Diana Palmer - El señor del desierto

Valoración:

Crítica realizada por MaRtA_11

Gretchen Brannon estaba completamente fuera de su elemento cuando comenzó a relacionarse con el jeque Philippe Sabon, el poderoso gobernador de Qawi. Procedían de mundos diferentes, pero Gretchen descubrió un alma gemela en aquel hombre tan intensamente sensual que, sin embargo, había reprimido sus pasiones durante largo tiempo. Ella, aunque era una joven virtuosa, había sido capaz de excitar los adormecidos sentidos del jeque como ninguna otra mujer había sido capaz de hacer.

Sin embargo, tras entregar su corazón a aquel Señor del Desierto, se convirtió en el objetivo de la venganza del más diabólico enemigo del jeque. Su única esperanza era que, en el momento decisivo, el amor triunfara sobre el mal.

Tras haber leído el primer libro de la saga Hutton, en el que Brianne y Pierce tienen su final feliz, en el segundo libro le toca al jeque de Qawi, Philippe. Éste, sigue enamorado Brianne pero no interviene en el matrimonio ya que no tiene ninguna posibilidad, se resigna y acepta la situación, hasta que un día se encuentra con una mujer con las mismas características que la americana por la que está enamorado: rubia, alta y también americana, se ofrece a enseñarle su país y costumbres hasta que se da cuenta de que es su nueva empleada. Aunque no era la misma persona que contrató se hace el despistado hasta que a Gretchen se lo cuenta pensando que era un simple ciudadano, no su futuro jefe.

Philippe le oculta su identidad y, tras varias citas y coqueteos le dice la verdad. Ésta le explica por qué tuvo que hacerse pasar por su verdadera empleada (la cual tuvo que marcharse a cuidar de Colt por el que estaba perdidamente enamorada, este sufrió un accidente en el ojo e igual no podría recuperar la visión), el jeque lo comprendió y le pidió que ocupara el puesto de su amiga, también le pidió que se hiciera pasar por su mujer para eliminar los rumores que circulaban por el palacio sobre su virilidad y masculinidad, la mujer aceptó y juntos empezaron a coquetear y hacer ver sus pasiones en público.

Poco a poco, el matrimonio que una vez comenzó como un favor al final se va pareciendo más a uno con amor. El jeque consigue mantener relaciones sexuales con Gretchen (lo que no hacía desde varios años debido a que le estalló una bomba y desfiguró parte de su cuerpo de cintura para abajo) y en un proceso lento va recuperando su autoestima, la relación de la pareja va sobre ruedas hasta que aparece en el palacio Brianne, la cual había discutido con su marido y se fue a ver a Philippe. Éste nada más ver a su antiguo enamoramiento se olvidó completamente de su vida actual, olvidándose de su esposa y alagando a la mujer de Pierce, pasa todo el tiempo con ella y su hijo dejando en segundo plano a su esposa y deberes.

Gretchen aguanta sus celos hasta el día que fue a buscar a su marido de noche a su tienda y los guardias no la dejaban pasar ni se creían que era su esposa, cuando salió Philippe y la vio, renegó de ella alegando que era una simple empleada, su mujer tragándose la humillación volvió a sus aposentos para hacer la maleta y marcharse del país. El jeque entró en razón en el último momento y fue a ver a su esposa para disculparse, alentado por su padre que le tenía un profundo respeto a su nuera. Cuando Philippe intentó hablar con su esposa se dio cuenta de que era demasiado tarde, discutieron y al final Gretchen volvió a su rancho en Texas pensando que estaba divorciada junto con un guardaespaldas que su marido le obligó a llevar.

A los pocos días de llegar a su casa Gretchen fue al médico porque se encontraba mal y le comunicaron que estaba embarazada, el guardaespaldas avisó rápidamente al jeque avisándole de la situación, éste apareció en el trabajo de su mujer para intentar hablar con ella.

Después de una fuerte discusión, en la que el jeque ponía en duda la paternidad del hijo porque no se creía que después del accidente pudiera tener descendencia, todo se arregló con gritos dando lugar a un acalorado encuentro sexual.

Gretchen y Philippe volvieron a Qawi esperando ansiosos el nacimiento de su hijo.

Es una novela increíble, cargada con una buena dosis de celos, pasión, frustración, lágrimas y miedos.

Mi puntuación es un 10 de 10.


Crítica realizada por Kalina

Gretchen Brannon es una joven americana que junto a su amiga Maggie van de vacaciones a Marruecos. Maggie para descansar unos días antes de incorporarse a su nuevo trabajo como relaciones públicas de un jeque y Gretchen para acompañar a su amiga y de paso relajarse después del fallecimiento de su madre y el posterior abandono de su novio.
Pero las cosas se tuercen y Maggie tiene que volver a Estados Unidos precipitadamente, dejando sola a Gretchen y proponiéndole que la sustituya como relaciones públicas del jeque.
El jeque Phillippe Sabon llega a Marruecos por motivos de negocios y de paso conocer personalmente a su nueva empleada. En el hotel está a punto de tropezar con Gretchen y entre las disculpas de esta y una equivocación por parte del recepcionista al llamarla por el nombre de su amiga, se da cuenta, que esta mujer no es la empleada que el contrató; intrigado por Gretchen, que le recuerda a una mujer de su pasado, a la que todavía no ha olvidado decide seguir la farsa (sin aclarar su verdadera identidad) e invitarla a dar un paseo turístico y saber que está ocurriendo.
Desde el principio Gretchen es sincera con él y como si fuera un amigo de toda la vida le expone su dilema con respecto a la suplantación de identidad para el trabajo;  seguir con la farsa y aceptar el puesto de su amiga o irse a su casa y olvidarse de todo. Phillippe, Que ve en Gretchen a una joven ingeniosa y sincera, pero sobre todo, a una mujer que le hace sentir cosas que durante nueve largos años no sentía debido a un terrible accidente, le recomienda que diga la verdad y acepte el puesto.
Y casi sin darse cuenta, entre paseos y románticas cenas, Gretchen empieza a sentir algo especial por Phillippe.
Después de un intento fallido de secuestro que precipita los acontecimientos, el jeque tiene que volver a su país y es entonces cuando le dice a Gretchen quién es en realidad, proponiéndole que vaya con él como ayudante y se haga pasar por su amante, para  acallar los rumores que empiezan a circular sobre él, pero sobre todo para comprobar si puede mantener una relación después de tantos años. Gretchen acepta sabiendo que no hay posibilidad de una relación con futuro, pero queriendo arañar días de felicidad junto al hombre que ama.

Phillipe es un hombre marcado por un accidente que le cambió la vida, y por el cual ha pasado los últimos años pensando en un futuro solitario sin poder llegar a compartir su vida con ninguna mujer. Hasta que llega Gretchen a su vida y le devuelve la esperanza de poder ser un hombre entero por primera vez en nueve años, sin embargo desconfía del amor de ella y la aparta de su lado, refugiándose  de manera muy cobarde tras un antiguo amor para no enfrentar lo que verdaderamente le aterroriza, el rechazo de ella al ver su cuerpo mutilado. Gretchen es una persona que ha sufrido la pérdida de su madre recientemente y el abandono por parte de su novio, pero no la ha convertido en un ser triste y amargado, sigue teniendo un carácter alegre e ingenioso y con una sinceridad que peca en candidez. Pero sobre toda respira amor por todos sus poros por Phillippe y no se molesta en ocultarlo.
Es la primera novela que leo de Diana Palmer y he pasado un buen rato entre secuestros, ataques terroristas, malentendidos y celos. De lectura rápida y sin complicaciones.

Mi valoración es Buena.


Crítica realizada por LILIAN

PUEDE CONTENER SPOILERS

Libro 3º de la serie "Hutton y amigos"

"Gretchen Brannon estaba completamente fuera de su elemento cuando comenzó a relacionarse con el jeque Philippe Sabon, el poderoso gobernador de Qawi. Ella, aunque era una joven virtuosa, había sido capaz de excitar los adormecidos sentidos del jeque como ninguna otra mujer.
Sin embargo, tras entregar su corazón a aquel Señor del Desierto, se convirtió en el objetivo de la venganza del más diabólico enemigo del jeque. Su única esperanza era que, en el momento decisivo, el amor triunfara sobre el mal."

Dos amigas de la infancia, Maggie y Gretchen, y dos corazones rotos. Un viaje a Marruecos que aprovechan para hacer un poco de turismo, antes de separarse una larga temporada. Maggie, es la nueva asistente del jeque de Qawi pero un revés del destino, hace que parta hacia Estados Unidos y Gretchen deba ocupar su lugar. Entre dudas de si es correcto o no usurpar el lugar de Maggie, Gretchen tropieza sin saberlo con el jeque de Qawi y aquí empieza la historia...

OPINIÓN

No se puede negar que la trama del Señor del desierto es divertida, o por lo menos, a mí lo ha parecido. Más de una vez, ante unos diálogos surrealistas y tontorrones, he soltado una risotada. Algo que siento de veras, porque soy una de las sufridas seguidoras de Diana Palmer. Creo que la mejor manera de abordar esta crítica, es llenarla de frases extraídas de la novela para que imaginando el contexto, eso sí, juzguéis vosotras mismas. Otra de las cosas que más me han llamado la atención, es que a pesar de que el libro venga fechado en el año 2000 y sea de temática actual, tanto el planteamiento como las escenas, sean más propias del romance histórico. Gretchen, la protagonista femenina, es un dechado de virtudes. Inocente y dulce, me cuesta mucho imaginármela manteniendo conversaciones con un desconocido, del tipo (y cito):

"¿Es cierto que el jeque es un hombre sexualmente perverso?"

"Si alguna vez me acuesto con alguien, será con mi marido"

El desconocido, por supuesto, es el jeque con el que se ha tropezado -unas horas antes- en plena calle. A los 30 segundos de conocerle, mientras hacen turismo por Marruecos, le está bombardeando con penas de todas clases. He acabado muy saturada de ella: que si mi madre acaba de morir y no conozco mundo porque tenía que estar a su cuidado, que si he estado a punto de perder mi hogar por las deudas, que si mi novio me ha abandonado... Para mí Gretchen es pesimista y muy pesada. Si habla de vinos, se acuerda de cuando ella tenía vides en su rancho, hasta que, el capataz se despistó y las trituró con su tractor y si el tema son los caballos árabes, la embarga la tristeza recordando que tuvo que vender toda su cuadra por falta de recursos.

En cuanto al jeque Philippe Sabon, dueño y señor del reino de Qawi, es para echarle de comer aparte. Alto, poderoso y muy atractivo, tiene en el bote a Gretchen desde que la mira por primera vez. En su mejilla asoma una fea cicatriz, que tiene fascinada a su amorcito. Lo que ésta no sabe, es que todo su cuerpo está repleto de ellas. Y las peores en la zona del bajo abdomen (sí, ahí). Philippe, lleva 9 años sin sentir su hombría (palabras palmerianas) y si olvidamos una mala experiencia con una pécora, no ha vuelto a acercarse a ninguna mujer. En sus encuentros con Gretchen, Philippe nota que algo está cambiando en su interior y se "arrima" todo lo que puede. Tanto es así, que Gretchen tiene que recordarle que también (y cito) tiene senos... Después de magreos varios, desaparecida la impotencia por arte de magia, el buen jeque pregunta (y cito, una vez más):

"¿Cómo eres en el momento de la pasión? ¿Eres una mujer sumisa, o te gusta morder y gritar y...?"

Desde luego, no recuerdo la de veces que, he seguido leyendo por inercia porque tenía atragantados a los dos protagonistas. Tanto despropósito junto, me echaba para atrás.

Cambiando de tercio, tengo que decir que El Señor del desierto pertenece a una serie y se nota. La autora nombra, constantemente y de pasada, personajes de otros libros que hace que entres -si cabe aún más- en un permanente desconcierto. Intentas hacer memoria y ordenar tus ideas ante semejante aluvión de nombres.

Como no todo va a ser malo, salvaría de la quema la ambientación que es bastante buena. Eso, si hago la vista gorda con algunos fallitos. Como que el no va más de las bailarinas de danza del vientre, sean argentinas. Si me centro en las descripciones, tengo que decir que son muy coloridas. Además me ha gustado mucho que vayan aderezadas con palabras en árabe. De la mano de la señora Palmer, descubres mercados repletos de telas y especias, ciudades amuralladas y ruinas de civilizaciones pasadas. Se nota el profundo conocimiento que tiene la autora sobre este tema. De hecho, en más de una entrevista ha confesado que Tánger es su lugar romántico favorito.

Mi valoración está entre mala y regular 1,5/5

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