Laura Lee Guhrke - Un lugar para Conor

Valoración:

Crítica realizada por Anjana

Conor Branigan es un inmigrante irlandés con un tormentoso pasado, que se gana la vida como boxeador en  el Estados Unidos posterior a la Guerra Civil Americana. Huye de un pasado que le atormenta y le avergüenza vagabundeando solitario de ciudad en ciudad. En una de sus peleas da a parar a un pueblo de Luisiana, en el cual, tras negarse a dejarse ganar para que el organizador no pierda el dinero de las apuestas, es golpeado brutalmente y abandonado en una cuneta.

Allí, malherido, le encuentra Olivia Maitland. Olivia proviene de una antigua familia acomodada que lo ha perdido todo tras la guerra. Se ha quedado sola y trata por todos los medios de sacar adelante su destartalada propiedad, y a la vez criar a sus tres hijas adoptivas. Lucha con coraje por su plantación, puesto que están intentando arrebatarle sus tierras para construir un ferrocarril, a lo que ella se niega rotundamente a pesar de las jugosas ofertas y las amenazas de las que es víctima.

Conor parece la respuesta a sus plegarias, pues ella necesita desesperadamente a alguien que le ayude a sacar adelante su plantación. Sin embargo, él parece poco dispuesto a ayudar, y ella tiene bastantes reticencias hacia un hombre que se dedica al boxeo y suelta maldición tras maldición.

Poco a poco, la relación entre ellos se irá estrechando a pesar de proceder de mundos opuestos, y de sus distintas visiones de la vida, y él empezará a comprender el significado de pertenecer a una familia.

Éste es el tercer libro que leo de Laura Lee Guhrke, y sin duda el que más me ha gustado. Quizás una de las cosas que más me gustan de la historia es que trata de personas reales, que luchan y trabajan para sacar adelante sus vidas y sus familias. En este sentido, a pesar de que Conor en mi opinión lleva el peso de la historia, me ha gustado mucho Olivia, una mujer que trabaja sin descanso y con coraje para sacar adelante a su familia, a pesar de haber sido criada entre algodones, pero a la que la vida ha tratado injustamente.

Y Conor es un personaje con un pasado tremendo, trágico a más no poder, que le persigue en sus pesadillas. Parece imposible que una persona así haya logrado sobrevivir, pero como él dice, sólo el odio le ha hecho seguir adelante. Ha perdido a todos los que ha amado, y se niega a volver a atarse a nadie ni a nada, huyendo del pasado y de los suyos constantemente.

Mención aparte merecen las tres hijas de Olivia. A pesar de que en muchas ocasiones los niños en los libros suelen ser bastante empalagosos, en este caso no puedes evitar sentir una ternura tremenda hacia las niñas.

Me ha gustado la historia, a pesar de que en ocasiones me daba la sensación de que la autora se ensañaba demasiado con el protagonista, pues no le ha dado un respiro. Sin embargo, al final le redime, y hace que consiga todo aquello que le había sido negado hasta entonces. En definitiva una historia tierna y sensible, que consigue dejarte al final con una sonrisa en la boca.

Puntuación: 4'5 / 5

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Crítica realizada por Mariam

Para mi es una novela preciosa.

Ya han pasado varios años desde que acabó la guerra civil americana, pero desde entonces la vida de Olivia Maitland no volvió a ser la misma. La guerra le arrebató a sus dos hermanos y la vida que hasta entonces conocía; más tarde llegó la muerte de su padre. Perdió todo cuanto tenía, pero en el camino ganó tres hijas: Becky, Carrie y Miranda, a las que adoptó tras la muerte de su amiga Sara.

De la plantación de los Maitland poco queda de lo que un día fue. El orgullo de su padre, el huerto de melocotoneros, es lo único que las ha salvado de la ruina.
Pero por más que ha luchado, apenas consigue lo justo para sobrevivir ella y sus tres hijas. Con la guerra murieron muchos hombres jóvenes, y muchos de los que sobrevivieron se marcharon a otras tierras en busca de un porvenir mejor, con lo que Olivia jamás se casó. Hace años que dejó de esperar que el amor llegara a su vida. Sólo espera trabajo duro y un futuro para sus tres hijas.

La mano de obra escasea, y por más que busca trabajadores -lo que es considerado un escándalo en el S.XIX- no ha conseguido nadie que la ayude a sacar adelante sus tierras.
Para colmo Vernon Tyler trata de obligarla a vender su plantación, ya que pretende que las vías ferroviarias atraviesen esa región y las tierras de Olivia están en medio.
Olivia reza por una ayuda divina, un hombre que aparezca para ayudarla… o eso espera.
Mientras viaja al pueblo encuentra a un hombre malherido en mitad del camino. El aspecto que muestra señala que ha sido golpeado con saña, por lo que, aunque le intimida, cree que no puede dejarlo ahí, tirado en el camino, así que lo recoge y se lo lleva a su casa. Espera que el extraño, una vez recuperado, se interese en trabajar para ella.

Conor Branigan es un irlandés que, huyendo de un pasado poblado de pesadillas y culpabilidad, ha viajado hasta América. Miles de compatriotas suyos han hecho lo mismo y trabajan como mano de obra en minas, plantaciones o embarcaderos. Pero Conor es diestro con los puños y se gana la vida como boxeador, viaja de ciudad en ciudad retando al campeón local. La mala suerte se cruza en su camino cuando en su última pelea se niega a dejarse derrotar, con lo que recibe una paliza de los matones del corredor de apuestas -que resulta ser Vernon Tyler- y abandonado en un camino polvoriento.

Cuando vuelve en sí se encuentra rodeado por una mujer y sus tres hijas que lo miran como si fuese el mismo demonio. Sabe que su aspecto las asusta pero intriga.
Confinado a guardar cama, pasa varias semanas en la casa de éstas. Al principio la mujer, Olivia, desconfía de él, más al saber como se gana la vida, pero las niñas sienten curiosidad por tener a un hombre en la casa y se convierten en su sombra, entregándoles sus confianza.
Al principio Olivia desea deshacerse de ese rudo boxeador cuanto antes. ¡Un boxeador y un pecador en su casa! Pero más tarde se para pensar que tal vez él sea la solución a sus problemas. No obstante, el señor Branigan se niega a permanecer más tiempo en esa casa. Él no desea un trabajo de granjero ni busca echar raíces en ningún lado. Es un hombre acosado por pesadillas y recuerdos demasiado amargos contra los que no puede luchar, y su lugar no está cerca de una dama almidonada y estirada ni de sus tres influenciables y confiadas hijas.

Pero Olivia le atrae y poco a poco las tres niñas van ganándose su corazón sin que pueda evitarlo…

Un lugar para Conor es una novela sencilla que destila humanidad y cotidianidad desde la primera a la última página. Al leer el argumento me chocó un poco la combinación de sus protagonistas: una dama sureña con tres hijas y un rudo boxeador irlandés. Aunque me atrajo, con sinceridad, pensé que sería más de lo mismo: un hombre atormentado y una seria dama sureña, pero me arriesgué y me he encontrado con una novela tierna y emotiva que no narra una trama enrevesada ni compleja, pero que me ha proporcionado una lectura agradable que me ha dejado con una sonrisa en los labios.

Por encima de todo me ha atrapado la dulzura de esta novela, cómo tres niñas y una mujer, considerada solterona con veintinueve años, se ganan poco a poco el corazón del rudo e inaccesible Conor Branigan.
Conor sufrió una infancia terrible que marcó su vida, la pobreza más absoluta; vio como su familia moría víctima del hambre sin poder evitarlo. Creció odiando a los ingleses que los doblegaron y humillaron, convirtiéndolo en un rebelde que lo dejaron que sin tierra, familia ni orgullo.

Al principio de la novela no eres consciente de hasta que punto está arraigado el pasado de Conor en su interior. Sí sabes que las pesadillas no le dejan descansar, pero a través de recuerdos que se intercalan con la historia presente, entendemos más de por qué Conor es como es.
El odio y la culpabilidad son las emociones de las que vive, no conoce otras y no puede aceptar lo que Olivia y las tres niñas despiertan en él, algo que sólo le provoca un irrefrenable deseo de salir huyendo.

Un lugar para Conor me ha parecido una novela preciosa. Como digo antes no cuenta una trama enrevesada: solo es la historia de un hombre con un pasado que le tortura y una mujer sencilla cuya única meta es sobrevivir ella y sus hijas.
Conor no cree en el amor, Olivia no lo espera, pero ambos lo encuentran sin que puedan evitarlo.

Poco más puedo añadir. Estos son los elementos alrededor de los que gira esta novela. ¿El resultado? Una historia de amor sencilla, bonita y, en mi opinión, sin muchas pretensiones, pero que justamente por eso me ha emocionado de principio a fin.
Creo que es una novela que es fácil que cale hondo, pero si buscáis historias complejas de amor y odio, malos entendidos y numerosas escenas de sexo no lo encontraréis aquí. En cambio si buscáis algo diferente, como un libro ambientado en una polvorienta y empobrecida plantación sureña, un irlandés sin raíces, una mujer luchadora, y tres niñas que te arrancarán una sonrisa con su dulzura, ésta es una novela que os recomiendo encarecidamente.

Valoración: Muy Buena

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