Julie Klassen - La hija del tutor

Crítica realizada por Marta_11

Para dejar las cosas claras desde el principio os adelanto que «La hija del tutor» es mi mejor lectura de este año, me ha gustado tanto que pronto volveré a releerla. Ya conocía a la autora gracias a Libros de Seda con «La institutriz silenciosa», novela que me encantó aunque creo que «La hija del tutor» la supera, siendo una historia más completa.

Emma es una joven que siempre ha vivido rodeada de niños en un internado, a medida que pasan los años ayuda a su padre en su ardua tarea como tutor, adquiriendo grandes responsabilidades a una tierna edad. Se acuerda de todos los muchachos que han pasado por la escuela, sintiendo lástima cuando abandonan las aulas para seguir con sus vidas, las despedidas más difíciles para Emma fueron las de Phillip y Henry Weston -hermanos-.
Mientras que Phillip siempre fue un incordio para la muchachita, siempre se sintió atraída por su difícil carácter; Henry siempre fue su gran apoyo dentro del internado, su único y verdadero amigo. Cuando los dos parten hacia un nuevo futuro, Emma se siente sola, de forma inconsciente siempre se acuerda de ellos.

Con el paso del tiempo, el internado que un día fue uno de los más conocidos y afamados va perdiendo prestigio, quedando cada vez más sillas vacías en las aulas y más números rojos en las cuentas de los Smallwood.

Nuestra protagonista decide ponerse manos a la obra, buscando alumnos, sabe que los Weston tienen dos hermanos gemelos pequeños, candidatos ideales para la escuela, así que decide contactar con el barón.

La respuesta no se hace tardar y Emma se ve envuelta en un largo viaje hasta Cornualles junto a su padre. Allí vivirá durante una temporada, reencontrándose con sus antiguos compañeros-.

La llegada no puede ser más incómoda, el recibimiento es frío y rápido, Emma se ve relegada a una antigua y misteriosa habitación que le provoca escalofríos. A pesar de no creer en los fenómenos paranormales, cada noche sus convicciones se resquebrajan un poquito, siente una presencia y parece que no es de este mundo.

La madrastra de Phillip y Henry tiene cierta manía a la pobre Emma, cuestionándola en todo momento e incluso avergonzándola, pero el carácter de la muchacha es envidiable, no se amilana ante nada ni ante nadie. Además de ayudar a su padre con la enseñanza de los gemelos, intentará descifrar el extraño comportamiento de los Weston.

Phillip siempre actuó con la pobre Emma de forma rara, molestando a la pobre chica y asustándola en cuanto tenía ocasión. Ella no guarda buen recuerdo de él, aunque en el fondo... siente cierta atracción. Su reencuentro con Henry es más fluido, en él encuentra un gran apoyo y amigo. Unas extrañas cartas bastante cariñosas confunden a Emma ¿quién será el responsable?, la pobre muchacha tiene a todos encandilados con su encanto, desatando también envidias y odios. ¿Sobrevivirá la pobre chica en una guarida llena de leones?

La autora sumerge de lleno al lector en la intrigante mansión de los Weston, llena de misterio, historia, romance y traición. En las quinientas -y pico páginas- que tiene el libro encontraréis una pluma elegante -y envidiable-, una historia de amor muy tierna -y blanca- junto con unos personajes con garra.

Me ha encantado la novela, creo que Julie Klassen -junto con Julianne Donaldson- son las nuevas Austen del siglo XXI. El único pero que le puedo poner a esta historia es que haya terminado, estaría leyendo sobre los entresijos de la familia Weston durante décadas ¡y no me aburriría!

La gran tragedia es que una vez que terminas la nota de la autora piensas «¿qué demonios leo ahora?».

 

Crítica realizada por Crishi

Primera novela que leo de esta autora y creo que no será la última, la verdad es que hasta el momento no le había prestado atención. Si he escogido este libro ha sido porque entiendo que el reclamo de la contraportada actúa como catalizador para atraer a un determinado tipo de lector@s de romántica histórica (donde me incluyo), siendo éste un indicador tan obvio del estilo que me voy a encontrar que no induce a error alguno, y no por una combinación de lo mejor de Jane Austen, un poco de Jane Eyre y, ¿Downton Abbey?

En mi opinión, me ha extrañado esta especie de analogía a modo de papilla o refrito. Por esa regla de tres (hágase una dicotomía esta la "Santísima Trinidad"), también podría decirse que existe cierta similitud con los libros de, por ejemplo, Poldark en base al contexto y a unos hechos concretos que suceden en ambas historias. Pero tampoco.

La hija del tutor es una historia preciosa, de lectura fluida, sencilla y muy clásica, con una buena reproducción del marco social y unas descripciones sobresalientes. Los protagonistas y los personajes secundarios están perfectamente definidos y adaptados conforme a la época.

Emma me ha encantado, es una joven culta y ante la mala situación económica por la que atraviesan los Smallwood, es capaz de tomar decisiones por cuenta propia, asumiendo su destino con entereza. Su posición en casa de los Weston produce quebraderos de cabeza a algunos de sus miembros, las actitudes de la familia así como los elementos inquietantes provocan en Emma un continúo estado de curiosidad.

Henry Weston es un protagonista encantador, todo un caballero cuya condición de heredero le obliga a adquirir una serie de responsabilidades que frustran sus planes, además tiene algún que otro conflicto interno. Como el resto de la familia, Henry también tiene asuntos que ocultar y otros por descubrir.

Ambos protagonistas son conscientes de la clase social a la que pertenecen y lo que se espera de cada uno por separado. Pero cuando se presenta la oportunidad de cambiar la situación... En fin, es mejor no seguir destripando esta parte y descubrirla por vuestra cuenta porque es muy bonita.

Solo para dejar claro el tipo de relación amorosa que prima en la novela; cuando Emma vuelve a entrar en la vida de Henry, o viceversa, un nuevo y maravilloso sentimiento surge entre ellos. La relación contiene un romance velado que se cuece a fuego lento y de manera puntual, sin grandes pasiones ni sensualidades, solo un puñado de gestos (como miradas, caricias, besos castos) y diálogos refinados en los instantes más oportunos han sido suficientes para dejarse emocionar por una relación cargada de mucha sensibilidad.

El argumento está bien llevado, el misterio y los secretos familiares, al tener su peso dentro de la historia, me han gustado mucho, ya que de una manera simple están perfectamente urdidos y te mantienen expectante a lo largo de la lectura. Yo diría que la balanza se inclina más hacia la intriga que hacia el romance, pero que conste que aquélla no desmerece para nada a este otro.

Magnifico el papel de los personajes secundarios, las manipulaciones, el suspense y ese clima de tensión sutil que me ha resultado tan atractivo. Entre unos y otras me tenían en ascuas.

En algunos pasajes pero sobre todo durante el desenlace, resulta chocante y me ha descolocado un poco cómo la autora aborda o aprovecha los problemas de conciencia (en particular los de Henry) desde un plano religioso y aleccionador (con mensaje implícito en forma de sermón de la montaña), haciendo mella ipso facto en la mente de Emma, algo que me ha costado creer teniendo en cuenta que Emma, comparándola con Henry, tiene otro orden establecido de las cosas. A mi modo de ver, hubiera preferido que esta clase de contenido se hubiese sostenido desde un punto de vista ético, moral o incluso desde el perfil psicológico de los protagonistas, mucho más acorde con el entorno social y el tono general de la historia.

Al margen del comentario anterior, la novela, desde luego, merece la pena leer de cabo a rabo para disfrutar de una historia con una trama estupenda, así como un fondo y una forma muy cuidados.

Estoy de acuerdo en que si te ha gustado Julianne Donaldson posiblemente también te guste esta autora, aunque pienso que Julie Klassen tiene un estilo o forma de escribir mucho más depurada.

En resumidas cuentas, La hija del tutor me ha parecido una delicatessen muy recomendable para paladares sibaritas.

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