Judith McNaught - Para siempre

Valoración:

Crítica realizada por Mipeti

Huérfana y sola, Victoria Seaton cruza el océano para reclamar su perdido patrimonio en Wakefield, el condado inglés en el que vive su distante primo, el notable lord Jason Fielding. Solicitado en fiestas, bailes y óperas por las damas más elegantes de Londres, Jason es un misterio para Victoria.

Desconcertada por su arrogancia y seducida por su porte felino, ella es capaz de detectar todos los recuerdos dolorosos que arden en sus ojos verdes. Y Jason, incapaz de resistirse más al luminoso encanto de Victoria, la toma por fin entre sus brazos. Unidos por el deseo, se ven envueltos en una intensa y agotadora felicidad que les libera de un pasado cruel. Entonces, en un momento de angustia, Victoria descubre la traición que descansa en el origen de su amor. Un amor que ella soñaba para siempre...

Victoria es una chica buena y dulce, que viaja a un pais desconocido junto a su hermana tras quedarse huérfana. Allí es acogida por un familiar lejano, cuyo carácter agrio le hace la vida imposible desde un principio.

Sin embargo, entre ambos existe cierta atracción que no se puede ignorar, a pesar de que Victoria se aferra a un amor de juventud que dejó en EEUU y del que no quiere olvidarse, soñando que tarde o temprano vendrá a buscarla.

Jason se niega a sí mismo esa atracción y admiración que siente por Victoria. En el pasado ha sufrido mucho y es por ello que no puede confiar ciegamente en ella. Sin embargo, ambos finalmente se prometen en matrimonio, a pesar de la renuencia de Victoria.

En mi opinión, Jason se escuda en tontos argumentos para convencer a Victoria no solo de casarse con él, sino de que además él también lo hace a la fuerza, cuando en realidad lo desea con todo su corazón.

Y en medio de todo este embrollo y de encuentros llenos de pasión, aparece ese novio olvidado y tan esperado por Victoria. Aquí ella se ve entre la espada y la pared, porque a pesar de que él es un encanto, siempre la ha querido y realmente nunca la olvidó, lo que siente por Jason es demasiado fuerte, y finalmente opta por quedarse con él.

Es un libro muy bonito, algo tortuoso con los tira y afloja de los protagonistas, pero sobre todo porque ambos llevan a sus espaldas sus propios pesares. Sin embargo, a me pareció maravilloso. Sobre todo porque la autora es una experta en transmitir sentimentos, y en este libro desde luego lo borda. Ambos protagonistas están muy bien logrados, y desde luego los secundarios juegan un papel importante, pero sobre todo la historia de Jason y Victoria.

El personaje que más me llama la atención es Jason, porque es un personaje un tanto "oscuro", con motivaciones ocultas que no llegan a definirse y porque esconde mucho. Sin embargo Victoria es una chica alegre, transparente incluso, diría yo.

Mi valoración: Excelente.

 


Crítica realizada por Bona Caballero

 

"Para siempre" (título original en inglés, "Once and Always") es una novela romántica histórica ambientada en la Inglaterra de la Regencia. Publicada en el año 1987, se ha convertido en un clásico y siguen reeditándola.

Victoria Seaton vivía sencillamente como hija de un médico rural en Estados Unidos, con su novio de toda la vida, confiando en un satisfactorio futuro plenamente burgués: un matrimonio por amor, un esposo e hijos a los que cuidar, una vida práctica en la que ser útil. De repente, sus padres mueren y a ella la tiene que acoger un pariente de Inglaterra.

Sola, aislada en el caserón de su primo lejano, Jason, marqués de Wakefield y futuro duque, se encuentra sin nada que hacer. Intenta adaptarse a esa vida de nobleza perfectamente inútil, cuando ella es una persona alegre y cariñosa, que se preocupa por la gente y que está acostumbrada a una vida activa.

Se encuentra con un mundo en el que lo valioso es saber tocar el piano, entonar una melodía, bailar el vals sin caerse y bordar, leer francés y hacer una reverencia con aplomo, es decir, y en palabras de la propia Victoria, "en Inglaterra es muy deseable para una mujer ser absolutamente inservible".

Se lo toma como un paréntesis hasta que su novio Andrew vaya a buscarla, algo que su familia pone seriamente en duda. Jason es el héroe, el prototípico "macho alfa": guapo, rico, hecho en gran parte a sí mismo, es un hombre torturado por su pasado, que desconfía de todas las mujeres. Ha sufrido y es emocionalmente distante, como una forma de protegerse de más dolor. Dominante y desconsiderado, cuando se da cuenta de que corre el riesgo serio de enamorarse de Victoria, de que empieza a ilusionarse con que su vida podría ser de otra forma, decide buscarle novio entre sus pretendientes. Ello da pie a un momento divertido, cuando Charles, el duque, le presenta la lista de candidatos a la mano de Victoria y Jason se ve obligado a evaluar sus méritos y decidir cuál de ellos podría ser idóneo.

La novela se centra en la relación amorosa entre Jason y Victoria. No hay aquí misterios ni aventuras. Jason y Victoria se ven arrojados el uno a los brazos del otro por las intrigas de Charles, que cree que harían una pareja perfecta, tanto que hasta anuncia en el periódico el compromiso antes de que se conozcan. Y se desarrolla dentro de los parámetros habituales de "espontánea muchacha americana que logra encajar con su dulzura y encanto en la alta sociedad inglesa y cautiva al atormentado héroe". Es una montaña rusa de malentendidos y falta de comunicación: ahora nos llevamos bien, ahora no nos soportamos. Pero al final, el amor de Victoria acaba liberando al héroe de su doloroso pasado, besando literalmente sus cicatrices, en una conmovedora escena que luego se ha repetido más veces en otros libros.

Judith McNaught siempre tiene algo especial. Escribe muy bien, se toma en serio la historia, la trabaja. Nada sobra o resulta irrelevante en la narración o sus descripciones. Emplea el tiempo que haga falta para desarrollar los personajes y contar la historia. No son novelas rápidas en las que sólo hay diálogo. Y su reconstrucción del pasado no es enteramente fantasiosa, ni resulta insultante para quien que sepa algo de historia.

A pesar de que se publicó hace más de 25 años, no me ha parecido en absoluto pasada de moda. Ciertamente, se nota su toque ochentero en varias cosas. Como los pasajes descriptivos. O en la parte amorosa: besos "como castigo" y una horrorosa noche de bodas sobre la que nada digo por no "spoilear" pero que debe ser bastante parecida a las que sufrieron nuestras tatarabuelas. Los malentendidos bobos como motor de la historia. Y algunas referencias a los indios que hoy serían consideradas políticamente incorrectas.

Pero, en conjunto, es una novela notable y recomendable para todas las aficionadas a la novela romántica histórica. De las novelas de McNaught que he leído recientemente, "Para siempre" es la que más me ha gustado.

Valoración: 8/10


Crítica realizada por Crishi

Siguiendo el rastro de los libros de Judith McNaught y la huella que me dejan cada vez que leo a esta autora, me he inclinado por leer Para siempre. Una novela que si bien me ha dejado con una agradable sonrisilla al final de su lectura, por otro lado, en varias ocasiones, he tenido que dar carpetazo al libro aún sabiendo que la historia en sí está ambientada en una época donde las mujeres poco valían y que también el libro está escrito en unos años donde, por lo visto, las autoras solían describir ciertas situaciones nada agradables. Por lo tanto, y para mi gusto, algunas de las páginas de este libro desprenden un tufillo machistoide que he decidido ignorar mal que me pese (porque no se puede justificar lo injustificable), y trataré de hacer un comentario en sentido positivo sobre el resto.

Al principio de la historia aparece un lord Jason Fielding que pierde a su esposa y a su hijo en un accidente. Lejos de demostrar dolor, Jason, que arrastra un pasado doloroso, se vuelve más frío y distante en especial con las mujeres a las que trata con desdén... porque todas tienen un precio. En el pasado y en el presente de Jason también está Charles Victor Fielding, duque de Atherton, un personaje muy unido a Jason y que, con sus maquinaciones y el beneplácito de Jason, provocará varios giros a la trama. Giros que se me han hecho relativamente creíbles.

Por otro lado, en América está Victoria Seaton, una joven sencilla y sin más pretensiones que casarse con su amor de juventud, Andrew Bainbridge, un hombre manipulado por su madre. Pero la muerte de sus padres dejó a Victoria y a su hermana Dorothy a merced de un futuro incierto. Ambas viajan a Inglaterra y mientras Dorothy es bien acogida por su abuela la duquesa de Claremont, Victoria se ve instalada en casa de Jason, que la recibe con unos modales deleznables debido a la desconfianza que siente hacia las mujeres. Empieza así una loca carrera por conseguir que el inflexible corazón de Jason sea pasto de la valentía y la ternura de Victoria Seaton. Un compromiso matrimonial simulado dará pie a unos sentimientos más profundos que, en mi opinión, hace que la historia sea más intensa.

La relación de Jason y Victoria no podía comenzar peor, pero, a pesar de ello, la vulnerabilidad y el carácter alegre de la protagonista hacer efecto en Jason mientras Victoria, por supuesto, se siente atraída por esa fuerza interna que destila Jason, que igual le hace ser cariñoso que un cínico y despótico tirano. Este protagonista me ha producido diversas reacciones... de rechazo, de ternura y si me aprietan mucho de compasión. Este sentimiento me cuesta mucho expresarlo porque alguna de sus actuaciones me han parecido de una bajeza atroz.

Pero no me puedo dejar atrás a una protagonista que desde su condición de mujer y con un corazón que no le cabe en el pecho, intenta razonar las salidas de Jason tras la venda que lleva puesta en los ojos. Gracias a otros personajes, Victoria va descubriendo y comprendiendo las difíciles situaciones por las que ha atravesado Jason en su vida, circunstancias que son la forja de un carácter agriado y una impasible fachada. La relación que existe entre ambos me ha hecho recordar aquel dicho que dice... Dos no se pelean si uno no quiere. Aunque en algún momento Victoria se revela contra Jason, es la que de manera complaciente siempre intenta llevar a buen puerto la relación. Sin embargo, Jason me ha parecido "un sujeto pasivo" a la hora de mostrar sus sentimientos, esa distancia que le ha dado la autora le hace que sea un ser inaccesible para la persona que lee la historia. Pero, al final, ambos tienen un punto en común: la necesidad de amar y ser amados.

Desde mi punto de vista, la historia la fraccionaría en tres partes. La primera, muy bien planteada y desarrollada, nos presenta una galería de personajes y situaciones cuya lectura se me ha hecho fluida e interesante. Después me he encontrado con una segunda parte más tediosa porque me ha resultado un corta y pega de tantas otras novelas de Regencia donde los típicos bailes londinenses, la emperifollada clase alta y los cotilleos de salón se hacen patentes hasta decir basta. Y, por último, una tercera en la que una vez superada la prueba del algodón (me refiero a esos giros que me han resultado un poco forzados), la historia se adentra en terrenos más profundos mostrando una serie de sentimientos a flor de piel que tanto me han gustado..., porque doña McNaught tiene el don de describirlos a la perfección dentro de su particular estilo narrativo.

Qué decir de todos los personajes secundarios (los criados, el duque, la duquesa...), así como la ambientación, todos son un buen soporte para la historia. Y ese final... jejeje ¡Vaya par de dos! Seguro que con sus manejos son capaces de casar a todas las damas casaderas de Londres.

Resumiendo, una historia recomendable.

Valoración personal: Buena.

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