• Fecha: Viernes, 05 Diciembre 2014

congreso 2014Seguro que ya sabéis que el pasado 22 de noviembre se celebró el I Congreso RNR. Yo, que soy lectora y ya os he confesado que también escribo, no me lo quería perder. Y no, no es porque hubiese cola para pedirme firmas ni me animaba la intención de presionar a algún transeúnte inadvertido para que comprase mi libro, de verdad, os lo prometo. A mí lo que me hacía ilusión era hablar e incluso escuchar. Y en ese sentido os aseguro que mi asistencia al congreso fue un éxito rotundo. Tanto me gustó que he pensado que podríamos seguir comentando por aquí algunos de los temas que se trataron, como si todavía estuviésemos de charla en la puerta. Yo me quedé con algunas cuestiones que me llamaron especialmente la atención, pero podemos hablar de esas o de otras. Porque eso mismo fue lo que hicimos allí, hablar mucho y de todo.

San Sebastián de los Reyes. 9.30 de la mañana. (La hora justa sí, es que lo de llegar con tiempo no encaja con mi personalidad). Primeras alegrías de la mañana al conocer a personas que hacía mucho que quería abrazar, nervios, besos, risas, nervios, saludos, localizar amigas, buscar sitio, más nervios...

Imagino que es a causa de la inexperiencia, pero estas cosas nos ponen a las novatas muy nerviosas. Lo primero porque a ver qué te pones. ¿Arreglada? ¿Informal? ¿Arreglada pero informal? Seremos escritoras y nos pasaremos con la cabeza en las nubes y el cuerpo enganchado al ordenador las horas muertas, pero también somos mujeres (y hombres, que haberlos los hubo). El caso es que yo aposté por los tacones de diez centímetros, en parte porque calculé que nos pasaríamos el día sentadas. Error. Pero no adelantemos acontecimientos.

Todas ya en su sitio. Bienvenida de las autoridades locales y discurso de apertura. No se puede negar que la mañana empezó fuerte y con declaración de intenciones. Una vez de vuelta en casa y otra vez conectada (no sin mi Wifi) algunos de mis contactos, los que no habían podido asistir, me preguntaron. Lo que se había dicho, lo que no se había dicho... El discurso completo está aquí y, en mi humilde opinión, pienso que no da lugar a malas interpretaciones. Está la novela romántica, está también la novela romántica erótica y luego está la novela erótica a secas. La novela erótica a secas queda fuera de la romántica y por lo tanto también de esta web. Yo no es que pinte nada, pero aunque no me lo hayan preguntado, diré que estoy muy de acuerdo con lo que se dijo y creo que la mayoría de los que estaban allí también. El discurso se aplaudió mucho, además me pareció una buena manera de proclamar que se había venido a hablar claro y eso también me gusta.

Después tomó la palabra Ruth M. Lerga, aquí su discurso. Ruth nos conmovió a todas tanto como luego nos haría reír. Estoy segura de que dentro de nada le van a desbordar las proposiciones y no solo las literarias. Ruth hizo también de conductora durante toda la jornada y estuvo genial. Ella daba el pie a las participantes en las charlas y les hacía las preguntas. La primera fue la mesa de autoras. Teresa Cameselle, Olivia Hardey, Nieves Hidalgo, Menchu Garcerán y Claudia Velasco nos hablaron de sus comienzos, de proyectos, de las diferencias entre las novelas de hace unos años y las actuales. En torno a la histórica se hizo hincapié en la importancia de la documentación y también se comentó la tendencia a modernizar los comportamientos de los personajes. No resulta raro encontrarse a una damita criada entre algodones y educada para tocar el piano reconvertida de una página a otra en una precursora de Lady Gaga. No sé si el ejemplo es bueno, pero seguro que entendéis a qué me refiero.

En cuanto a actual, se puso de relieve el cambio en la actitud de las protagonistas. Mujeres más fuertes, con iniciativa, con personalidad. También estoy muy de acuerdo con esto, pero creo que sobre muchos de los pensamientos de los presentes sobrevoló el nombre de Anastasia Steele. ¿Es Anastasia una de esas mujeres fuertes y con personalidad? Paso palabra y me voy a la siguiente cuestión.

Ruth volvió a lucirse al no eludir la pregunta incómoda. Habló de calidad y de si estábamos siendo todo lo exigentes que deberíamos. Hubo diversidad de opiniones así que es un tema que también os traslado. ¿Nos conformamos con lo primero que nos dan? ¿Pensáis que hay algo de cierto en que se ha relajado el nivel de exigencia y por eso cualquiera (yo misma, para que vamos a ir más lejos) puede publicar?

Tras el café vino la mesa de editoriales. Vergara, Libros de Seda, Versátil y Pamies nos presentaron sus novedades y nos hablaron de sus métodos de trabajo. Me gustó especialmente la presentación de Libros de Seda, aunque Alex Picón nos dio un disgusto al descubrirnos que los moteros de las portadas de la serie Reapers no son de verdad, sino que están dibujados como la Jessica de ¿Quién engañó a Roger Rabbit? ¿De verdad era necesario quitarnos la ilusión?

En el turno de réplica intervinieron las lectoras haciendo las preguntas que siempre quisimos hacer y nunca pudimos ¿Por qué, por qué, por qué se dejan a medias las sagas? En honor a la verdad hay que decir que los editores se defendieron muy bien, tan bien que casi nos convencieron. Resulta que la vida del editor es muy dura y desde ya os digo que si estáis pensando en dedicaros a este negocio lo mejor es que os hagáis distribuidoras. Más beneficio, menores riesgos. Parece ser que con los libros pasa como con los tomates. Tú los plantas y te pagan el kilo de palabras a unos pocos céntimos, luego esas mismas palabras, ya bonitas, lustrosas y bien adornadas se cobran a veinte euros en todas las grandes superficies.

Como os digo sonó bastante plausible, pero si estuvisteis allí también os traslado la pregunta. ¿Os convencieron las explicaciones de los editores?

Después pausa para la comida. Paseíto de un par de kilómetros hasta el restaurante (que no, que lo he mirado en Google y solo había 1400 metros). No os voy a mentir, a mis tacones y a mí se nos hizo un poco largo. Más que nada porque como iba hablando sin parar, a veces sentía como si me faltase el aire, pero eso es solo mi culpa.

Como no era yo sola la que hablaba, el programa de la tarde empezó con retraso. La primera charla fue para los autopublicados. Muy muy interesantes todas las aportaciones de esta mesa. Érika Gael, Mara Oliver, Ana María González Duque y Patricia Sutherland pusieron de manifiesto características que unen (o deberían unir) a todo el que se proponga escribir y en especial publicar: pasión, valentía, exigencia, amor por lo que se hace. En las conclusiones destacaría que autopublicar se plantea como una opción cada vez más atractiva para muchos autores. Y como destacó Ana González Duque si un lector sigue a un autor le seguirá donde vaya y no irá buscando el sello de una u otra editorial.

A continuación turno de la Selección RNR. Fue también una mesa muy emocionante. Hubo risas, lágrimas, todo lo que nos gusta, vaya. Ilu Vílchez, la editora anunció la publicación de varias de las novelas en papel para San Valentín y además nos contó que para este año pensaban publicar muchos más títulos y habló del precio como uno de los factores que han ayudado a marcar la diferencia.

Luego mesa de las finalistas de todas las ediciones del Certamen Vergara-RNR. Ruth por fin se pudo sentar, se había pasado de pie casi toda la velada y que conste que también llevaba tacones, y además pudimos disfrutar con la experiencia de Caroline March, M. José Tirado, Marisa Grey, Rowyn Oliver, Ana Iturgaiz y la propia Ruth M. Lerga que nos contaron cómo muchas de ellas habían comenzado su carrera gracias al certamen.

No es el caso de Teresa Cameselle y sin embargo no tengo la menor duda de que se sintió igual de emocionada cuando allí mismo, en vivo y en directo, se enteró de que era la ganadora de este año. Las palabras que se le dedicaron a Quimera nos pusieron los dientes largos, pero habrá que esperar hasta marzo para tenerla en nuestras manos.

Y ya para terminar, firma conjunta y última oportunidad para hacernos más selfies, para intentar robar unos minutos a las amigas con las que apenas habíamos podido saludar, para llevarnos a casa los libros que ahora no sabemos dónde colocar pero a los que no podíamos renunciar... Y también, no puedo dejar de mencionarlo, para agradecer a Lola y a Esther.

Yo ya conocía a Lola y a Esther, no personalmente, pero sí a través de su trabajo. Son ellas quienes me responden al correo cuando se me ocurre cualquier nueva idea disparatada. Son quienes se toman el tiempo y el trabajo de subir las entradas, moderar las respuestas, colgar las críticas, actualizar las fichas... Son quienes han pasado meses organizando y movilizando a un montón de gente para que fuese posible que aquel día nos reuniésemos allí. Sin pedirnos más requisitos que nuestro interés y nuestras ganas de participar. Por eso y por más cosas tenía que darles las gracias.

Hace un par de meses hubo una de esa polémicas absurdas y que tanto nos gustan (yo la semana que no hay al menos un par de ellas es como si me faltase algo). No voy a entrar en líos, más que nada porque entonces me vería en la obligación moral de abandonar mi identidad secreta y firmar con mi nombre real y entonces mi cuñada se enteraría de la manía que la tengo y mis amigas comenzarían a mirarme todavía más raro de lo que ya me miran. Ya os he contado también que paso mucho tiempo en las redes, demasiado, si no pasase tanto podría llevar ya escrita una serie de al menos doce volúmenes, (otra cosa es que entonces no me conocería nadie y tampoco me leerían, pero ese es otro tema). El caso es que a veces te encuentras cosas que preferirías no haber leído. Cada cual es responsable de sus palabras, yo solo voy a hablar por mí. Y lo que yo vi en el I Congreso RNR fue a personas que estaban allí para compartir una misma pasión, que además lo hacen con espíritu crítico, con ganas de superación, con entusiasmo y con generosidad. Por lo menos en su inmensa mayoría, siempre hay excepciones, por supuesto. Así que por más que lo pienso no me entra en la cabeza que haya quien vea algo de malo en que nos reunamos para hablar de lo que nos gusta. Y si lo ve debería hacérselo mirar, o mejor, apuntarse al próximo y disfrutar.

¿O no pensáis igual? Venga, espero vuestras opiniones, que ya veis que todavía me quedé con ganas de más.

 Artículo realizado por Escritora X.

 

 

Comentarios (9)

  • Bona Caballero

    25 Diciembre 2014 a las 13:02 |
    Se me olvidó preguntar.
    Para quienes no estuvimos allí, ¿cuál es la excusa de dejar series a medias,... o empezarlas a la mitad, como los Troubleshooters de S. Brockmann? ¿Que no han vendido?
    Nota personal: Bueno, es que la sesión en la que me habría encantado estar es la de las editoras. No me "jartaría" de hacerles preguntas:
    ¿Por qué autoras con fama estupenda afuera aquí se traducen poco -Sherry Thomas, Joanna Bourne, p.e.- o directamente no se traducen -Meljean Brook-?
    ¿Por qué se contrata muchas veces a traductores tan mediocres que pueden destrozar la historia?
    ¿Quién decide qué se traduce?
    ¿Quién le pone esos títulos tan ridículos en español a obras que tienen otros perfectamente dignos en el original?

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    • X, escritora digital

      28 Diciembre 2014 a las 19:42 |
      Con respecto a las series interrumpidas, te cuento, Bona, aunque fueron explicaciones largas y no sé si me voy a acordar de todo… Se comentó que con frecuencia, sobre todo si se trataba de sagas de mucho éxito, se ponían requisitos inasumibles, por ejemplo tiradas mínimas de diez mil ejemplares, o adelantos de derechos de autor muy elevados… Condiciones que no se ajustan a la realidad del mercado. Todos los editores coincidieron en que interrumpir una saga es una decisión dolorosa y que trataban siempre de evitarlo por todos los medios posibles.

      En resumen, que como con todas las otras preguntas que mencionas, y aunque no dudo de que todo lo que dijeron sea cierto (sería de muy mala educación ponerlo en duda) también pienso que hay cosas que siguen sin tener explicación lógica, como lo de empezar series a la mitad o lo de las traducciones de Google Translator, que es algo que a mí personalmente me gusta tanto como clavarme agujas en los ojos.

      Así que ya ves que por mucho que hablamos todavía nos faltó tiempo. Para la siguiente habrá que preguntar por los títulos horrendos y solicitar que se publiquen ya mismo más libros de Sherry Thomas. Las otras dos autoras también me las apunto ;)

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  • Bona Caballero

    25 Diciembre 2014 a las 11:21 |
    Muy ilustrativo, gracias por compartir tu experiencia con nosotras.
    Tema tacones: si dudas, es que hay que llevarlos... Pero acompañados de unas sabrinas sencillitas en el maletín o el bolso.
    Resto: demasiadas cosas sobre las que pensar.
    Resumo mi temor: el vendedor de malos coches usados expulsan a los buenos.
    A los libros que se esfuerzan en estar bien documentados, trabajados, con estilo cuidado, etc. Y la culpa, en parte, será siempre del lector que se conforma con menos.

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  • ELSA

    07 Diciembre 2014 a las 12:40 |
    Yo no estuve pero no por falta de ganas, pero suscribo todo lo que dices tan bien escrito Escritora X, es verdad que las personas que somos aficionadas a la novela romántica, queremos que cada vez se escriba mejor, se documenten mejor y no nos dejen con las series sin terminar, toda la razón, pero también lo es que a veces nos dan gato por liebre pensando que nos lo tragamos todo. Espero que estos encuentros sirvan para que las editoriales se den cuenta de que somos tan exigentes como los que mas y que la novela romántica no tiene por que ser un genero "pequeño"

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    • X, escritora digital

      07 Diciembre 2014 a las 19:30 |
      Muchas gracias, Elsa. Estoy contigo, creo que es tarea nuestar revindicar el género y darle el reconocimiento que merece. Exigiendo calidad como lectoras y ofreciéndola si te dedicas a escribir. Y en ese sentido, la labor de páginas como esta y la interactuación entre lectoras, autoras y editores nos brinda una inmediatez que era impensable hace unos años y que podemos aprovechar, entre otras cosas, para hacernos ver y oir y valorar.
      Vamos, que para la próxima cuento contigo, Elsa :))))

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  • Mara Oliver

    06 Diciembre 2014 a las 11:12 |
    Preciosa crónica, mágico día y recuerdos imborrables que me siguen haciendo sonreír.
    Yo también caí en el error de los tacones, como me los pongo un par de veces al daño no hacen tanto daño ;) y en cuanto a las polémicas, que esas sí que duelen y yo soy de las que prefieren el ojos que no ven... Vivo fuera de este mundillo virtual, supongo que soy tan X como tú, aunque con mi verdadero nombre ;) Fui al gran baile y me lo pasé en grande, con eso me quedo y estoy deseando repetir :)
    un abrazo enorme!

    PD: MIL GRACIAS A LA FAMILIA DEL RNR!!! PUEDO SER UNA OUTSIDER, PERO COMO A TODOS LOS OUTSIDER NOS GUSTA QUE NOS ACOJAN CON CARIÑO Y AQUEL DÍA AMOR FUE LO QUE MÁS TUVE :')

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    • X, escritora digital

      07 Diciembre 2014 a las 19:03 |
      Mara, soy de las que piensa que, en buena medida, se recoge lo que se siembra, y tú con tu intervención derrochaste vida, alegría y claridad de ideas, que es una cosa que parece que no pero nos hace mucha falta! XDD Gracias por la inspirarnos a todos!!!

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  • Rocío C. Pérez

    05 Diciembre 2014 a las 23:42 |
    Qué artículo para más panorámico!!! Genial!!! Especialmente para aquellas que, como yo, nos fue imposible asistir al maravilloso I Congreso de RNR, por vivir al otro lado del charco.
    Seguro que todas las opiniones y futuras decisiones que se tomen para continuar impulsando este fascinante subgénero literario, serán las más adecuadas.
    Deseo de todo corazón que se puedan seguir organizando este tipo de eventos, los que son culturalmente beneficiosos. Además, espero que la(o)s escritora(e)s asistentes no olviden de que existe un mercado latinoamericano esperando conocer sus novelas; creaciones que, con la habilidad comercial de las distintas casas editoras, podrían lograr grandes éxitos; también, por estos lares.

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    • X, escritora digital

      07 Diciembre 2014 a las 18:54 |
      Pues me alegro mucho de que lo hayas mencionado, Rocio, porque sí fue uno de los temas que se trataron y además muy interesante. A este y al otro lado del charco formamos una comunidad de lectoras muy amplia y con intereses comunes, y con toda seguridad no le sacamos todo el partido que deberíamos. Tanto autoras como editores comentaron que tienen muy presente a las seguidoras de Latinoamérica, y también se mencionó a escritoras de allí, como la argentina Anabella Franco, que están funcionando muy bien aquí. Así que solo tenemos que seguir trabajando en ello. Un beso y a seguir felicitándonos de que gracias a la tecnología la distancia cada vez es menos distancia.

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