Jules Moulin - Las dos vidas de Ally Hughes

Crítica realizada por MaRtA_11

Cuando leí la sinopsis de esta novela pensé: tengo que leerlo. Hay muy pocas historias de profesor-alumno y es un tema muy interesante, o por lo menos a mí me lo parece. No solo por las complicaciones del tema laboral, que es algo serio, sino por la diferencia de edad. En este caso había dos pluses añadidos y es que la profesora le sacaba diez años al alumno -por lo general las mujeres somos más aprehensivas con el tema de la edad, o eso pienso- y además, su hija tenía cierto interés en Jake.

Tengo que admitir que la novela me defraudó un poco, no fue como esperaba. Aún así, a medida que avanzaba con la lectura conseguí engancharme, porque al principio no entendía nada. Con un tono demasiado desenfadado, la autora presentaba el marco argumental de la novela en un vis veo, llegando a perder al lector -sobre todo cuando cambiaba sin ton ni son del presente al pasado-.

Poco a poco la novela va ganando algo de consistencia -aunque no de profundidad- y hay algunos elementos donde "agarrarse", consiguiendo enganchar. Es una historia con un tono de humor, directo y sin formalidades. No puedo decir que me haya apasionado el estilo de la autora, porque le falta profundidad, más descripciones y detalles, en varias ocasiones había páginas enteras con diálogos tan solo con guiones, sin ahondar en las expresiones del interlocutor o del ambiente ¡yo qué sé, algo!.

Por un lado tenemos a Jake, quien fue alumno de Ally, quedó prendado de su profesora sin remedio -a pesar de que sus clases fueran aburridas-. Un buen día, en una revisión de un trabajo, Jake va a hablar con Ally; acaba saliendo con un trabajo entre las manos, y es que Ally necesita a alguien que le eche u cable con los muebles del hogar. El roce hace el cariño, Jake y Ally se conocerán más a...fondo. Una relación condenada desde el principio.

Ally es madre soltera, cuando conoció a Jake su retoño tenía diez años. Siempre se sacrificó por su hija y su vida se podía resumir en una cómoda rutina, pero Jake despierta en ella anhelos que permanecieron ocultos durante mucho tiempo. Y eso la asusta. Además de la diferencia de edad, tema que siempre ronda en su cabeza.

Tres años después, Jake y Ally se vuelven a encontrar de un modo... bastante incómodo. Lizzie -hija de Ally- invita a cenar a Jake, quien es una auténtica estrella del cine y perseguido por hordas de flashes y fans. En cuanto se reencuentra con Ally se propone firmemente conquistarla, no va a rendirse tan fácilmente como antaño.

Con este panorama ya de por sí bastante difícil, la autora introduce un elemento más a la ecuación, y es que Lizzie quiere convertirse en una gran actriz, con apenas veintiún años participó en alguna que otra película de refilón, pero ella quiere triunfar. Y haré todo lo que esté en su mano para conseguirlo... metiéndose en un buen lío.

En general, una historia entretenida para pasar una buena tarde, pero pudo haber sido mucho más. La autora podría haberle sacado más partido, tenía ingredientes de sobra. Comestible pero no brillante.


Crítica realizada por Patufet

No sabía que me encontraría al leer esta novela, pero me atrajo el hecho de encontrar una historia en la que la madre y la hija estuvieran por el mismo chico, aunque leyéndola, tampoco es así del todo.

Ally es madre soltera y profesora de universidad, se ha dedicado siempre a procurar tener un empleo seguro y a su hija de nueve años, así que poco tiempo ha tenido para los hombres, de hecho, poco se acuerda de su última cita.
Cuando le falla la persona que le tiene que hacer unos arreglos en casa, se agobia, pero justo en ese momento y como si lo presintiera, aparece Jake en su vida.
Jake, un alumno diez años menor que ella, no quiere seguir estudiando y le pide a Ally que le ayude con una nota, pero se da cuenta de pueden hacerse un favor mutuo, ella le ayuda con su examen y él le hace los trabajos caseros.
Pero ese fin de semana, Ally deja sus inseguridades al lado y deja que Jake, no solo le haga trabajos caseros, sino que también la lleve a ella a disfrutar de un sexo buenisimo, pero cuando termina el fin de semana  ella prefiere que cada uno se vaya por su lado, aunque siempre se haya arrepentido de su decisión.
Pasan diez años sin saber el uno del otro  hasta que  Lizzie, su hija, lleva a su amigo Noah a cenar, y cual no será la sorpresa de Ally al ver que Noah es Jake.

La historia va alternando presente y pasado y abre varias tramas, vamos entendiendo por que se separaron si todavía sienten algo el uno por el otro, conocemos a Ally como madre y a Ally como hija, y en el presente a parte de la historia de Ally y Jake también vemos como Lizzie quiere ser actriz a toda costa y se mete en algún que otro lío.

Como personajes principales tenemos a Ally, una mujer madura y responsable que antepone su hija a todo lo demás, Jake, es un hombre casi perfecto, atento, dulce y maduro, y por último Lizzie, una joven muy inteligente que hace lo que sea para cumplir sus sueños y no parece pensar mucho en sus consecuencias.

La historia es interesante y podía haber dado mucho más de si, pero lo estropea la forma en que está narrada, porque pasa del pasado al presente, o a la inversa, sin que te des cuenta y eso complica mucho la lectura, a veces tienes que estar pendiente de algún detalle para saber en qué época estás.

En definitiva, Las dos vidas de Ally Hughes es una novela sencilla, entretenida y amena, que hay que leer sin muchas pretensiones, aunque para pasar un rato está bien.

 

 

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