Miércoles, 05 Diciembre 2018

Julie Klassen - Fairbourne Hall

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Crítica realizada por Luciago

Conociendo ya el estilo narrativo de Julie Klassen, porque he leído La institutriz silenciosa y El secreto de Pembroke Park, he comprobado que sigue en la misma trayectoria que en estas dos primeras novelas, pero tengo que decir que con esta historia me he enganchado más rápidamente que con las anteriores.

En ambiente que ha creado en una mansión campestre, es verdad que me ha recordado mucho a Dawntown Abbey, pero mucho mejor, ya que aquí están retratadas perfectamente todas las costumbres de los sirvientes y más pormenorizado cada uno de los trabajos que los sirvientes desempeñan. Ha sido como trasladarme a principios del siglo XIX y compartir con ellos todo el trajín que conlleva sacar adelante una gran mansión en el campo.

Margaret se va introduciendo en este mundo, y es cuando empieza a cambiar su forma de ver a este sector de la sociedad. Pasa de tener un carácter ligero y de estar consentida, a ver el valor de las personas y apreciar el trabajo de los muchos sirvientes que componen el servicio, ya que ella empieza a trabajar como la última de las sirvientas.

Su disfraz en tan bueno que los dos caballeros propietarios de la mansión no la reconocen, pero ella va conociéndolos y cambiando su opinión de ellos, y enamorándose irremisiblemente de su antiguo pretendiente.

Nathaniel es un buen hombre, leal, religioso y que siempre lucha por el bienestar del prójimo. Esto le granjea el cariño de todos en la mansión, y aunque recuerda a Margaret y sigue queriéndola, trata de olvidarla, hasta que va descubriendo cosas acerca de ella.

Aparte de la perfecta ambientación, el argumento te va enganchando a través de los hechos que van transcurriendo y solo quieres ver qué va a suceder con el disfraz de Margaret y todos los demás desenlaces de la historia.

Los personajes están muy bien perfilados y son muchos los secundarios que me han gustado, como es Betty, la sirvienta mayor, con sus propios problemas; Helen, la hermana de Nathaniel; Hudson, el administrador y amigo del protagonista. Otros, como el padrastro de Margaret y Lewis, el hermano de Nathaniel, me han disgustado mucho.

Una historia más de esta maravillosa escritora, que sabe plasmar el ambiente y las costumbres de esta época, llena de personajes a los que les tomas cariño u odias, pero que te hacen sentir que eres parte de ellos. Un libro que cuando lo empiezas solo quieres llegar al final y cuando lo terminas tienes ganas de más. Sólo me ha parecido que el final es un poco precipitado, me hubiera gustado saber algo más de esta pareja; aun así he disfrutado muchísimo leyéndolo, y por supuesto leeré las próximas novelas de Julie Kalssen.

 

Crítica realizada por Crishi

Recién acabo de pasar la última página de este libro y no me resisto a dejar mi comentario. De todos los libros que se han traducido hasta la fecha de Julie Klassen, este es el que menos me ha convencido. El estilo está en la línea del resto; personajes muy bien caracterizados, tramas sencillas, romances muy blancos, ambientaciones exquisitas…

¿Me ha gustado esta novela? Sí, pero se me ha hecho muy pesada hasta llegar al capítulo 23 (son 34 en total), que es cuando, en mi opinión, asoma ese suspense tan sutil al que la autora nos tiene acostumbradas. A partir de ahí, el argumento avanza a su manera y se vuelve más interesante.

En los capítulos anteriores nos vamos familiarizando con los hechos y las circunstancias de los diversos personajes… Los miembros de la servidumbre, sus situaciones personales y sus funciones dentro de la casa están muy bien descritos. Aunque este encuadre me ha encantado pienso que ocupa demasiado espacio, restando protagonismo a la relación de Nathaniel y Margaret y relegando la intriga y el romance hacia el final de la historia, por lo que encuentro todo muy concentrado en este último tramo. Sin embargo esta última parte me ha tenido muy atrapada en todos los sentidos, de hecho es la parte que más he disfrutado de la historia.

El suspense está bien pero me ha parecido el más elemental de los que he leído de Julie Klassen, por un momento mi imaginación sospechó otra cosa, volando a Oscar Wilde y a autoras actuales que escriben romance de época con temas más arriesgados. Basta con recordar que se está leyendo clean romance o romance de capilla (inspirational historical romance of regency) para atar en corto esos pensamientos y volver al redil.

Me ha gustado mucho la protagonista, Margaret, su evolución la he encontrado genial. Sobre Nathaniel… qué decir de este hombre… me ha ganado desde el principio, solo que el asunto de la esclavitud es demasiado interesante para ser tratado a la ligera y en pocas líneas. En este punto no he tenido más remedio que volver a recordarme a mí misma el tipo de lectura que estoy leyendo.

Como de costumbre, con qué elegancia trata esta autora el amor a pinceladas… estupendo el doble sentido de la relación y el talante protector de Nathaniel.

Los argumentos de Julie Klassen también se caracterizan por su inacción pero en esta historia sí que encontramos pequeñas píldoras de heroicidad que me han gustado. Y si a alguien le gustan las historias con un leve sabor a cuento infantil, un clásico de siempre, en esta lo encontrareis.

A pesar de los reparos que le pongo, Faibourne Hall me ha parecido una historia bastante recomendable. Ya a la espera de la siguiente publicación, La hija del boticario.

 

Comentarios (1)

  • mayerling

    06 Diciembre 2018 a las 02:47 |
    A mí me gustó mucho esta novela romántica.

    responder

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