Maeve Binchy - Una semana en invierno

Crítica realizada por Irdala

Stoneybridge es un pueblecito de la escarpada costa de Irlanda que recibe gran cantidad de turistas en verano y fuera de temporada se queda prácticamente vacío. Pero los alrededores no están desiertos del todo, porque en Stone House, un viejo y precioso hotel sobre el acantilado, hay un grupo de huéspedes muy variopinto que durante una semana de invierno disfruta de su cocina espaciosa y cálida, de la chimenea de leña y de los elegantes dormitorios. Y aunque casi nadie es capaz de resistirse a los encantos del lugar, pocos son quienes conocen su historia, y menos aún la historia de su amable anfitriona Geraldine Ryan, Chicky, para todo el mundo. Una semana en invierno cuenta la historia de los diversos personajes que coinciden en este hotel tan especial, y la sorprendente influencia que esa estancia tendrá en sus vidas.

 

Hace mucho tiempo que quería leer un libro de esta autora y por unas u otras cosas nunca me animaba. Siempre tuve una simpatía especial hacia ella aun cuando ya digo que jamás había leído una novela suya. Cuando me enteré de que había fallecido me dije que ya iba siendo hora de leerla, y con la publicación de este su libro póstumo, me he estrenado por fin.

Lo primero que tengo que decir es que su escritura me ha parecido encantadora y cálida, quizá las palabras que mejor la describirían serían "contadora de historias". Y es que resulta tan amena, tan sencilla, tan agradable y cercana que leerla es un verdadero deleite.

Esta novela comienza narrando la historia de una jovencita que vive en un pueblecito de la costa de Irlanda, en una época en la que todos los hijos hacen lo que sus padres esperan de ellos. Donde nadie osa montar un escándalo por aquello del "qué dirán" y mucho menos una muchacha de apenas 20 años. Sin embargo, Chicky se enamora de un americano que pasa por allí y lo deja todo para marcharse con él a América. Sus sueños y esperanza de amor no se cumplen, pero ella, que salió de su casa sin la bendición de los suyos y puesta sobre aviso de lo que le iba a pasar, inventa una historia maravillosa de su vida y poco a poco consigue hacer creer a todos que realmente le está yendo muy bien.

Todos los años vuelve a su pueblo a pasar una semana y en un momento dado, se le presenta la oportunidad de convertir una vieja casa llena de corrientes y bastante destartalada, en un hotel donde ofrecer a sus huéspedes la paz y la tranquilidad de la que ella ha gozado a lo largo de todos los años que volvía a su tierra a cargar las pilas. Decide embarcarse en esta aventura y para ello cuenta con la anciana dueña de la casa y un chico muy joven que necesita esconderse durante un tiempo.

Desde el inicio de la novela, cuando la autora nos va contado las vicisitudes de Chicky, va también presentándonos a muchos otros personajes que componen la vida de la protagonista. Una vez que el hotel comienza su remodelación, un capítulo tras otro nos vamos encontrado las historias de los diferentes huéspedes que se van a alojar allí para pasar la primera semana de la inauguración.

Podríamos decir por tanto, que esta novela es una historia de historias que confluyen en determinados momentos del libro y que, aun resolviéndose o cerrándose satisfactoriamente unas páginas antes de acabarlo, en realidad solo son retazos de historias de personas que encuentran la paz, el sosiego o que ven la salida a sus problemas en esa semana en invierno que pasan en el hotel.

He leído en inglés comentarios sobre este libro y si bien la mayoría de la gente habla de las delicias de la escritura de esta autora y cuánto les ha gustado este libro, algunas personas dicen que no es su mejor novela y que pareciera que el final fuera precipitado o que faltara algo. Como ya he dicho, yo no tengo con qué comparar puesto que es mi estreno con esta escritora, pero desde luego lo que sí tengo claro es que me ha gustado lo suficiente y me ha procurado unas preciosas horas de lectura como para estar deseando repetir con ella.

Por supuesto, como habréis podido comprobar de lo que se desprende de este escrito, de romántica nada de nada (aunque tenga entre sus páginas alguna que otra historia con tintes románticos entre sus personajes). Es más una historia de vidas, contadas de manera tan grata, sencilla y agradable que supone todo un placer invertir unas horas en esta novela.

 


Crítica realizada por rosamoni

 

Irlanda, un pequeño pueblo en la costa, un hotel pequeño y encantador y varias personas muy diferentes entre si compartiendo mesa. Cada uno de ellos tiene una historia, unos miedos, secretos, inquietudes e inseguridades pero es posible que se encuentre algo positivo si los aceptas y dejas salir todo lo negativo que te rodea y dejarlo en ese agreste paisaje donde el viento se lo puede llevar muy lejos.

Son varias historias entrelazadas con el nexo de unión de la dueña del hotel, desde una pareja de médicos que han perdido la fe y la ilusión, un joven rebelde que intenta enderezar su vida, un maduro y famoso actor de cine que puede por fin aceptarse tal y como es, y muchísimas historias más.

Narrado de una forma fluida, con muchas historias que cuentan la vida de las personas, nada fantástico ni irreal, sino situaciones que se pueden dar en la vida de muchísimas personas, por lo que en todo momento te introduces en la historia ya que está contada de tal manera que te sientes como un espectador de primera fila. Y el nexo de unión de todas ellas es una gran mujer Chicky que se ha forjado ella misma su propia vida a base de tesón y trabajo, que ha aprendido a no juzgar a nadie pero que si hay algo que reconforta es saber escuchar.

Una bonita historia aunque coincido con Irdala en que no es una novela romántica, pero para nada, sentimental pues quizás porque habla de sentimientos pero vamos yo lo que creo es que podría decir que es una novela que cuenta la vida de diversas personas pero sin entrar a valorar sus sentimientos en demasía.

No sé como explicarlo, me ha gustado, me han enganchado todas y cada unas de las historias pero si lo que buscais es amor, sentimientos o pasión pues desde luego no es la novela indicada. Si lo que buscas es entrar en la mágica Irlanda pues bienvenida al hotel ideal.

Valoración: Bueno.


Crítica realizada por Anasy

Creo que Maeve Binchy tiene un don especial para la escritura, hace diez años me leí Enciende una vela que no me gustó nada de nada, me dejó mal sabor de boca, así que me pasé muchos años sin leer nada más de esta autora, hasta que se publicó Bajo el Cielo de Dublín, un libro maravilloso que nos contaba la vida de varios personajes pertenecientes a un barrio Irlandés que me enamoró y me leí de una sentada, así que cuando salió Una semana en invierno sabía que tenía que leerlo antes o después y al igual que me pasó con el anterior, fue empezar y no poder soltarlo.

Una semana en invierno cuenta la historia de unos cuantos personajes que acuden a Stone House, una antigua casa de piedra a pie de los acantilados irlandeses en el pueblo de Stoneybridge que perteneció siempre a la familia Sheddy y que ahora se convierte en hostal gracias a Chicky que después de pasarse décadas en New York regresa a su pueblo natal para regentar su propio negocio, esa decisión no sólo cambiará su vida sino la de todos los que de alguna manera se verán relacionados de alguna con el.

En el centro de la historia está Chicky, la autora nos relata como pasa de ser una joven irlandesa con un trabajo en una fábrica, a ser una joven enamorada en New York, pero los sueños de la gente rara vez se cumplen y la vida te obliga a seguir por caminos que ni imaginabas. Pero Chicky es una mujer fuerte que sigue adelante y que con el tiempo regresa una vez al año a Stonebridge donde pasea por sus playas y sus campos, charlando con sus antiguos vecinos y las siempre ancianas hermanas Sheddy y donde disfruta de la paz y serenidad de estar en casa. Cuando ya sólo queda una Sheddy con vida , la que más cariño tuvo siempre por Chicky y le propone que compre la casa y la convierta en hostal, apenas duda en hacerlo.
Y es así como comienza una nueva etapa de su vida, un regreso a casa donde pondrá a rodar un negocio que implicará a mucha gente como su sobrina Orla o el joven Rigger , cada uno con su propia historia, y por supuesto los primeros clientes que pasarán una semana en invierno en el encantador hostal irlandés.

A lo largo del libro conocemos un poco de la historia de cada uno de los clientes que por diversas razones llegan a Stone House, unos por casualidad, otros con pocas ganas o reticentes , otros por un impulso, sea como sea llegan a un lugar donde podrán descansar y poner en claro sus ideas o lo que quieren de la vida, que les darán la serenidad o el impulso que necesitaban.

Un libro que te engancha desde la primera página, con una narración maravillosa y entretenida que no decae en ningún momento y te mantiene pegada a la lectura queriendo saber lo que se oculta detrás de cada personaje, personas con sus defectos y vidas normales, desengaños, ilusiones rotas o sueños sin cumplir, no aburre ni se pasa con descripciones que puedan cansar, simplemente nos da pinceladas de la vida de cada uno y como llegaron hasta Stone House. Hay historias más tristes y más bonitas, tiernas y melancólicas que emocionan y te hacen disfrutar de una agradable lectura que me deja con más ganas de leer más libros de esta autora.

Muy bueno.

 

 

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