entretenimiento. Fue una de ellas, su encaprichamiento hacia ésta, la desencadenante de su triste destino y los que originaron los hechos que más tarde dieron pie a su propia leyenda…

   El 22 de diciembre de 1535, apenas unos días antes de la Navidad, el castillo de Killmarnock fue atacado por su más acérrimo enemigo quien, a su paso, asesinó y masacró a hombres y mujeres indiscriminadamente. Aparte del odio hacia el conde de Killmar, lo movía la búsqueda de una reliquia sagrada: la sandalia del hijo de Dios, que desde tiempos inmemoriables se encontraba bajo la custodia  del señor de las tierras de Killmarnock.
   El propio Augustus, conde de Killmar, fue abatido bajo la espada de su rival cuando se negó a desvelar su paradero. Ausente, Dargo no pudo evitar la matanza y eso encolerizó a su propio padre quien, con su último aliento de vida, lo maldijo a vagar como un fantasma errante entre los muros de Killmarnock, una vez llegara la hora de su muerte.

   Casi quinientos años después, en pleno S.XXI, Cristina Ríos, es una joven tasadora de obras de arte que es enviada a Dublín para tasar las pinturas del actual conde de Killmar: Kevin Dargo Killmar.
   Nada más verlo, Cris siente una animadversión inmediata hacia el actual señor de Killmarnock, ya que éste le parece frío, déspota y un ególatra insufrible.
   Pero poco después realiza el más asombroso de los descubrimientos: nota la presencia del legendario fantasma de Killmarnock entre los muros del castillo.

   Aunque en un principio trata de convencerse de que no es más que producto de su imaginación tras oír en innumerables oportunidades la leyenda del fantasma, no tarda en comprender -aunque la lógica no parezca tener lugar en ello- que realmente existe un fantasma, que no es otro que el alma penitente de Dargo Alisdair Killmar.
   En ocasiones, logra incluso vislumbrar su rostro cuando éste se materializa ante ella. Pero en realidad no es más que producto de la magia del fantasma. Éste no posee cuerpo, sólo un alma desgarrada por los remordimientos y la culpa, un alma que lleva vagando durante cinco siglos entre los muros de Killmarnock.
   
   Mientras realiza su trabajo como tasadora un vínculo nace entre ella y Dargo, y tras éste una atracción y el descubrimiento de unos sentimientos que no tienen cabida entre ambos. Después de todo, ¿cómo puede enamorarse del fantasma de un hombre muerto cinco siglos atrás?

   Cristina comprende que, tal vez, su amor por Dargo sea imposible, pero sí que existe una posibilidad de salvar su alma. Para ello debe desentramar el contenido de la leyenda y hallar el modo de romper la maldición.
   Mientras trata de liberar a Dargo de su errar eterno, extraños robos se suceden en el castillo a manos de alguien con oscuras intenciones…

   Lo que dure la eternidad es una novela que reúne los suficientes alicientes y elementos como para atraer el interés de cualquier lector de novela romántica: leyendas, maldiciones, guerreros irlandeses, villanos despiadados y una historia de amor más allá de la eternidad. Por todo ello,  es una historia que, en mi opinión, deja huella.
   
   La trama transcurre mayormente en la época actual, después de que la maldición sea lanzada sobre Dargo, aunque hay unos fragmentos en los que conocemos el origen de la maldición lanzada sobre Dargo.
   Las escenas que relatan el pasado, concretamente la noche de la  masacre de la familia Killmar, por la crudeza, dolor e impotencia que reflejaban, son impresionantes y son un inicio asombroso y trepidante para una novela, intensa de principio a fin.

   Dargo es un protagonista con muchas de las características de los héroes del género romántico, sobre todo carismático, por lo que cala muy hondo en el lector: es un hombre de aspecto viril y atractivo, con un carácter impetuoso y granuja, pero con profundos principios a pesar de sus devastadores errores.
   Cristina es una joven con la que fácilmente podemos identificarnos porque es un mujer del siglo XXI, una mujer profesional, independiente, tozuda, liberal y con un carácter muy fuerte. Aunque también es cierto que al iniciarse la novela está comprometida, sin desearlo, con un joven elegido por su familia.
   No obstante, su estancia en  Irlanda le sirve no sólo para descubrir el amor, sino también a sí misma.

   La relación entre Dargo y Cristina empieza como una lucha de voluntades: el fantasma trata de ahuyentarla de sus dominios, que ve amenazados, y la eficiente y lógica joven trata de explicar racionalmente los extraños fenómenos qué suceden entre aquellos muros.
   Pero ésta da paso a infinidad de tiras y aflojas entre ambos, en los que la tensión y una intensa atracción está siempre latente hasta que estalla finalmente.

   Uno de los puntos más divertidos son las continuas disputas verbales entre la pareja protagonista. Somos testigos de cómo, poco a poco, Dargo va amoldándose a las expresiones, vocabulario y costumbres de la época moderna (pese a que inicialmente sólo le falta hacerle a Cristina un exorcismo al verla y oírla). Y por supuesto, entre ellos nace una historia de amor tierna pero a la vez apasionada con diálogos conmovedores y escenas inolvidables.
   
   Como dije previamente, creo que Lo que dure la eternidad es una novela que envuelve fácilmente en su lectura, donde encuentras una trágica leyenda, una maldición a romper, una reliquia sagrada y un amor -que se supone imposible- entre un fantasma irlandés y una joven española. Elementos que, a mi parecer, enriquecen y crean una atmósfera que te arrastra a la lectura, en una ambientación con muestra la misma madurez y experiencia exhibidas por las autoras clásicas y consagradas en el género romántico.

   Pero tiene un aliciente añadido a cualquier escritora anglosajana: está escrito originariamente en español y eso, sin duda, se aprecia en la lectura y la riqueza de la narración, que te garantizan la esencia propia de su autora, Nieves Hidalgo. Esto es algo que, en mi opinión, las traducciones no logran reflejar en ocasiones.
   En pocas palabras, son sus personajes carismáticos,  la exuberante Irlanda como telón de fondo, y la belleza de esta historia de amor, los ingredientes que para mí la hacen una novela inolvidable.

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Crítica realizada por Linnea

He de reconocer que "Lo que dure la eternidad" me enganchó desde el principio. La introducción, la narración del asalto al castillo, la descripción de las atrocidades cometidas por un odioso enemigo... son escalofriantes y difíciles de digerir en muchos momentos, pero siempre fiel a las vejaciones cometidas en el siglo XVI, muy ajustadas a la realidad de entonces.

A partir de aquí, debo decir que tras acabar este primer capítulo, ya tenía una opinión formada de Dargo: guapo, alto, musculoso y... engreído, déspota, irresponsable, libertino... vamos, no me cayó bien en absoluto. Es más, en ese momento en el que sentía una total animadversión por él, la maldición me pareció de lo más suave.

Esta es la magia de la buena escitura, conseguir que el lector se posicione y simpatice con un personaje y que aborrezca y desprecie a otro tras unas pocas páginas de impecable narración.

Sin embargo, he de reconocer que llegué a sentir una pena infinta por él, por su sufriento, por su deambular a lo largo de los siglos y hasta me imaginé lo terrible de ver cómo todos los tuyos van abandonando este mundo y tú sigues viendo nacer, crecer y morir a toda tu descendencia. En fin, que al final he acabado enamorada de Dargo. ¡Qué remedio!

En el segundo capítulo se nos presenta a Cristina Ríos, una chica muy de nuestro siglo, cuyo lenguaje es tan natural como la vida misma (sí, me refiero a sus tacos), su forma práctica de pensar, sus prisas, su móvil y su portátil acompañándola en todo momento, con ese puntillo femenino que nos toca cuando recibimos un piropo o un halago (como le pasa en el aeropuerto de Dublín o con el abogado del Conde) y con ese sexto sentido para intuir que algo va mal en ese tipo guapo e inteligente que toda madre querría para su hija (me refiero al malvado Tyron).

Los personajes secundarios también merecen unas líneas. Y debo decir que todos tienen el peso justo en la historia:

- El abogado Watford muy bien representado, con ese punto masculino lanzándole indirectas a la protagonista "para ver si cuela" y, al mismo tiempo, discreto, presentándonoslo sólo cuando el hilo de la historia lo requiere, huyendo del típico "aparecer por aparecer".

- Alba, la amiga de Cristina, refleja muy bien a esa compañera del alma que continuamente acosa a la protagonista con preguntas sobre "el tío bueno-macizo-rico" que debe ligarse porque, sin duda, sería un partidazo que no debe dejar pasar.

- La magnífica ama de llaves Miriam Kells, que acompaña a Cristina durante toda la novela mostrándole primero el castillo y después la realidad del fantasma. Ese punto de mujer creyente, a la que le cuesta aceptar al realidad del castillo y, aun en contra de sus principios, lo hace, me parece también muy convincente y necesario.

- El malo de Tyron. Típico americano con pintas de gigoló, intentando seducir a la protagonista para robarle su secreto. Tal vez podía haber creado más juego este personaje, sin embargo, entiendo que es suficiente así, de otra manera hubiera sido necesario crear más situaciones y el libro podría haber resultado más extenso de lo apropiado. Lo bueno si breve, dos veces bueno, no?

- El nieto de la señora Kells, un tipo majo, llano, campechano, que indrectamente le aporta un punto extra de ternura al ama de llaves.

- Y el conde, claro. Frío, distante, creído, arrogante... Justo todo lo despreciable que ha de ser para dejarle el camino libre a Dargo...

El romance entre Dargo y Cristina me parece fantástico, con un ritmo justo de enamoramiento, una historia que pasa por la fase de incredulidad, de negación de la realidad y del temor de ella a estar volviéndose. La desesperación por tocarse, por sentirse físicamente el uno al otro... Las escenas de amor resultan de lo más sensuales y elegantes, con un punto muy acertado y un saber resolver el conflicto para crear estas escenas: la materialización del fantasma en momentos de rabia o pasión. Y me parece acertadísima la idea a la que la autora recurre para conseguir un final feliz. ¿Predecible? Puede ser, pero afortunadamente en un punto de la historia ya muy avanzado.

De todas formas, lo bueno de la novela romántica es que antes de empezar a leer, ya se sabe que los protagonistas acabarán juntos, no? A quién le gusta leer un libro que acaba mal. Los ratos de lectura son pasar buenos momentos.

Una gran novela, una gran historia, una estimulante narración... Poco más puedo decir.

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Crítica realizada por Bree

Año: 2004
Cristina Ríos es una joven con bastante experiencia en obras de arte y es contratada para valorar alguna de ellas en un impactante castillo en Irlanda.

Ella no puede dejar pasar la oportunidad de morar en la imponente fortaleza de Killmarnorck como si una fuerza invisible la atrajera, o puede que también porque aunque sabe que su prometido la espera en España, su existencia no está realmente preparada para su vida en común.

Cristina descubre al poco tiempo un nuevo habitante de la casa. Uno nuevo y el más antiguo de todos. Se trata de Dargo Killmar, un fantasma de aspecto joven y brutalmente apuesto. Un hombre destinado a vagar entre las murallas del castillo por culpa de una maldición.

Al principio Cristina se asusta y hasta sopesa que esté volviéndose loca, sin embargo ella es fuerte y valiente. La han encargado un trabajo y piensa acabarlo con fantasma o sin él.

Dargo después de tantos siglos ya no se sorprende de muchas cosas, pero Cristina le llama la atención de manera irremediable.
¿Podrá la muchacha romper la maldición? ¿Encontrará el secreto que la permita liberar al hombre de tantos años de caminar sin descanso? También sabe que si Dargo regresa a su tiempo… ella lo perderá para siempre.

Es un libro de lectura fácil y rápida, por lo menos a mí me lo pareció porque la historia engancha desde el principio.

La autora comienza con la descripción de Dargo y de cómo le maldicen. Unos capítulos intensamente emotivos y profundos. Luego Cristina llega a su lugar de trabajo… tengo que decir que la protagonista aparte de ser una mujer valiente y moderna es muy palabrotera, tanto que yo la hubiera dado cogotones en más de una ocasión.

Dargo, bueno es un personaje de Nieves y es magnífico. Enamora por lo hermoso que es. (Todos sus protagonistas tienen una fuerza que atrapan y que enamoran)-

Las descripciones del castillo y los lugares son tan reales que logra transportarte al interior de los gruesos muros.

No quiero contar mucho sobre la historia porque una cosa es la crítica y otra que os revelé la totalidad del relato.

La trama está muy interesante y aunque el final se puede adivinar desde que el actual Conde (persona que contrata a Cristina) tiene un accidente de coche, esta genial. Puede que esto os suene a chino pero cuando lo leáis lo comprenderéis.

La verdad es que el libro me pareció muy corto. Me hubiera gustado un epilogo más largo, pero es porque me encanta saber de los protagonistas un poco después.

Sé que es una historia paranormal pero se me hace muy creíble por la manera de explicar las escenas y apariciones.

Me he reído con esta novela, me he emocionado y por supuesto me he enfadado con Cristina varias veces. Yo recomendaría su lectura sin lugar a dudas.

Yo le doy un 5/5

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Crítica realizada por Mc2

Dargo Killmar, el Lince, observaba con horror el destino sufrido por su familia, sus criados y los pocos soldados de la guarnición que permanecían entre los muros de Killmarnock. Debería haber estado en casa y no perdiendo el tiempo con una más de sus compañeras de cama, a la que en seguida hubiera olvidado, a pesar de sus más que llamativos atributos. Sólo una persona no había expirado aún su último aliento. Su padre Augusto, el hombre que amó con locura a su esposa Fiona, había conseguido mantenerse con vida, pese a sus terribles y dolorosas heridas, con el único fin de maldecirle. Vagaría para siempre entre los muros de Killmarnock hasta que encontrara la reliquia que guardaba su familia desde hacía siglos, y hasta que alguien ofreciera su vida a cambio. Y así había sido durante casi cinco siglos.

Cristina Ríos estaba entusiasmada con su último encargo. Licenciada en Letras, y apasionada por la pintura, había sido contratada por Kevin Dargo Killmar, actual heredero del castillo de Killmarnock para catalogar alguno de los bienes que deseaba vender. Su estancia en Irlanda le permitiría alejarse de su aburrido prometido, Oscar Rivera de Montoya III, un ricachón con el que su familia parecía decidida a verla casada.

Sin embargo no estaba preparada para el inesperado inquilino del ancestral castillo. ¿Cómo podría su racional mente aceptar que ese hombre impresionante y varonil fuera el Conde Errante, un fantasma de casi quinientos años? Pero cuando su mente y su cuerpo anhelen la cercanía de Dargo, ya no le quedará a Cristina más opción que la de ayudarle a descubrir el paradero de la sandalia de Pescador, la apreciada reliquia llevada hasta Irlanda por José de Arimatea, y escondida desde el fatídico 22 de diciembre de 1535.

Sólo tengo una palabra para describir esta novela. IMPRESIONANTE. No soy muy dada a escribir algo en mayúsculas, pero en este caso no he podido reprimirme. La historia me ha resultado tan atrayente y cargada de emoción y suspense que he necesitado leérmela de un tirón. No sobra ningún párrafo; ni siquiera decae la acción en ningún momento. La desesperanza de Dargo me ha marcado tanto que me parecía carecer de esperanza, abocada a un destino triste e imposible de soportar. Una vida vacía, anhelando una muerte que nunca llegará. Sólo la presencia de Cristina Ríos, la única persona capaz de ayudarle en su búsqueda, le permitirá mantener una puerta abierta a un mundo en donde aún puede tener esperanza de que la maldición llegue a su fin… aun a riesgo de perder a la mujer de la que irremediablemente se ha enamorado. En cuanto al personaje de Cristina hay algo que me ha resultado llamativo. Ella es una joven tenaz, valiente e intuitiva. Vamos…  una mujer que sabe lo que quiere y no parece achicarse ante nada ni nadie y, sin embargo, soporta a un zoquete impuesto como prometido, al que le cuesta dejar, a pesar de que en los años que lleva de noviazgo no se ha acostado nunca con él. Si no es por Dargo hubiera aceptado una aburrida vida de casada. En la novela no hay que olvidar a Miriam Kells, el ama de llaves de Killmarnock, que tiene mucho peso en la historia y al enigmático norteamericano que parece tener un motivo oculto para investigar en la cripta del castillo.

En conclusión, una historia encantadora de la que sólo me arrepiento no haber podido leer antes.

La puntúo con un 5/5.

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Crítica realizada por rociodc

Cuando leí el argumento de esta novela, no pude resistirme ante tanta curiosidad, no me hacía a la idea de como sería la historia de amor entre la protagonista y un fantasma con mas de 40 años. Pero cuando la leí, no me defraudado en absoluto.

Creo que la historia está muy bien llevada. La verdad es que el primer capítulo se me chocó un poco y se me hizo muy triste que el padre de Dargo en su último suspira lo maldijera.

También me producía pena la relación que llevaban él y Cristina durante la novela. La sensación de ver a alguien, sentir algo muy profundo por esa persona y no poder tocarla debe ser como menos ,frustrante.

Gracias a la autora me interné de la mano con la protagonista de lleno en el castillo, la ambientación es muy buena. Eso me hizo entender el desconcierto e incredulidad de Cristina.

La verdad es una novela que capítulo a capítulo me sorprendía, porque no podía imaginarme como continuaría o como acabaría.

También me gustó mucho, por el hecho del misterio de la reliquia de la época de Jesucristo, es un tema que me fascina y me enganchó ver que una trama de este tipo estaba envuelta en la historia.

El final me encantó, aunque debo reconocer que hubo un momento que me asusté pues tal como iba creí que no acabaría muy bien, pero fue un final estupendo.

La he leído y releído, y cada vez me gusta más.

MI nota es 5/5.

 


Crítica realizada por Letra Escarlata

 

Se dice que "la curiosidad mató al gato" y que "nunca te acostarás sin saber una cosa más" y vaya si mi abuelita tenía razón. No me gusta el género paranormal, creo que ya lo he dicho muchas veces, pero voy a tener que dejar de decir no me gusta el género paranormal, tendré que decir de aquí en adelante que para género paranormal, la obra que acabo de terminar de mi querida Nieves Hidalgo.
Pues como he empezado, tenía la curiosidad de los primeros pinitos de escritura de mi autora favorita por excelencia y así seguir la evolución, pues por fin pude conseguir esta maravillosa historia que me ha hecho llorar de emoción. Está tan cargada de amor y de sentimientos sinceros que es capaz de capturarte el alma en solo una escena de la obra.
Primero quisiera resaltar los personajes principales, Cristina Ríos, es una mujer de armas y tomar, decidida y sin dejar que nadie le diga cómo hacer su trabajo o tomar sus propias decisiones. También pasa por un momento delicado de su vida por eso decide aceptar el trabajo en un hermoso castillo irlandés, ( qué pena que no existiera porque hasta la descripción de su interior es fascinate). Allí se va a encontrar con un gran enigma y tendrá que ayudar a un hermoso fantasma, Dargo Killmar, señor de Killmarnock.
Dargo Killmar un honorable caballero, condenado a vagar por un castigo y a guardar el secreto más preciado de su querida familia. Está cansado de ver entrar y salir gente extraña, que se adentra entre su más preciadas propiedades. Pero su pasión por la vida resurge gracias a unos ojos gatunos que lo han hecho volver del infierno eterno y estará dispuesto a dar su alma por esa descabellada mujer que lo vuelve loco.
Tengo gran admiración y cariño a unos de sus personajes secundarios que es la mujer más adorable y leal que haya encontrado en una historia. Discreta y fiel hasta el final para su dueño y señor, el ama de llaves, Miriam y qué decir del enigmático Tyron Hibert.

Esta obra ha sido sin duda la más enternecedora que he leído, desde que comienza te envuelve en un ambiente divertido y a la vez intrigante, destacar que también los delitos pasan por esta obra sino no tendría emoción alguna y desde luego Nieves ha sabido como enrredarme hasta el último capítulo. Los personajes son totalmente diferentes de carácter pero llegan a fusionarse en una pasión descomunal simplemente con el roce de sus almas y es desconcertante no poder tenr lo que quieres cerca de tí. Todos esos sentimientosse han forjado en esta increíble historia y me ha dejado una sensación de alegría.
Por momentos pensé que acabaría y he llegado a llorar y sentir el peso de un espíritu errante y he querido como mi pendenciera protagonista salvar a esa alma en pena, sin quitar que es un hombre de honor que sabe proteger lo que ama.
Como no me gusta destripar las historias creo que he contado suficiente mi experiencia y quisiera agradecer a mi Rinconcito el haber podido conocer a esta gran autora que no deja de sorprenderme. Gracias por haberme recomendado leer a esta escritora que además demuestra con sus personajes lo gran persona que es y un reflejo es lo autentica que puede llegar a ser una historia junto a sus protagonistas. Sin dudas mi puntuación es un 5.

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