Agnès Martin-Lugand - La gente feliz lee y toma café

Crítica realizada por Anasy

La Gente feliz lee y toma café llamó mi atención desde el primer momento tanto por su título, como por su sinopsis como por las buenas críticas del que viene precedido, por lo que no dudé ni por un segundo en leerlo en cuanto pude esperando encontrar una historia estupenda, y ahora, después de leerlo sólo puedo decir que menuda decepción me he llevado con este libro.

Diane es una feliz esposa y madre que en cuando menos se lo espera , la vida le da un duro revés y pierde a las dos personas que más ama, su marido Colin y su hija Clara. Desde ese momento Diane se sume en un dolor que la deja en un estado de dejadez y desamparo ante el día a día, se pasa un año sin apenas salir de casa, fumando y bebiendo café, sin preocuparse de si misma, ni se su negocio, un café literario que tiene a medias con su mejor amigo Félix. Su vida es un sinsentido donde se siente a la deriva y perdida.

Félix es la única figura constante en su vida, el que se preocupa de como está y de intentar animarla pese a que no consigue que Diane reaccione. Pero en una de sus persistentes visitas Diane decide que tiene que marcharse a un lugar donde estar tranquila y dejarse vencer por el dolor , y ese lugar es Irlanda.

Bajo la estupefacción de sus padres y Félix, Diane recoge sus cosas y sin más, se va a vivir a un pueblo perdido de Irlanda donde pretende perderse del mundo y seguir con su sufrimiento, aunque no contaba con la amabilidad de sus caseros ni con el sobrino de estos, Edward, que es antipático, déspota y que no duda en dejarle claro que le estorba. Pero será precisamente la actitud de Edward y la rabia que esta le provoca, lo que hará que Diane reaccione y empieza a mostrar signos de vida después de tanto tiempo, y también será Edward el que abra las puertas de un futuro más prometedor.

El argumento prometía pero me encontré un libro totalmente superficial, más parecido a un relato corto tipo harlequín donde las cosas pasan deprisa, no se profundiza en las situaciones importantes ni en los sentimientos de los protagonistas. El personaje de Diane me pareció bastante absurdo, para nada creíble, tanto pasa de estar encerrada días en casa llorando, como a superar todo con un chasquido de dedos, para luego volver a las mismas, la trama pierde totalmente el sentido hacia el final cuando parece que Diane y Edward tendrán una bonita historia de amor para dar unos giros incomprensibles, y no hablemos ya del final...
En definitiva que es un libro que te lees rápido y que si no te quieres complicar mucho la vida, vale para pasar el rato, pero no entiendo para nada la fama que tiene porque me parece un libro simple y sin chispa, y el título aún lo entiendo menos, porque si bien ella es propietaria de un café literario apenas pone un pie en el en todo el libro.

Regular.

 

Crítica realizada por *Artemisa*

Lo compré porque el título me enamoró. Incluso antes de leer la sinopsis ya estaba pensando en dar al click y descargarlo. La verdad es que la sinopsis tampoco me pintaba mal, aunque me parecía un poco dramática la manera en que lo presenta pensé que era un libro con mucho potencial pese a su poca extensión.

Empieza de una manera muy dura y drástica, de golpe, y lo que viene inmediatamente después son una sucesión de sentimientos muy fuertes de tristeza y perdida, aún así la historia avanza de manera fluida, con mucha naturalidad y hace la lectura amena, rápida... Esa clase de libro que se lee en un suspiro porque no lo sueltas.

La protagonista me ha encantado. Veo a Diane como una mujer natural al 100%. Creo que este el el alma de esta historia, la naturalidad y realismo de sus personajes y sobre todo de su protagonista y la manera de afrontar todo el horror que está viviendo.
El otro punto clave de este libro y lo que le da vidilla es el personaje masculino, Edward. Lo ves por los ojos de Diane y acabas sufriendolo y queriendolo por igual como le pasa a ella. Yo personalmente lo odié desde el primer momento y aunque después me seguia pareciendo un hombre horrible me atraía y me gustaba casi tanto como lo odiaba.
Los personajes segundarios son geniales, hacen sus apariciones en su justa medida y cada uno aporta a la historia algo diferente.

En definitiva La gente feliz lee y toma café es un libro que podría haber sido una gran novela de haber estado más desarrollado. Tiene mucho sentimiento, mucho amor y un mensaje de superación precioso. Pero también tiene algo que a mi no me ha gustado... que no tiene final. Es inconcluso, de repente y sin epílogo.

Valoración: 3/5

 

 

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