• Fecha: Lunes, 15 Febrero 2016

sunset 691995 640Rara es la novela romántica, sea del subgénero que sea, que no incluya en sus páginas al menos un encuentro erótico, más explícito o menos (la tendencia general es que lo sea más) entre sus protagonistas. Sin embargo, son muchos los autores ―noveles y no tanto― que confiesan no sentirse nada cómodos a la hora de abordar este tipo de escenas, o que dicen vivir con miedo de que los encuentros íntimos de sus personajes acaben convertidos en un lío sin sentido de brazos y piernas.

Aunque la decisión final de incluir o no escenas de este tipo siempre va a depender del autor, no hay que perder de vista que el erotismo forma parte de nosotros, igual que cualquier otra emoción. Como tal, no hay motivos para tratar de silenciarlo, esquivarlo u ocultarlo. Si conocemos a nuestros personajes y hemos decidido mostrarlos en sus múltiples facetas, ¿por qué no mostrar cómo se desenvuelven entre las sábanas? Es otra forma de conocerlos y de hacer que los lectores también los descubran.

Por ello, porque a estas escenas también debemos enfrentarnos con la cabeza y con la sangre bien frías, os proponemos las siguientes claves:

• Las escenas eróticas no pueden aparecer de la nada sin un motivo. Es decir, toda escena erótica debe ir precedida por una tensión sexual previa.

• La tensión sexual marca su propio ritmo dentro de la trama, y esta ha de seguir un patrón creciente, igual que la intriga. Si empieza demasiado pronto y demasiado arriba, no resultará verosímil y, además, terminará por desinflarse pronto. Si empieza demasiado tarde, es probable que tampoco llegue a convencer.

• Si perseguimos la coherencia en todos los aspectos del personaje, el erotismo no puede quedar fuera de ese saco. Debemos mostrar facetas eróticas acordes con los personajes que tenemos y con la época en la que viven.

• Tu estilo literario es personal e intransferible, está claro, pero recuerda siempre que estás haciendo literatura, no pornografía. Controla las expresiones vulgares fuera de contexto, el lenguaje demasiado crudo sin sentido y las escenas que puedan resultar ofensivas o vejatorias.

• El pudor y la represión están reñidos con el erotismo. Si escribes desde la inhibición y el control, se reflejará en el resultado, que no será más que una descripción en frío de un acto puramente carnal. ¡Conecta cada gesto con los pensamientos y los sentimientos de tus personajes!

Si tienes dudas o te has quedado con ganas de saber más, en unas semanas dará comienzo de la mano de ESCRibir – Formación Literaria un nuevo taller en torno al manejo de recursos eróticos en narrativa. Próximamente, más información en http://comoserescritor.com.

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ESCRibir ― Formación Literaria.

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Comentarios (2)

  • Katon

    02 Marzo 2016 a las 19:25 |
    Qué razón llevas Érika. Cuántas novelas últimamente peca de meter escenas de cama sin ton ni son, sin reflejar esa tensión sexual y sin que los protagonistas estén preparados.
    La escena de cama debería ser la recompensa de los amantes tras superar varios obstáculos, no un hecho más y acontecido cuando al autor le parece sin adecuarlo correctamente al ritmo de la novela.
    Lo que estoy aprendiendo con tus artículos, ¡gracias!

    responder

  • Malory

    17 Febrero 2016 a las 21:48 |
    ¡Ains!, las escenas eróticas, cómo me gustan, pero qué complicado es conseguir ese equilibrio que mencionas.
    Gracias por las pautas :)

    responder

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