Julia Quinn - Secretos en Londres

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Crítica realizada por Wanda

2º Libro de la Serie Bevelstoke

Olivia Bevelstoke está al tanto de los rumores y chismes de Londres, clave de la vida social de la ciudad. Cuando se entera de que su vecino, sir Harry Valentine, puede haber asesinado a su prometida, comienza a espiarlo. ¿Qué mal puede haber en mirar un poquito para asegurarse? A pesar de no ver nada demasiado sospechoso, está claro que el joven esconde algo: escribe y revisa minuciosamente una gran cantidad de papeles, una y otra vez. Sir Harry Valentine ha crecido con una abuela rusa que sólo se expresaba en su lengua materna y en francés. Gracias a ella, Harry maneja tres idiomas como si fueran el propio, y trabaja como traductor de aburridos y cruciales documentos para el Ministerio de Guerra, a pesar de haber sido entrenado como espía. La aparición de una hermosa rubia que lo observa a través de su ventana pone algo de color a sus días. Más aún cuando empieza a notar que su interés en ella podría volverse bastante personal.

¿Qué se puede decir de esta autora, salvo que cuando coges una de sus novelas ya sabes que, generalmente, va a gustarte?

Olivia Bevelstoke está, en efecto, al tanto de cualquier chismorreo de Londres. Es difícil no estarlo cuando en las reuniones sociales ese es el pan nuestro de cada día: despellejar a todos los demás, cuchichear sobre los conocidos y desconocidos. Por eso, cuando se entera del rumor de que su vecino ha podido asesinar a su novia, no tiene más remedio que ponerse a espiarlo.

Olivia me ha causado buena impresión, es un personaje fresco, gracioso, que te llega porque te hace sonreír. Su inventiva a la hora de espiar al vecino me han hecho pasar momentos muy divertidos.

La cuestión es que el vecino, Harry, parece sospechoso. Se pasa horas repasando escritos y aunque eso nada tiene que ver con haber cometido un asesinato, a Olivia la tiene sobre ascuas. Lo que ella no sabe es que Harry trabaja para le oficina de la guerra como traductor y los documentos que maneja son de una importancia vital para la seguridad nacional.

Harry también se hace agradable. Es inteligente, atractivo y seguro de sí mismo. Su abuela era rusa y sólo hablaba en su idioma y él conoce el ruso y es ese conocimiento el que le lleva a traducir importantes documentos para el gobierno.

Olivia no espera, cuando empieza a espiarlo, encontrar al hombre fascinante que es Harry. Harry tampoco espera encontrar a la mujer que le hace sentir mucho más que intriga.

Ahí no acaba todo: Harry ha sido entrenado para espía aunque no ejerza, y cuando menos lo espera descubre que Olivia puede estar comprometida con un sujeto peligroso para la seguridad de Inglaterra. Total, que el jaleo está montado y bien montado.

La novela se lee deprisa, tienes que seguir el trepidante ritmo de la narrativa de la autora, no puedes pararte porque necesitas saber qué viene después.

El romance entre los protagonistas me ha gustado, aunque los he leído mejores, o he visto más química en otras novelas, pero de todos modos, a pesar de eso, me ha entretenido mucho.

Como en otras novelas de Julia Quinn, los juegos de palabras están a la orden del día, son intensos, interesantes y jocosos muchas veces.

Yo lo he pasado bien con esta historia, como con todas las que he leído hasta ahora de esta escritora, y no me queda más remedio que, desde mi punto de vista, recomendarla.

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Crítica realizada por Mariam

Tras la boda de su mejor amiga con su hermano mayor, Olivia Bevelstoke siente que su vida se ha vuelto muy aburrida. Asiste a infinidad de bailes y actos sociales, se relaciona con muchas jóvenes que, como ella, están en el mercado matrimonial, pero ninguna compañía le resulta interesante, ingeniosa y divertida. Desde luego no las jóvenes con las que se relaciona últimamente. Echa mucho en falta a Miranda.

Así que cuando una de sus nuevas amigas le menciona que Sir Harry Valentine, el nuevo vecino de los Bevelstoke, asesinó a su prometida, a su pesar, Olivia siente una chispa de curiosidad e interés. No puede evitar comenzar a espiarle desde la ventana de su dormitorio, desde la que tiene una vista directa al despacho del misterioso Valentine, ni sentir ciertas sospechas por algunos de los movimientos que se producen en la habitación de la casa de al lado. ¿Es realmente un asesino? Pero la realidad es que Sir Harry Valentine no es un asesino.

Tras el fin de la guerra contra Napoleón y su vida como soldado, Harry trabaja como traductor para el departamento de gobierno. Domina varias idiomas además del inglés, entre ellos francés y ruso. Eso hace que sus servicios sean requeridos con asiduidad, ya que no es frecuente que alguien conozca y domine el ruso. Suele pasar gran parte del tiempo en su despacho, enfrascado en su trabajo, pero últimamente es consciente de la nada sutil manera en que la vecina de la casa de al lado lo espía. A su pesar, ya que a todas luces parece ser una bonita cabeza hueca en busca de marido, se siente atraído por ella.

Cuando finalmente se conocen en una reunión social, la primera impresión que tiene Harry de Olivia no es muy halagadora, le parece una joven fría y superficial. Parece ausente y apenas logra que le dirige un par de palabras. Pero la realidad es otra. Por un lado Olivia se siente mortificada, pues no sabe si Harry la ha visto espiándolo, por otro está acostumbrada al escrutinio de los hombres tasándola como una posible esposa, así que le es más fácil fingir desinterés, hastío e incluso frialdad. Pero por el contrario, Harry le provoca cualquiera otro sentimiento que indiferencia.

Sin embargo el curso de los acontecimientos los acerca irremediablemente cuando a Harry le es asignada una nueva misión. Debe vigilar a un príncipe ruso del que se sospecha puede estar vinculado o ser simpatizante de Napoleón. Siendo Harry el único hombre al servicio del departamento de gobierno que domina el ruso, es inevitable que le sea asignada dicha misión. Además, el príncipe ruso es uno de los tantos pretendientes de Olivia, lo que la convierte a ella también en el objeto de su trabajo de espionaje.

En el proceso de esta misión, Harry descubre que Olivia no es tan fría ni cabeza hueca como sospechaba y Olivia que Harry es el único hombre de todos cuantos ha conocido desde que entrara al mercado matrimonial que le hace pensar de verdad en matrimonio.

Desde que empecé a leer la saga de los Bridgerton soy fan incondicional de Julia Quinn. En sus novelas, ligeras y divertidas, siempre encuentro una lectura amena y encantadora.

Los diarios secretos de Miranda, con la que dio comienzo esta nueva saga, los Bevelstoke, me gustó aunque sin estar al nivel de los Bridgerton que siguen siendo mis novelas preferidas de esta escritora. Tras leer la historia de Miranda y Turner tenía mucha curiosidad por conocer la historia de la chispeante Olivia. La verdad es que al leer la sinopsis de Secretos en Londres me llevé una buena impresión y tras leerla, si bien no es exactamente lo que esperaba, sí me ha gustado pero no tanto como la anterior.

Una de las razones por las que disfruto tanto con las novelas de Julia Quinn es que son historias sencillas, ingeniosas que con facilidad me hacen sonreír. Ciertamente no son novelas de esas que te provocan grandes emociones, pero cumplen el difícil cometido de entretener y pasar un buen rato. Sin más. El sentido del humor intrínseco a éstas es algo que siempre espero encontrar, diálogos chispeantes y una bonita historia de amor. Todo esto lo he encontrado en Secretos en Londres. Pero también es cierto, y debo ser sincera, que la premisa de la que parte esta novela, Olivia espiando por una ventana a sir Harry, pienso que podía haber sido aún más ingeniosa y, por qué no, profunda.

Me ha gustado mucho la pareja protagonista. Harry un hombre con un pasado dramático. Con un padre alcohólico y una madre distante, encontró en el ejército una vía de escape, aunque en realidad él anhelaba estudiar en la universidad. Ahora, tras el fin de la guerra contra Napoleón, puede concentrarse en trabajar como traductor. Sólo quiere una vida tranquila y poder proveer un futuro para su hermano menor, Edward. Pero de repente debe realizar un "trabajo de campo" y espiar a un sospechoso, lo que le acerca la chiflada señorita Olivia Bevelstoke.

Olivia por su parte siempre ha sido una joven que ha atraído a los hombres con facilidad. De una belleza clásica indiscutible, con su cabello rubio y expresivos ojos azules, atrae hasta al más reticente de los hombres. Siendo así no debería ser difícil encontrar marido pero sí lo es, pues por ninguno siente lo que comparten Miranda y Turner. Hasta que conoce a sir Harry Valentine, un hombre un poco aburrido en apariencia -aunque indudablemente atractivo- del que se rumorea podría ser un asesino. Olivia no lo cree, pero claro, siente intriga y curiosidad. Y ya lo dice el refrán, la curiosidad mató al gato. Pero aún así...

Para mí, sin duda, alguna el punto fuerte de esta novela son sus diálogos. Chispeantes y divertidos me han mantenido enganchada al libro a pesar de esperar más de esta historia. Pero con una pareja de protagonistas tan interesante y unos diálogos tan buenos, no me ha sido difícil sumergirme en la lectura. La relación entre ellos está bien hilvanada, desde mi punto de vista. Las escenas que tienen lugar a través de las ventanas -cual Romeo y Julieta- de sus respectivas casas creo que no tienen desperdicio. Son ingeniosas y las que más me han gustado.

Es cierto, como comento antes, que no me parece el mejor libro de esta autora. De hecho Los diarios secretos de Miranda me gustó más, pero es liviano de leer, ágil y sencillo. Aunque también debo confesar que esperaba que la relación de Harry con su familia y su pasado se desarrollase un poco más, y poder conocer más íntimamente los sentimientos que una parte de su vida que lo marcó tanto provocan en él. Creo que se pasa un poco por encima, cuando parece que sobre todo la relación con su abuela fue muy importante para él, y tampoco se profundiza demasiado en su relación con Edward, su problemático hermano menor.

Pero con sus más y sus menos, la verdad es que en Secretos en Londres he encontrado lo que espero encontrar en una novela de Julia Quinn. Y la realidad es que en ninguna novela espero descubrir una historia tan bonita como la de la mayoría de los hermanos Bridgerton. Aún así, voy a seguir leyendo a esta autora, que siempre me divierte, y esta saga. La historia de Sebastian, el primo de Harry, me llama muchísimo la atención.

 

 

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