Kristi Ann Hunter - Por fin en Marshington Abbey

Redactoras: Críticas de Cynthia HJ, Críticas de Luciago, Críticas de Marta 11

Valoración:

Crítica realizada por Luciago

Cuando tuve el libro en mis manos y miré la preciosa portada y leí el resumen de la contraportada, supe, sin dudarlo, que este era uno de esos libros que iba a disfrutar. No puedo explicar por qué a veces siento esos presentimientos, pero raramente me equivoco cuando son tan fuertes, y así ha sido.

La novela esta partida, por así decirlo, en dos partes. La primera, transcurre en la mansión de campo en Hertforshire, donde su hermano, el duque, ha cambiado de ayuda de cámara por uno más joven que se llama Marlow. Éste es el co-protagonista de Miranda en esta primera parte del libro. En su incesante competencia, comete la indiscreción de enviar una carta de Miranda (que ella escribe, pero no envía nunca, ya que lo hace como un diario epistolar), al duque de Marshington. A partir de este momento y con la colaboración de Marlow, empieza una correspondencia semanal con dicho duque, que la hace conocerlo y sentir una especie de enamoramiento hacía él.

Al mismo tiempo empezará a fijarse también en el ayuda de cámara al que encuentra atípico para ser un criado y la atrae como un imán. A ello se añade aventuras por la campiña inglesa e intuiciones acerca de redes de espías, lo que la hace pensar que se ha enamorado de dos hombres a la vez.

De repente Marlow desaparece de la mansión y ella se queda destrozada. Ahora a esperar la temporada social londinense a la que se presenta su hermana y ella descorazonada, ya que va a ser la cuarta de su vida.

La segunda parte transcurre en Londres y aquí aparece Marshington. Aquí se conocen y transcurre la temporada social, se aclaran las incógnitas que en la primera parte se investigaban, hay más aventuras y un precioso epílogo.

El personaje que me ha encantado es Miranda. Su evolución ha sido magnifica. Desde pequeña se ha visto el fuego que crepitaba tras la fachada de la dama perfecta, que su madre le ha enseñado a ser. Ha sido siempre comedida, pero insatisfecha y siempre pensando que necesitaba casarse para ser feliz, que tenía que ser la dama que decía su madre y no la que realmente era, pero la correspondencia con Marshintong la hace, en un momento dado, darse cuenta de que realmente una dama, tiene que ser ella misma.

Los secundarios, son tantos y tan estupendos que no los voy a mencionar todos, pero han contribuido a crear esta maravillosa novela y la han enriquecido con su aportación en comentarios jocosos y tiernos y han cumplido su misión, algunos de ellos, también han tenido una maravillosa evolución.

La novela es realmente preciosa. No le falta nada. Tiene aventuras, una cuidada prosa, diálogos chispeantes, una maravillosa ambientación, un sentido del humor agradable y que te hace reír en numerosas ocasiones, una ternura que te pone los pelos de punta, en otros, y unos personajes maravillosos y muy bien perfilados. Y protagonistas a la altura de la historia.

Qué más se le puede pedir a una historia... nada más. La recomiendo totalmente.

Valoración Muy buena

 

Crítica realizada por Marta_11

Soy fan de esta editorial porque está publicando autoras que son desconocidas para mí y que tienen un talento increíble, ya sé antes siquiera de leer la sinopsis que me va a gustar porque Libros de Seda está trayendo auténticas joyas históricas a las librerías. ¡Las echábamos de menos!. Una lástima que el resto apenas se fije en este género.

Miranda es una dama asfixiada con los convencionalismos y formalismos de la época, acosada por las instrucciones de su madre tales como: «Miranda, una dama jamás...» o «Miranda, una dama siempre...» decide buscar una forma desahogarse, con tan solo ocho años comienza a escribir cartas a Marshington -nada más y nada menos que un duque-, un amigo de la infancia de su hermano -Griffith-.

Idealiza la figura de Marshington pensando que él es el único que puede entenderla, desde bien pequeña Miranda ha escuchado las aventuras de Griffith y su mejor amigo, ya que su querido hermano le anima a seguir las directrices de su madre, nuestra protagonista decide buscar un aliado aunque sea en parte «ficticio». Ninguna de esas cartas llegará a su destinatario hasta que Marlow entra en el terreno de juego muchos años después.

Pasado el tiempo, Miranda sigue con su afición escribiendo sus más profundos deseos en papel, guardando toda prueba para que su secreto no salga a la luz.

A sus veintipocos años sigue soltera, algo a destacar dada la época, a pesar de los intentos de su madre. Con su hermana -Georgina- no se entiende constituye la antítesis de Miranda, así que hay más de un roce en casa.

La convivencia tampoco mejora con el nuevo ayuda de cámara de Griffith: el señor Marlow. Un hombre inquietante que guarda más de un secreto y Miranda no puede evitar sentirse atraída por él, tras un grave descuido por parte del sirviente el mundo de la joven se tambalea. Marlow, sin quererlo, envía una de las cartas secretas de la muchacha ¡al mismísimo duque!. Lo que menos iba a pensar Miranda era que Marshington le respondiera.

Y así comienza el cortejo, por partida doble, porque Marlow sigue estando muy presente en la historia. ¿Qué hará Miranda? Recuerdo que ella nunca ha visto al duque, solo lo conoce por las aventuras que le contaba su hermano y por lo que le dice en las cartas; mientras que Marlow está presente día sí y día también en la mansión -pero tiene una posición menos favorable-.

Para más inri, estos dos hombres guardan más de un secreto. El duque se retiró de la vida pública y nadie lo ha vuelto a ver durante años, mientras que Marlow parece ser que además de ayuda de cámara esconde algo más, no digo nada más de la cuenta porque ya lo refleja la sinopsis: Marlow está metido en una trama de espionaje. ¿Por qué vigila a la familia Hawthorne?

No es una novela original y tiene muchos tópicos, es cierto. Pero cuando un escritor hace su trabajo bien y escribe con elegancia, claridad y sentimiento, es imposible no quedar prendado en sus páginas. Y este libro tiene todo lo que necesitaba, lo que buscaba reencontrar y lo que echaba de menos: una novela histórica mayúscula. Con su cortejo paso a paso, con trama paralela que engancha y con un giro interesante -aunque para mí esperado-.

En cuanto al estilo, porque de la trama no puedo desvelar más, la autora es de esas que crean historias a fuego lento. A pesar de las cuatrocientas páginas se me ha hecho corta ¡es tan bonita! y está TAN bien escrita que da pena leer el epílogo. Con Kristi Ann Hunter haréis un viaje en el tiempo, tiene tal dominio que hará lo que quiera con el lector, estaréis en la piel de los protagonistas.

Si os ha gustado La institutriz silenciosa, Edenbrooke, Blackmoore... este es vuestro libro sin lugar a dudas.

 

Crítica realizada por Cynthia HJ

Esta es la primera novela que leo de la autora Kristi Ann Hunter. Le tenía el ojo echado porque la recomiendan si eres fan de los libros de Julianne Donaldson (que a mí, personalmente, me encantan) y, evidentemente, de la novela “clean romance” o “blanca” (de la que también me declaro seguidora).

“Por fin en Marshington Abbey” narra la historia de Miranda, una mujer que ya va por su cuarta temporada social y está al borde de ser considerada por sus pares como una solterona. Siempre intenta aparentar la perfección que debe acompañar a su posición y a la dama que es. No obstante, a solas, siempre se ha desfogado de las estrictas reglas sociales escribiendo sus sentimientos en cartas que nunca envía. Cartas dirigidas al mejor amigo de su hermano: el duque de Marshington. Cuando dicho hermano aparece en la casa solariega con un nuevo e intrigante ayuda de cámara, Miranda no podrá evitar sentirse atraída por él. Un descuido hará que el hombre envíe una de sus cartas secretas. ¿Podrá Miranda solucionar el desaguisado?

La historia tiene altibajos. Podría dividirse en 3 partes y la primera es la mejor. La autora nos presenta a los personajes y sus vidas, los lugares… Tiene una forma muy buena de hacerlo porque su narrativa es genial. Consigue meterte en la historia y hace que leer sea algo fluido y agradable. Hacia la segunda parte de la historia, cuando todo se enreda, la cosa se hace mucho más lenta y pesada, más aburrida. Lo único que me ha gustado de esta parte es saber más de la temporada social en Londres, de cómo viven las damas este período, la ropa que pueden o no usar… Eso me ha parecido entretenido. Sin embargo, el resto no. La parte final, donde se concentra la “acción” (por llamarlo de alguna forma) era absolutamente previsible y falta de innovación. Digamos que, aunque la autora intenta que su novela tenga intriga o misterio, ella misma te deja todo tan claro al principio que sabes perfectamente qué va a ir pasando conforme la historia avanza y vas pasando las páginas. El final es tan previsible y falto de emoción que no me ha llenado nada. Y se parece bastante al de las novelas de Julianne Donaldson.

Los personajes principales no me han acabado de llenar. Miranda es una mujer bastante odiosa. No soporta a su madre porque la mujer, habiéndose quedado viuda cuando sus hijos eran pequeños (y son 4 hijos), se esforzó al máximo por educarlos a todos (especialmente e las 2 mujeres) lo mejor que supo. Son damas, tienen que actuar como tal. No comprendo en absoluto la animadversión de Miranda hacia su pobre madre. Pero es que Miranda tampoco soporta a su hermana pequeña. Ella misma llega a admitir que es por celos de que Georgina sea tan bonita y tan perfecta para la sociedad. Nunca ha hecho amago de entenderla ni de relacionarse con ella y los desaires que le hace son considerables, así que no me extraña que Georgina se los devuelva. Miranda solamente se lleva bien con sus dos hermanos y es un personaje centrado en ella misma y en su relación con Ryland, el duque de Marshington. Relación, dicho sea de paso, que empieza de forma bastante interesante pero que, para mí, va perdiendo fuelle conforme la novela va avanzando. Ryland me ha gustado más. Es espía de la Corona y, como tal, tiene que guardarse muy bien de todo. Se enamora perdidamente de Miranda y hará todo lo posible por cortejarla, enamorarla y conseguir su perdón. Sin embargo, Miranda (supuestamente tan inteligente) no acepta que el pobre hombre la haya tenido que engañar por su trabajo. No sé cómo se espera creíble que un espía de esa época fuera sincerándose por ahí con la primera dama que se le cruzara en el camino.

Los personajes secundarios son los que más me han gustado. Especialmente Georgina y Collin. Ellos dos son los protagonistas de la siguiente entrega de la serie, puesto que “Por fin en Marshington Abbey” es la primera de 4 novelas (una para cada hermano). La saga (Hawthorn) cuenta también con una novela corta a modo de preludio (“Querida Amelia”). Es una serie bastante completa.

El tema religioso tiene muchísimo peso. Rara es la novela “clean romance” que no tenga esta pega. Porque, para mí, lo es. Una cosa es que los personajes hagan alusión a Dios (estamos en una época en la que es lo normal) y otra, muy distinta, que te lean hasta pasajes de la Biblia. Empiezo a perder la esperanza en encontrar autoras de este género que no sean de algún grupo religioso y tengan que “abusar” de este tema, muchas veces, sin que venga mucho a cuento.

En definitiva, “Por fin en Marshington Abbey” es una novela aceptable. La recomiendo si te gustan las novelas “clean romance” o autoras como Julianne Donaldson aunque, al menos en este libro, Kristi Ann Hunter no está a esa altura. Es una novela bien escrita y bastante trabajada históricamente, con una narrativa fluida, aunque con altibajos, y absolutamente previsible, pero que merece la pena leer.

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