Karyn Monk - La rica heredera

Valoración:

Crítica realizada por Mc2

ACUDIÓ A LA BODA COMO UN INVITADO MÁS…

Jack Kent ha dejado atrás la adolescencia que vivió al filo de la ley, en el seno de una familia de avispados delincuentes. Su negocio en los astilleros le ha otorgado una posición, pero la edad ha endurecido también su corazón y le ha convencido de que un hombre como él no puede aspirar jamás a un amor verdadero. Una convicción que se pone a prueba como nunca con la intempestiva irrupción de Amelia en su vida, el día que la rescata de su propia boda. Enseguida siente simpatía por ella, ya que sabe bien lo que significa sentirse sólo y perseguido por todos. Quizás esa mujer, que proviene de un mundo tan diferente al suyo, sea capaz de romper su coraza de remordimientos…

Y SE LLEVÓ LA NOVIA

Amelia no estaba dispuesta a ser moneda de cambio para su familia, que pretendía casarla con un anciano duque para unir así el dinero amasado en América con el prestigio de la nobleza británica. Joven, hermosa e independiente, tiene el coraje suficiente para tomar las riendas de su destino y huir en plena boda. Está convencida de que su amor verdadero, un aristócrata de Londres con el que se comprometió en secreto, la espera con los brazos abiertos. Pero, en compañía de ese extraño y rudo escocés que la ha ayudado a escapar, empieza a tener sus dudas sobre muchas cosas, especialmente sobre la elección que ha hecho su corazón.


Segunda novela de la serie El diamante negro y, como las anteriores, ambientada en Londres y Escocia a finales del siglo XIX.

Jack no estaba en su mejor momento mientras esperaba la celebración de una boda, que no le importaba, en uno de los bancos de la iglesia. Decidido a disfrutar de un momento de respiro en el exterior no puede sino sorprenderse cuando observa caer a la novia desde la alta barandilla de la iglesia. Anonadado, observa como, ni tan siquiera el batacazo sufrido, frena su huida. Cuando los invitados se aperciben de su ausencia, y su huida puede ser descubierta, no duda en introducirse en el carruaje de Jack y solicitar su ayuda. Sin embargo, no coinciden en el destino. Jack piensa en que estará más segura en Inverness. Ella desea ir a Londres decidida a buscar al noble con el que se comprometió en secreto, Percy Baring, quinto vizconde Philmore. Pero el vizconde no es quien dice ser. Está arruinado debido a sus deudas de juego, la compañía de mujeres hermosas y las relaciones clandestinas con hombres de excelentes cualidades. Encontrada ya otra heredera con la que desposarse no desea dejar escapar la sustanciosa recompensa para quien pueda dar pistas de su paradero. Ignorando las recomendaciones de Jack, Amelia verá como el cerco se cierra a su alrededor. Sólo la presencia del joven Kent, debidamente disfrazado, impedirá que la atrapen de nuevo.

Ya en Escocia, Amelia deberá prescindir del lujo y los vestidos bonitos mientras se aloja clandestinamente en la acogedora casa de Jack, con la sola compañía de los inestimables sirvientes, Oliver, Eunice y Doreen. Con un trabajo a su medida, y un lugar en donde cobijarse, no puede evitar acoger a una pequeña ratera que está a punto de llevarse sus escasas pertenencias. Con Alex en casa, Amelia descubrirá aspectos de la vida que nunca antes se había planteado. Cuando un malentendido la lleve de nuevo al seno de su familia, sólo podrá contar con la inestimable ayuda de la familia Kent, dispuesta a todo por conseguir que Jack descubra sus sentimientos y recupere la fe en sí mismo.

Hay muchas cosas que decir de esta novela. Volvemos a encontrar a la singular familia de Genevieve y Haydon y a sus peculiares hijos Anabelle, Grace, Charlotte, Simon, Jamie y Jack. Anabelle está ya casada, es madre de cuatro hijos y dedica su tiempo libro a escribir cuentos de misterio para niños, Los huérfanos de Argyll. Los dibujos de las portadas son realizados por Charlotte. Mientras, Grace diseña ropa que luego vende en un comercio de su propiedad. Jamie se ha convertido en un competente médico; y Simon es un inventor de bastante mérito. Y, como no, el protagonista de esta novela consiguió su propia compañía naviera con la que viajar por ese mar y esos países que lograron atraparle en la adolescencia, cuando todavía no sabía ni leer. Sin embargo, Jack sigue huyendo de ese pasado que nunca ha podido olvidar. La presencia de la joven en su vida le hará revelar sentimientos hasta siempre ocultos. No cree merecer estar a su lado, pero no puede evitar sentirse atraído por ella. Y, no sólo por su belleza, sino también por su orgullo, por su deseo de huir de un matrimonio concertado que no desea, por enfrentarse a su familia intentando decidir ella misma su futuro, por su generosidad con los necesitados y por acoger a la pequeña Alex. Descubriremos quienes son los verdaderos progenitores de Jack y quien intenta sabotear su pequeña empresa. Nos apasionaremos con la historia de Jack y Amelia y yo, al menos, he de decir que no pude evitar llorar cuando Jack se siente traicionado y olvidado, quedándose sólo, mientras intenta olvidar sus penas con grandes cantidades de alcohol. Incluso disfruté con el apasionado plan de la familia Kent para huir con Amelia Belford, del que todos forman parte disfrazados de sirvientes, enfermera, anciano doctor, cochero…

En fin, una novela intensa, amena, divertida, con buenos diálogos, situaciones desesperadas y un conde cuya historia nos llevará un rato desentrañar.

Mi valoración: 5/5.

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