Kristi Ann Hunter - Cortejo en Mount Street

Redactoras: Críticas de Cynthia HJ, Críticas de Sheila H

Valoración:

Crítica realizada por Sheila H

Libro 3 de la serie Hawthorne House

Lo que empieza siendo un matrimonio de conveniencia, ¿podrá derivar en amor?

La vida para lady Adelaide Bell era más fácil cuando podía esconderse a la sombra de su hermana... Eso le funcionó hasta que esta se casó. A pesar de las presiones de su madre, una mujer socialmente ambiciosa, lo que menos espera ella es tener que acabar casándose por obligación para salvar su reputación, que hasta entonces había sido impecable.

Lord Trent Hawthorne era feliz siendo el segundón de la familia y no el duque, como su hermano. Eso le daba libertad para gestionar su hacienda, tomarse el tiempo que le hiciera falta para saber qué hacer con su vida, y también para coquetear y enamorarse de quien quisiera. Pero cuando se ve obligado a casarse con una desconocida por una cuestión de honor, sus sueños de tener un matrimonio como el de sus padres se desvanecen.

¿Podrán Adelaide y Trent construir una relación de verdad y resistirse a las presiones de la alta sociedad londinense?

No puedo hacer más que decir cosas buenas de esta novela, y de su autora. Me ha encantado esta historia. Es la primera vez que leo a esta autora y tiene un don para crear romanticismo y momentos cómicos por igual.

Los personajes son completos y muy humanos. Adelaide es una muchacha cuya infancia ha sido marcada por la ignorancia de todos sus parientes, lo que le ha hecho sentirse sola y refugiarse en los parajes de su hogar y en las aventuras y romances de las novelas, aunque también de datos curiosos sobre lo que le rodea. Es una muchacha dulce cuyo fin (al menos eso es lo que ella cree) es agradar a todo el mundo, sin pensar en ningún momento lo que le agrada a ella. Trent es un personaje de lo más inusual. Puedo decir que es la primera novela romántica en la que la autora le da al personaje masculino el deseo de llegar “puro” al matrimonio, además de que el personaje es lo que desea, lo admite: quiere enamorarse de su mujer y compartir cada momento por primera vez con ella. Eso, y entre muchas otras cosas, hace de este personaje tierno y hasta el extremo romántico. Aunque si he de añadir que la autora se ha pasado un poquito en cuanto las dudas que se crea en su cabeza Trent; peca en algunas partes que podría decir cobarde; en lugar de hablarlo, huye. Y este es el único punto negativo que puedo decir de esta novela.

Ahora bien, los personajes secundarios de esta novela son tan importantes como los propios protagonistas. Por parte de Adelaide lo único que hay que añadir son personas mezquinas, consentidas y ambiciosas, y describo este último defecto, porque en este caso es un defecto sobre todo si esa ambición es para dejarla de lado y aprovecharse de esta protagonista femenina para escalar en la sociedad. Por parte de Trent solo hay una familia poderosa famosa por el amor que se profesan entre ellos y los matrimonios por amor, lo que hace que todos formen una piña (y nunca mejor dicho en esta historia… cuando leáis la novela entenderéis lo de la PIÑA) y sus personajes son carismáticos, amables, protectores y picaros. Aun no he tenido la oportunidad de leer las historias de estos personajes, pero no voy a tardar en leerlos, porque al haber conocido a todos en esta novela no puedo esperar para conocerlos mucho mas.

Y me he informado y la autora no ha puesto orden a sus novelas pero esta si es parte de una saga, que aunque no esté en sí señalada sí que está en un orden especifico, y esta es la tercera. Aun así se lee muy bien sin necesidad de haber leído las anteriores (aunque yo lo recomiendo). Es amena y no es muy extensa.

En resumen: Te engancha de principio a fin y no defrauda para todas y todos los amantes de este gran subgénero que demuestra que no hace falta tener grandes dosis de escenas sexuales para desarrollar una buena historia de amor. Una historia preciosa y una autora que la desarrolla de una manera única y especial.

Mi valoración es de 9 sobre 10.

 

Crítica realizada por Cynthia HJ

“Cortejo en Mount Street” es la 3ª entrega de la Saga Hawthorne de Kristi Ann Hunter. En esta ocasión, narra la historia de Trent Hawthorne, un hombre que se ve envuelto en una trampa que lo deja encerrado en unas ruinas con la hija soltera de sus vecinos, Adelaide, durante toda la noche. Después de semejante situación, no le quedará más remedio que pedirle matrimonio a la dama para salvaguardar su reputación y, así, ambos empiezan un matrimonio en el que el amor irá naciendo con el tiempo.

Este es el tercer libro que leo de esta autora. El primero, “Por fin en Marshington Abbey”, me pareció totalmente lleno de altibajos. El segundo, “La dama de Hawthorne”, me encantó de principio a fin. Este… ha sido bastante decepcionante.

La historia se centra en cómo Trent, que se ha casado por obligación y no por amor (cosa que es la tónica en su familia), quiere por todos los medios amar a su esposa y conseguir un matrimonio feliz. Y, para ello, no se le ocurre otra cosa que cortejarla a la vieja usanza. La premisa de partida me parecía muy buena… si el cortejo se hubiera dado bajo el mismo techo. Pero es que Trent se muda a vivir con su hermano Griffith mientras corteja a Adelaide, de manera que la deja sola la mayor parte del tiempo y, si no llega a ser por la madre de Trent, expuesta también a todos los cotilleos. Como viven separados y se juntan para salir de vez en cuando, la interacción entre los personajes es mínima y, por tanto, la relación es casi inexistente. El libro avanza con una lentitud tremenda y es sumamente aburrido porque, salvo al principio y prácticamente al final, no sucede nada relevante. Nada.

Los protagonistas parece que ya se quieren al principio de su boda, pero se pasan la mayor parte del tiempo divagando consigo mismos en vez de hacer nada, de modo que le dan mil vueltas a cualquier nimiedad, como si la autora necesitara alargar la historia hasta un determinado punto. Adelaide es una protagonista insulsa totalmente. Apenas habla, tiene una torpeza absoluta y no he conseguido conectar con ella por más que lo he intentado. Me ha gustado, por lo menos, el detalle de que llevase gafas (parece que todas las protagonistas de novela romántica tengan la vista estupenda). Trent ya me gustó bastante en las otras 2 entregas de la saga y esperaba con ganas ver su propia historia… sólo para quedarme totalmente decepcionada. Es un hombre que me ha gustado porque rompe bastantes estereotipos dentro de este tipo de novelas. Por ejemplo, es virgen. ¿Qué protagonista masculino llega a la dama sin saber nada de sexo? Pues Trent. Y ese es sólo uno de los múltiples ejemplos que han hecho que Trent me guste. Sin embargo, su historia es tan aburrida y su romance tan sumamente inexistente que parece que sólo se esfuerce en querer a su mujer y ser un buen marido porque lo dicen Dios y la Biblia.

Para variar, la Biblia y lo religioso vuelven a ser el telón de fondo y el hilo conductor y, en esta novela, ya fue la gota que me colmó el vaso porque por momentos me sentía en una sala de predicadores dispuestos a comerte el tarro.

Los personajes secundarios son apenas unos adornos. El personal del servicio de Trent, tan especial, podría haber dado mucho más juego y, sin embargo, se quedan en un tercer plano. De los protagonistas que han ido saliendo en las novelas anteriores, salvo Griffith que sale más y tiene mayor peso (cosa normal, puesto que es el protagonista de la siguiente entrega), el resto de los hermanos y familiares pasan prácticamente de puntillas o se nos dice que han estado allí y han hecho tal o cual cosa, pero de pasada.

La narrativa es tan lenta que se me ha hecho pesada y me ha costado mucho terminarme el libro porque no pasaba nada que despertase mi interés. La edición tiene aún más fallos que en la novela anterior (no me esperaba esto de Libros de Seda) y eso entorpece aún más la lectura.

En general, es una novela que me ha decepcionado bastante. Esperaba que Trent tuviera una historia más romántica y más acorde a lo que se merecía y ha terminado siendo una novela que la autora ha escrito porque tenía que contar algo de Trent. Es así como me he sentido. Y es una pena.

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