Baronesa de Orczy - La Pimpinela Escarlata

Crítica realizada por Teresa

Al nombre de La Pimpinela Escarlata, muchos integrantes del gobierno del Terror francés se ponen tensos, y muchos hombres y mujeres inocentes y falsamente acusados ven un rayo de esperanza hacia su salvación.

De este personaje solo se sabe que es inglés. Nadie, salvo sus más allegados, le ha visto jamás. El pueblo inglés le adora, y los sanguinarios componentes del gobierno francés le odian a muerte. Por eso envían a un espía a Inglaterra tratando de darle caza. Un espía capaz de hacer lo que sea por tener en sus manos a la Pimpinela.

La buscan por aquí, la buscan por allá

Los malditos franceses la buscan sin cerca.

¿Estará en el cielo o en el infierno se ocultará?

Esa maldita y escurridiza Pimpinela.

A muchas seguro que os suenan estos ridículos versos porque habréis visto la antigua película que narra las aventuras de este personaje extravagante, valiente y arriesgado.

La autora, Emmuska Orczy, nació en Hungría en 1865. Tal como dice el prólogo del libro, seguramente no será considerada como una de las grandes escritoras, pero legó al mundo este personaje sin igual que ha servido para dar vida a otros posteriores como El Zorro, El Coyote e incluso Superman o Spidarman, ya que todos ellos se esconden tras una personalidad siendo luego otra distinta.

La acción se ubica en el 1792, cuando una plebe enfebrecida está llevando a descastados aristócratas franceses a la guillotina. Lo malo es que la furia de un pueblo sublevado ante las humillaciones y abusos de la clase alta, hace que cualquier persona que tenga un título sea adecuada para cortarle la cabeza.

Sir Percy Blakeney es un aristócrata inglés, amigo personal del príncipe, elegante a más no poder, pero fatuo, un poco estúpido y nada interesado en otra cosa que no sean sus buenos trajes, sus magníficos caballos o la cantidad de reuniones a las que asiste. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Bajo esa apariencia estúpida y ñoña, se esconde un hombre valeroso por el que sus seguidores darían la vida gustosamente, un hombre que arriesga su fortuna y su integridad por salvar a los inocentes de la guillotina pasando una y otra vez a Francia y burlando a los espías galos que lo persiguen.

Marguerite Blakeney es una mujer bellísima sumamente inteligente que, a pesar de tener a todos los hombres a sus pies, se ha casado por amor con el petrimetre de sir Percy, cosa que nadie comprende porque él no le llega en inteligencia ni a la suela de los zapatos. Sí, Percy la adoró y consiguió conquistarla, pero poco después de su matrimonio la cosa cambia, él se entera de que Margot ha traicionado a un aristócrata y éste ha sido llevado a la guillotina con toda su familia. Desde ese momento, la apatía y el desapego priman en su matrimonio.

Chauvelin es un espía francés, agente especial del Gobierno Revolucionario, que quiere pescar a la escurridiza Pimpinela a toda costa.

Armand es el hermano de Marguerite, un joven que, como ella misma, integró la horda de revolucionarios pero que ha terminado por darse cuenta de que entre los que ajustician hay inocentes. Por tanto, se vuelve en contra de ese gobierno sanguinario y se une a La Pimpinela. Esta forma de actuar provoca poner a su hermana en el aprieto de descubrir quién es Pimpinela y traicionarlo si quiere salvarle.

Lo primero que hay que tener en cuenta es la época en la que fue escrita la novela, 1905. No vamos a encontrar diálogos estupendísimos de la muerte, ni una chispa que parezcan fuegos artificiales entre los protagonistas, en ese tiempo no se llevaba. Tampoco vamos a encontrar escenas sensuales, de eso nada de nada, tampoco se podía. La autora se centra más en la aventura de este héroe inglés, en su modo de disimular bajo la apariencia de un idiota consumado, en su inteligencia para burlar a los espías franceses disfrazándose de cualquier cosa y pasando delante de sus narices, en su honor arriesgando su fortuna personal y su integridad física con tal de salvar a inocentes.

Analiza en profundidad los sentimientos de Margot, angustiada por haber sido engañada para delatar al hombre al que ajustician por su culpa, porque ella no pretendía nada de eso. Sus sentimientos hacia Percy son encontrados: por un lado piensa que es un idiota y por otro se resiste a creer que el hombre que la enamoró no sea más que un mezquino preocupado por trajes, caballos y reuniones sociales. Poco a poco se da cuenta de que quiere recuperar a ese hombre y trata de acercarse a él porque aún lo ama profundamente. Cuando se entera de que es Pimpinela y de que ella lo traiciona sin conocer su identidad por salvar a su hermano, no lo piensa: arriesga su vida para avisarle de la trampa que le ha tendido Chauvelin y, si no consigue salvarlo, morirá a su lado.

En Percy se centra menos, pero nos va dejando pinceladas de su personalidad a través de los comentarios que se hacen de él, de sus aventuras y el modo en que burla a los franceses. Nos lo describe como un hombre altísimo de casi dos metros, rubio y afectado.

Se hace un tanto reiterativo las constantes elucubraciones de Margot sobre lo sucedido en Francia y sobre la salvación de su hermano. Y a Chauvelin nos lo muestra como un hombre taciturno y oscuro, reconcomido y vengativo.

Teniendo en cuenta la época en que se escribió, merece la pena leer esta novela, más que nada porque es una aventura que ha prececido a tantos y tantos héroes de cómic y ficción de los que hemos conseguido enamorarnos.

 

 

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