Laura London - The Windflower

Valoración:

Crítica realizada por Bona Caballero

(Sin traducir)

"The Windflower" se publicó por primera vez en 1984 (Random House), reeditándose en 1989 (Dell) y 1994 (Bantam). En el mercado de segunda mano sólo se encontraba a precios astronómicos. Este año cumple su 30 aniversario, y la han vuelto a publicar.

Merry es una patriota americana que colabora en lo que puede durante la Guerra anglo-estadounidense de 1812. Pero su tía April considera que su patria es Inglaterra, y allá que se la lleva... con tan mala suerte que –por el camino- los piratas la secuestran.

Devon, el hermano del capitán pirata, la desprecia, la amenaza y quiere someterla al tercer grado para averiguar los secretos de Merry, a quien cree amante de su archienemigo.

La joven encuentra inesperados aliados en la tripulación, como el joven Cat, rescatado de un burdel; el manipulador capitán Morgan; Sails, Raven... Pronto superará el shock de verse atrapada en el barco pirata y decide emprender la huida. Sí, en mitad del océano. Lo que la llevará una y otra vez de regreso a los brazos de Devon. Alcanzará su final feliz en la Inglaterra de la Regencia.

En 1994 ganó el premio de los Romance Reader Anonymous al mejor romance histórico clásico. Es un "favorito de todos los tiempos" para RT Book Reviews. Cuando la página web The Romance Reader escogió sus cien mejores novelas del siglo XX, alcanzó el puesto 35. Estuvo en las listas Top 100 de All About Romance desde 1998 hasta 2007, ocupando sucesivamente las posiciones 83, 53, 33 y 75.

A pesar de venir bien recomendada, leí antes unas pocas críticas. Suelo empezar por las negativas, que ilustran más. "Una historia de amor maravillosa" no significa gran cosa. "Lo mejor son los secundarios, pero no lees una romántica por ellos" te dice bastante más. Así que esto es lo que esperaba encontrar:

1. Un clásico de la vieja escuela de bodice rippers, violadores en potencia.
2. Una historia que transcurre principalmente a bordo de un barco, con Merry ganándose el corazón de la tripulación pirata.
3. Prosa muy descriptiva.
4. Ritmo lento.
5. Dos protagonistas algo sosos: damisela en peligro y canalla pirata que se enamora aunque pasen separados largos períodos de tiempo.
6. Interesantes secundarios, siendo más de una la lectora que preferiría que Merry acabase con Cat o Rand Morgan en lugar de con Devon.
Un lector opinaba que estaba en la misma onda que Laura Kinsale. Ni de lejos. Ni está "tan" bien escrita, ni tiene su intensidad emocional, ni pasea por el lado tenebroso del alma humana. Sólo el personaje de Cat tiene algo kinsaleano. Es más bien una novela parecida a la Woodiwiss de libros como "La llama y la flor".

A veces desenfadada, otras prolija, las novelas Old Skool son tan diferentes de lo que se hace ahora, que no sé si ganará nuevos lectores. No es mi estilo favorito, pero puedo disfrutar de sus ventajas:

a) se esforzaban en hacer libros históricos, es decir, con investigación detrás de tanto detalle y descripción;
b) con peripecia, aquí pasan cosas originales (rapto, alta mar, una isla en el Caribe), y no sólo bailes y paseos por la rosaleda a la luz de la Luna.
Los secundarios tienen tanta chicha que salen de las páginas y te acuerdas de ellos incluso tiempo después. Sin ellos, la novela sería perfectamente olvidable. En un reciente "book club" sobre el libro, Elinor Aspen comentó que "Cat es como un héroe de Laura Kinsale". Sí, Cat es un personaje complejo, torturado, angustioso, con diferentes capas...

Claro que tampoco voy a negar que me costó terminarla. Me entretuvo a ráfagas. La presentación inicial se me hizo larga. El libro no se anima hasta que Merry decide dejar de quejarse e intentar escapar (más o menos cuando llevaba leído el 40%). Y el último tercio te lleva a Londres y es como si de repente entraras en un Regencia típico, con su duque, sus valses y su malvado de cartón piedra.

Confirmado: los protas son más bien sositos. Su historia no se desarrolla progresivamente sino que todo es muy repentino: ahora te odio, ahora te amo. ¿Tensión sexual? Ná. ¿Enamoramiento? Como caído del cielo, sin saber cómo ni por qué.

El ritmo se hace innecesariamente lento cuando se mete en veredas descriptivas:

"Agosto pasó como un bailarín, lleno de gracia y sudor. El canto de las ranas resonaba desde los juncos, los mapaches cazaban entre los tallos de maíz maduros, y las tortugas dormitaban en la tarde sobre rocas grises, reconfortadas por el sol.
"En casa de Merry, el cocinero hervía los colinabos que Merry había dibujado, y los sirvió en un pastel de cordero el cuarto martes del mes. Un búho de orejas largas y peludas ocupó un antiguo nido de ardilla en el interior del castaño que dominaba el jardín, y la tía April estaba encantada porque mantendría a raya la población de topos. Henry Cork fue a la casa de reuniones de los cuáqueros y predicó violentamente y durante mucho tiempo sobre la Virgen María y los santos católicos, hasta que los cuáqueros se vieron expulsados de su propio edificio".

Incluso con mi torpe traducción, creo que se entiende lo que quiero decir.

Reitero: lo mejor, los secundarios. Todo el rato tuve la impresión de que había rollito precisamente entre el capitán pirata y el joven Cat, pero esta historia más o menos gay se quedó sólo en mi imaginación. Si hubiera sido de verdad, no habría lugar a andar suspirando por continuaciones en las que Cat o Morgan consigan su pareja. Pero las cosas no funcionaban así en los ochenta. Cada libro era un mundo, no un dramatis personae de futuros protagonistas.

En resumen: sí, es un clásico, recomendable para fans del estilo representado por la Woodiwiss. El resto, sólo si están interesados en arqueología romántica.

Valoración: un 6/10.

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