Julia Quinn - Los diarios secretos de Miranda

Valoración:

Crítica realizada por Katon

1º libro de la Serie Belvestoke

A la edad de diez años, Miranda Cheever no mostraba señales de poseer en un futuro una gran belleza.

E incluso a los diez años, Miranda aprendió a aceptar las expectativas que la sociedad depositó en ella, hasta la tarde que Nigel Bevelstoke, el atractivo y elegante Vizconde Turner, solemnemente besó su mano y le prometió que un día crecería y sería ella misma, y que un día sería tan bonita como ya era inteligente.

E incluso a los diez años, Miranda sabía que lo amaría para siempre...

Miranda siempre ha pasado casi más tiempo con su gran amiga Olivia Belvestoke que en su propia casa. En la fiesta de cumpleaños de Olivia y su gemelo Winston, Miranda conoce al hermano mayor de Olivia, Nigel, al que todos llaman Turner y que es nueve años mayor que ella. Él es el encargado de acompañarla a su casa y en ese breve trayecto se enamora perdidamente de él. Miranda es una niña insegura, cree que no es guapa, su pelo es demasiado marrón y sus ojos son también marrones, su cara es alargada, su cuerpo aún está a medio desarrollar y cree que tiene unas piernas demasiado largas, por eso cuando Turner la trata como a una adulta y la anima como nunca nadie lo ha hecho le entrega su corazón.

Nueve años después el reencuentro se produce en el entierro de la mujer de Turner. El joven dulce y atento que conoció Miranda ya no existe, ahora es un hombre duro y frío. Turner, tras un matrimonio desastroso, no piensa volver a casarse. Se dio cuenta demasiado tarde que lo único que sentía por su esposa era lujuria y atracción, se casó embarazada de otro hombre y murió embarazada de otro que no era su marido. En el funeral Turner lo único que puede sentir es alivio, porque su humillación al ser consciente de las infidelidades de su esposa y esa farsa de matrimonio ha terminado.

Esa misma noche se encuentran por casualidad en la biblioteca, Turner está bebiendo, contando los minutos que quedan para que ese día acabe. Sin saber porqué Turner besa a Miranda, el sueño de toda su vida, pero comprende que no la está besando a ella, está castigando a Leticia, su esposa fallecida. Tras abofetearle Miranda huye a su habitación. Al día siguiente Olivia le cuenta la gran idea que ha tenido; emparejar a Miranda con su hermano Winston, así serán verdaderas hermanas, y tampoco se le ha escapado cómo mira Winston a Miranda últimamente. Lástima que Miranda considere a Winston como a un hermano.

A los pocos días Miranda, junto con Olivia y su familia se trasladan a Londres donde ambas asistirán a su primera temporada. Turner, obligado por su madre, también irá a Londres para mostrarles su apoyo a las dos jóvenes. Turner descubre a una mujer inteligente, ingeniosa, con un sentido del humor muy peculiar, se ha convertido en toda una mujer, y los jóvenes que rodean a su hermana son incapaces de verlo. La relación de ambos se va haciendo más estrecha, hasta que un fin de semana en el campo lo cambiará todo.

Como lectura para un fin de semana está bien, el argumento en sí es bastante simple, se centra en la historia de amor entre Miranda y Turner, no hay nada más, ningún giro, ningún personaje que intente competir con ellos. Algunas partes se me han hecho un poco aburridas, pero debo destacar los breves días en Edimburgo, ahí es donde la autora ha utilizado el humor que la caracteriza.

Lo que más destaco, además de la estancia en Edimburgo que ya he mencionado, es el trayecto en viaje hasta la fiesta de fin de semana y algunas entradas del diario de Miranda. Por otro lado hay escenas que se repiten constantemente, con muy pocas variaciones y la ceguera que parece tener su mejor amiga con respecto a los sentimientos que despierta en ella su hermano.

Turner, como héroe masculino, no me ha terminado de convencer. Al principio inspira lástima y compasión por el matrimonio que tuvo, pero pasadas unas páginas y en vista de cómo trata a Miranda en algunos momentos de la novela, esos sentimientos desaparecen. Es consciente de todas las virtudes de Miranda, reconoce que cómo sería su vida sin ella pero a la vez es incapaz de enfrentarse a sus propios sentimientos. Aunque he de reconocer que la ternura que muestra al final es muy emotiva. Por otro lado me ha gustado el personaje de Miranda, creo que ninguna de las personas que estaban a su alrededor sabía exactamente cómo era. Aún así no me terminé de creer la obsesión de ella con respecto a los sentimientos de Turner, era como si estuviera un poco forzado. Es un personaje que en la última parte de la novela pierde fuerza.

La historia no tiene muchas pretensiones, si bien es cierto que se podría haber visto cómo Miranda pasa de un encaprichamiento infantil a un amor adulto y no simplemente como si siempre lo hubiera amado igual. En mi opinión es una de las novelas más flojas de esta autora, algunos diálogos están bien pero la historia podría haber estado mejor. Sí destacaría los comentarios extraídos del diario, en algún momento me han parecido un poco forzados, pero en general le han dado un toque original y fresco a la novela.

A pesar de todo lo anterior he pasado un buen rato releyendo este libro.

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Crítica realizada por Irdala

¡Qué desilusión de libro!

Al principio me estaba encantando y lo estaba leyendo prendada y entusiasmada de los diálogos y la escritura fresca y divertida de Julia Quinn. A medida que iba avanzando la novela, me iba desinflando por momentos hasta llegar a un punto en el que me estaba resultando soso, aburrido e insulso.

A duras penas he conseguido ir avanzando en la lectura. La protagonista llega un momento en el que me dan ganas de darle de tortas. ¿Cómo es posible que con la actitud de él ella se derrita y se derrumbe toda su firmeza en el momento en el que le pone una mano encima? Es que no es que no sea creíble, es me ha parecido tonta de remate. Lo que más me fastidia es que al principio, tenía una personalidad que me estaba encantando pero después...

Bueno, y hablar de él es que me pone mala. Mira que no soy de las que se me atraganta un libro porque no me guste uno u otro protagonista, pero éste... este es que me ha caído como una patada en la tripa. El motivo de su desconfianza, sus pocas ganas de matrimonio, su anterior mujer que se ha llevado todo lo bueno que había en el, y etcétera, etcétera, me ha parecido tan flojo, tan mal argumentado, tan falto de credibilidad, que nada de lo que pasaba me iba cuadrando.

Y cuando ya por fin suelta el "te quiero" pues como que tampoco me ha emocionado lo más mínimo. Demasiado forzada la situación.

El final del libro resulta más bonito y cuando lo acabas te quedas con una sensación agradable.

Digamos que el principio y el final muy bien, pero todo lo del centro, ni fu ni fa. Vamos, que no me ha gustado.

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Crítica realizada por Mariam

Hace años que sigo las novelas de Julia Quinn. Me gustan porque encuentro historias sencillas, tiernas y divertidas. Y aunque desde que leí los Bridgerton me quedé cautivada por el estilo de esta escritora, la verdad es que ninguna novela de las sagas publicadas posteriormente ha logrado calarme de la misma manera. Pero pese a ello, cada nuevo libro y cada nueva saga me llama la atención. Nunca logro resistirme y los leo.

Los diarios secretos de Miranda es la novela que da comienzo a la saga de los Belvestoke. Desde mi punto de vista no es ni mucho menos la mejor novela de esta escritora. No sé si es mi debilidad hacia los Bridgerton pero no puedo ponerlas al mismo nivel. Sin embargo es una historia que me ha enganchada desde la primera página, con la que me he divertido, me ha hecho sonreír y pasar un buen rato. La verdad es que la he terminado con una sonrisa en los labios.

Puede que no sea una historia que sorprenda, ciertamente a mí no me ha provocado esa sensación, pero capítulo tras capítulo la historia de Miranda y Turner me ha mantenido en vilo.

Me gustan las historias en que la pareja protagonista se conoce desde la infancia. Y

Miranda solo era una niña cuando se enamoró de Turner. Diez años más tarde ese amor infantil se ha transformado en un amor diferente. Pero Turner es un hombre diferente, amargado, hastiado y desilusionado. Al principio ve a Miranda como la mejor amiga de su hermana Olivia, casi como una hermana, pero de pronto siente algo diferente, una atracción que sólo puede inspirársela una mujer.

A pesar de los clichés que se repiten en tantas novelas como la joven que no es una gran belleza pero se enamora del guapísimo hermano mayor de su guapísima mejor amiga, la malvada e infiel esposa que lo lleva a desconfiar de las mujeres y a actuar bien con la joven en cuestión, es una novela que me ha gustado.

Sí, es previsible y está llena de tópicos, pero a veces eso es lo que busco. Eso es lo que me entretiene y Julia Quinn lo consigue como nadie.

Me parece muy bonito cómo van desarrollándose los acontecimientos, los acercamientos, ese primer beso, las dudas y miedos de Turner que le hacen actuar de un modo abominable. Pero esos héroes torpes y egoístas -incluso ciegos- como Turner tienen algo que, personalmente, me atrae.

Me gusta el personaje de Miranda. Fuerte, segura de sí misma y decidida. Me gusta la relación tan fraternal que tiene con Olivia y Winston, a pesar de que Olivia trata de emparejarlo con él, y me ganó el corazón desde empezó a escribir la primera frase de su diario.

El ir alternando fragmentos de los diarios de Miranda con la historia en sí me parece muy original. Hace que la lectura sea muy ágil, amena y chispeante. Los diálogos me parecen muy ingeniosos. Los de Julia Quinn son unos de mis preferidos. Divertidos, incisivos, irreverentes.

Así que puede que la historia no sea, como suele decirse, nada del otro mundo, pero cuenta una historia dulce, un tanto previsible, romántica y divertida. No pasará a ser una de esos libros que guardaré y atesoraré por los años de los años, pero junto al resto de novelas de Julia Quinn forman parte de ese hueco de mis estanterías que reservo para lecturas divertidas y ágiles que lograrán dibujarme una sonrisa y pasar un buen rato leyendo. Sin más. Sólo eso.

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Crítica realizada por LadyZarek

"Los diarios secretos de Miranda" dan comienzo a una nueva serie de la escritora Julia Quinn. Este libro lo protagonizan Miranda Cheever y Turner, cuyo nombre es en realidad Nigel. Dos personajes que, adelanto, me han disgustado.

Miranda es una jovencita de unos doce años cuando conoce a Nigel, el hermano mayor de su mejor amiga, Olivia. Nigel, o Turner como él quiere que le llamen, la acompaña a su casa después de una fiesta, y entablan una conversación que quedará grabada en la memoria de Miranda, y que dará comienzo a su afición por escribir diarios. Ese día, Miranda se enamora de Turner, y empieza a escribir su diario.

Varios años después, Miranda asiste al entierro de la espeosa de Turner, quien se encuentra más bien aliviado por la trágica muerte que otra cosa. Su mujer le engañaba, estaba embarazada de otro hombre. Pero Turner se emborracha, y Miranda tiene la mala suerte de toparse con él. Turner se muestra rudo con la joven, y la besa sin tener motivo alguno para hacerlo, ni siquiera la desea. Ella, escandalizada por el comportamiento del hombre al que creía amar, le abofetea.

Esa incómoda sirtuación da lugar a una extraña relación que Miranda cree que podría ayudarla a olvidar a Turner. Pero el joven vizconde empieza a estar más cerca de ella, se mete con la joven y siente celos cada vez que Miranda se acerca a su hermano pequeño, el mellizo de Olivia. La tensión que crece entre ambos estalla un día cuando se deben quedar solos en una cabaña, ocasión en la que se acuestan juntos y Miranda reconoce que siempre ha estado enamorada de Turner. Él sabe que debe casarse con ella, pero se va por unos días para pensar, días que se convierten en semanas y que le hacen pensar a Miranda que Turner jamás la querrá, y eso le duele.

No sigo más, que bastante he contado. Basta decir que el libro no está muy mal, pero podría haber sido mucho mejor si el comportamiento de ambos protagonistas hubiera sido menos egoísta. Considero que Turner se porta como un egoísta con Miranda, tratándola como una niña pequeña y sin consideración hacia sus sentimientos cuando escapa durante semanas. Además, es un cabezota que parece incapaz de ceder. Miranda, por su parte, es egoísta en cuando que pretende que cambie Turner por ella, y prácticamente le está forzando a que la ame. Si una persona ama de verdad a otra persona, se la ama con defectos incluidos, pero la caprichosa Miranda quiere que él cambie para ajustarse a la imagen que ella tenía de él. Eso no lo veo yo como amor, sino como un capricho. Ese mismo empecinamiento de la protagonista quita realismo al supuesto amor que hay entre los dos.

Olivia me ha gustado más que su hermano y su amiga juntos, lo reconozco. Y me ha dejado intrigada, estoy deseando leer su historia. Debe ser de lo poco salvable de este medio desastre de Quinn. No es un libro tan malo como alguno de los Bridgerton, pero tampoco llega al nivel de "El duque y yo", por ejemplo.

Por lo demás, no veo más secundarios que destacar, la ambientación está más que repetida en la romántica histórica, y de lo que trata la historia ya he hablado. Poco tiene este libro que destacar, salvo que no es de los mejores de la autora. Se queda en un "mediocre".

No estoy segura de recomendarlo: a las que os gusta mucho Quinn, tal vez os guste el libro. A las que no hayan leído nada de la autora, no empiecen por esta historia.

Nota: 5/10.

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