Judith McNaught - Orquídea blanca

Valoración:

Crítica realizada por Katon

Libro 2 de la Serie Foster

El baile de la Orquídea Blanca, el acontecimiento social más elegante de la temporada, había reunido a la elite de Texas, vistiendo sus mejores galas. Diane Foster, directora de una revista femenina, es una mujer atractiva y llena de gracia que concurre al baile sin demasiado entusiasmo tras la repentina ruptura con su prometido. Su vida privada y su dignidad están esa noche en boca de algunas mujeres de la sociedad que disfrutan con los detalles de las vidas ajenas y que pueden afectar el prestigio de la revista que dirige.

Cole Harrison -el empresario multimillonario, orgullo de Dallas que fuera en otra época un simple peón de caballeriza y antiguo amigo de Diana- no puede soslayar la condición que le impone su anciano tío para heredar la totalidad del negocio familiar: debe casarse y darle un heredero. Cole decide que su esposa debe ser rica por derecho propio y hermosa.

Cuando Cole se acerca a Diana con dos copas de champaña dispuesto a proponerle un contrato basado en la lógica, no se atreve a imaginar que esa relación pueda convertirse inesperadamente en amor.

La novela comienza cuando Diane descubre que su padre se ha vuelto a casar, ella tiene catorce años y su nueva hermana trece. Aunque son muy diferentes se cogen cariño enseguida y Diane hará todo lo posible para que sus amigas la acepten. Corey viene de un mundo muy distinto, totalmente alejado de los adinerados habitantes de River Oaks. Cada día que pasa admira más a su nueva hermana y pronto se convertirán en las mejores amigas. Diane es una joven dulce, algo tímida, noble y extremadamente leal. Ambas no podían ser más opuestas, Diane es bajita, responsable, y muy ordenada; Corey por el contrario es bastante alta, le encantan los riesgos, es algo alocada y su habitación está siempre hecha un desastre. Además de Corey y su madre Mary se unirán a la familia los abuelos de Corey, que tratarán a Diane como una nieta más. Todos juntos formarán una familia muy unida y querida.

En las caballerizas de unos amigos conocerá a Cole Harrison, un joven universitario que se encarga de cuidar a los caballos. Un par de años más tarde, Diane, como todas sus amigas de dieciséis años, piensa que Cole es un joven muy guapo pero en vez de intentar deslumbrarle o robarle un beso Diane se acerca simplemente para hablar, poco a poco irán charlando y se relajarán en la compañía del otro convirtiéndose en amigos, incluso Diane le llevará comida ya que Cole ahorra todo el dinero que puede para la universidad. Cole admirará a una joven Diane, que a pesar de estar rodeada de todo el lujo posible es una persona sencilla e íntegra.

La autora nos presente a Cole Harrison como un joven universitario que ha tenido una infancia difícil y que vive con su tío abuelo, al que considera más como a un padre. Su sueño es hacerse rico, no tener que pasar hambre y poder construirle una casa mejor a su tío Cal, el destino y mucho trabajo harán que su sueño se haga realidad, no será rico, será escandalosamente rico. Antes de eso tendrá que sufrir el acoso de la mujer de su jefe, por cuyas mentiras será despedido.

Quince años más tarde Cole se ha convertido en multimillonario, posee varias empresas y le han nombrado empresario del año. Ha trabajado muy duro y durante mucho tiempo para llegar a donde está ahora, cree que su vida es perfecta hasta que su tío le lanza un ultimátum. O se casa y tiene hijos o la mitad de su empresa irá a parar a manos de su primo Travis. Cal quiere verlo casado y si para ello tiene que extorsionarle no dudará en hacerlo. Asqueado y molesto acude al baile anual de la Orquídea blanca en Houston, no puede eludirlo ya que él mismo ha donado el objeto más valioso para la subasta.

Diane Foster se ha convertido en una empresaria muy querida y de éxito. Dirige una revista en la que los protagonistas son su madre y sus abuelos, dedicada a la decoración y plantas y donde defienden que uno mismo puede hacerse sus adornos, arreglos forales y demás con la misma elegancia que la más distinguida de las tiendas. Diane sigue siendo una mujer tímida pero es consciente que ella es la imagen de la revista, Corey es la fotógrafa de la revista, Henry, el abuelo, es el encargado de las flores y plantas, y Rose y Mary se encargan de pintar y crear todo tipo de objetos. El trabajo de Diane es agotador, cada vez está más cansada y cuando unos días antes su prometido aparece en la prensa de luna de miel con una joven italiana su mundo se hunde un poco más.

Diane, arropada por toda su familia, acude al baile de la Orquídea blanca donde deberá lucir uno de los collares en la subasta benéfica. Abrumada, Diane sale a tomar el aire y su sorpresa será mayúscula cuando se le acerque un hombre con dos copas de champán. El reencuentro con Cole le dará la fuerza necesaria para afrontar la mirada pública. Cole sigue viendo en ella a la adolescente dulce y serena, tímida y valiente. Sin saber cómo ni por qué Cole acudirá en su ayuda pujando por el collar que ella luce. Él se ha enterado por la prensa de la humillante ruptura con su prometido así que decide proponerle una idea que los ayudará a ambos, sin saber que una vez hecho sus vidas no volverán a ser las mismas.

Definir esta novela como una historia de reencuentros es quedarse muy corto. Un detalle que me ha gustado mucho es que vemos cómo son esos jóvenes antes de la separación, ya en ese momento se les coge cariño. En mi opinión la separación es necesaria, ambos tienen que crecer, triunfar y sufrir, no voy a comentar si quince años son muchos o los justos, creo que la autora los ha encajado perfectamente, se conocieron muy jóvenes, pero recordarán con cariño sus conversaciones en el futuro. Cole se ha convertido en un hombre aún más duro, frío y solitario de lo que era, Diane tuvo que madurar a la fuerza cuando murió su padre, aunque su esencia no ha cambiado y la atracción que sentía por Cole tampoco. En una reunión familiar Cole se sorprende por todo lo que ha tenido que hacer Diana, no siempre ha sido una joven mimada y la vida no ha sido fácil para ella tampoco, su admiración por ella crece cada día.

Un matrimonio que empezó como una manera de engañar a la prensa y a la sociedad en general se convierte en muy poco tiempo en mucho más, los días que pasan con Cal serán fundamentales para cimentar su relación. Los problemas llegarán demasiado pronto y Diane tendrá en su mano la opción de seguir luchando y confiar en su marido u olvidarlo y volver a su solitaria vida. La trama de la compra de acciones me ha parecido un poco desdibujada y con una resolución final un poco precipitada, así como la historia de Barbara, es un pequeño pero que le pongo a esta bonita novela.

El argumento no es original pero McNaught ha creado una historia preciosa, muy tierna, con unos personajes con mucha química. Me gustaría destacar la sensualidad que derrocha Cole durante la puja en el baile, mirándola a la cara y transmitiéndole la seguridad que Diane necesitaba. Una lectura sencilla con unos secundarios que le dan un toque fresco a la historia, menciono especialmente a la abuela Rose que me ha hecho reír. Un detalle que me ha gustado del libro es que vemos cómo es el comienzo de la amistad entre Diane y Cole, no son simples recuerdos de los protagonistas de su pasados, somos observadores directos del nacimiento de esa amistad, así como también podemos ver cómo han cambiado cada uno de ellos, o cómo no han cambiado. El libro me ha encantado, me gusta mucho esta autora en actual, puede que no sea su mejor libro pero me ha parecido una historia tierna y amena.

Mi valoración es Muy buena.


Crítica realizada por Crishi

¿Por qué he tardado tanto en leer a esta autora? Se me ha recomendado por activa y pasiva, y yo como si viera los burros volar. Quizás no he elegido uno de sus libros más significativos pero por eso mismo he preferido empezar por La orquídea blanca, porque quiero dejar la guinda del pastel para lo último. Cuando leí la sinopsis del libro lo primero que se me pasó por la cabeza fueron aquellas legendarias series con sabor añejo que se emitían sobre principios de los ochenta, como eran Dallas o Dinastía, en las que había buenos buenísimos y malos malísimos.

Diane Foster es la única hija del viudo Robert Foster, un rico petrolero de Houston que contrae segundas nupcias con Mary Britton, la cual aporta al matrimonio una hija de trece años, Corey. La señora Britton y su hija no pertenecen al mismo círculo social que Diane y su padre, por lo que Diane, muy lejos de gozar de los aires de superioridad que poseen las de su clase, ayuda a su hermanastra para introducirla en la férrea vida social tejana. El carácter dulce y bondadoso de Diane hace que no haya ningún tipo de rivalidad entre ambas hermanastras, e incluso diría que la relación es demasiado perfecta para mi gusto. Con el tiempo los abuelos maternos de Corey se instalan en River Oaks, lugar de residencia de los Foster. Henry y Rosie me han encantado, sobre todo Rosie, con ese carácter irónico que pone el toque humorístico de la historia. Los dos son unos abuelos muy atípicos. Mientras que Henry se dedica a experimentar con la jardinería y la carpintería, Rosie tiene talento para las manualidades y la cocina natural.

Por otro lado está Cole Harrison, un chico guapo, misterioso y objeto del deseo para las mujeres, que trabaja como mozo de cuadra en casa de los Hayward con el fin de pagarse parte de sus estudios universitarios. Cole proviene de una familia humilde con un ambiente inestable. Al contrario que sus hermanos Cole es ambicioso e inteligente, de ello se da cuenta su tío abuelo Calvin Downing, un anciano que tiene futuros planes para Cole y que influirán en la vida personal y profesional de éste.

Cole entabla amistad con Diane en los establos de los Hayward donde trabaja ya que Diane y Corey, junto con un grupo de amigas pertenecientes a la flor y nata de Houston, suelen ser invitadas para montar a caballo por Barbara Hayward y su hermano Doug, un joven irresponsable y frívolo, que movido por un engaño familiar llevará a cabo una venganza. Cole y Diane son ajenos a ese mundo de opulencia y chismorreo en el que las malvadas amigas de Diane se hallan inmersas. Esta primera parte de la historia viene marcada por ese contorno adolescente donde surgen las envidias, los desprecios, los primeros flirteos... y la semilla del amor. Pero el objetivo que Cole se ha impuesto en su vida, así como la diferencia social que existe entre los protagonistas, dificulta su relación con Diane. Cabe añadir que la familia Hayward llega a sentir un odio atroz hacia Cole debido a un hecho que, leyéndolo, me ha arrancado una sonrisilla tonta porque me ha parecido folletinesco, aunque la situación en sí no es para reír... es para echar a correr como hizo Jessica Hayward, la inmoral madre de Barbara.

Pasados los años Diane y Cole han hecho sus vidas por separado, las circunstancias que los rodeaban en su momento no les permitieron seguir con la relación. Cole se ha convertido en multimillonario, su sagacidad en los negocios junto con el apoyo económico de Calvin lo ha llevado a situarse y codearse con la elite social de Texas. Pero a lo largo de los años se ha ido creando sus propios enemigos que intentarán desplazarlo del lugar que ocupa en la sociedad. Los sueños de Cole se han cumplido pero Calvin le impone una condición que tendrá que cumplir...

Diane por su lado ha sufrido el duro revés de la muerte de su padre, y para poder mantener el estatus social que hasta entonces llevaba ha creado una exitosa revista femenina utilizando las habilidades familiares que Corey, fotógrafa de profesión, fotografía para la revista. La vida privada de Diane es un desastre. Su falta de concentración en los asuntos cotidianos y el abandono de su prometido Dan por otra chica más joven que ella, humillan y hacen daño en su imagen pública, y por lo tanto a la revista. Es entonces cuando su familia le aconseja un descanso bien merecido.

Diane y Cole han recibido por separado una invitación para el baile de la Orquídea Blanca, un baile benéfico en el que se obtiene fondos para la lucha contra el cáncer y en el que ambos han hecho sendas donaciones peeero... ¡Ay! De aquí no cuento nada porque esto es para leerlo, no para contarlo. No veía la hora en que se encontrasen de nuevo. Estaba deseando ver sus caritas y saber lo que iban a decirse. Sólo voy a comentar que los dos se hallan en una situación comprometida y que arreglan un matrimonio de conveniencia en el que la opacidad de sus sentimientos sigue presente como cuando eran jóvenes. Este común denominador me ha fascinado pero hay alguna parte (que no comento) que está contada a modo de flashback, e igual por ello la he disfrutado menos.

Aquí me planto.

Leer a Judith McNaught me ha sorprendido gratamente, su fluidez narrativa junto con una historia cargada de sentimientos tiernos y un entramado financiero bien planteado, me ha tenido enganchada hasta el final. Pero he de decir que, a veces, me ha resultado un tanto empalagoso porque he echado en falta esa resistencia que suele caracterizar a los protagonistas de una novela romántica. No obstante, se me ha hecho muy agradable esa armonía que rige la relación de pareja y las relaciones familiares de esta historia, bien propiciadas por el talante amable tanto de los protagonistas como de los personajes secundarios.

La Orquídea Blanca no es una historia ágil de leer, pero tampoco resulta una losa. Si bien es cierto que el acercamiento familiar que Diane propicia con Cole me ha parecido pesado. Cuando algo que leo me resulta cargante inmediatamente después pienso que por otro lado la historia me va a flaquear, como así me ha parecido. Me he quedado con la sensación de que le faltan páginas a la resolución final de la pareja.

Si la historia la analizo en su conjunto, puedo decir que me ha dejado satisfecha y con ánimos de seguir leyendo a doña McNaught.

Valoración personal: Bueno.

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