Laura Sanz - Le llamaban Bronco

Valoración:

Crítica realizada por Maribel Moreno

No soy mucho de romance histórico, pero dentro de este género las novelas que están ambientadas en el lejano oeste me encantan, diría que son mis preferidas. Así que podéis imaginar cómo he disfrutado, una novela de Laura, que siempre son una maravilla y encima de vaqueros.

Rose Randolph salió de su casa apenas con dieciocho años para contraer un matrimonio concertado por su padre. Ha estado once años viviendo en soledad y con la culpa de no haber servido para poder dar herederos, pero hace unos meses que su marido ha muerto, y Rose recibe un aviso de su padre para que vuelva a casa. La joven está ilusionada de poder volver a su hogar y convivir con sus hermanos, a los que apenas conoce, pero poco le durará la alegría pues su progenitor ya tiene unos planes hechos para ella, ha concertado otro matrimonio con un vecino que acaba de enviudar.

La joven no quiere volver a pasar por lo mismo, y aludiendo a su luto intenta alargar lo máximo posible el enlace. Su vida en el rancho no es lo que esperaba y su desolación solo la calma cuando mira por la ventana de su cuarto y ve a un vaquero que trabaja domando a los caballos, y que los trata con una dulzura que ya quisiera ella para sí.

Gabriel Salas, conocido por todos como Bronco, trabaja en Las Claritas temporalmente. Su vida se vio marcada por una tragedia, de la que juró vengarse, así que cuando su hermano Rico le avise partirá para cumplir la promesa que hizo a su familia.

Bronco es un mexicano cuyo tamaño y aspecto duro no concuerdan con la forma en que trata a los caballos, sin embargo con Rose se muestra despiadado y la trata con mucho desprecio, pues la considera poco menos que una señoritinga fría y estirada.

Bronco rescata a Rose en un par de ocasiones en que se pone en peligro, y para la joven la atracción que siente por él se va convirtiendo en amor, pero tiene un compromiso que no puede eludir, y sabe que ese amor tan grande que siente no es correspondido, ¿o tal vez sí?

Laura lo ha vuelto a hacer, qué historia tan bonita y qué personajes tan maravillosos.

Rose es un personaje que en ocasiones me ha dado pena, en aquellos tiempos es verdad que las mujeres no tenían voz ni voto, y para su padre no ha sido más que una moneda de cambio. No ha conocido el amor ni tampoco la felicidad. Su vida ha estado vacía hasta ahora que su corazón palpita cada vez que está junto a Bronco. Me ha gustado de ella, el sentido de la responsabilidad y de sacrificio que tiene, siempre pensando en los demás más que en sí misma.

Bronco. ¡Ay, Bronco! Tras esa apariencia dura y fría se encuentra un hombre de gran corazón. La vida ha sido dura en los últimos tiempos y se encuentra más a gusto entre sus caballos que tratando con otros vaqueros. Imaginarlo acariciar a los animales es una gozada, pero cuando está con la pequeña María hacía que se me cayera la baba.

Secundarios aparecen bastante y todos tienen importancia en la historia, pero habría que destacar a Angy y Will, hermanos de padre de Rose, que tampoco están llevando una vida demasiado fácil, sobre todo el pequeño. Y tenemos también a Rico, hermano de Bronco, que igual que a él la vida no le ha resultado fácil; es un joven divertido, fuerte y se ha endurecido muchísimo en dos años. Me ha encantado la buena armonía que hay entre los dos hermanos. Y ojalá la autora nos deleite con las historias de ellos.

La prosa de Laura ya la conocía y como siempre es fluida y muy cuidada, se nota que ha trabajado mucho la ambientación, sobre todo con la jerga mexicana de aquellos tiempos. Puedo decir que he sido una espectadora de Las Claritas, he disfrutado de las bellas imágenes de la doma, de la vestimenta y sobre todo he vivido los sentimientos de los personajes, y he tenido el corazón en un puño en varias ocasiones.

Le llamaban Bronco es una preciosa historia de amor ambientada en el lejano oeste, sobre dos personas completamente opuestas que están rotas, pero que la vida les ofrece una segunda oportunidad, aunque para alcanzar la felicidad tendrán que afrontar las adversidades que se les presentan, pero son fuertes y valientes y lucharán contra todo y contra todos para conseguirla.

 

Crítica realizada por Rocío DC

Le llamaban Bronco nos cuenta la historia de Gabriel, un vaquero mexicaneo asentado en el oeste americano, que lucha por sacar lo más valioso de su vida adelante a la vez que intenta cumplir su promesa de venganza a aquellos que le destrozaron la vida. Y de Rose; una mujer víctima de la sociedad de la época en la que cualquier mujer tenía poco o nada que decir sobre su futuro, para ser manejado por otros.

Rose vuelve a su hogar, el rancho familiar donde ha criado para comenzar una nueva vida, libre al fin, de lo que la lleva consumiendo los últimos años.

Sus ilusiones pronto se ven rotas cuando su autoritario padre le informa sobre su futuro inmediato, casi igual o más desolador que lo que ha vivido hasta el momento.

Asumiendo lo que se espera de ella aun estando en contra, Rose intenta disfrutar del tiempo que le queda en libertad. Espiar a un vaquero del rancho que la atrae como la miel a las moscas se convierte en uno de sus pasatiempos favoritos. Algo que aunque sabe que está mal, no lo puede resistir.

Creo que ya de por sí con la sinopsis nos podemos hacer clara idea de lo que encontraremos entre las páginas de esta novela. O eso creía yo hasta que me metí en ella.

Le llaman Bronco es una historia totalmente diferente. La historia de amor que contiene no es para nada como esperaba. Me había hecho una idea y cada vez que avanzaba la historia y creía saber lo que iba a pasar, Laura me sorprendía con giros y situaciones que no me hubiese imagino, haciendo así de esta novela una historia bastante original.

Es de esas historias que se cuecen a fuego lento, de las que cualquier pequeño detalle que surge entre los protagonistas, es importante y conmovedor.

La novela atrapa desde el primer momento, el comienzo es fuerte y hace querer devorar las páginas para saber que va a pasar con la situación que la autora nos presenta para ambos personajes.

Unos personajes que representan papeles tan diferentes que llegas a pensar que es imposible que encaje, ilusa de mí que parece mentira no conociera la magia que tiene la pluma de Laura.

Debo decir que he conectado muchísimos con ambos personajes. Gabriel me ha enamorado completamente aún con su tozudez y hermetismo a veces, y con su dulzura y sensibilidad otras.

A Rose la he llegado admirar. Es un personaje que sufre las consecuencias, como tantas mujeres de la época, de una sociedad machista en la que la mujer era tratada como cualquier otra mercancía y negocio. Y aunque debo reconocer que a veces me ha llegado a sacar de mis casillas ante su actitud sumisa, en la mayoría de momentos la he entendido perfectamente.

La trama es tremendamente interesante y adictiva, como ya nos tiene acostumbrados la autora. Lleva un ritmo adecuado y no decae en ningún momento.

Me gustaría destacar también el trabajo de documentación que ha realizado la autora en esta novela lo cual es bastante notorio.

Hay varios personajes secundarios de mucha importancia en esta novela como es María por ejemplo. Personaje que te roba el corazón hasta el mismísimo final.

Y ambos hermanos de los protagonistas Rico, hermano de Gabriel, y Angie la hermana de Rose. De los que estoy deseando conocer más de ellos.

En definitiva leer a Laura Sanz es una auténtica delicia para los sentidos. Hay algo en ella, en su forma de escribir y transmitir tan especial que hace de cada novela una historia única, y que leerla sea toda una experiencia de sensaciones y emociones.

A tus pies Laura (con rabieta y todo) es siempre un placer leerte.

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