• Fecha: Miércoles, 03 Marzo 2010
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Artículo realizado por la autora Nieves Hidalgo.

Conocí a esta escritora en los foros y no resultó difícil congeniar con ella porque, desde un principio, descubrí una persona sensata y sensible, capaz de entregar todo sin pedir nada a cambio, lectora empedernida como tantas de nosotras. Pero lo que más me llamó la atención de ella fue su modo de escribir.
Como las anteriores entrevistadas, me hizo el honor de pasarme sus escritos, de permitirme conocer su trabajo. Y os garantizo que cuando podáis leer algo de ella os quedaréis hechizadas. Porque esta mujer encandila con sus personajes y plasma las historias en marcos de una belleza inimaginable. Es la discreción en persona, pero seguro que todas la conocéis por sus maravillosas críticas.

-Mariam, eres un misterio para nosotros. No sabemos nada de tus gustos, ni de tu vida o tus sueños. Por favor, cuéntanos algo de ti.

-Después de esta presentación, no sé ni qué decir, salvo que me veis con muy buenos ojos. La verdad es que me considero una persona con inquietudes muy corrientes y con una vida que no dista demasiado de la mayoría de gente. Así que no voy a descubrir grandes secretos ni mucho menos un misterio.
Tengo 34 años, vivo en Barcelona, ciudad en la que nací y, a la que como muchas otras familias, la mía emigró allá por los años 60. Soy la mayor de cuatro hermanos y la lectura y la escritura han estado muy presentes en mi vida. Más que juguetes prefería libros, lápices y cuadernos. Desde que aprendí a leer, calculo que tenía unos seis o siete años, no he dejado nunca de hacerlo. Claro, por aquel entonces mis lecturas eran cuentos, con los años he ido ampliando y cambiando el tipo de libros que leo.
La novela romántica la descubrí, por decirlo de algún modo, cuando contaba con diecisiete o dieciocho años. Así que llevo, prácticamente, la mitad de mi vida leyendo novelas románticas. Empecé “tomando prestadas” las novelas de mi madre, la primera fue Una rosa en invierno de Kathleen Woodiwiss y me enamoré perdidamente de la historia, la ambientación, los personajes, sobre todo de Christopher Seton...
Mi predilección por los libros me hizo dudar entre decantarme por los estudios de filología inglesa o psicología, finalmente me decanté por esta última. Creo que es una carrera que me ha aportado y enseñado mucho pero no es un trabajo en el que me vea toda mi vida.
Mis aspiraciones en realidad son muy sencillas -o muy complicadas, según se vea- pero mi mayor inquietud es disfrutar de las oportunidades que se me presentan y vivir rodeada de gente que aprecio y quiero. Y, siempre que sea posible, dividir mi tiempo entre las obligaciones, el trabajo, la rutina diaria y mis libros. Si trato de visualizar el futuro, es así como me imagino. Eso sí puedo afirmarlo.

-¿Puedes deciros algunas de tus autoras preferidas?

-Según pasan los años y descubro nuevas autoras, crece y crece mi lista de autoras preferidas. Aquéllas con la que empecé a leer romántica, como Kathleen Woodiwiss, siguen ocupando un lugar preferente en mi estantería. Pero tengo debilidad por las novelas de Florencia Bonelli, Judith Mcnaught, Lisa Kleypas, Susan E. Phillips y Catherine Anderson. Esta autora me tiene embelesada. Tampoco puedo dejar de lado a autoras más nuevas en el mercado español de las que estoy muy pendiente de cualquier novedad que publican, como Pamela Clare, Sherry Thomas o Laura Lee Guhrke, entre otras. Una autora que ha sido una autora revelación para mí es Lavyrle Spencer, me resistía a leerla y ahora me entusiasma todo cuanto leo de ella.
También leo de otros géneros, me gusta mucho el suspense, la novela histórica y de terror y, por supuesto, como a tantas lectoras de romántico, los clásicos de Jane Austen o Charlotte Bronte.

-Sabemos que dominas el inglés y que por tanto lees muchas novelas en ese idioma de escritoras anglosajonas. ¿Qué diferencia encuentras tú entre la escritura romántica anglosajona y la española?

-Tanto como dominarlo no diría, me falta fluidez a la hora de hablarlo, pero sí leo muchísimo -o lo intento- en este idioma porque creo que es un modo de practicar y no olvidar vocabulario y la sintaxis de esta lengua. Por otra parte es muy gratificante leer una novela escrita en su idioma original, pues existen matices que una traducción, aun siendo excelente, no puede recoger porque pertenecen a algo intrínseco de la lengua en sí.
Tengo que confesar que otra de las razones por las que leo novelas en inglés es por disfrutar de autoras inéditas en nuestro país y, también, por la impaciencia que siento al tener que esperar a que se publiquen las novelas de determinadas autoras como Lisa Kleypas, J.R. Ward o Laura Lee Guhrke. Así que al final me leo las novelas en inglés y luego en español.

-La mayor diferencia que encuentro entre la escritura romántica anglosajona y la española, a nivel práctico -y es una apreciación totalmente subjetiva- radica en la riqueza léxica. Nuestro idioma posee una riqueza y amplitud de vocabulario que supera con creces el anglosajón. Por ello pienso que una novela escrita originalmente en español te traslada a una historia que, más allá de la historia que cuente, el ambiente y los personajes, es muy enriquecedora por el léxico que utiliza y por el modo en que la autora juega con las palabras. Si además la trama en sí es muy buena, la lectura es maravillosa.
Y por contra, la escritura romántica anglosajona juega más con las expresiones y frases hechas. Algo que no siempre es fácil transmitir palabra por palabra en una traducción al español, de modo que a veces se pierde algo del encanto original.
En cuanto al abanico de escritoras románticas, indudablemente el anglosajón un número mayor, pero también cuenta con una mayor tradición y el respaldo de lectoras y editoriales desde hace mucho más años que en España. Por tanto lo veo lógico.

-¿Cómo describirías el panorama español de la romántica? ¿Ves un futuro prometedor o, por el contrario, crees que las escritoras extranjeras seguirán acaparando el mercado?

-Creo que la novela romántica española está empezando aún -si se compara con el mercado anglosajón- pero, poco a poco, está logrando crecer y hacerse un hueco en el mundo editorial y también entre las lectoras. Pero aún es relativamente poco el tiempo de vida. Aunque raro es el mes que, últimamente, no se publica alguna novela de autoras en lengua española.
Pero no todas las lectoras han leído aún, al menos, una novela romántica de una autora española. Así que pienso que con los años, si hay buena aceptación se irá afianzando y creciendo.
No sabría decir si el futuro es prometedor, no me veo con la capacidad de predecir tal cosa. Creo que dependerá de muchos factores, como el número de autoras publicadas -pues en comparación con las autoras extranjeras aún no es equiparable ni de lejos- y dependerá de si se publican novelas que logren atraer a las lectoras tanto o más que las de países de fuera.
Pero no lo veo como una competición, por llamarlo de algún modo, entre autoras anglosajonas y españolas. En realidad lo que une a las lectoras y escritoras de novela romántica es el amor por este género. No creo que se trate de desbancar a nadie, sino de que se abran más puertas a las autoras, que lleguen más novelas buenas a las lectoras y, en definitiva, enriquecer y dar mayor lustre a un género que aún es denostado por sectores literarios, sea cuál sea el país de origen de la escritora. El mercado es muy amplio, como los gustos, así que hay lugar para todo.

-¿Cómo surgió la idea de empezar a escribir? ¿Qué te aporta?

-Sinceramente no sé cómo surgió la idea de escribir. No es algo que un día pensé e hice.
Los primeros recuerdos que tengo de mi infancia siempre contienen un libro o lápiz y papel entre mis manos. Sé que aun antes de saber leer y escribir quería aprender. Incluso cuando aún no sabía, me inventaba las historias de los libros o garabateaba las mías aunque, como digo, no eran más que garabatos. Me gustaba dejar plasmar los cuentos e ideas que nacían en mi cabeza. En ese sentido creo que no he cambiado mucho, salvo en los garabatos, claro. Ahora creo que se entiende mi ortografía.
Escribir me aporta una vía para expresar sentimientos, ideas y vivencias que no siempre son reales, pero que al plasmarlas en un papel o en un ordenador cobran vida.
Creo que leer y escribir, más allá de que se haga mejor o peor, guste más o menos, es un regalo. El que haya personas que no tengan la posibilidad de aprender a leer o escribir me parece terrible, porque no es una necesidad básica para el cuerpo como comer o beber, pero sí para la mente y el alma. Me resultaría impensable perder la capacidad de leer o escribir.

-Dinos cómo creas tus personajes para que tengan esa fuerza y, al mismo tiempo, se nos muestren tan sensibles.

-Siempre intento o, al menos es mi intención, que los personajes sobre los que escribo resulten humanos y creíbles en el contexto en que transcurre la historia. Creo que eso implica mostrar tanto sus puntos fuertes como sus flaquezas. Un personaje puede tener un carácter muy fuerte y tener una vena sensible, a la vez. Las personas tenemos muchas facetas, los personajes igual.
Y como lectora me resulta poco creíble leer sobre protagonistas o personajes que no muestran nada más que una cara. Las personas somos muy complejas, tenemos muchos prismas y facetas. Y eso es lo que intento y, sobre todo, que esos personajes transmitan sentimientos que, en definitiva, son el eje de una historia de amor.

-¿Has pensado alguna vez escribir romántica de época? Siendo una devoradora de novelas, como eres, ¿no te ha seducido la idea de crear una historia en tiempos pasados?

-La verdad es que sí lo he pensado. Mis primeros intentos a la hora de escribir una novela fueran históricas, pero siempre quedaron en bocetos. Y como lectora, aunque leo novela romántica de todos los géneros -lógicamente unos más que otros- por la histórica siempre he sentido una predilección especial. Me han fascinado desde siempre, de hecho durante años sólo leía románticas históricas.
Creo que, pertenezcan al género que pertenezcan, todos las novelas románticas son especiales, pero las históricas muestran temas y escenas que no tienen cabida en la época actual. Claro que eso es extensible a la romántica contemporánea o la paranormal. Pero la histórica encierra, desde mi punto de vista, magia, leyenda y una ambientación que no se puede imitar en otros géneros.
Ahora mismo estoy escribiendo una novela de época y me supone un reto muy grande, pero la idea de escribir sobre tiempos pasados me ha atraído desde hace mucho. Podría decirse que es una espinita que tenía clavada. Aún es pronto para saber el resultado.

-Tuviste la deferencia de prestarme tu manuscrito: Luna de Tor. La primera página me intrigó, la segunda me provocó un escalofrío, a la tercera estaba ya seducida por el protagonista. Supongo que nos podrás contar un poquito sobre ella. ¿Cómo se te ocurrió elegir el lugar donde se desarrolla la novela?

-La idea sobre esta novela, surgió mientras estaba escribiendo otra (justamente la novela histórica que estoy escribiendo ahora). La idea me gustaba, pero enseguida me di cuenta que esa historia que no tenía cabida en el contexto de esa novela histórica porque buscaba algo plagado de realismo y esta novela, Luna de Tor, no es del todo realista, sino que juega con mitos, fe y leyendas.
Así que a partir de ahí fui perfilando los personajes, el entorno en que transcurre y empecé una novela nueva y completamente diferente. Y así nació Luna de Tor.
Tengo que confesar que me influyó mucho una conversación con mi hermana, a la que por cierto trataba de convencer de que leyera una novela romántica, pero al final fue ella la que acabó animándome a que escribiera esa historia.
Escogí como marco de la novela una aldea de los Pirineos, Tor, porque tenía muy claro que esa historia tenía que transcurrir en un entorno montañoso y nevado. Por proximidad me atraían Los Pirineos, una región que desde mi infancia me fascinaba. Así que el siguiente paso fue escoger una localización concreta. Me gustó Tor simplemente por el sonido de su nombre. Cuando empecé a leer información sobre esa aldea, descubrí una serie de noticias y reportajes que databan de hace algunos años y que describían sucesos muy trágicos que acontecieron allí. Como yo también iba a incluir una tragedia como detonante de mi historia, fue cosa del destino, casualidad, no lo sé... Pero todo encajó. Debo decir que si bien escogí Tor por razones como las que comento, los hechos que se describen son totalmente ficticios y, por supuesto, los personajes también.

-¿Los protagonistas están influenciados por alguien que conoces o son, simplemente, fruto de tu imaginación?

-Son fruto de mi imaginación, aunque a veces es inevitable tomar rasgos, gestos, vivencias o recuerdos de personas que conoces o has conocido. Incluso a veces me es difícil que no contengan algo de mí misma, pero al final tienen una vida propia y, en cierta manera, se mueven y actúan por sí solos.
Así que no he basado en nadie conocido para darles vida. Como digo son producto de la historia que se cuenta, de mi imaginación y, en menor medida, de retazos y reminiscencias de personas que he conocido.

-¿Tienes pensado seguir escribiendo? No se permite una respuesta negativa, te aviso.

-Siempre que pueda, que tenga oportunidad y tiempo para compaginarlo con el trabajo y la familia sí. Intento encontrar siempre un rato al día para escribir, aunque a veces es complicado. Escribo porque me gusta plasmar las historias que nacen en mi cabeza y eso, sinceramente, no creo que deje de hacerlo así porque sí. Tal vez les dedique menos tiempo, pero no me imagino no haciéndolo.

-Mariam, yo sé que algún día triunfarás. Y mis corazonadas suelen cumplirse. No puede ser de otro modo porque eres una escritora increíble, con fuerza y con alma, que embrujas en cada página de tu novela. Gracias infinitas por concedernos esta entrevista y poder conocerte un poco más. Ha sido todo un placer.

-Muchas gracias a vosotras por dedicarme un huequecito en esta sección. Bien sabéis lo que me ha costado y que me gusta mucho más estar “detrás de escena”. Y sobre todo, muchas gracias por vuestras palabras de cariño, consejos, por compartir conmigo vuestra afición por la novela romántica e incluirme en estas entrevistas con autoras tan estupendas. Un abrazo muy fuerte.

Sinopsis de Luna de Tor:

Cuando Áurea regresa a la pequeña aldea de Tor, tras la muerte de sus abuelos, no planea que su estancia se prolongue demasiado, apenas lo suficiente para que las heridas empiecen a cicatrizar. No cuenta con que los recuerdos, largamente dormidos, despierten y la insten a no marcharse jamás. La tierra la llama, la magia del entorno y el esplendor del paisaje la aturden, pero sobre todo lo hace la cercanía de Isaac, un hombre de la región cuyos ojos color índigo y fascinante sonrisa esconden secretos que nadie, ni siquiera Áurea, puede llegar a imaginar.

Años atrás la tragedia se cernió sobre Tor. Un terrible incendio acabó con la vida de la familia de Isaac. El destino le concedió una segunda oportunidad y le salvó la vida, cobrándole, a cambio, un precio muy alto. Desde entonces, cada anochecer, cuando la luna fulgura en el terciopelo del cielo de Tor, hechizo y misterio se unen.

Ahora la soledad es su única compañera y confidente, la oscuridad su cárcel. Pero la llegada de Áurea puede cambiar su destino para siempre y, con su amor, encontrar la única salvación que le queda.

Puedes leer este artículo también en el Blog de Nieves Hidalgo

 

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