Josie Silver - Un día de diciembre

Crítica realizada por Esther Ortiz

Laurie no cree en el amor a primera vista. Piensa que una cosa son las películas y otra, la vida real. Sin embargo, un día de diciembre, su mirada se cruza con la de un desconocido a través de la ventanilla empañada del autobús. Surge la magia y Laurie se enamora perdidamente, pero el autobús arranca y sigue su camino por las calles nevadas de Londres.

Está convencida de que es el hombre de su vida, pero no sabe dónde encontrarlo. Un año después, su mejor amiga Sarah le presenta a Jack, su nuevo novio, del que está muy enamorada. Y sí, es él: el chico del autobús.

Laurie decide olvidarle, pero ¿y si el destino tiene otros planes?

¡Qué novela más bonita! Esta historia ha despertado en mí una gran ternura, la he devorado en pocos días porque no podía soltarla. Sin duda, es uno de los mejores libros que he leído este año. Ha sido como vivir una comedia romántica de las que tanto disfruto en el cine. Y digo vivir porque, gracias a la forma de contarla de su autora, he logrado conocer plenamente los pensamientos y la manera de actuar de sus dos protagonistas, Jack y Laurie, ya que los capítulos están narrados en primera persona por cada uno de ellos.

Josie Silver es una autora que me ha sorprendido y espero que sigan publicando más libros de ella. Su escritura es ágil, fresca, actual, directa y en ocasiones contiene un toque de humor e ironía que me ha encantado.

La trama me ha mantenido en vilo hasta el final, todo el tiempo deseando que Jack y Laurie estuvieran juntos, que el destino les diera una tregua. Tiene mucho mérito su autora, ya que te lleva por donde quiere, hasta conseguir que no puedas dejar de leer. Desde luego, es un libro que engancha.

Este es otro claro ejemplo que demuestra que no son necesarias escenas tórridas, una detrás de otra, para hacerte sentir el anhelo, la atracción sexual y el profundo amor que sienten los protagonistas el uno por el otro. Ese querer y no poder, los giros en el argumento y los sucesos que se empeñan en mantenerlos separados una y otra vez, me han tenido pegada a la historia hasta terminarla.

Laurie es una chica sencilla, simpática, amable e inteligente, que solo quiere conseguir un buen trabajo y dedicarse a lo que le gusta. No está demasiado pendiente de los hombres, pero un día eso cambia cuando se enamora platónicamente de un chico que ve desde el autobús. Puede parecer surrealista o algo imposible para aquellos que no creen en el amor a primera vista, pero de verdad que debéis leer esta novela para entender lo que Laurie siente por Jack.

Jack se hace querer, a pesar de su falta de decisión para lanzarse a conseguir lo que en realidad desea. Tanto, que ocasiones me han dado ganas de pegarle dos gritos, pero en el fondo también he entendido su forma de proceder. Me ha transmitido mucha dulzura, incluso me ha hecho derramar más de una lágrima, sobre todo con el discurso dirigido a Laurie que le dedica en cierta parte de la historia.

Eso sí, me han hecho sufrir bastante estos dos, pero es algo que me ha gustado porque han conseguido que afloren en mí muchas emociones diferentes, desde una espontánea carcajada, pasando por una profunda frustración, por suspiros de amor, hasta soltar lágrimas de tristeza… y de felicidad.

En mi opinión es una novela preciosa y la recomiendo a aquellos a los que les gusten las historias de amor sencillas que se cuecen a fuego lento, a los que no busquen nada más que un libro tierno y romántico, que no les importe sufrir un poquito, anhelando un romance que se hace de rogar, pero que merece la pena.

 

Crítica realizada por Patricia Bonet

Laurie es una chica risueña y alegre, aunque bastante tímida, que comparte piso con su mejor amiga, Sarah, alguien totalmente opuesto a ella, pues Sarah es impulsiva y, en ocasiones, algo alocada. Pero las dos se entienden a las mil maravillas y se complementan.

Un día de diciembre, volviendo a casa del trabajo, mientras va sentada en un típico autobús londinense de dos plantas, se queda fascinada cuando sus ojos impactan con los de otro chico, sentado en la parada del autobús. Ha notado ese flechazo del que tanto ha leído y sabe que él ha sentido lo mismo, pues lo ve levantarse y dirigirse hacia el autobús. Pero es tarde, pues este arranca y se pierden de vista.

Durante todo un año, Laurie, junto con su inseparable amiga Sarah, se recorre todo Londres en busca de ese chico, pues no lo ha podido olvidar. Está segura de que se ha enamorado. Pero, como el destino es así de caprichoso, y cuando ya ha decidido pasar página y olvidarlo, Sarah le presenta a su nuevo novio. Un chico llama Jack que es perfecto y que está segura es el amor de su vida. Un chico que no es otro que él; el del autobús.

A partir de ese momento, las dudas, los malentendidos, las situaciones complicadas, las risas, las confidencias... están servidas. Nos contará la historia de los tres a lo largo de los años. Como sus vidas se van uniendo y separando según situaciones. No es una historia de amor al uso, pues no tiene los ingredientes de la típica historia romántica. Es, más bien, una historia de amistad entre tres personajes y de sus vivencias.

Me ha gustado mucho la relación entre Laurie y Sarah. Esa relación de complicidad y de camaradería, aunque en algunos momentos tengan altibajos. He echado de menos más amor típico entre los dos protagonistas; Laurie y Jack. Pues, aunque su relación avanza en el tiempo, no lo hacen como pareja, y esto es lo que me ha faltado y lo que ha hecho que, en algún momento, la historia me flaqueara un poco. Eso sí, me ha encantado el telón de fondo, la Navidad, así como recorrer con ellos las calles de la ciudad británica. También tiene escenas y situaciones muy divertidas con las que las risas están aseguradas.

Un libro perfecto si buscas algo diferente, atípico. Un resumen perfecto de historia típica navideña que podría ser llevada al cine. El libro que leer junto a la chimenea con una taza de chocolate en las manos y tapada con una manta.

Patricia Bonet

 

Crítica realizada por Fani C.

Un día de diciembre es una novela romántica contemporánea donde nos encontramos con Laurie, una chica normal, práctica, aunque con una vena romántica que esconde bajo un cierto cinismo; y con Jack… un caballero fuera de época.

Laurie vive con su mejor amiga, Sarah, en un acogedor apartamento de Londres. Inseparables desde que se conocieron, no podrían ser más diferentes. Sarah es una belleza despampanante, con su cabello pelirrojo y su parecido con la sirenita, a la que le gusta divertirse, beber en exceso y enamorarse con cierta frecuencia. Laurie, por su parte, posee una belleza discreta y un carácter más tranquilo y comedido que el de su compañera. Y, sin embargo, pese a sus diferencias, ninguna de las dos puede entender la vida sin la otra. Por eso, cuando la mirada de Laurie se cruza con la de aquel desconocido a través de la ventanilla del autobús y siente que se ha enamorado perdidamente, la primera en saberlo es Sarah. Día tras día, es Sarah quien la acompaña por los pubs y bares de Londres en busca de aquel desconocido. Laurie se lo ha descrito tantas veces, con tanto detalle, que está segura de que Sarah podría encontrarlo incluso sin ella. Pero, cuando esta llega con su nuevo novio, Laurie descubre que se ha equivocado. Sarah ha encontrado al chico del autobús… pero ella no lo sabe.

Cuando Jack se presenta en el apartamento de su nueva novia para conocer a la mejor amiga de esta, no sabe qué esperar. Sarah la adora y no para de hablar de ella por lo que Jack sabe que debe hacer todo lo posible para caerle bien. Para él, un chico atractivo y encantador, esto no supone ningún problema. Pero, cuando la puerta se abre y la compañera de piso de Sarah aparece ante él, su mundo se vuelve patas arriba. Lo último que esperaba era encontrar a la misteriosa chica del autobús, la que ha ocupado sus fantasías durante los últimos meses.

Ni Jack ni Laurie quieren lastimar a Sarah por lo que cualquier sentimiento entre ellos debe desaparecer. Jack es el novio de Sarah. Laurie su compañera de piso. Y entre ellos nunca habrá nada más que una relación cordial.

Reconozco que siento debilidad por cualquier novela ambientada en Londres. En cuanto esta ciudad aparece, la historia tiene otro color para mí, más acogedor, más romántico. Lo mismo ocurre cuando una novela está ambientada en Navidad. Casi puedo ver las luces y oler las garrapiñadas. Sentir el frío en la nariz y escuchar los villancicos. Así que, si una novela está ambientada en Londres y en Navidad tiene mi atención absoluta. Y si me presentan una historia como esta, tiene mi reconocimiento inmediato.

Lo cierto es que la historia de Laurie y Jack es una historia de querer y no poder, de emociones que, por más que tratan de olvidarse, resultan imposibles de esconder. Ninguno de los dos quiere hacer daño a Sarah pero, en el proceso, se lo hacen mutuamente. Sería fácil pensar: “A la mierda, que se vayan juntos y que le den a Sarah”. Tal vez, esta hubiera sido la escapatoria fácil de la autora. Si Sarah fuera un personaje que provocara rechazo o que resultara insulso, sería sencillo. Pero resulta que es encantadora. Y el lector tampoco quiere hacerle daño. Así que, nos vemos arrastrados por los acontecimientos, igual que los protagonistas. El nuevo novio de Sarah se convierte en su pareja formal. La relación avanza, pasa el tiempo, y es evidente que la relación de los protagonistas es imposible. Cada uno debe seguir su camino, dos vidas paralelas condenadas a no encontrarse nunca.

Una novela en la que el lector sufre hasta el último momento, repleta de ternura pero en la que las escenas tiernas entre los protagonistas escasean y sirven sólo para dar un poco de oxígeno. Más que una novela romántica propiamente dicha es una historia sobre la amistad, la confianza y la importancia de cada una de las decisiones que se toman en la vida.

Para mí, simplemente maravillosa. Sin duda, le daría un sobresaliente.

 

 

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