Abbi Glines - El chico malo

Crítica realizada por MaRtA_11

Tenía muchas ganas de leer algo de Abbi Glines, seguía a la autora por el Facebook y en dos ocasiones contacté con ella para saber si iba a llegar a España, cuando me enteré de que por fin iban a traer algo suyo casi me caigo de la silla.

Me suele pasar, demasiado a menudo últimamente, que cada vez que consigo ver a un autor extranjero en las baldas de una estantería de mi librería habitual, la historia no acaba siendo como pensaba, quizás empiezo con el listón demasiado alto y fastidio su lectura; así que empecé El chico malo con sentimientos contradictorios.

Tengo que decir, desde ya, que esta novela me ha encantado, y no me duró ni un día, ni una noche mejor dicho.

La novela empieza fuerte desde el principio, enganchando sin dudas al lector, conoceremos a dos jóvenes: Beau y Sawyer, primos y mejores amigos, matarían el uno por el otro. Desde pequeños fueron inseparables de la aventurera Ashton, que se metía en tantos o más problemas que Beau.

Dos traviesos y un responsable, un triángulo equilibrado, una amistad que siempre iba a perdurar, o eso creían.

Con el tiempo Ashton empezó a desarrollarse, y a convertirse en una bella flor, y claro tanto Beau como Sawyer se dieron cuenta, y no pudieron apartar sus inocentes ojos del cuerpazo de su amiga, la confiada amistad se iba empañando con un tinte rojo: de deseo. Las hormonas se empezaban a revolucionar.

Sawyer fue más espabilado y se llevó el triunfo, la joven siempre presionada por su familia y los cotillas del pueblo, decidió que lo mejor para ella era el primo responsable, quien la podría reeducar para ser una "chica buena". La perfecta pareja durante tres años: la chica buena (por lo menos lo intentaba) y el chico bueno; la envidia de todo el concejo. Esta relación afectiva rompió con la amistad entre Ashton-Beau.

Pero la joven guarda un secreto: y es que se siente muy atraída por el primo "malo", un beso de su novio no consigue provocarle el temblor de piernas que le entra cada vez que Beau posa su mirada en ella ¿Qué hará la dulce Ash? ¿Cederá ante la tentación?

Abbi Glines escribe de forma increíble, se lee la novela en un suspiro: con cantidad de escenas entre los protagonistas y sin descripciones sin sentido, plagado de diálogos chispeantes y pícaros.

Normalmente, lo que menos me suele gustar de las novelas juveniles (y muchas adultas) son las protagonistas, tan cansinas o predecibles que aburren, al principio con Ash me situé en el primer caso, en varias ocasiones me apetecía meterme en el libro y zarandearla.

Pero Abbi Glines consigue meterte en las carnes de Ash y hacerte ver por qué actúa así, con motivos coherentes y fundamentados. No por capricho, sino por la presión a la que está sometida, todo el mundo quiere ver a la chica perfecta, y ella se esfuerza por estar a la altura de su novio, marchitándose poco a poco la vivaz niña que hacía travesuras y escalaba árboles.

Ahora toca la parte del sexo, os preguntaréis ¿es muy explícito? Para ser una novela juvenil sí, si bien en la crítica que hice de: París, luna roja no estaba muy convencida, en esta definitivamente sí. Está escrita como una escena de sexo de una novela adulta, apenas deja margen a la imaginación.

Mucho más "fuerte" de lo que estamos acostumbrados a leer en una novela juvenil. Unos estarán a favor y otros en contra, me posiciono en la primera, me encanta la novela juvenil contemporánea y creo que meter escenas sexuales da credibilidad a la historia de amor entre dos adolescentes de 16 años.

No tenemos por qué renovar todo el entramado, pueden coexistir ambos tipos de novelas juveniles: sin sexo (o más cautelosos con el tema), Young adult (tipo Simone Elkeles) o con sexo explícito como Abbi Glines. Podemos ser conservadores a la par de innovadores.

Una historia de 10 no se merece menos que un:

Excelente.

 

 

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