Jueves, 29 Septiembre 2011

Judith McNaught - Un amor maravilloso

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Crítica realizada por Andromaca

El tempestuoso matrimonio de Alexandra Lawrence, una inocente muchacha provinciana, y Jordan Townsende, el rico y poderoso duque de Hawthorne, está a punto de enfrentarse a la última prueba de lealtad. Arrojado sobre el siempre fascinante mundo de la alta sociedad londinense, el espíritu libre que es Alexandra está atrapado en una intrincada telaraña de celos y venganza, tormentoso orgullo y pasión irresistible. Pero tras la máscara de frialdad y arrogancia de su esposo habita un hombre tierno, vital y sensual...El hombre con el que Alexandra se casó. Ahora, ella tendrá que luchar por recuperarle y por conservar el irrompible vínculo que solo ellos comparten.

No había leído nunca nada de esta autora, hasta que di con este libro. Y me encantó. Llevaba mucho tiempo sin lograr que un libro me emocionara, me hiciera estremecer...estoy segura que conocéis esa sensación...un vuelvo en el corazón o el estómago, ante ciertos pasajes del libro, emocionantes, apasionantes...que nme gusta releer de vez en cuando.

Una historia de amor preciosa. No puede definirse de otra manera.

Alexandra, todo dulzura, tan jovial, alegre, amistosa, disfruta de la vida con sencillez.

Jordan, rico, poderoso, cínico, no cree en el amor.

Sus caminos se cruzan de forma accidental y ya quedan destinados a permanecer juntos. Y es que Jordan se ve obligado a casarse con ella para salvar su reputación, aunque ni ella misma desee casarse en un principio. Pero Jordan no tiene intención de llevar una auténtica vida de casado: no desea vivir con su esposa, y mucho menos de abandonar a su amante.

Un suceso trágico los separará durante un largo período de tiempo.

Alexandra, creyendo muerto a su marido, se hunde en un pozo de dolor y desesperación. Apoyada por la abuela y el primo de Jordan, poco a poco va recuperándose.

Su cuerpo experimenta una gran cambio: ya no es el delgaducho e insignificante cuerpo de una niña, es el cuerpo de una mujer, una mujer muy bella. Y no sólo cambia físicamente. El amor incondicional, y ciego, que siente por Jordan, se ve duramente puesto a prueba cuando es presentada en sociedad.

Jordan, en su cautiverio, descubre que el recuerdo de su dulce esposa es su tabla de salvación, y lo único que realmente desea es poder volver a su lado. Pero cuando finalmente consigue volver, lo que encuentra no es lo que esperaba: la chiquilla inocente y cándida, a la que esperaba encontrar llorando aún su muerte, es ahora una preciosa mujer que está a punto de casarse con otro hombre.

Si queréis saber el resto de la historia, tendréis que leerla vosotras mismas. Tan sólo puedo adelantar que encontrareis celos, intrigas, malentendidos...pero sobre todo amor, mucho amor.

Alexandra es la personificación de la dulzura, del afecto. Me encanta su espontaneidad, el esfuerzo que hace por ganarse el afecto de Jordan, el esfuerzo que hace porque sean felices.

Y Jordan no puede ser más obtuso. Desconfiado y cínico tiene la felicidad al alcance de su mano, pero parece tener miedo a lograrlo, se resiste a creer en lo bueno que la vida le está ofreciendo. A veces me entraban ganas de entrar en el libro y darle un sopapo para que abriera los ojos, se dejara amar sin reservas y diera rienda suelta a sus sentimientos.

Esta historia me mantuvo enganchada de principio a fin. Antes de leerla no había oído hablar siquiera de ella, tan sólo tenía las buenas referencias sobre la autora, y no sé si precisamente por eso, por no saber nada, por no tener ninguna expectativa, me gustó tanto. Un libro que sin duda merece estar entre mis favoritos.

Valoración: 4,5 de 5

 

Crítica realizada por Lilith

Precioso... esa es la palabra que me viene a la cabeza ahora que acabo de terminarlo.

Para las que no los sepais este libro pertenece a una trilogia, y aunque la Editorial Cisne lo ha publicado el tercero, Un amor maravilloso es en realidad el segundo de la saga (los otros dos son Para siempre y Danza de pasión). Para las que como yo, seais seguidoras de esta autora recordareis que ademas estos libros están relacionado con los de la familia Westmoreland (Tu eres mi amor y Cuando tu llegaste) porque los protagonistas pertenecen al mismo círculo de amigos.

No quiero contaros mucho sobre la historia porque la autora ha creado un libro maravilloso con un montón de giros que os van a ir sorprendiendo a medida que avance la novela, pero lo que si puedo deciros es que los protagonistas son Jordan Townsende, duque de Hawthorne y Alexandra Lawrence. Ambos provienen de mundos muy diferentes aunque tienen en común el haber sido testigo de los errores cometidos por sus padres y viven continuamente condicionados por su recuerdo.

Sin embargo, ya sea por la protección y el cariño con el que el abuelo de Alexandra ha tratado de criarla o porque ella no ha estado sometida a la frialdad y extravagancia de la alta sociedad, ha salido de su infancia con el espíritu intacto, mientras que Jordan se ha convertido en un cínico sin esperanza de redención.

La circunstancia en la que se conocen no puede ser más surrealista, pero resumiendola: Alex le salva la vida Jordan. A consecuencia de ello, Jordan termina poniendo a Alex en una situación muy comprometida y se ve de manera absurda obligado a casarse con ella. El problema es que en ese momento ninguno de los dos está preparado para el matrimonio y menos siendo como son dos extraños. El punto de intriga de la trama resuelve este problema ya que alguien trata de acabar de nuevo con la vida de Jordan, y Alex y él se ven obligados a estas separados bastante tiempo (para las que como yo odieis que los protagonistas pasen muchos trozos del libro separados, tranquilas, es mucho tiempo en la novela pero son solo un par de capítulos en el libro).

Jordan necesita a Alex como un hombre a punto de morir de sed necesita un vaso de agua. Necesita su alegria, necesita redescubrir lo que significa estar vivo, pero sobre todo necesita su amor.

Por su parte, Alex es demasiado inocente, vive demasiado aislado en su mundo, de alguna manera Jordan sin ser consciente de ello la rescata de su soledad.

Su historia de amor es divertida, es emotiva (en algunos puntos se me escapaban las lagrimas leyendo este libro..y no soy de lagrima fácil) y es apasionada.

Con esta novela, Judith retoma el estilo de Un reino de ensueño o de Danza de pasión, y yo he disfrutado cada minuto, cada línea, cada parrafo y cada página de este libro.

 

Crítica realizada por Linnea

Los protagonistas son Jordan Townsende, duque de Hawthorne y Alexandra Lawrence. Los dos vienen de mundos distintos aunque comparten la vivencia común de haber sido ambos testigos de los errores cometidos por sus progenitores, algo que que tienen permanentemente en su recuerdo y que condiciona sus vidas.

Sin embargo, a cada uno le ha afectado de diferente manera. Jordan es frío y cínico, mientras que Alexandra es todo lo contrario, es dulce y sencilla, quizá por el tierno cuidado de su abuelo o porque no ha estado sometida a las críticas de la alta sociedad.

Esta pareja se conoce cuando Alexandra salva la vida de Jordan y esta situación deriva en que son obligados a casarse al verse comprometida la reputación de Alex.

Siendo dos desconocidos, ninguno de los dos quiere ni está preparado para afrontar ese matrimonio. Acontece que alguien quiere hacer desaparecer a Jordan y las circunstancias hacen que ambos se separen de manera cruel... durante un tiempo (a quí no cuento ni el cómo ni el por qué).

Este hecho hace que Jordan se dé cuenta de cuánto necesitaba a Alex y de su amor por ella. De igual manera, Jordan era para Alex una tabla de salvación para la soledad en la que siempre ha vivido, y su sufrimiento se palpa y se vive con ella.

No quiero contar mucho de esta historia maravillosa donde a medida que avanza la novela se dan una serie de circunstancias que mejor que vayáis descubriendo por vosotras mismas, tan sólo decir que esta autora ha hecho un libro maravilloso que merece, y mucho, la pena leer. Ha creado una historia de amor que por momentos hace que se te salten las lágrimas, que arranca sonrisas y que está llena de sentimiento y pasión... Y de todo cuanto nos gusta encontrarnos en una novela romántica.

Es un libro precioso, precioso de verdad. Yo he disfrutado de cada una de sus palabras.

 

Crítica realizada por crishi

Cuando una ha descubierto a una autora que le ha dejado mariposas en el estómago, no puede menos que seguir indagando en sus historias para volver a sentir las sensaciones y emociones que, con su manera de transmitirlas, me han proporcionado el mismo o más disfrute que las anteriores. Como de Judith McNaught, primeramente, había leído una historia situada en un marco actual, he preferido cambiar de registro y leer una historia ubicada en otra época lejana…

Érase una vez un joven llamado Jordan Addison Matthew Townsende, futuro duque de Hawthorne, cuya vida era el fiel reflejo del hastío y el desapego nacido de una infancia donde las estrictas normas sociales y la falta de moralidad de sus padres, lo convertirán en su vida adulta en un ser arrogante, autoritario, desconfiado, “coleccionista” de amantes y  un escéptico hacia las bondades humanas.

 Pero, ¿qué sería de esta historia sin una protagonista que pusiera el contrapunto a tal dechado de “virtudes”?

En Morsham, una aldea remota de la campiña inglesa, donde la sencillez de sus habitantes era sinónimo de felicidad, vivía una linda e inocente niñita llamada Alexandra Lawrence que fue criada y educada por su abuelo. Alexandra era muy inteligente y poseía el don de la dulzura, la alegría, la generosidad, y un amor tan inocente que no le dejaba ver lo que en realidad sucedía entre sus padres. Este hecho planeará a lo largo de la historia de manera intermitente y repercutirá en sus sentimientos de forma conmovedora.

Pasados los años,  Jordan, que regresaba de la guerra más duro y cínico si cabe, decidió poner tierra de por medio a su disoluta vida y viajar a la propiedad de su abuela, la distante duquesa viuda de Hawthorne, que estaba situada cerca de Morsham. Por otro lado, Alexandra, ya crecida y conservando la integridad que la caracterizaba, se había hecho cargo a la muerte de su abuelo de su ruinosa propiedad, además de unos criados con defectos físicos y de una madre desinteresada y amargada de la vida. Para Alex, todas estas cargas no le suponían gran cosa, ella era feliz, amaba sus responsabilidades porque su corazón conservaba la pureza que repelía las decepciones de su pasado. 

Una noche, Jordan fue presa de una emboscada de la que salió ileso gracias a un caballero que iba enfundado en una lamentable armadura, pero cuál fue su sorpresa cuando descubrió que su salvador era una “niña” a la que puso en una situación comprometida…, porque la “niña” resultó ser una bella joven con el nombre de Alexandra. Sí, nuestra querida Alexandra. Pero Jordan, movido por un ápice de compasión y para evitar un escándalo, le propuso a la chica matrimonio para reparar el daño ocasionado a su honor. Lo que Alex no sabía era que Jordan, además, tenía otros planes para ella, planes que se torcerán de manera que ni el propio Jordan se esperaba. A Alexandra le cuesta dejar atrás su pequeño mundo y entrar en otro bien distinto en el que dudaba de estar a la altura de su marido, pero, en algún resquicio de su alma, intuía que algo maravilloso ya había pasado. 

Si esta ínfima parte de la historia estuviese dirigida a un niño, la estaría contando de ese modo en el que un tierno infante -con el cálido arrullo del sonido de una voz inconfundible-, duerme en brazos de un duque reformado, como es el caso de Jordan Townsende, que tuvo que luchar contra sus defectos para abrir su corazón al amor.

Un amor maravilloso me ha parecido una historia de peso y muy completa, con un equilibrio que no ha permitido que mi interés decaiga en ningún momento. Los numerosos giros que toma la historia, que no siendo nada originales -porque la autora escribe desde las mismas entrañas del “corsé romántico histórico”-, me han tenido pegada al libro como una lapa. Los sentimientos descritos mediante palabras “delgadas” -ésas que se dicen con el pensamiento-, otorgan a este relato una riqueza expresiva consistente.

Judith McNaught hila muy bien las relaciones que mantienen todos los personajes y sus distintas circunstancias, podría decir que no se deja ni un cabo suelto. Me he encontrado con unos protagonistas marcados por unos padres indecentes que de alguna manera han hecho mella en sus vidas. Jordan es de esos protagonistas a los que se puede odiar en ciertas situaciones y en otras producirte ternura, pero la autora consigue hasta el final un protagonista tenso y reacio a mostrar sus sentimientos que me ha gustado. Alex es un espíritu noble… Veréis, durante la lectura, he temido continuamente la amenaza de un cambio drástico en el carácter de la protagonista porque, al ser previsible que Alex tomará contacto con la alta sociedad londinense, no deseaba leer una Alexandra superficial deslumbrada por la opulencia y en detrimento de su naturaleza inocente, que no tonta. Este aspecto se ha respetado ya que Alex, con su humanidad, produce fisuras en el caparazón tanto de Jordan como de su abuela, una mujer hermética con la que consigue conectar a base de buenos sentimientos. La relación de Alex y Jordan es preciosa, he encontrado celos, sentimientos escondidos, una protección física y sentimental de Jordan hacia Alex que me ha estremecido, y unas demostraciones de amor por parte de Alex sencillamente memorables.

Cabe destacar, por supuesto, que hay un complot que atenta contra la vida de Jordan y que le hará dudar de las personas que le rodean. La verdad es que aunque ya tenía mis sospechas, al final me ha sorprendido. 

En cuanto a los personajes secundarios, chapeau!!  Su Excelencia la duquesa viuda, el primo Tony y su familia, los criados y las amistades de Alex, el inspector… En fin, que no sé si me dejo a algunos más porque la historia es larga.

Soy una detractora de los epílogos pero he querido empezar contando esta historia, tomando como referencia el breve epílogo que borda el libro, y que agradezco que apenas me haya descubierto otra cosa que no sea que el amor a base de bondad, paciencia y buena voluntad es posible hasta en los corazones más férreos.

Valoración personal: Muy buena.

 

Crítica realizada por Katon

Qué difícil era conseguir las novelas de Judith McNaught, menos mal que han reeditado esta fantástica novela histórica.
La historia entre Alex y Jordan podía ser una historia más, el duque que se ve obligado a casarse y la joven provinciana inocente e indefensa. Pero esta novela es mucho más. El primer encuentro entre Alexandra y Jordan es de lo más original; ella, con una antigua armadura y montada en un viejo jamelgo, y él, todo un duque, siendo atacado y en desventaja por dos malhechores. Claro que Jordan la confunda con un joven no hace sino cambiar sus vidas por completo.

Tras una rápida boda, Alex se convierte en la duquesa de Hawthorne, pero cuatro días después de la boda, Jordan desaparece en los muelles. La duquesa vida, la abuela de Jordan y Tony, el primo de éste, convertirán a Alex en toda una dama para su presentación en sociedad. Claro que la reaparición de Jordan no podría ser en mejor momento.

Alex es un personaje que llama la atención, adoradora de su padre ausente tiene una ingenuidad y dulzura que conquista a casi todos, pero que debe madurar y hacerse cargo de su casa, y más tarde, de un matrimonio obligado y la desaparición de su esposo. Para mí, lo mejor de este personaje es que, a pesar de pasar por el circo de una temporada londinense, su esencia sigue siendo la misma. Es capaz de mostrar la misma ilusión con la que se disfrazaba de caballero e iba a una justa. Alexandra pasa de una admiración juvenil hacia su esposo a cariño y posteriormente, a enamorarse poco a poco de ese hombre al que va conociendo poco a poco.

Jordan es un hombre que ha convivido con el cinismo e hipocresía de dos padres desapegados y elitistas. Él no confía en nadie salvo en su abuela y no cree en el amor o en un corazón desinteresado, hasta que conoce a Alexandra. Las emociones y sentimientos de Jordan son como una montaña rusa, desde una boda inesperada, a un embarco forzoso, pasando por un idílico día de pesca y unas acusaciones que no quería creer ciertas. Jordan aprende a disfrutar de la vida, a ver el color de las flores y a apreciar a esa jovencita con la que se ha casado. Pero hay un asesino tras sus pasos y las dudas y ciertas situaciones vuelven su vida del revés. Jordan es uno de esos personajes que a veces odias y querrías darle una colleja pero que al final acabas suspirando por él y ves cómo la "redención" lo transforma en un hombre nuevo; íntegro, divertido, alegre y apasionado.

Además contamos con un conjunto de secundarios que dan mucho juego y son importantes en ciertos momentos de la historia. Desde el mayordomo sordo y el criado ciego de Alex, con los que sueltas más de una carcajada, hasta la estirada abuela de Jordan, que nos acaba cayendo estupendamente bien cuando vemos cómo es en realidad y su manera de tratar a Ales, hasta Tony, el primo y mejor amigo de Jordan, que será el mejor apoyo para su recién adquirida prima.

A pesar de ese asesino que va tras Jordan, y los diversos incidentes que ocurren a lo largo de la novela, la autora en ningún momento olvida cuál es la trama central; la historia de amor de Alex y Jordan. Es una historia muy bonita, en la que la pasión tiene cabida pero también las dudas, las mariposas en el estómago, la confianza y con dos protagonistas muy bien construidos y a los que vemos evolucionar a lo largo de la novela sin que su esencia se pierda por el camino.

He disfrutado muchísimo con esta preciosa historia, su ritmo es muy ágil y se lee muy rápido. Con diferentes ubicaciones la autora ha creado una novela llena de tensión en algunos momentos pero también con pasión, momentos de humor y unos personajes que dejan huella.

 

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