Laura Lee Guhrke - Amor con condiciones

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Crítica realizada por Mariam

Prudence Bosworth es una joven soltera e independiente, de veintiocho años de edad, que desde los diecisiete trabaja como costurera. A esa edad dejó la casa de sus tíos, con quienes vivía desde la muerte de su madre, y se trasladó a Londres donde consiguió un empleo bajo las órdenes de Madam Marceau. Tras once años de duro trabajo se ha convertido en jefa de costureras, con lo que al margen de trabajar en la boutique de Madam Marceau, es frecuente que acuda a los bailes de la temporada para coser y remendar el vestido de las damas y jóvenes debutantes que acuden a los eventos y quieren estar siempre perfectas ante la empresa de cazar a un buen partido.

Prudence es consciente de que su físico no es el de una belleza sin parangón; es más bien una joven atractiva pero lejos de las sílfides jovencitas que debutan en la temporada londinense, de hecho sólo un buen corsé le permite lucir una estrecha cintura tan de moda en esos días.
Pero es también una joven que tiende a ver nada más que bondad en quienes le rodean, así sea una debutante engreída y altanera como Lady Alberta quien, con sus acusaciones está a punto de costarle el trabajo, pero la intervención de Rhys de Winter, el duque de St. Cyres lo impide y se convierte a ojos de Prudence en un galante caballero y su salvador.

La realidad es que Rhys está lejos de ser un caballero, su presencia en los bailes de la temporada se debe única y exclusivamente a que necesita tantear el mercado matrimonial y casarse con una rica heredera. Sin embargo es la costurera de Madam Marceau quien le atrae a primera vista, pero al tratarse de una mujer sin dinero no le sirve como candidata, ni siquiera como amante ya que él tiende a elegir a mujeres menos inocentes y soñadoras y es evidente para él que Prudence Bosworth es inocente en todos los sentidos y, estúpidamente, parece verlo como a un príncipe azul.

Pero el destino les tiene preparada una gran sorpresa en forma de una inesperada herencia. De la noche a la mañana Prudence descubre que el padre al que nunca conoció, ya que abandonó a su madre al saber que estaba embarazada, y embarcó a América donde amasó una fortuna, ha muerto. Tras la muerte de Henry Abernathy, su padre, Prudence pasa a convertirse en la única heredera, pero con una condición: debe casarse en el período de un año, sino la herencia pasará a manos de otros parientes de Abernathy.

Una vez descubre que Prudence Bosworth, ahora Abernathy, se ha convertido en la heredera más deseada de todo Londres, Rhys se percata que la joven es su última oportunidad de evitar la ruina, ya que tras la muerte de su tío, el anterior duque, que murió en la miseria y después de que el mismo Rhys dilapidara su herencia, lo único que posee el ducado de St. Cyres son infinidad de deudas. La solución pasa por casarse con una heredera y Prudence no sólo le atrae muchísimo, sino que es inmensamente rica, una de las mujeres más adineradas del mundo.
A partir de ese momento Rhys se concentra en conquistar a la confiada Prudence Abernathy para poder echar las manos a sus millones y evitar acabar en la ruina. Prudence es una presa fácil, bondadosa, dócil y con demasiado buen corazón. Rhys es un hombre acostumbrado a mentir y embaucar, un hombre sin escrúpulos ni remordimientos.
La cacería promete ser fácil… o al menos hasta que la joven descubre la doblez de Rhys y pone con ello en peligro el porvenir económico y el corazón del calavera más grande de todo Londres.

Amor con condiciones de Laura Lee Guhrke es la segunda de las novelas que forman parte de la saga las Solteronas. En este caso la protagonista es Prudence, una joven costurera, acostumbrada a valerse por sí misma gracias a su trabajo y una de las antiguas compañeras y amigas de la pensión donde vivía Emma, la protagonista de Y entonces él la besó.
Dos son los principales defectos de Prudence: una naturaleza confiada y sensible, y su atracción por el infame duque de St. Cyres. Defectos de los que Rhys, el duque de St. Cyres sabe sacar provecho.
Aunque estamos ante una protagonista de las que podría etiquetarse “demasiado buen corazón” (o demasiado tonta) y un protagonista cuyas intenciones son, sin posibilidad de malas interpretaciones, interesadas y egoístas como lo es conquistarla por su dinero. Esta pareja se presenta de ésas que mejor no encontrar juntas en una novela porque la combinación puede ser peligrosa, sin embargo la historia me ha enganchado de principio a fin.

Tal como sucede en En el lecho del deseo, donde nos presenta a un protagonista que se casó por dinero, en Amor con condiciones, Rhys quiere casarse con Prudence por la misma razón. Con ese plan en mente hace todo cuanto está en su mano para que así sea, la espía y se hace el encontradizo con ella para ir enamorándola poco a poco, incluso llegando a la manipulación.
Y Prudence como la protagonista tan bondadosa y tan confiada, y la perfecta víctima, cae en la trampa.
Descrito así, sé que no puede parecer una novela ni muy original ni excesivamente interesante, pero tal como me sucedió con En el lecho del deseo, me ha encantado. Es difícil explicar por qué, pero me ha gustado mucho.
Comparándola con la anterior de la saga, no me ha calado tan hondo ni me ha impresionado de igual modo, pero la lectura me ha parecido muy interesante y amena, y la historia de amor me ha encandilado

Realmente no puedo decir que sea por la personalidad ni de un protagonista ni del otro, uno es un perfecto casanova, arruinado y sin más futuro que casarse con una heredera, seduciéndola y enamorándola cuando se percata que la dulce Prudence no se casará si no es por amor, y ella es cándida y crédula más allá de lo indecible.
Pero el resultado es una novela que partiendo de una seducción premeditada, un engaño y mero interés, da pie a una historia de amor en que la presa y depredador pueden acabar intercambiando papeles, una historia con el toque tierno, amargo y mágico de Laura Lee Guhrke.

Si bien no es la mejor de las novelas que he leído de Laura Lee Guhrke, creo que  la historia de amor que cuenta tiene la dosis de sentimientos justo para emocionar e ir presentado diferentes facetas de los protagonistas según avanza la trama y vamos conociéndolos poco a poco.
En este caso no median los malos entendidos, sino que las causas son las que son, pero ¿no tiene  todo el mundo una segunda oportunidad? Si crees que no, supongo que el libro no te interesará, si crees que sí o te intriga conocer la de esta novela, te recomiendo Amor con condiciones.
A mí me ha gustado mucho y pese a lo que pueda inferirse de la crítica (no quiero ahondar en detalles) creo que el final es precioso y pone cada cosa en su sitio.

Valoración: 4/5

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Crítica realizada por dougless

Prudence Bosworth es una de las inquilinas de la calle Little Russel, amiga de Emma, la protagonista de "Y entonces él la besó ", anterior libro de esta serie. Trabaja como costurera de una famosa modista de la alta sociedad, un trabajo esclavo que la lleva muchas horas. En una fiesta conoce a Rhys, duque de St. Cyres, y se puede decir que cae rendidamente enamorada de él. Claro que es una relación imposible y no le da mas vueltas. Pero los sueños se cumplen y de la noche a la mañana hereda una gran fortuna de parte de un padre al que no conoció , siempre que se case en el plazo de un año. Dicho queda que pasa a ser la sensación de la temporada, vamos que le salen amigos debajo las piedras.

Rhys acaba de regresar del extranjero , donde ha vivido los últimos años, dispuesto a heredar el titulo. Claro que no esperaba encontrarse arruinado y con todas sus propiedades endeudadas. Su única solución es casarse con una heredera. Cuando descubre que Prue es una de las mujeres más ricas del mundo inicia una campaña de acoso y derribo, dispuesto a tenerla entre sus brazos, a ella , que le gusta, y a su dinero , que le gusta más y le hace más falta.

De la persecución de parte del duque, de lo confiada que es ella, de su historia de amor, su ruptura y posterior reconciliación es de lo que trata esta historia. Una especie de Cenicienta (salvando las distancias).

A pesar de que los personajes son muy distintos y un poco extremos: ella es buena, buenísima, dulce y confiada a más no poder. El es aprovechado, vividor, descarado e irónico pero tiene una sonrisa que enamora. Bueno, pues a pesar de todo tienen química y han conseguido emocionarme. No será una historia brillante, ya sabemos que está muy contada, pero me ha gustado. Me ha parecido sencilla y emotiva y claro tiene un final feliz, que es lo que cuenta.

 

 

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