Amanda Quick - El peligro de la pasión

Valoración:

Crítica realizada por Teresa

Yo creo que tengo todas las novelas de esta autora, al menos las que han salido en castellano. Si he de dar una opinión sobre ella, me imagino que ya vale diciendo eso, que las tengo todas.

Amanda Quick es una escritora que no busca, a mi manera de ver las cosas, más que entretener con sus novelas. No son demasiado rebuscadas, simplemente nos entrega una aventura que va desgranando poco a poco, con facilidad pasmosa y que nos hace pasar unos buenos ratos. Puede que lo que más me guste de Amanda sea el nombre que pone a sus protagonistas. Suelen ser poco comunes y casualmente por eso me resultan atrayentes, porque me parece que estoy leyendo la historia de una mujer normal, como yo. Además, raro es que no te encuentres con que la chica o el chico tienen algún defectillo sin importancia. Lejos de desagradar, creo que dan más vida a los personajes.
En esta novela, la protagonista se llama Prudente, no es una jovencita y además tiene necesidad de lentes, o de impertinentes como los llamaban en esa época y que a mí me causa mucha gracia.

Prudente es lista, original y arriesgada y desde luego nada convencional respecto a lo que se llevaba entonces. Parece un poco ingenua, pero no lo es. Y hasta parece un poco loca porque le encanta investigar sobre temas nada normales: los fantasmas.  

El protagonista, Sebastián, es el conde de Angelstone. En este caso nos enseña un hombre de inteligencia superior, pero frío. Su pasado está plagado de misterios. Él tampoco se ajusta a las normas sociales y poco le importa lo que piensen los demás. Por otro lado, su afición es aclarar asesinatos.

Hay un tercer personaje, el hermano de Prudente, que pone un toque interesante en la novela. Trevor protege demasiado a su hermana y al ver a Sebastián bailando con ella le reta a duelo. Esto es demasiado, pensaréis. Solamente por bailar. Pero es natural, puesto que el conde arrastra fama de hombre despiadado y el muchacho teme que la deshonre.

En esta novela podemos encontrar de todo, desde espectros hasta situaciones jocosas, hábilmente descritas por la autora. Y conversaciones que hacen sonreír porque están llenas de pericia y, a la vez, de socarronería.

El romance entre los dos protagonistas es intenso, puede que acuciado por los peligros que corren en sus investigaciones. Frío y calor. Son como la noche y el día, pero yo diría que por eso se compenetran tan divinamente.

Dicen que para gustos se hicieron los colores y posiblemente esta autora no le guste a mucha gente, pero a mí me hace pasar unos ratos divertidos y llenos de intriga hasta dar con la solución de las investigaciones que plantea en cada novela.

Me gustó y la recomiendo.

 

Crítica realizada por Carmela

Es cierto que Quick tiene un estilo de escritura muy suyo, con personajes que no son siempre todo lo atractivos que buscamos, muchos de ellos tienen incluso alguna tara física, o las protagonistas llevan gafas. De todas formas, esta autora consigue que nos lleguen y nos gusten y hasta que se nos olviden esos pequeños “defectos” que normalmente no se leen en las novelas románticas. Me atrevería a decir que casualmente esos pequeños defectillos son los que los hacen más reales y cercanos. Al meos eso es l que me pasa a mí.

Yo voy a tratar también de opinar sobre esta novela y espero que no me mate nadie.

Prudence no es una chiquilla joven e inexperta, sino uno de los típicos personajes de Amanda Quick, es decir con edad suficiente para saber ya lo que es la vida. Para la época en la que centra sus novelas, una solterona que se ha quedado para vestir santos. Porque con veinticinco años, se era ya una solterona, todas sabemos que en ese tiempo las chicas se casaban jóvenes, algunas veces demasiado jóvenes.
Bueno, pues como decía antes sobre los personajes de esta autora, Prudence usa gafas, o impertinentes como decían en ese entonces, que siempre me ha hecho mucha gracia el nombrecito.

Otra de las cosas que me llama la atención de esta autora es los nombres que pone a sus protagonistas. Prudente no es muy atractivo, pero se te olvida en cuanto la conoces.

A lo que iba, que me estoy marchando por la tangente. Prudence es una mujer inteligente, característico también en las heroínas de Quick. Y como no hay dos sin tres, o en este caso tres sin cuatro, tiene un trabajo o una afición nada normal: investiga sobre fantasmas. Desde luego el nombre por el que la conocen (Doña Original) le va como anillo al dedo.

Hablaré ahora un poco del protagonista masculino, muy típico también de esta escritora. Sebastián es el conde de Angelstone. Inteligente donde los encuentres, seco, orgulloso, a veces recalcitrante, al que le importa un comino la opinión del resto del mundo, y no digamos ya la alta sociedad, que hace lo que le apetece y con un pasado a sus espaldas que descubrimos durante la historia. Eso sí, atractivo y tan encantador que acabas enamorada de él.

Otro de los personajes que me han hecho pasar un buen rato es Trevor, hermano de la protagonista. Impulsivo y terco hasta tal punto que se arriesga a enfrentarse a Angelstone.

Como la protagonista investiga sobre asuntos de fantasmas, él no puede ser menos. ¿A qué se dedica a pesar de ser un conde? Pues a investigar crímenes.

No, no, en esta novela no te aburres, aunque solamente sea por la extraña profesión de ambos protagonistas.

Pensaréis que se conocen investigando y salta el flechazo. Pues no. Se conocen bailando, aunque sí quedan prendados el uno del otro. Y como siempre tiene que haber uno en discordia, el hermano de la chica, conociendo la fama de libertino y hombre sin escrúpulos del conde, va y le reta para proteger a su hermana.

Es una novela sencilla, no le busquemos los tres pies al gato. Una novela para pasarlo bien, para sonreír cada dos páginas y disfrutar de una tarde de novela romántica entretenida y chispeante. Hasta ahora no he leído una novela de Amanda Quick que me haya resultado aburrido, todo lo contrario. Te deja siempre un buen sabor de boca, una sonrisa tonta en la cara y esa sensación de haberte gastado el dinero, sí, pero de haberlo disfrutado.

Intrigas, investigaciones, chispa entre los protagonistas, colaboración y aventura en el marco de una época en que las mujeres estaban en casa o asistían a reuniones de música y benéficas. Prudence se sale de la norma, por eso me agrada su personaje. En cuanto al héroe, me ha enamorado porque acepta la inteligencia de la chica y la reconoce como un igual. Ay, si todos los hombres fueran así…

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